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Mensajes del libro «Estudio-Vida de Lucas»
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Mensaje 1

LA INTRODUCCION, EL TEMA Y EL CONTENIDO DEL EVANGELIO

(1)

  Lectura bíblica: Lc. 1:1-4

  Con este mensaje comenzamos el Estudio-vida del Evangelio de Lucas. Aparentemente, este evangelio es bastante sencillo. Quizás el Evangelio de Lucas no sea tan profundo como el Evangelio de Mateo ni tan misterioso como el Evangelio de Juan. Esto se debe a que Lucas nos da un relato de nuestro Salvador, el Señor Jesús, como hombre. Por supuesto, un hombre no es tan profundo cuando se le compara con Dios.

  Aunque el Evangelio de Lucas no es el más profundo ni el más misterioso de los cuatros evangelios, es el más dulce y agradable. Ciertamente Dios es profundo, pero cuando El se hizo hombre, llegó a ser dulce y agradable.

  En Mateo vemos al Rey; en Marcos, al Esclavo; y en Juan, a Dios mismo. En Lucas vemos al Hombre; la narración de Lucas en cuanto al Señor Jesús como Salvador-Hombre es muy dulce y agradable. Tanto el relato como la propia narración, son dulces y agradables.

LA INTRODUCCION

  Lucas 1:1 y 2 dicen: “Ya que muchos han emprendido el trabajo de componer un relato de las cosas que se han cumplido cabalmente entre nosotros, tal como nos las trasmitieron los que desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra”. La palabra muchos del versículo 1 indica que hubo más de cuatro personas que escribieron una crónica de la vida terrenal del Salvador. Las cosas mencionadas en este versículo se refieren a los acontecimientos del nacimiento, ministerio y martirio de Juan el Bautista, y del nacimiento, vida, ministerio, enseñanza, muerte, resurrección y ascensión de Jesús, que ocurrieron para la realización del plan redentor de Dios, cuyo fin es salvar por gracia a los pecadores.

  El versículo 2 indica que el escritor de este evangelio no estuvo entre los discípulos que anduvieron con el Señor durante Su vida terrenal. Al decir: “Los que desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra”, Lucas señala al primer grupo de creyentes neotestamentarios, que acompañó al Salvador en Su ministerio terrenal. A ellos se les llama “ministros de la palabra”. La palabra griega traducida ministros significa siervos oficiales, ordenanzas, quienes asisten o sirven a un oficial o quienes tengan la autoridad para llevar a cabo sus órdenes. Esta palabra se emplea en Lucas 4:20, Mateo 5:25, Marcos 14:54, Hechos 26:16 y 1 Corintios 4:1. La palabra de 1:2 es la palabra del evangelio ministrada y predicada a la gente (Hch. 6:4; 8:4).

Una crónica consecutiva

  Lucas 1:3 y 4 dicen: “Me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas ordenadamente, excelentísimo Teófilo, para que conozcas bien la certeza de las cosas en las cuales has sido instruido”. Aquí Lucas expresa que está escribiendo una crónica consecutiva. Esta crónica trata de la vida, el ministerio y el martirio de Juan el Bautista, y de la vida, el ministerio, la enseñanza, la muerte, la resurrección y la ascensión de Jesús, el Salvador-Hombre. Este evangelio puede considerarse como una biografía de estas dos personas. Por supuesto, el Evangelio de Lucas es principalmente una biografía del Salvador.

Escrito por Lucas

  La iglesia primitiva reconoció a Lucas como el autor tanto de este evangelio como de Hechos. El estilo de los dos libros muestra que Lucas fue el autor de ambos. Lucas era un gentil (Col. 4:14, cfr. Col. 4:11), probablemente un griego asiático y médico (Col. 4:14). En Troas se unió a Pablo y a su ministerio y le acompañó en sus últimos tres viajes ministeriales (Hch. 16:10-17; 20:5—21:18; 27:1—28:15). El fue fiel compañero de Pablo hasta que éste fue martirizado (Flm. 1:24; 2 Ti. 4:11). Por eso, su evangelio debe de representar la perspectiva de Pablo, así como el de Marcos representa la de Pedro.

A Teófilo

  Sabemos por Lucas 1:3-4 que este evangelio fue dirigido a Teófilo. Este es un nombre griego, que significa amado por Dios, o amigo de Dios. Probablemente Teófilo era un creyente gentil que ocupaba algún puesto oficial en el Imperio Romano. Por lo tanto, este evangelio fue escrito por un médico gentil a un oficial gentil.

