Mostrar cabecera
Ocultar сabecera
+
!
NT
-
Navega rápidamente por los libros de vida del Nuevo Testamento
AT
-
Navega rápidamente por los libros de vida del Antiguo Testamento
С
-
Mensajes del libro «Estudio-Vida de Génesis»
Чтения
Marcadores
Mis lecturas


Mensaje 53

VIVIR EN COMUNION CON DIOS: UNA COLUMNA DE SAL

  El mensaje anterior estaba relacionado con Lot, un justo derrotado. En este mensaje llegamos a la mujer de Lot, que se volvió una columna de sal (Gn. 19:26). Génesis 19 probablemente es el único pasaje que habla de una columna de sal en la historia humana, y debemos considerar eso con mucha atención. Esta columna de sal no fue creada por Dios. Es muy significativo ver que en las duras palabras que el Señor Jesús pronunció en Lucas 17, El les dijo a quienes le preguntaba acerca de la venida del reino: “Acordaos de la mujer de Lot” (Lc. 17:32). En cierto sentido, el Señor parecía decir a Sus discípulos: “No habléis del reino. Más bien, debéis reconocer cómo será la era cuando venga. Será semejante a los días de Noé y a los días de Lot. Ambas épocas prefiguran los días de Mi venida”. Por consiguiente, en las palabras duras, solemnes y sobrias del Señor, se mencionan tres eras: la era de Noé, la de Lot y la del regreso del Señor.

  Cuando hablamos de Noé en mensajes anteriores en este estudio-vida, hicimos notar que él vivía en una era confusa, y que la gente de su era estaba confundida, embotada y aturdida por sus apetitos y placeres perversos. No obstante, en Lucas 17:27, al referirse a los días de Noé, el Señor mencionó el matrimonio; pero cuando habló de los días de Lot, no mencionó el matrimonio, porque en Sodoma el matrimonio se había deteriorado totalmente, y la gente se complacía en sus apetitos sodomitas. En Lucas 17:28 y 30 el Señor dijo: “Asimismo como sucedió en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban ... así será el día en que el Hijo del Hombre sea revelado”. Después de decir esto e inmediatamente antes de exhortarnos a recordar la esposa de Lot, el Señor dijo: “En aquel día, el que esté en la azotea, y sus bienes en casa, no descienda a tomarlos; y el que en el campo, asimismo no vuelva a las cosas que dejó atrás” (Lc. 17:31). En Palestina las casas tenían techos planos. El Señor estaba diciendo en otras palabras: “Si estáis en la terraza de vuestra casa cuando Yo vuelva, no descendáis para tomar vuestras posesiones. Si lo hacéis, os quedaréis. Si trabajáis en el campo, no regreséis a casa. Debéis olvidaros de todo, excepto de Mí”. Inmediatamente después de estas palabras, el Señor dijo: “Acordaos de la mujer de Lot”.

  Hoy en día, así como los contemporáneos de Noé y los de Lot, muchos cristianos están embotados y confusos, pues han perdido el sentido de las cosas de Dios. Incluso algunos enseñan que los creyentes pueden ser arrebatados mientras juegan fútbol. Pero la Palabra santa enseña que cuando el Señor vuelva, El no tomará a ningún santo que siga participando en las diversiones mundanas. Los cristianos somos la labranza de Dios, la cual crece con Cristo como la simiente de vida (Mt. 13:3-8, 18-23). Ningún cristiano maduro en vida sigue participando en los esparcimientos mundanos. El Señor no cosechará en el campo a los cristianos que siguen participando en las diversiones mundanas, puesto que no han madurado y todavía están verdes y crudos. Los cristianos confusos de hoy deben escuchar esta sobria palabra.

