Mostrar cabecera
Ocultar сabecera
+
!
NT
-
Navega rápidamente por los libros de vida del Nuevo Testamento
AT
-
Navega rápidamente por los libros de vida del Antiguo Testamento
С
-
Mensajes del libro «Estudio-Vida de Marcos»
Чтения
Marcadores
Mis lecturas


Mensaje 38

LA PREPARACION DEL SALVADOR-ESCLAVO PARA SU SERVICIO REDENTOR

(5)

  Lectura bíblica: Mr. 11:27-33; 12:1-44

CUATRO CLASES DE PREGUNTAS

  En 11:27—12:34 al Señor Jesús le hacen cuatro clases de preguntas, las cuales representan diferentes aspectos de la cultura humana. La primera pregunta (Mr. 11:27-33) está relacionada con la religión. Los principales sacerdotes, los escribas y los ancianos formularon una pregunta al Salvador-Esclavo respecto a la religión típica y auténtica. Específicamente lo interrogaron en cuanto a Su autoridad. Ellos pensaban que servían a Dios y que conocían la ley de Moisés. Y podemos decir que tenían una religión típica. Ahora, querían conocer el origen de las cosas que hacía el Señor. Así que, la primera pregunta que se le hizo en Mr. 11:27-33 fue referente a la religión auténtica.

  La segunda pregunta la hicieron los fariseos y los herodianos (Mr. 12:13-17), los cuales vinieron a El y le dijeron: “Maestro, sabemos que eres veraz, y que no te cuidas de nadie, porque no haces acepción de personas, sino que enseñas con verdad el camino de Dios. ¿Es lícito dar tributo a César, o no? ¿Daremos, o no daremos?” (v. 14). Esta pregunta estaba relacionada con la política.

  La tercera pregunta, hecha por los saduceos (Mr. 12:18-27), estaba relacionada con las creencias. Específicamente, ellos querían saber lo que creía el Señor con respecto a la resurrección. Como ya dijimos, los saduceos, a quienes se les puede considerar los modernistas de antaño, no creían en la resurrección. Así que, la tercera pregunta tiene que ver con las creencias.

  La cuarta pregunta (Mr. 12:28-34) la hizo un escriba. Marcos 12:28 dice: “Uno de los escribas se acercó y los oyó disputar; y viendo que les había respondido bien, le preguntó: ¿Cuál es el primer mandamiento de todos?” Esta pregunta se relacionaba con la interpretación de la Biblia. El escriba indagaba cómo el Salvador-Esclavo interpretaba la Biblia con respecto al primer mandamiento de todos.

CRISTO COMO HIJO DE DAVID Y COMO SEÑOR DE DAVID

  Estas cuatro clases de preguntas abarcan los componentes de la cultura humana más elevada. No obstante, en cada una de ellas se pasa por alto a Cristo, quien es el reemplazo total y universal. Debido a que los interrogadores no prestaban atención a Cristo, el Señor mismo suplió lo que les faltaba al volverles la interrogación a ellos, diciéndoles: “¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David? David mismo dijo en el Espíritu Santo: ‘Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a Mi diestra, hasta que ponga a Tus enemigos bajo Tus pies’. David mismo le llama Señor; ¿cómo, pues, es hijo suyo?” (12:35-37). El Señor preguntaba cómo es que los escribas decían que Cristo es el hijo de David cuando David mismo le llamaba Señor. Con esto, el Señor indicaba que los escribas sólo conocían a Cristo como hombre. No comprendían que El, el Mesías, también es el propio Dios, y por ende, un Dios-hombre.

  El Señor parecía decir a todos los que le ponían a prueba y le examinaban: “Ustedes sólo me conocen como un nazareno. No me conocen como Dios. Aunque soy franco y sincero con ustedes, también soy misericordioso. Aunque soy el Dios todopoderoso, el creador de ustedes, tengo la paciencia para ser examinado y puesto a prueba por ustedes. Si no fuera misericordioso y me manifestara en Mi esencia divina, todos serían aniquilados. Pero soy compasivo. No obstante, Yo soy el propio Dios a quién David se dirigió como Señor”.

