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Mensajes del libro «Estudio-Vida de 1 Samuel»
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Mensaje 17

LA HISTORIA DE DAVID

(5)

DIOS LO PREPARA PARA QUE SEA UN HOMBRE CONFORME A SU CORAZÓN

1 SAMUEL 16—2 SAMUEL 1

(5)

SAUL LO PERSIGUE Y LO PONE A PRUEBA

(4)

  Lectura bíblica: 1 S. 28:3-25; 1 S. 29; 1 S. 30:1-31

  El trágico fin de Saúl debe enseñarnos muchas lecciones en cuanto a la economía de Dios. La tragedia que Saúl sufrió se debió totalmente a que no colaboró debidamente con dicha economía. Dios llevaba a cabo Su economía sobre la tierra e introdujo en ella a Saúl. Pero éste, en lugar de participar y cooperar con la economía divina, buscó su propio beneficio. Dios quería edificar Su reino entre Su pueblo elegido, pero Saúl lo usurpó con el fin de edificar su propia monarquía. En el caso de David, la situación fue totalmente diferente. Cuando Samuel lo ungió, él entendió perfectamente que Dios lo había llamado a ser el rey, pero no tenía ninguna idea preconcebida acerca del reinado. En cambio Saúl, inmediatamente después de ser designado como rey, se llenó de ideas acerca del reinado, incluyendo la manera en que su hijo lo sucedería (20:31). En esto, Saúl fue insensato, pues buscó edificar su propia monarquía en lugar del reino de Dios.

  Al final, Dios abandonó a Saúl y lo eliminó, quitándole el reino. En 15:28 Samuel dice a Saúl: “Jehová ha rasgado hoy de ti el reino de Israel, y lo ha dado a un prójimo tuyo mejor que tú”. Puesto que Dios lo había abandonado, Saúl se quedó solo, como huérfano, sin ninguna ayuda para los tiempos difíciles. Debido a que Saúl buscaba lo suyo y era un codicioso, ni David, el combatiente más hábil y experimentado, pudo ayudarle. De hecho, debido a que Saúl quería matarlo, David se vio obligado a ir al país que era el principal enemigo de Israel (27:1-2).

  David fue a los filisteos, particularmente al rey Aquis. Cuando los filisteos juntaban sus campamentos para luchar contra Israel, David, quien era el guardaespaldas personal del rey Aquis, se encontraba en un dilema muy grande, pues tenía que unirse a los filisteos para pelear contra Israel. Esto fue provocado por la ambición de Saúl. Y no sólo eso, el pueblo de Israel sufrió una derrota y muchos murieron debido a dicha ambición. Con todo, el Dios soberano intervino para subyugar a Saúl y rescatar a David de su dilema.

  Debemos meditar en cada aspecto de este relato, pues presenta algunas lecciones que necesitamos aprender. Primero, de esta historia, de este ejemplo, debemos aprender la lección de crucificar nuestra carne. Segundo, debemos aprender a condenar nuestro ego, o sea el interés propio y la ambición. Saúl era totalmente influido por su ego, y de su trágico fin debemos aprender a negar nuestro yo. El Señor Jesús dijo que si queremos seguirlo a El, debemos negarnos a nosotros mismos y tomar nuestra cruz (Mt. 16:24).

  Examinemos otros aspectos relacionados con la persecución y las aflicciones que sufrió David por parte de Saúl.

XX. SAMUEL PREDICE EL FIN TRAGICO DE SAUL

  En 1 Samuel 28:3-25, Samuel predice el trágico fin de Saúl.

A. Samuel había muerto

  En 1 Samuel 28:3a dice que ya Samuel había muerto y que todo Israel lo había lamentado y lo había sepultado en su ciudad, Ramá. La muerte de Samuel representó una gran pérdida para Saúl.

B. Saúl había arrojado de la tierra a los encantadores y adivinos

  Para la época del capítulo veintiocho, Saúl había arrojado de la tierra a los encantadores y adivinos (v. 3b). Puesto que éstos se relacionaban con los espíritus malignos, Saúl hizo bien al arrojarlos fuera de Israel.

C. Los filisteos se juntan contra Israel, y Saúl tiene temor de ellos

  Los filisteos se reunieron contra Israel, y Saúl tuvo miedo de ellos (vs. 4-5) porque Dios le había despojado de su valor y denuedo. Dios es nuestro verdadero aliento y denuedo. Sin El, no tenemos nada.