4) Una columna de sal

  Encontramos el relato de la esposa de Lot, la cual se convirtió en columna de sal, en la sección sobre vivir en comunión con Dios. Esta sección de Génesis abarca los capítulos del dieciocho al veinticuatro y es el relato de una vida en comunión con Dios, pero incluye el relato oscuro de un salvo derrotado, de su esposa y sus dos hijas. Lot tenía más hijas además de las dos que aquí se mencionan, pero cuando los ángeles llegaron a Sodoma, no pudieron encontrar a las demás. Dice en Génesis 19:15: “Y al rayar el alba, los ángeles daban prisa a Lot, diciendo: levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, para que no perezcas en el castigo de la ciudad”. Los ángeles parecían decir: “Lot, sólo pudimos encontrar a dos de tus descendientes. Dios nos mandó para rescatarte a ti y a toda tu familia, pero sólo encontramos a éstas. Nuestra misión es destruir la ciudad. Ahora tú, tu esposa y tus hijas deben escapar”. El versículo siguiente dice que Lot se demoraba. El original nos muestra que no sólo Lot se demoraba, sino que vacilaba, sin intención de abandonar la ciudad. Su vacilación condujo a los ángeles a asir de su mano, y de la mano de su mujer, y de las manos de los dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él; y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad. Cuando los ángeles sacaron a estos cuatro de la ciudad, dijeron: “Escapa por tu vida; no mires tras ti” (v. 17). Pero el versículo 26 dice que “la mujer de Lot miró atrás, a espaldas de él, y se volvió columna de sal” (heb.). La esposa de Lot fue salva, pues fue librada de la ciudad y se salvó de la destrucción. A pesar de ser salva, se convirtió en columna de sal. Es evidente que no es bueno convertirse en columna de sal; al contrario, es una vergüenza.

  Como he dicho repetidas veces, el libro de Génesis contiene las semillas de casi todas las verdades divinas. La columna de sal mencionada en Génesis 19:26 también puede ser considerada como una semilla. El desarrollo de ésta se halla en Lucas 17:32, donde el Señor nos exhorta a recordar la esposa de Lot, y en 1 Juan 2:28, donde vemos que podemos ser avergonzados cuando aparezca el Señor. La cosecha se encuentra en Apocalipsis 16:15, donde el Señor dice: “He aquí, Yo vengo como ladrón. Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y vean su vergüenza”. El Señor vendrá como ladrón, sin previo aviso. Si en aquel tiempo nuestra desnudez queda expuesta, seremos avergonzados. Por consiguiente, la semilla de ser avergonzado se siembra en Génesis 19, se desarrolla en Lucas 17 y 1 Juan 2, y se cosecha en Apocalipsis 16. En este mensaje tengo la carga de que ustedes reciban una vívida impresión de que el libro de Génesis no tiene solamente la semilla de Abraham, sino también de Lot y de su esposa, que se convirtió en una columna de sal, una señal de vergüenza.

  El concepto fundamental de este mensaje se resume en que una persona salva y genuina enfrenta la posibilidad de quedar avergonzada. No hagan caso a las enseñanzas confusas de esta era. En el cristianismo actual, muchas enseñanzas aturden a la gente, y los que absorben estas enseñanzas ni son sobrios en su mente ni viven en su espíritu. En este mensaje debemos oír una palabra seria de parte del Señor, una palabra que modere nuestra mente y vivifique nuestro espíritu.

a) La mujer de Lot

  Como ya dijimos, no cabe la menor duda de que la esposa de Lot fue salva de la destrucción. Este hecho se revela tan claramente que nadie lo refuta. Sin embargo, como vimos, ella miró atrás, a espaldas de su marido, y se convirtió en una columna de sal. El hecho de que caminaba detrás de su esposo indica que ella tenía aún menos ganas que su marido de abandonar a Sodoma y que no estaba contenta de seguirlo ni de abandonar la ciudad. Si ella se hubiera alegrado de huir de Sodoma, habría caminado al lado de su esposo. Aun antes de mirar atrás y convertirse en una columna de sal, ya estaba detrás de su marido. Aprovecho este incidente para dirigirme a las esposas. Cuando se trata de cometer un pecado, es bueno que una mujer esté renuente a seguir a su marido, pero en cuanto a las cosas de Dios, no es bueno que ella se demore en seguirlo. En lo pertinente a las cosas de Dios, lo mejor que puede hacer una esposa es estar de acuerdo con su marido y acompañarlo. Esposas, en las cosas de Dios, no se queden atrás de sus maridos. Si lo hacen, podrían sufrir y convertirse en una columna de sal como le ocurrió a la esposa de Lot. Esta es una advertencia para todos nosotros.