  Debemos comprender que Pedro, Juan, Jacobo y todos los demás íntimos seguidores del Señor Jesús estaban cerca de ahí, observando lo que el Señor hacía y oyendo lo que decía. Sin duda, ellos recibieron una profunda impresión al estar con el Salvador-Esclavo, y deben haber comentado entre sí. Tal vez Pedro le dijo a Juan y a Jacobo: “Por un lado, nuestro Maestro es el hijo de David. Pero por el otro, es el Señor. ¿Se habían dado cuenta de esto? ¿Sabían que nuestro Maestro no sólo es un hombre, sino también Dios el Señor?” Yo creo que los discípulos hablaron entre ellos de esta manera.

  Si usted hubiera sido uno de los discípulos del Señor que observaba cómo confrontaba a los opositores, ¿no habría hablado de ello con los demás? ¿No le habría impresionado profundamente el hecho de que su Maestro hubiese revelado a los opositores que El no sólo era el hijo de David, sino también el Señor de David? Sin duda, los fieles seguidores del Señor recibieron una profunda impresión.

  Ya vimos que el Señor Jesús llevó consigo a Sus seguidores a Jerusalén, y que lo hizo con un propósito. Su intención no era entrar en la muerte solo, sino introducir en ella a un grupo de Sus seguidores, los cuales son nuestros representantes. Cuando ellos estaban con el Señor en Jerusalén, todos nosotros estábamos allí. ¡Aleluya que hoy nosotros somos los íntimos seguidores del Señor! Como tales, estamos viendo en el Evangelio de Marcos una serie de visiones celestiales, las cuales son trasmitidas a nuestro ser.

  Cuando llegamos a 12:37, el Salvador-Esclavo había obtenido la victoria completa. No sólo lo había aceptado el pueblo, sino que también había subyugado a Sus opositores, había derrotado a los principales sacerdotes, los escribas, los ancianos, los fariseos, los herodianos y los saduceos. Jesús el Nazareno se manifestó como una persona maravillosa, y con toda seguridad, Sus discípulos se sintieron muy satisfechos con lo ocurrido.

UNA ADVERTENCIA EN CUANTO A LOS ESCRIBAS

  Inmediatamente después de subyugar a los opositores y hablarles acerca del Cristo, el Señor profirió una advertencia en cuanto a los escribas. Marcos 12:38-40 dice: “Guardaos de los escribas, que gustan de pasearse con largas ropas, y aman las salutaciones en las plazas, y los primeros asientos en las sinagogas, y los puestos de honor en los banquetes; que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones. Estos recibirán mayor condenación”. En otra parte el Señor había dicho a Sus discípulos que se guardaran de la levadura de los fariseos, la cual era su hipocresía (Lc. 12:1), y la de Herodes (8:15), la cual era su corrupción e injusticia en la política. En cuanto a los escribas, la cuestión era el conocimiento vano, incluso relacionado con la Biblia. Ellos enseñaban teología y doctrina de manera vana.

  Los capítulos once y doce del Evangelio de Marcos hacen mención de los escribas varias veces. Los escribas formaron parte de los que interrogaron al Señor respecto a Su autoridad (11:27-28), y fue un escriba el que le preguntó acerca de la interpretación de la Biblia (12:28). Además, en 12:35, el Señor inquirió: “¿Cómo dicen los escribas que el Cristo es hijo de David?” Ahora, en 12:38, el Señor específicamente da una advertencia en contra de ellos.

  Los escribas creían entender la Biblia y saber doctrina y teología. Tal vez conocían las Escrituras según la letra, pero ciertamente no conocían a Cristo. Así que, el Señor, en Su enseñanza, preguntó cómo es que los fariseos decían que Cristo es el hijo de David. Los escribas enseñaban teología vana, una teología que no contenía a Cristo como realidad.

