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Mensajes del libro «Estudio-Vida de Marcos»
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Mensaje 40

LA PREPARACION DEL SALVADOR-ESCLAVO PARA SU SERVICIO REDENTOR

(7)

  Lectura bíblica: Mr. 13:1-37

  En 13:1-37 el Señor prepara a Sus discípulos para Su muerte al hablarles de las cosas que han de venir. Específicamente menciona cinco eventos: la destrucción del templo (Mr. 13:1-2), las plagas que vendrían al comienzo de los dolores de parto (Mr. 13:3-8), la predicación del evangelio y las persecuciones que ocurrirían (vs. 9-13), la gran tribulación y la segunda venida del Salvador-Esclavo (Mr. 13:14-27) y velar, orar y aguardar al Salvador-Esclavo (Mr. 13:28-37). En el mensaje anterior hablamos de la destrucción del templo y del principio de los dolores de parto. En este mensaje examinaremos los otros eventos, de los cuales habló el Señor a los discípulos en el monte de los Olivos.

EL EVANGELIO Y LAS PERSECUCIONES

  En Mr. 13:9-13 el Señor habla de la predicación del evangelio y las persecuciones. En el versículo 9 dice: “Pero mirad por vosotros mismos. Os entregarán a los sanedrines, y en las sinagogas os azotarán; y compareceréis ante gobernadores y reyes por causa de Mí, para testimonio a ellos”. La palabra os se refiere específicamente a los discípulos judíos. Los primeros mártires fueron judíos.

  El versículo 9 indica que las persecuciones vendrán tanto de parte de los judíos como de los gentiles. Los sanedrines y las sinagogas tienen que ver con los judíos, mientras que los gobernadores y los reyes aluden a los gentiles. Así que, las persecuciones descritas en el versículo 9 vendrán de estas dos fuentes.

  En el versículo 10 el Señor añade: “Pero es necesario que primero el evangelio sea proclamado a todas las naciones”. Según Mateo 24:14, lo que se predicará a todas las naciones será el evangelio del reino. Este evangelio, que incluye el evangelio de la gracia (Hch. 20:24), no sólo introduce a la gente en la salvación que Dios efectúa, sino también en el reino de los cielos (Ap. 1:9). El evangelio de la gracia pone énfasis en el perdón de pecados, la redención y la vida eterna; mientras que el evangelio del reino hace hincapié en el gobierno celestial de Dios y la autoridad del Señor. El evangelio del reino será predicado en toda la tierra para testimonio a todas las naciones, pues este testimonio tiene que divulgarse antes del fin de esta era, antes de la gran tribulación.

  En el versículo 11 el Señor dice a Sus discípulos que no se preocupen por lo que van a decir cuando sean entregados, porque el Espíritu Santo hablará en ellos. Luego añade: “Y el hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y se levantarán los hijos contra los padres, y los harán morir. Y seréis aborrecidos de todos por causa de Mi nombre; mas el que haya perseverado hasta el fin, éste será salvo” (vs. 12-13). Lo dicho en estos versículos es breve, pero abarca mucho. La persecución vendrá de parte de los judíos, los gentiles y aun de los miembros de nuestra propia familia. Esta persecución sucedió en el pasado y se sigue dando hasta el día de hoy.

  Es importante que entendamos lo que significa la palabra salvo en el versículo 13. Esta palabra podría significar ser salvo de los que nos aborrecen y nos persiguen. No obstante, su significado final es entrar en la manifestación del reino de los cielos, una recompensa dada a los creyentes que venzan. Esto difiere de la salvación eterna revelada en Efesios 2:8.

LA ABOMINACION DESOLADORA

  En 13:14-27 el Señor habla de la gran tribulación y de la venida del Salvador-Esclavo. El versículo 14 dice: “Pero cuando veáis la abominación desoladora erigida donde no debe estar (el que lee, entienda), entonces los que estén en Judea, huyan a los montes”. Nadie sabe cuánto durarán los eventos mencionados en los versículos 1-13. Pero lo que se profetiza en los versículos 14-27 se cumplirá en los últimos tres años y medio de esta era, período que abarca la gran tribulación y constituye la segunda parte de la última semana de la que se profetiza en Daniel 9:27. Comenzará cuando se erija la imagen (el ídolo) del anticristo en el templo (Mr. 13:14) y terminará cuando Cristo venga visiblemente (v. 26).

  En el versículo 14 el Señor habla de la abominación desoladora que se erige donde no debe estar. La palabra abominación denota un ídolo (Dt. 29:17) y se refiere a la imagen del anticristo, la cual será erigida como ídolo en el templo de Dios (Ap. 13:14-15; 2 Ts. 2:4) al comienzo de la gran tribulación (Mt. 24:21).

  La palabra griega que se traduce desoladora denota algo que causa desolación. La abominación, la imagen del anticristo, causará desolación. Al anticristo se le llama “el destructor” (Apolión, Ap. 9:11). El provocará mucha destrucción (Dt. 8:13, 23-25; 9:27).