  El hecho de que la esposa de Lot se convirtiera en una columna de sal significa que ella había perdido su función y, por ende, llegó a ser una señal de vergüenza. La sal es muy útil cuando se ha pulverizado. Cuanto más fino sea el grano de sal, más útil es. Pero nadie usa la sal en forma de estatua o columna. El Señor Jesús dijo que nosotros los salvos y regenerados somos la sal de la tierra (Mt. 5:13). Nuestra función consiste en matar a los microbios de este mundo corrupto. No obstante, si llegamos a ser insípidos (Lc. 14:34), entonces igual que la esposa de Lot, habremos perdido nuestra función. La esposa de Lot, por ser miembro del pueblo de Dios, debía haber estado llena del sabor salado y capaz de matar los microbios de la corrupción a su alrededor, pero ella perdió su sabor y su función. Ella fue una señal de vergüenza.

  Al escribir el libro de Génesis, el Espíritu de Dios no quiso dar el nombre de la mujer de Lot. El nombre de la esposa de Abraham, Sara, se menciona muchas veces, pero no se menciona el nombre de la mujer de Lot, pues no merece ser recordado. Esta pobre santa andaba rezagada con relación a su marido y miró atrás hacia la ciudad de Sodoma. Quizás haya mirado atrás pensando en sus hijos, su casa y demás pertenencias. Todas sus pertenencias habían quedado allí en Sodoma. Sus intereses, su corazón, sus deseos y su alma seguían allí, pese a que su cuerpo había sido sacado de esa ciudad. En consecuencia, por haber mirado atrás hacia ese lugar, el Señor la transformó en una columna de sal como advertencia y ejemplo para todos nosotros.

  En Lucas 17 el Señor usó la esposa de Lot como advertencia para Sus discípulos. No obstante, son pocos los cristianos que toman en cuenta esta advertencia en su vida diaria. No obstante, debemos prestar atención a esa advertencia: la persona verdaderamente salva enfrenta la posibilidad de ser avergonzada cuando el Señor aparezca. Indudablemente no quiero convertirme en una columna de sal. ¿Y usted? Convertirse en una columna de sal no es ninguna gloria; es una vergüenza. ¡Qué vergüenza ver a un creyente convertido en una inerte columna de sal, al aire libre donde sólo experimenta sufrimiento!

b) La gente que no sigue al Señor incondicionalmente

  En Lucas 14:25-33 se nos exhorta a ser incondicionales al seguir al Señor. Debemos seguir al Señor sin reserva alguna. La Biblia nos enseña a amar a los demás, pero aquí Lucas 14:26, unas palabras santas que salen de la boca del Señor Jesús, dice: “Si alguno viene a Mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun la vida de su alma, no puede ser Mi discípulo”. Nadie puede seguir al Señor como es debido si no es incondicional. Nuestros padres, esposas, hijos, hermanos, hermanas y nuestra propia vida anímica deben pasar a un segundo plano. El Señor mismo debe ocupar el primer lugar y debemos seguirle de manera incondicional. Cuando el Señor habla de aborrecer a nuestros parientes por causa de El, no habla de odio en sí sino de aborrecerlos con amor.

  En esta porción de la Palabra, proferida por el Señor mismo, vemos que debemos seguirle sin ninguna reserva. No se trata de adorar a Dios los domingos, ni de tener un estudio bíblico en casa de la manera que nos plazca. Un estudio bíblico puede ser una especie de entretenimiento o pasatiempo. A los ojos de Dios, un estudio bíblico en el hogar quizás no difiera de un juego de baloncesto. Usted juega con el “balón bíblico” en este estudio de la Biblia, y la sala de su casa es el campo de juego. Uno no es incondicional al seguir al Señor. No estoy bromeando; hablo en serio. No digo eso solamente a los demás sino a mí mismo. El Señor puede atestiguar que mientras yo preparaba este mensaje, El me preguntó: “¿Y qué de ti? Te he dado la comisión de dar este mensaje, pero ¿me sigues tú incondicionalmente?”. Que el Señor tenga misericordia de mí para que no predique a los demás y yo mismo venga a ser descalificado. Que El tenga misericordia de todos Sus queridos santos. ¡Cuánto necesitamos una palabra sobria para salir de la confusión! Si creemos Juan 3:16, también debemos creer Lucas 14:26-35. Se han predicado muchos mensajes sobre Juan 3:16 y se han publicado muchos folletos al respecto, pero ¿dónde están los mensajes y los folletos acerca de Lucas 14:26-35? En el recobro del Señor, no debemos esconder del pueblo de Dios ninguna verdad.