EL TEMA: EL SALVADOR-HOMBRE Y SU OBRA SALVADORA POSEEN EL MAS ALTO NIVEL DE MORALIDAD

  Puesto que el Evangelio de Lucas es uno de los evangelios sinópticos relacionados con la humanidad del Salvador, su propósito es presentar al Salvador como un hombre genuino, normal y perfecto, que revela a Dios entre los hombres en Su gracia salvadora dada a la humanidad caída. Nos presenta retrospectivamente una genealogía completa del hombre Jesús, desde Sus padres hasta Adán, la primera generación de la humanidad. Esto muestra que El es un descendiente genuino del hombre, un hijo de hombre. La crónica de la vida de este hombre nos impresiona con la integridad y la perfección de Su humanidad. Por esto, el énfasis es el Salvador-Hombre. Basándose en los principios morales que se aplican a todos los hombres, nos presenta mensajes del evangelio, como en 4:16-21; 7:41-43; 12:14-21 y 13:2-5, parábolas del evangelio como en 10:30-37; 14:16-24; 15:3-32 y 18:9-14; y casos del evangelio, como en 7:36-50; 13:10-17; 16:19-31; 19:1-10 y 23:39-43. Ninguno de éstos consta en los otros evangelios. Lucas, a diferencia de Mateo, no resalta el aspecto dispensacional ni el trasfondo judío. El Evangelio de Lucas es el evangelio escrito a la humanidad en general, y anuncia las buenas nuevas a todo el pueblo (2:10). Su característica no es judía en absoluto, sino gentil (4:25-28). Es un evangelio para todos los pecadores, tanto judíos como gentiles. Como tal, la secuencia de su narración concuerda con la moralidad y no con la secuencia de eventos históricos.

  El tema del Evangelio de Lucas es maravilloso: el Salvador-Hombre y Su obra salvadora, que poseen el más alto nivel de moralidad. Aquí tenemos el Salvador-Hombre, Su obra salvadora, y el más alto nivel de moralidad. Yo creo que la mayoría de los lectores de este evangelio se darán cuenta de que este libro habla de un hombre que es nuestro Salvador. Por eso, podemos llamarle el Salvador-Hombre. Además, es fácil darse cuenta de que este libro nos muestra la obra salvadora del Salvador-Hombre. Sin embargo, pocos lectores de este evangelio se dan cuenta de que tanto el Salvador-Hombre como Su obra salvadora están en el más alto nivel de moralidad.

  Cuando algunos escuchen que Lucas presenta el Salvador-Hombre y Su obra salvadora, en el más alto nivel de moralidad, quizás digan: “No encontramos la palabra moralidad en este libro. Ni siquiera vemos la idea de moralidad”. Aparentemente esto podría ser el caso. Pero si profundizamos en este libro, veremos que, de hecho, sí expresa el más alto nivel de moralidad. Según el Evangelio de Lucas, nuestro Salvador vive, actúa y obra en el más alto nivel de moralidad. Además, Su obra salvadora se lleva a cabo en el más alto nivel de moralidad. Por lo tanto, debemos tener presente que el tema del Evangelio de Lucas es el Salvador-Hombre y Su obra salvadora, que poseen el más alto nivel de moralidad.

El Salvador-Hombre

Concebido por el Espíritu Santo con la esencia divina

  Necesitamos ver que el Señor Jesús es el Salvador-Hombre. Como Salvador-Hombre, El fue concebido del Espíritu Santo con la esencia divina. A diferencia de otras biografías, Lucas anota la concepción de la persona cuya vida él relata. Otras biografías quizás hablen del nacimiento de una persona, pero no de la concepción. Con respecto a esto, Lucas es único. El nos dice cómo el Salvador-Hombre fue concebido. El no fue concebido por un hombre; sino por el Espíritu Santo con la esencia divina.

  El Espíritu Santo es Dios mismo que llega al hombre. Esto significa que, cuando Dios llega al hombre, El es el Espíritu Santo. En la concepción del Salvador-Hombre, el Espíritu Santo entró en la humanidad.

  Hemos mencionado que el Salvador-Hombre fue concebido por el Espíritu Santo con la esencia divina. Aquí usamos la palabra esencia en un sentido absoluto para denotar algo que es aún más intrínseco que la propia naturaleza. La esencia es lo que constituye cierta sustancia intrínsecamente. El Salvador-Hombre fue concebido por el Espíritu Santo no solamente con la naturaleza divina sino también con la esencia divina. Es extremadamente importante que veamos este asunto.

