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Mensajes del libro «Estudio-Vida de Job»
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Mensaje 8

LA PRIMERA DE TRES RONDAS EN LOS DEBATES SOSTENIDOS ENTRE JOB Y SUS TRES AMIGOS

Capítulos 4—11

(4)

JOB NO CEDE Y LOS ARGUMENTOS QUE ZOFAR PRESENTA EN SU CEGUERA

  Lectura bíblica: Job 9; Job 10; Job 11

  En este mensaje consideraremos el hecho de que Job no cedió así como los argumentos que Zofar presentó en su ceguera. Mientras que Job poseía un carácter muy fuerte y no era fácilmente subyugado, Zofar era insensato, pues no estaba claro en cuanto a la revelación divina acerca de la economía de Dios, en la que Dios se imparte en Su pueblo.

I. JOB NO CEDE

  El hecho de que Job no cede es mostrado plenamente en los capítulos 9 y 10.

A. Se jacta de ya saber lo que sus amigos sabían

  Job se jactó de ya saber lo que sus amigos sabían, diciendo: “Ciertamente yo sé que es así” (9:2a). Job les daba a entender a sus amigos que él sabía todo cuanto ellos decían y que, por ello, no era necesario que se hablase más al respecto.

B. Admite que no puede contender con Dios ni puede resistirle

  Job admitió que no podía contender con Dios ni podía resistirle, pues Dios es sabio y poderoso (vs. 3-12). En los versículos del 5 al 9, Job alude al juicio de Dios ejecutado sobre el universo preadamítico. Después de preguntarse cómo podría un hombre ser justo delante de Dios, Job dijo: “Si él quiere contender con Él, / no podrá responderle a una cosa entre mil. / Él es sabio de corazón y poderoso en fuerza; / ¿quién jamás le ha resistido y ha quedado íntegro?” (vs. 3-4). Nadie puede detener a Dios ni decirle: “¿Qué haces?” (v. 12).

C. Piensa que no puede ganar su caso, aun cuando él es justo y perfecto

  Job pensaba que no podía ganar su caso, aun cuando él era justo y perfecto (vs. 15, 20-21), debido a que Dios es poderoso y no volverá atrás Su ira en Su juicio (vs. 13-24). Esto indica que Job tenía la expectativa de encontrarse con Dios en un tribunal para que su caso fuese juzgado. Job sería el demandante, y Dios sería el demandado. Job, como demandante, tenía el concepto equivocado al pensar que Dios, el demandado, trataba con él en ira. Sin embargo, el trato de Dios para con Job no era la ira de Dios, sino Su beneplácito. Dios no lo estaba juzgando, sino despojando, consumiendo y demoliendo para poder reedificar a Job consigo mismo.

D. Considera ser un hombre que vive en días fugaces

  Job consideró ser un hombre que vivía en días fugaces y que él no podía ir a juicio con Dios y ser declarado inocente (vs. 25-35).

E. Se queja de que Dios lo maltrate sin haber en Job causa para ello y de que Dios lo ataque según lo que Él tiene oculto en Su corazón

  Job se queja de que Dios, sabiendo de que Job no es malvado y sin absolverlo de su iniquidad, lo maltrata sin haber en Job causa para ello y de que Dios lo ataca una y otra vez según lo que Él tiene oculto en Su corazón (10:1-17). Job le dijo a Dios: “Hazme saber por qué contiendes conmigo” (v. 2b). En el versículo 13, él prosigue diciendo: “Estas cosas has tenido ocultas en Tu corazón; / yo sé que esto está dentro de Ti”. Esto indica que Job no podía descubrir la razón por la manera en que Dios trató con él, pero creía que tenía que haber una razón, la cual estaba escondida en el corazón de Dios. Job estaba en lo cierto; había algo escondido en el corazón de Dios. Efesios 3:9 nos habla del misterio escondido en Dios. Éste es el misterio de los siglos.

  Según Job 38:7, los ángeles de Dios (los hijos de Dios) dieron gritos de júbilo cuando Dios puso los cimientos de la tierra. Quizás los ángeles se hayan preguntado cuál fue el propósito de Dios al crear la tierra y el hombre. El propio Adán no sabía por qué Dios lo creó a Su imagen y semejanza (Gn. 1:26). Dios, a lo largo de los siglos, mantuvo oculta Su intención y no se lo reveló a Enoc, Noé, Abraham, Moisés, David, Salomón, Isaías y a ninguno de los profetas. El Creador hizo muchas cosas en Su creación, pero antes de los tiempos del Nuevo Testamento, Él no le reveló a nadie cuál era Su propósito.