  Los que no siguen sin reservas al Señor se vuelven inútiles. Díganme, ¿cuántos cristianos ahora son verdaderamente útiles en las manos del Señor para la realización de la economía de Dios? Los cristianos, en su gran mayoría, se han hecho inútiles en cuanto a la economía de Dios. Son como sal desabrida (Lc. 14:34).

  Estos cristianos no sólo son desabridos, sino que no son útiles “ni para la tierra ni para el estercolero”; deben ser arrojados fuera, como lo indica Lucas 14:35. Esta tierra es el campo que produce cosas para Dios a fin de que El cumpla Su propósito. El estercolero del universo es el lago de fuego, donde se amontonará toda la suciedad. Lucas 14:35 se refiere principalmente a la era venidera del reino. En la era del reino tendremos la tierra, donde se cumple el propósito de Dios, y también tendremos el lago de fuego, el estercolero. El cristianismo siempre dice que hay solamente dos lugares: el cielo y el infierno. Sin embargo, en este versículo el Señor Jesús habla de un tercer lugar, cuando afirma que la sal desabrida, inútil para la tierra o para el estercolero, es arrojada. ¿Dónde estaba la columna de sal en que se convirtió la esposa de Lot? ¿Estaba en los cielos o en Sodoma? En ninguno de los dos lugares, sino en un tercer sitio. Al leer repetidas veces el Evangelio de Lucas, ¿ha visto usted en alguna ocasión que en este capítulo hay tres lugares? ¿Dónde estará usted: en la tierra, en el estercolero o arrojado al tercer lugar?

  En Mateo 25:30 el Señor dijo que el servidor inútil sería arrojado a las tinieblas de afuera. Las tinieblas de afuera deben de ser también ese tercer lugar. La Biblia no dice lo que será eso ni dónde se halla, pero sí dice que si uno es un servidor perezoso, no será útil para la tierra cuando vuelva el Señor por no haber sido de ningún provecho, ni servirá para el estercolero porque ya fue salvo. Entonces ¿adónde irá uno? Al tercer lugar, un sitio que se encuentra fuera del reino glorioso y del lago de fuego. Son pocos los cristianos que alguna vez han visto en la Biblia que hay un tercer lugar preparado para los salvos derrotados. Esto debe hacernos volver a la sobriedad.

  Debemos ser impresionados profundamente por el hecho de que en la plena revelación que da la Palabra divina acerca del hombre existen tres lugares: un lugar de salvación, un lugar de perdición y un lugar de vergüenza. ¿Dónde estaba la esposa de Lot? Ella fue salva, pero se hallaba en el tercer lugar, el lugar de vergüenza. Esto es lo que enseña el Señor Jesús en el Evangelio de Lucas. No intente refutar esto.

c) Los creyentes que viven en el mundo como la gente mundana y procuran salvar su alma

  Los creyentes que, al igual que la gente mundana, viven en el mundo y buscan preservar su alma, la vida de su alma, serán avergonzados como la esposa de Lot, y perderán su alma cuando vuelva el Señor (Lc. 17:28-33). La mayoría de los creyentes están en esta categoría. Son creyentes, pero viven como la gente mundana, yendo de compras y vistiéndose como lo hace la gente del mundo. Puesto que ellos viven y andan como la gente del mundo, no hay ninguna diferencia entre ellos y la gente mundana.

  Salvar al alma significa rehusarse a sufrir por el Señor. Los cristianos que salvan su alma están apegados a sus placeres. Dicen: “¿Qué hay de malo en asistir a eventos deportivos? Eso no es pecaminoso”. Tal vez no sea pecaminoso, pero es mundano. No estoy diciendo que los cristianos no deben hacer ningún ejercicio físico para conservar la salud. Indudablemente lo necesitamos. Sin embargo, cuando un ejercicio se convierte en deporte o en entretenimiento, llega a ser mundano. Si usted lo disfruta y lo encuentra placentero, eso significa que está salvando su alma. Tener un disfrute psicológico y mundano equivale a salvar el alma.