Nacido de una virgen humana con la esencia humana

  El Salvador-Hombre nació de una virgen humana con la esencia humana. En 1:27 y 31 vemos que una virgen llamada María concibió en su vientre y dio a luz un Hijo cuyo nombre era Jesús.

  Ya que el Salvador-Hombre fue concebido por el Espíritu Santo con la esencia divina y nació de una virgen humana con la esencia humana, El tiene dos esencias, la divina y la humana. En El están mezcladas la esencia divina y la esencia humana.

  En contraste con el Salvador-Hombre, nosotros sólo tenemos una esencia, la esencia humana, porque fuimos concebidos por el hombre y nacimos de la mujer. Nuestro Salvador es diferente, pues El fue concebido del Espíritu Santo y nació de una virgen humana. El Espíritu Santo posee la esencia divina, y la virgen humana posee la esencia humana.

La mezcla de la esencia divina con la esencia humana

  Las dos esencias del Señor no fueron meramente agregadas la una a la otra, sino que fueron mezcladas. De hecho, cualquier concepción es una mezcla, y no meramente una añadidura. En el caso del Salvador-Hombre la esencia divina no fue simplemente añadida a la esencia humana. Más bien, en la concepción del Salvador-Hombre la esencia divina y la esencia humana fueron mezcladas.

  Algunos estudiantes de la Biblia e incluso algunos maestros de la Biblia no entendieron el asunto de la mezcla. En tiempos antiguos hubo un debate con respecto a la mezcla de la esencia divina y la esencia humana en la persona del Señor Jesús. Los que malentendieron esta mezcla dijeron que ésta causó que una tercera naturaleza fuera producida, algo que pues no es divino ni humano. Decir con respecto al Señor Jesús que la mezcla de la esencia divina y la esencia humana produce una tercera naturaleza, una naturaleza que no es completamente humana ni divina, es herético. Sin embargo, deseamos declarar que esto no es lo que nosotros entendemos con la palabra mezcla. Estamos de acuerdo con la primera definición de esta palabra dada en el diccionario: mezclar significa “combinar o juntar (una cosa con la otra, o dos o más de dos cosas juntas), especialmente de manera que los elementos originales sean distinguibles en la combinación”. Según esta definición, cuando dos cosas o más de dos se mezclan, sus naturalezas originales no se pierden, sino que permanecen distinguibles.

  Podemos usar el té como una ilustración de esta mezcla. Cuando el té se mezcla con el agua para hacer una bebida, no se pierde ni la esencia del té ni la esencia del agua. Al contrario, ambas esencias permanecen. Estas dos esencias se mezclan y producen una bebida, pero no producen una tercera naturaleza, algo que no es ni té ni agua.

  Nuestro Salvador fue concebido por la esencia divina y nació de la esencia humana. Por lo tanto, El es una persona que posee dos esencias —la divina y la humana— mezcladas sin que una tercera naturaleza sea producida. A pesar de que el Señor tenga dos esencias, El es completo y solo en Su persona: El es tanto Dios como hombre.

Posee tanto la naturaleza divina con los atributos divinos como la naturaleza humana con las virtudes humanas

  El Señor Jesús, como Salvador-Hombre, posee tanto la naturaleza divina con sus atributos divinos como la naturaleza humana con sus virtudes humanas. Los atributos divinos están relacionados con lo que Dios es y tiene. Los atributos de Dios es un tema inagotable. Pero podemos decir que el Señor Jesús posee la naturaleza de Dios con todos los atributos divinos.

  Yo subrayaría el hecho de que aquí usamos la palabra atributos en relación con Dios y virtudes en relación con el hombre. El Señor Jesús, al ser concebido del Espíritu Santo con la esencia divina, posee la naturaleza divina junto con los atributos divinos. El nació de una virgen humana con la esencia humana, así que El posee las virtudes humanas. Por lo tanto, cuando El estaba en la tierra, llevó una vida tanto humana como divina. El era un hombre que llevó una vida humana, pero en esa vida humana los atributos divinos fueron expresados.