  La abominación desoladora será erigida donde no debe estar. Según Mateo 24:15, será levantada en el lugar santo, es decir, los santuarios del templo de Dios (Sal. 68:35; Ez. 7:24; 21:2).

LA DESTRUCCION DE JERUSALEN

  Jerusalén ha sido destruida más de una vez, y se le volverá a destruir. El ejército de babilonia la destruyó por primera vez durante el reinado de Nabucodonosor. Más tarde, en el segundo siglo a. de C., después de la reedificación del templo, Antíoco Epífanes contaminó el templo. Muchos estudiantes de la Biblia saben que él era un tipo de Tito, quien en el año 70 d. de C. destruyó Jerusalén. Tito era una prefigura del Anticristo venidero, quien con su ejército destruirá Jerusalén una vez más.

  En Daniel encontramos profecías acerca de Tito y del anticristo. Antíoco Epífanes era tipo de Tito, quien a su vez, era tipo del anticristo. El “cuerno pequeño” de Daniel 8 era una figura de Tito, y éste es una figura del anticristo venidero. Tito llevó a cabo la tercera destrucción de Jerusalén y del templo, y con la venida del anticristo, Jerusalén volverá a ser destruida.

  Lo que dijo el Señor en Marcos 13 se refiere al anticristo y alude a la destrucción de Jerusalén por parte de Tito en el año 70 d. de C. Si queremos entender esta porción de la Palabra debemos darnos cuenta de que Tito es figura del anticristo, y que la destrucción de Jerusalén por medio de Tito es figura de la destrucción de Jerusalén que llevará a cabo el anticristo.

LOS ESCOGIDOS

  En 13:19-20 el Señor dice: “Porque aquellos días serán de tribulación cual no la ha habido desde el principio de la creación que Dios creó, hasta ahora, ni la habrá jamás. Y si el Señor no hubiese acortado los días, nadie sería salvo; mas por causa de los escogidos que El escogió, acortó los días”. La frase los escogidos se refiere a los judíos, al pueblo escogido de Dios (Ro. 11:28). La tribulación que dirigirá el anticristo será tan severa que nadie podrá resistirla. Si Dios no la hubiese acortado, ningún ser humano se salvaría. Pero por amor a los elegidos, aquellos días serán acortados.

FALSOS CRISTOS Y FALSOS PROFETAS

  En 13:21-23 el Señor advierte a los discípulos que se levantarán falsos cristos y falsos profetas: “Entonces si alguno os dice: ¡Mirad, aquí está el Cristo! ¡mirad, allí!, no lo creáis. Porque se levantarán falsos cristos y falsos profetas, y harán señales y prodigios, para engañar, si fuese posible, a los escogidos. Mas vosotros mirad; os lo he dicho todo de antemano”. Los judíos rechazaron a Jesús como Mesías y siguen esperando a su propio mesías. Ellos necesitan saber que el Mesías, el Cristo, no se levantará ni aquí ni allí refiriéndose a la tierra, sino que descenderá del cielo sobre las nubes.

  El Señor dice que se levantarán falsos cristos y falsos profetas. El anticristo será el último de los falsos cristos y hará señales y prodigios engañosos con el poder de Satanás a fin de engañar a los que perecen (2 Ts. 2:3-10). La frase otra bestia de Apocalipsis 13:11 se refiere al último de los falsos profetas (Ap. 19:20), quien hará grandes señales para engañar a los moradores de la tierra (Ap. 13:13-14).

LA VENIDA DEL HIJO DEL HOMBRE

  En 13:24-27 el Señor Jesús habla de Su venida. Los versículos 24-25 dicen: “Pero en aquellos días, después de aquella tribulación, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas irán cayendo del cielo, y las potencias que están en los cielos serán conmovidas”. Esta calamidad sobrenatural sucederá en el cielo después de la gran tribulación, cuando concluirá esta era. Esto difiere de la cuarta trompeta de Apocalipsis 8:12, que ocurrirá al comienzo de la gran tribulación.

  En el versículo 26 el Señor continúa: “Entonces verán al Hijo del Hombre viniendo en las nubes con gran poder y gloria”. Cristo, en Su primera venida, manifestó Su autoridad en acciones tales como echar fuera demonios y sanar a los enfermos. En Su segunda venida, ejercerá Su poder para ejecutar el juicio de Dios, destruir al anticristo y sus ejércitos y atar a Satanás a fin de establecer el reino de Dios en la tierra.

  En Marcos 13:27 el Señor dice que el Hijo del Hombre “enviará a los ángeles, y juntará a Sus escogidos, de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo”. Al regresar el Señor a la tierra, después de la gran tribulación, juntará en la Tierra Santa a los judíos que están esparcidos por todos los rincones del mundo. Así se cumplirá no sólo lo que dijo el Señor en Mateo 23:37, sino también lo que Dios prometió en el Antiguo Testamento (Dt. 30:3-5; Is. 43:5-7; 49:9-13, 22-26; 51:11; 56:8; 60:4; 62:10-12; 27:13; Ez. 34:13; 37:21; 28:25).