  Este no es el tiempo en que nosotros los cristianos debemos tener placeres o deleites psicológicos y mundanos; es tiempo de sufrir en nuestra alma, en nuestra parte psicológica. Si podemos procurarnos el sustento, eso es suficiente. No debemos buscar placeres psicológicos ni mundanos. Desde la segunda guerra mundial, ¿quién ha dado una palabra tan sobria? Durante los últimos treinta y un años he observado, pero no he oído una palabra sobria ni una amonestación, que advierta a los cristianos que no estamos en esta tierra para buscar deleites psicológicos y mundanos, y que debemos sufrir la pérdida de toda clase de entretenimiento y diversión. El placer hallado en oír cierta música en casa puede ser una manera de preservar su alma. Muchos cristianos no pueden vencer sus programas de televisión. Ver televisión puede constituir una forma de preservar el alma. No soy ni religioso ni legalista, pero sí digo que hoy no es el tiempo en que debemos tener diversiones psicológicas ni mundanas; es el tiempo en que debemos sufrir en nuestra alma. El sufrimiento del alma conduce a la salvación de la misma. Si usted no está dispuesto a sufrir para salvar su alma, será puesto en vergüenza como le sucedió a la esposa de Lot y perderá su alma cuando vuelva el Señor.

  Es un error enseñar que todos los cristianos serán arrebatados al mismo tiempo cuando vuelva el Señor. Esta enseñanza crea confusión en el sentir espiritual del pueblo del Señor. En Lucas 17:34 y 35 el Señor dijo: “En aquella noche estarán dos en una cama; el uno será tomado, y el otro será dejado”. Usted podría argumentar, diciendo: “El que fue tomado es un creyente, y el que fue dejado es un incrédulo”. Pero ésa es su propia interpretación. Ambos son idénticos, pues hacen las mismas cosas en el mismo lugar, pero el Señor sólo conoce a aquel que está entregado verdaderamente a El. Si usted lee el contexto de Lucas 17:22-37, verá que esta palabra no estaba dirigida a los incrédulos sino a los discípulos del Señor. El les dijo esto con respecto al tiempo de Su venida. En los versículos 34 y 35, los “dos” se refieren a dos discípulos del Señor, de los cuales uno será tomado y el otro dejado. Indudablemente el que sea tomado no será como la esposa de Lot. El discípulo que sea dejado será semejante a la esposa de Lot. Esta es una palabra sobria.

d) Los hijos de Dios que no permanecen en el Señor como lo enseña la unción

  Los hijos de Dios que no permanecen en el Señor como lo enseña la unción serán avergonzados cuando vuelva el Señor (1 Jn. 2:27-28). Quienes estamos en el recobro del Señor sabemos lo que es la enseñanza interior de la unción interna. Sin embargo, ¿permanecemos en el Señor conforme a la enseñanza de la unción viva dentro de nosotros? En 1 Juan 2:27 y 28 se nos exhorta a permanecer en el Señor conforme a la unción. Por ejemplo, si usted está a punto de ir de compras y la unción le dice que no debe, ¿dirá usted: “Amén, Señor”? Si tal es el caso, está bien. Pero si dice: “Señor, no voy a comprar nada malo”, el Señor podría contestar: “No me importa lo que vayas a comprar. Simplemente no vayas”. Deberíamos limitarnos a contestar: “Amén, Señor, permanezco simplemente en Ti conforme a la enseñanza de Tu unción interna”. Todos debemos permanecer en el Señor de esta manera.