D. Saúl inquiere de Jehová, mas Jehová no le responde

  Cuando Saúl consultó a Jehová, El no le respondió ni por sueños ni por Urim ni por profetas (v. 6).

E. Saúl busca una adivina e inquiere por medio de ella

  Saúl buscó una adivina e inquirió por medio de ella (vs. 7-11). En el capítulo quince, Samuel le había advertido a Saúl que su rebelión era como el pecado de adivinación (v. 23), y ahora, en el capítulo veintiocho, Saúl practica la adivinación, lo cual implicaba relacionarse con los espíritus malignos y constituía un mal peor que el culto a los ídolos.

F. Samuel viene y habla a Saúl

  Sin la intervención de la adivina, Samuel vino y habló a Saúl (vs. 12-19), y le dijo que Jehová se había apartado de él y que se había convertido en su adversario (v. 16). Además, le dijo que Jehová había quitado el reino de su mano y se lo había dado a su compañero David (v. 17). Y concluye diciendo que Jehová entregaría a Israel juntamente con Saúl en manos de los filisteos y que al día siguiente él y sus hijos serían destruidos (v. 19).

G. Saúl se aterra

  Saúl se sintió amenazado y cayó en tierra, y luego se alejó de la adivina (vs. 20-25).

XXI. DIOS SOBERANAMENTE IMPIDE QUE DAVID SE UNA AL CAMPAMENTO DE LOS FILISTEOS PARA PELEAR CONTRA ISRAEL

  EL capítulo veintinueve relata cómo Dios, en Su soberanía, impidió que David se uniera al campamento filisteo, el cual iba a luchar contra Israel. Los príncipes filisteos no quisieron que David les acompañara en la batalla contra Israel, y Aquis lo despidió (vs. 6-11).

A. Para que no participara de la destrucción de Saúl, sus hijos y los hombre de Israel

  Si David hubiera luchado contra Israel, habría sido un estigma para el resto de su vida. Sin embargo, él no tuvo nada que ver con la muerte de Saúl, ni de sus hijos (incluyendo a Jonatán), ni de los hombres de Israel (31:1-6).

B. Para rescatar a sus dos esposas y a las familias de sus hombres

  Bajo la soberanía de Dios, David no se unió al campamento de los filisteos para poder rescatar a sus dos esposas, y a las familias de sus hombres que habían sido capturadas por los amalecitas (30:18-20).

C. Para salvarse de la confusión que reinaba entre sus hombres por la pérdida de sus familias

  Bajo la soberanía de Dios, David se salvó a sí mismo de la confusión que reinaba entre sus hombres por la pérdida de sus familias en manos de los amalecitas (30:1-6a).

D. Para que enviara parte del botín como presentes

  Finalmente, y por la soberanía de Dios que le impidió unirse a los filisteos, David, después de derrotar a los amalecitas, envió como presentes parte del botín a sus amigos y a los amigos de sus hombres en muchas ciudades (vs. 26-31).

XXII. DAVID DERROTA A LOS AMALECITAS Y CAPTURA A LOS CAUTIVOS DE ELLOS

  El capítulo treinta relata que David derrotó a los amalecitas y capturó a los cautivos de ellos.

A. Los amalecitas asolan a Siclag y le prenden fuego

  Los amalecitas habían asolado a Siclag, le habían prendido fuego y se habían llevado cautivas a todas las mujeres, incluyendo a las familias de los hombres de David y a las dos mujeres de éste (vs. 1-6a).

B. David se fortalece en Jehová y busca Su consejo para perseguir a los amalecitas y capturar a los cautivos

  Todo el pueblo estaba en amargura de alma, y hablaban de apedrear a David, pero él “se fortaleció en Jehová su Dios” (v. 6b). Después de eso, él le pidió al sacerdote Abiatar que trajera el efod, y consultó a Jehová, diciendo: “¿Perseguiré a estos merodeadores? ¿Los podré alcanzar? Y él le dijo: Síguelos, porque ciertamente los alcanzarás, y de cierto librarás a los cautivos” (v. 8). Entonces David y cuatrocientos de sus hombres persiguieron a los amalecitas, con la ayuda de un joven egipcio, siervo de un amalecita. La ayuda proporcionada por este egipcio indica que los detalles de todo lo relacionado a David se encontraban bajo la soberanía de Dios. Finalmente, David derrotó a los amalecitas y libró a todos los cautivos, a todos los que los amalecitas habían capturado. “Y no les faltó cosa alguna, chica ni grande, así de hijos como de hijas, del robo, y de todas las cosas que les habían tomado; todo lo recuperó David. Tomó también David todas las ovejas y el ganado mayor; y trayéndolo todo delante, decían: Este es el botín de David” (vs. 19-20).