  El misterio escondido es que Dios, en Su Trinidad Divina, desea impartirse y forjarse en Su creación, el hombre, para hacer del hombre Su duplicación, Su expresión. Al desconocer esto, Job malinterpretó a Dios y pensó que Él estaba airado contra él y que, por tanto, lo estaba juzgando y castigando. La intención de Dios no era juzgar ni castigar a Job, sino demolerlo para después reedificarlo consigo mismo. Dios sabía que después que Job pasase por un tiempo de sufrimiento, él sería reedificado y llegaría a ser otra persona: un nuevo hombre en la nueva creación de Dios. Ésta es la respuesta para Job, para el libro de Job y para la vindicación de sí mismo que hizo Job.

  La Biblia de sesenta y seis libros tiene como fin una sola cosa: que Dios en Cristo por el Espíritu se imparta en nosotros como nuestra vida, nuestra naturaleza y nuestro todo a fin de que vivamos a Cristo y le expresemos. Éste debe ser el principio que gobierne nuestra vida. En términos prácticos, ello debe llegar a ser para nosotros hoy el árbol de la vida del cual disfrutemos.

  La Biblia no es principalmente un libro de profecía, enseñanza o tipología. La Biblia es un libro sobre la economía de Dios. No es apropiado afirmar meramente que la Biblia, de forma coherente, es un libro que trata sobre Cristo. La Biblia trata sobre Cristo en la economía de Dios. La economía de Dios consiste en que Dios se imparte a nosotros en Su Trinidad Divina en Cristo por el Espíritu a fin de ser nuestra vida, nuestra naturaleza y nuestro todo. Cuando experimentamos esto, ya no somos nosotros los que vivimos, sino que es Cristo quien vive en nosotros (Gá. 2:20). Éste es el árbol de la vida.

F. Job desea haber muerto al nacer

  Job deseó haber muerto al nacer y abrigaba la esperanza de que Dios lo dejara solo para que reviviera un poco antes de ir a la tierra de sombra de muerte (Job 10:18-22).

  Job no cedió debido al hecho de que estaba carente de la revelación divina y, por tanto, era incapaz de comprender que la razón por la cual Dios trató con él mediante desastres no pertenecía al ámbito de la ética, es decir, no dependía de que él hiciera el bien y el mal o que estuviera correcto o equivocado, sino que pertenecía a la esfera donde lo único que cuenta es ganar a Dios, todo ello con miras a que Job dejase de procurar ser perfecto en el ámbito de la ética, y procurase, más bien, ganar a Dios antes que ganar cualquier otra cosa.

II. EL ARGUMENTO QUE ZOFAR PRESENTA EN SU CEGUERA

  En el capítulo 11 consta el argumento que Zofar presenta en su ceguera.

A. Zofar es el tercero que responde a Job en la primera ronda de debates

  Zofar fue el tercero que respondió a Job en la primera ronda de debates (v. 1).

B. Siente que Job se defiende demasiado

  Zofar sintió que Job se defendía demasiado, que su doctrina no era pura, que no estaba limpio ante los ojos de Dios y que Dios había olvidado parte de su iniquidad (vs. 2-6).

C. Le enseña a Job que el Dios Todopoderoso es ilimitado

  Zofar le enseñó a Job que el Dios Todopoderoso es ilimitado, es más alto que los cielos, más profundo que el Seol, más largo que toda la tierra y más ancho que el mar. Nadie puede impedir que Él juzgue a los hombres falsos, inicuos y faltos de inteligencia (vs. 7-12).

  En el versículo 12 Zofar dijo: “Un hombre de cabeza hueca se hará inteligente / cuando un pollino de asno salvaje nazca hombre”. Estas palabras, ciertamente, no eran de comunión ni de benevolencia amorosa. Zofar había dicho que Job era un hombre de cabeza hueca, completamente carente de entendimiento. Al hablarle a Job de manera sarcástica y despectiva, Zofar llegó al extremo de comparar a Job con un pollino de asno salvaje que carece de toda inteligencia. No es de sorprenderse que Job acusara a sus amigos de no mostrar benevolencia amorosa para con él.

D. Le enseña a Job a dirigir bien su corazón y a extender sus manos a Dios

  Zofar también le enseñó a Job que si él dirigía bien su corazón y extendía sus manos a Dios, y si alejaba la iniquidad de sus manos y no consentía que la maldad morase en sus tiendas, entonces podría levantar su rostro sin mancha y estaría firme sin temer a nada. Job olvidaría su miseria y su existencia surgiría más radiante que el mediodía; aunque oscureciera, sería como la mañana. Él viviría seguro, lleno de esperanza, y podría acostarse sin que nadie lo aterrorizara. Pero los ojos de los malvados se consumirán, no habrá escape para ellos y su esperanza será exhalar su vida (vs. 13-20). Tal fue la enseñanza que Zofar le impartió a Job.

  Zofar estaba completamente ciego con respecto a entender la posición que el hombre tiene delante de Dios, y sus argumentos se basaban por completo en el concepto natural del hombre, concepto perteneciente a la esfera de la ética, carente de toda iluminación de la revelación divina referente a lo que el hombre debe ser para Dios.

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