  Si no permanecemos en el Señor conforme a la unción, nos alejaremos de El avergonzados (1 Jn. 2:28). Una cosa es sentir vergüenza, y otra es ser avergonzado. Este versículo no dice que sentiremos vergüenza, sino que seremos avergonzados. Observe que el griego no dice “delante de El” sino “alejados de El”. Aquí la preposición griega es apo, que significa “lejos”. Si permanecemos en el Señor conforme a la unción, tendremos confianza, seguridad, denuedo y paz cuando El vuelva, y no nos alejaremos de El. En el sentido literal, la expresión griega traducida “en Su venida” equivale a “en Su presencia”. La voz griega que se traduce presencia es parousia, cuyo significado incluye la venida. Podemos tener Su venida sin Su presencia. Por ejemplo, el presidente de los Estados Unidos podría venir a Anaheim una noche, pero tal vez muy poca gente entre en su presencia, es decir, en su parusía. El Señor Jesús vendrá, pero ¿será usted digno de Su presencia? Si usted vive de manera mundana, amando al mundo y poniendo al Señor al último lugar en su vida, ¿cómo podría ser introducido en Su presencia cuando El venga? Debemos permanecer en el Señor conforme a la unción interior para tener confianza, denuedo y seguridad delante de El, en Su presencia, cuando El aparezca y no alejarnos de El avergonzados.

  El Señor, en Su aparición, disciplinará a Sus creyentes. Si Sus creyentes lo siguen ahora y permanecen en El conforme a la unción interior, tendrán paz, denuedo, seguridad y confianza, y serán introducidos en Su parusía, Su presencia. Si ahora no permanecen en El, cuando El aparezca se alejarán de El avergonzados. Alejarse de El avergonzados significa ser puestos en ese tercer sitio, el lugar que no es ni la labranza, donde se cumple el propósito de Dios, ni el estercolero, que es el lago de fuego. Es el lugar de vergüenza fuera de Su presencia. Un creyente avergonzado y que se aleja de El no está condenado. Sigue siendo salvo, pero debe ser avergonzado. El hecho de ser avergonzado lo disciplinará, lo cual constituirá el castigo que el soberano Señor infligirá sobre Sus creyentes derrotados. Este asunto es bastante claro y muy grave.

e) Los creyentes que descuidan el regreso del Señor y no llevan una vida apropiada

  Los creyentes que no prestan atención al regreso del Señor y no llevan una vida apropiada serán puestos en vergüenza (Ap. 16:15). En Apocalipsis 16:15, el Señor nos exhorta a guardar nuestras ropas. En la Biblia el vestido siempre representa nuestro andar y nuestro vivir. Debemos tener un andar limpio, y nuestro vestido espiritual debe ser puro, blanco y aprobado por Dios. Debemos velar esperando el regreso del Señor y tener puros nuestros vestidos. Si llevamos una vida limpia, no estaremos desnudos cuando El venga, y los hombres no verán nuestra vergüenza. Este versículo también dice que el Señor vendrá como ladrón. El no vendrá como un visitante que anuncia Su llegada con mucha anticipación. El ladrón viene cuando menos lo imaginemos. Me han dicho que a menudo los ladrones vienen sobre las tres o cuatro de la madrugada, cuando la gente duerme profundamente. Debemos ser sobrios y velar. De lo contrario, el Señor vendrá como ladrón y nuestra desnudez quedará expuesta. Una vez más, esto nos dice que una persona salva puede ser avergonzada cuando vuelva el Señor.

f) El pueblo de Dios que no vive ni anda conforme a la economía de Dios

  El pueblo de Dios que no vive ni anda conforme a Su camino, es decir, conforme a Su economía, no cumplirá Su propósito y será avergonzado. Como ya vimos, éste es el significado de la columna de sal. No tome esto simplemente como un estudio bíblico, sino como una advertencia para todos nosotros. Ni aun quienes estamos en el recobro del Señor podemos permitirnos vivir licenciosamente ni ser indiferentes. Debemos ser sobrios y tener en cuenta que la situación es bastante grave. Debemos llevar una vida y un andar que cumplan el propósito de Dios. Entonces, cuando el Señor aparezca, estaremos en Su parusía y no seremos arrojados a ese tercer lugar, el lugar de vergüenza.

Biblia aplicación de android
Reproducir audio
Búsqueda del alfabeto
Rellena el formulario
Rápida transición
a los libros y capítulos de la Biblia
Haga clic en los enlaces o haga clic en ellos
Los enlaces se pueden ocultar en Configuración