  En el Evangelio de Juan vemos que Dios se expresa en el hombre. Según Juan 1:1 y 14, en el principio era el Verbo, el Verbo estaba con Dios, y este Verbo, que es Dios, se hizo carne. Dios se hizo carne para llevar una vida en la cual El se expresa en la humanidad. En el Evangelio de Juan se pone énfasis en cómo Dios se expresa en el hombre. Pero en Lucas, se pone énfasis en un hombre que lleva una vida que expresa a Dios. Parece que estos dos asuntos son muy similares; sin embargo, hay una diferencia. Juan recalca lo relativo a Dios, y Lucas recalca lo relativo al hombre. En Juan vemos a Dios que se expresa en la humanidad; en Lucas vemos a un hombre que expresa a Dios en Su vivir humano. Mientras que este hombre vivió en la tierra, los atributos de Dios fueron expresados en Su vivir.

  Sabemos que nuestro Salvador tiene ambas esencias: la divina y la humana. Sin embargo, al poseer la esencia humana El no tiene nada que se relacione con la naturaleza caída del hombre. Según Juan 1:14, Dios se hizo carne, pero según lo que Pablo dijo en Romanos 8:3 vemos que el Señor tenía la semejanza de carne de pecado. Esto indica que El nació con todas las virtudes humanas creadas por Dios, pero El sólo tenía la semejanza de carne de pecado.

  Nosotros, las personas caídas, no nos damos cuenta de cuán dulce y agradable era el hombre creado por Dios. Imagine cuán dulces y agradables eran Adán y Eva antes de la caída. Tenían todas las virtudes humanas creadas por Dios. Debido a la caída, estas virtudes fueron arruinadas.

  Cuando el Señor Jesús nació de la virgen humana con la esencia humana, El poseía las virtudes humanas. Sin embargo, la esencia humana del Señor Jesús no incluía la naturaleza caída del hombre. Su esencia humana era creada por Dios. El tenía la apariencia de la humanidad caída, la semejanza de carne de pecado, pero Su esencia humana, tal como fue creada por Dios, era pura, dulce y agradable.

  Los elementos que forman el ser del Salvador-Hombre, Su constitución, se componen de los atributos divinos y las virtudes humanas. ¡Qué maravilla que en este universo haya un hombre compuesto de tal manera! En el Salvador-Hombre, el hombre y Dios son mezclados para formar un compuesto lleno de atributos divinos y virtudes humanas.

  Necesitamos tener esta perspectiva del Salvador-Hombre al leer el Evangelio de Lucas. Antes yo no tuve tal perspectiva con respecto a dicho evangelio. Pero con el tiempo el Señor me abrió los ojos, y empecé a ver que en la narración de Lucas tenemos a uno que está compuesto de Dios y de hombre. Este entendimiento ha sido confirmado por los escritos de otros.

  En el Evangelio de Lucas vemos el Dios-hombre, una persona que es la mezcla de la divinidad y la humanidad. En esta persona vemos todos los atributos de Dios y todas las virtudes humanas.

Los atributos divinos fortalecen y enriquecen las virtudes humanas

  Si leemos cuidadosamente el Evangelio de Lucas, veremos que los atributos divinos fortalecen y enriquecen las virtudes humanas. Por ejemplo, la Biblia revela claramente que Dios es amor (1 Jn. 4:8) y que Dios ama (Jn. 3:16). La Biblia también dice que siendo nosotros creados por Dios, debemos amar a otros (Ro. 13:9). Dios ama, y nosotros también debemos amar. Sin embargo, es posible que amemos sin el amor de Dios que fortalece y enriquece nuestro amor. Confucio dijo que debemos amar a otros. Pero él no dijo que el amor humano puede ser fortalecido y enriquecido por el amor divino. En Lucas vemos a un hombre, el Salvador-Hombre, que era muy amoroso. Aun así, en Su amor tiene el amor divino, que fortalece y enriquece el amor humano.

  La vida del Señor consistió en la vida de una persona que tenía una composición maravillosa de lo divino y lo humano. Como tal persona, el Señor estaba constituido de los atributos divinos y las virtudes humanas.

  Hemos dicho que en el Evangelio de Lucas hay muchos mensajes, parábolas y casos evangélicos. Si entramos en la profundidad de la narración de Lucas, veremos que estas tres categorías de cosas revelan que la vida terrenal del Señor Jesús fue enteramente fortalecida y enriquecida por los atributos divinos. Como resultado, El vivió en el más alto nivel de moralidad. En el mensaje siguiente, examinaremos con más detalle el significado acerca del más alto nivel de moralidad retratado en el Evangelio de Lucas.

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