  Existe la posibilidad de que seamos los escribas actuales. Nuestra enseñanza puede estar correcta, pero también vacía, es decir, sin Cristo. Los escribas de antaño enseñaban a la gente según el Antiguo Testamento, pero no tenían luz en cuanto a Cristo. No comprendían que El era el Dios-hombre.

  Debemos discernir si cierto mensaje o enseñanza tiene a Cristo como centro, realidad y esencia. Algunos predicadores y maestros son elocuentes por naturaleza y pueden presentar la doctrina a personas que tienen comezón de oír. Dicha enseñanza, predicación o exposición de la Biblia es conforme al conocimiento humano acompañado de la elocuencia. Debemos ser aptos para discernir si Cristo es el centro, la realidad y la esencia de cada mensaje. Si no lo es, ese mensaje está vacío, y en principio, pertenece a la enseñanza de los escribas y no debemos prestarle atención.

  No debemos pensar que entre tanto que una enseñanza sea bíblica, no hay problema. Existe un medio por el cual discernir toda clase de enseñanza, y éste consiste en percibir si Cristo es o no el centro, la realidad y la esencia de lo que se enseña. En el recobro del Señor, Cristo debe ser el centro, la realidad y la esencia de cada mensaje. Tal vez una enseñanza sea erudita, académica, bíblica, elocuente, que imparte mucho conocimiento de la Biblia. Pero pudiera tratarse de una enseñanza de los escribas de hoy. Así que, debemos seguir el principio básico mencionado anteriormente y discernir lo que se enseña en el recobro del Señor.

  La religión actual está llena de escribas. Entre los cristianos hay muchas enseñanzas bíblicas y eruditas. Muchos de los que enseñan saben o griego o hebreo, y están versados en las diferentes exposiciones de las Escrituras. Pero pudiera ser que el centro, la realidad y la esencia de sus palabras no sea Cristo.

ALABA A LA VIUDA POBRE

  El Señor Jesús, después de dar la advertencia en cuanto a los escribas, alaba a una viuda pobre que era leal (12:41-44). “Estando Jesús sentado delante del erario, miraba cómo la multitud echaba dinero en las arcas; y muchos ricos echaban mucho” (12:41). El Salvador-Esclavo era el Dios que vivía como hombre. Como tal, le interesaba observar cómo el pueblo de Dios expresaba su lealtad en la ofrenda que le hacía. Al hacer tales observaciones, alabó la lealtad de la viuda para con Dios. La observación del Salvador-Esclavo es más penetrante que la del hombre.

  Cuando el Señor Jesús vio a la viuda pobre que “echó dos leptos, que equivalen a un cuadrante”, llamó a Sus discípulos para Sí y les dijo: “De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca; porque todos han echado de lo que les sobra; pero ésta, de su escasez echó todo lo que tenía, todo su sustento” (vs. 42-44). Los que de su abundancia dieron no tocaron el corazón de Dios. Pero el Señor fue tocado por la viuda pobre que echó dos pequeñas monedas de cobre. El la alabó por dar de esa manera.

UN CONTRASTE ENTRE LA VANIDAD Y LA REALIDAD

  Es muy significativo que después de que el Señor subyugó a los opositores, diera una advertencia en cuanto a los escribas y alabara a la viuda pobre que permanecía leal. Primero, el Señor advierte a Sus discípulos que se guarden de las vanas enseñanzas de los escribas. Luego, los anima a apreciar la realidad interior de una viuda. Quería que miraran la situación que existía en el pueblo de Dios, no de manera externa como lo hace el hombre, sino de manera interna, conforme a la realidad interior de la persona. Debido a que tal era Su perspectiva, El pudo apreciar a la viuda pobre.