C. David comparte el botín con los doscientos hombres que no habían podido seguirle

  David compartió el botín con los doscientos hombres que no pudieron acompañarle cuando él perseguía a los amalecitas (vs. 21-25). En cuanto a eso, David expresó: “¿Y quién os escuchará en este caso? Porque conforme a la parte del que desciende a la batalla, así ha de ser la parte del que queda con el bagaje; les tocará parte igual” (v. 24). Desde aquel día en adelante, David instituyó esto por ley y ordenanza en Israel (v. 25).

D. David envía presentes de su botín a sus amigos y a los amigos de sus hombres en muchas ciudades

  Finalmente, los versículos 26-31 indican que David regaló parte de su botín a sus amigos y a los amigos de sus hombres en muchas ciudades.

  Me gustaría reiterar que debemos relacionar todo lo contenido en estos capítulos con la economía de Dios. Todas las cosas pequeñas de esta narración muestran que Dios laboraba en cada detalle para realizar Su economía. Dios ejerció Su soberanía para rescatar a David del dilema en el que se encontraba. El no sólo hizo esto por amor a David, sino también por el bien de Su economía. Dios protege a David, conservándole en Sus manos, para cumplir Su economía. En Mateo 1:1, a Jesucristo se le llama el hijo de David. Esto indica que David estaba estrechamente ligado al hecho de que Dios llegara a ser un hombre llamado Jesús para cumplir lo que fue determinado en la eternidad pasada. Sin David, Cristo no habría tenido la genealogía necesaria para que Dios se hiciese hombre con el fin de unirse al linaje humano. Si David hubiera sido muerto, la genealogía de Cristo habría terminado, y Dios no habría podido llevar a cabo Su economía.

  Ahora sería útil comparar las situaciones en las cuales se encontraban David y Saúl al final de 1 Samuel. Como resultado de derrotar a los amalecitas, David obtuvo un gran botín. Mientras él se enriquecía, Saúl era derrotado. David prosperaba, pero Saúl disminuía, incluso hasta la muerte. Si Saúl hubiera tenido la visión apropiada respecto al reino de Dios, él se habría dado cuenta de que David, un luchador experimentado y vigoroso, le hubiera ayudado muchísimo para derrotar a los filisteos y edificar el reino de Dios. No obstante, Saúl, por buscar sus propios intereses, desperdició esa ayuda, y no sólo eso, sino que persiguió a David y lo obligó a huir. Con todo y eso, la soberanía de Dios permitió que ese hombre, perseguido continuamente, prosperara, se estableciera en la buena tierra y disfrutara de la porción de Dios. La situación de David se volvía cada vez más brillante, mientras que la de Saúl se oscurecía más y más, hasta el momento en que él y sus hijos sufrieron una muerte trágica.

  El trágico fin de Saúl nos advierte que nos debemos jugar con Dios. No intentemos edificar una monarquía. Todos estamos aquí para edificar el reino, el Cuerpo de Cristo. En el recobro del Señor, no tenemos muchas obras. Dondequiera que estemos, tenemos una sola obra. No debemos ser el Saúl de hoy, únicamente interesados por la obra de nuestra región y en edificar nuestra propia monarquía.

  Cada uno de nosotros, en particular los colaboradores, debemos darnos cuenta de que esta obra no es insignificante. David probablemente nunca pensó que su historia estaría totalmente ligada al hecho de que Dios se haría un hombre para unirse al linaje humano y para vivir en la tierra con el fin de llevar a cabo Su voluntad eterna. No obstante, David está en la genealogía de Cristo en Mateo 1; y lo que nosotros llevamos a cabo ahora está ligado a la Nueva Jerusalén de Apocalipsis 21 y 22. Por consiguiente, debemos tener la certeza de que somos de Dios, que estamos bajo Su soberanía y que en Su recobro estamos haciendo una sola obra, la cual consiste en llevar a cabo Su economía, cuya consumación es la Nueva Jerusalén.

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