  En 11:27—12:37 se hallan cuatro clases de preguntas relacionadas con la cultura humana, seguidas por la pregunta de preguntas, la pregunta en cuanto a Cristo. La primera categoría tiene que ver con la religión, la política, las creencias y la manera de interpretar la Biblia. La pregunta especial es la pregunta con respecto a Cristo. El relato de estas cinco clases de preguntas es seguido por dos acontecimientos: el primero está relacionado con lo vano que son las enseñanzas de los escribas; y el segundo, con la realidad que se halla en el interior del creyente. Un escriba es alguien que figura en el pueblo del Señor y que habla vanidades, pero la viuda representa a un creyente que posee realidad en su interior. Al examinar estos dos acontecimientos, vemos que en lugar de ser un escriba, debemos ser una viuda pobre. Todos deberíamos decir: “No quiero ser un escriba vacío que habla vanidades. Quiero ser una viuda pobre. Quiero que todo lo que haga proceda de la realidad que hay en mí”.

  Debemos decidir si vamos a ser escribas o viudas. ¿Querrá usted ser un escriba vacío o una viuda llena de realidad? Damos gracias al Señor de que en Su recobro hay muchas personas que, como aquella viuda, están llenas de realidad. Sin viudas como éstas, el recobro del Señor no puede avanzar. Gracias al Señor de que entre nosotros haya un buen número de viudas auténticas, personas que tienen esta realidad en su interior.

  Debemos preguntarnos por qué el Señor después de contestar las preguntas de los opositores y de plantear la pregunta en cuanto a Sí mismo, habló de los escribas y de la viuda pobre. El Señor habló al respecto en una pequeña reunión que sostuvo con Sus discípulos. Los escribas estaban vacíos, pero en la viuda había una realidad interior. Debemos aprender a apreciar la realidad y apartarnos de la vanidad. Tal vez alguien sea un excelente orador que habla con elocuencia y mucho conocimiento, pero sus palabras quizás estén vacías. En contraste, otra persona quizás hable con dificultad, sin elocuencia y sin mucho conocimiento. No obstante, en ella hay una realidad interior para con Dios. Esto es lo que significa que los dos casos —la advertencia en cuanto a los escribas y la alabanza de la viuda pobre— se combinen al final del capítulo doce.

  Cuando leemos el capítulo doce de Marcos bajo la luz celestial entendemos su significado. Específicamente, entendemos lo que significa la advertencia que el Señor da contra los escribas y Su alabanza a la viuda pobre. Por un lado, vemos que la enseñanza de uno puede ser eficiente y elocuente, y aun así estar vacía. Por otro lado, es posible ser deficiente, y no obstante, estar lleno de realidad. Tal vez seamos inadecuados en todos los sentidos, y aun así tener en nosotros la realidad del Señor a quien invocamos, la realidad para con el propio Dios a quien servimos. A lo mejor no tenemos mucha elocuencia ni conocimiento, ni buscamos esas cosas. Pero es posible que tengamos algo mejor: la realidad interior.

  El dinero es lo que más pone a prueba la realidad interior de un creyente. Esto se debe a que en la vida humana nada es más tangible que las posesiones materiales. El dinero y las posesiones ponen a prueba si usted tiene o no la realidad interior para con Dios.

  Quiera el Señor que todos nos cuidemos de la vanidad, especialmente con relación al hablar, la elocuencia, el conocimiento, la doctrina y la enseñanza. Al mismo tiempo, todos debemos aprender a apreciar, a valorar, lo que es real ante los ojos del Señor.

  No debemos olvidar que Pedro, Juan, Jacobo y los otros fieles seguidores del Señor estuvieron presentes cuando El dio esta advertencia en cuanto a los escribas y alabó a la viuda pobre. Ellos vieron todo lo que aconteció en los capítulos once y doce, y yo creo que después del día de Pentecostés, siguieron contemplando todos estos sucesos en su vida diaria a manera de visiones celestiales. Necesitamos que las visiones contenidas en el Evangelio de Marcos sean impresas en nuestro ser continuamente. Así, cuando nos abramos al Espíritu vivificante para que tenga dominio sobre nosotros, todas estas visiones volverán a nosotros vívidamente.

Biblia aplicación de android
Reproducir audio
Búsqueda del alfabeto
Rellena el formulario
Rápida transición
a los libros y capítulos de la Biblia
Haga clic en los enlaces o haga clic en ellos
Los enlaces se pueden ocultar en Configuración