VELAR, ORAR Y AGUARDAR

  En 13:28-37 se habla de velar, orar y aguardar al Salvador-Esclavo. El versículo 28 dice: “Mas de la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna y echa las hojas, sabéis que el verano está cerca”. La higuera, que representa a la nación de Israel, fue maldecida en 11:14. La nación de Israel pasó por un largo “invierno” desde el primer siglo d. de C. hasta 1948, cuando fue restaurada. En aquel tiempo su rama ya era tierna y brotaron las hojas. Para los creyentes esta higuera es una señal del fin de esta era.

  Una rama tierna es indicio de que al árbol le ha vuelto la vida. Las hojas que brotaron representan actividades exteriores. El invierno representa el tiempo en que todo se seca, los tiempos de la tribulación; el verano representa la era del reino (Lc. 21:30-31), la cual comenzará con la segunda venida el Señor.

  En los versículos 29-30 el Señor continúa, diciendo: “Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que está cerca, a las puertas. De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca”. La palabra generación no se refiere a una generación como las que se mencionan en Mateo 1:17, las cuales son un período o la vida de cierta persona, sino a una generación determinada por el lapso en que el pueblo está en cierta condición moral, como las generaciones mencionadas en Mateo 11:16; 12:39, 41, 42, 45 y Proverbios 30:11-14.

  En los versículos 31-32, el Señor dice: “El cielo y la tierra pasarán, pero Mis palabras jamás pasarán. Pero de aquel día o de aquella hora nadie sabe ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre”. El Hijo, en Su posición de Hijo del Hombre (v. 26), no sabe el día ni la hora de Su regreso.

  En 13:33-37 el Señor habla seriamente en cuanto a velar. En el versículo 33 dice: “Mirad, estad alerta; porque no sabéis cuándo será el tiempo”. En el versículo 35 dice a Sus discípulos: “Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el Señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana”. Finalmente, en el versículo 37, el último versículo del capítulo, dice: “Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: ¡Velad!” Lo dicho por el Señor acerca de velar es más que una profecía; también es un mandato para todos los que creen en el Salvador-Esclavo. Por un lado, necesitamos conocer las profecías respecto a lo que ha de venir. Por otro lado, necesitamos velar.

VUELVE A VIVIR LA HIGUERA Y NACE EL NUEVO HOMBRE

  Muchos aspectos de lo que el Señor profetizó en Marcos 13 ya se cumplieron. Específicamente, ya vimos que se volvió a formar la nación de Israel y que Jerusalén fue devuelta a los judíos. Esto puede considerarse como el florecimiento de la higuera que había sido maldecida. No obstante, aunque su rama ya se volvió tierna y comenzó a echar hojas, todavía no vemos ningún fruto. Al contrario, podemos decir que las hojas son simplemente una exhibición externa. Hoy la nación de Israel tiene un despliegue externo, pero aún no ha dado fruto.

  Si estudia el mapa mundial, verá que la nación de Israel, hablando en términos geográficos, políticos y aun militares, es el centro de la tierra habitada. La situación actual del Medio Oriente constituye un serio problema, pues las naciones árabes que rodean la nación de Israel no tienen buenas relaciones con ella.

  El hecho de que Israel se volviera a formar cumple varias profecías cruciales de la Biblia. Israel se volvió a reformar, Jerusalén fue devuelta y la higuera ahora muestra sus hojas. Con esto debemos comprender que el verano está cerca. No obstante, no podemos decir cuánto tiempo falta para que llegue.

  Al mismo tiempo que florece la nación de Israel, se lleva a cabo el nacimiento, el alumbramiento, del nuevo hombre. El florecimiento de Israel y el alumbramiento del nuevo hombre ocurren simultáneamente. Esto indica que el recobro de la vida de iglesia debe ir también a la par con el florecimiento de la nación de Israel. Este doble desarrollo llegará a su clímax casi al mismo tiempo, a saber, el tiempo de la gran tribulación.

  Después de estudiar los primeros trece capítulos del Evangelio de Marcos, vemos que entrar en la muerte y la resurrección del Señor no es sencillo. Primero, debemos pasar por el largo proceso que se relata en los capítulos del uno al diez. Posteriormente debemos seguir al Salvador-Esclavo a Jerusalén, donde El preparó las circunstancias, a los opositores y a Sus discípulos para Su obra redentora. También debemos oír lo que dijo acerca de lo que ha de venir con respecto a los judíos, la iglesia, la situación mundial, la gran tribulación y el anticristo.

  Debemos estudiar las profecías bíblicas no solamente para adquirir conocimiento de ellas, sino especialmente para tener un panorama de lo que el Señor está llevando a cabo hoy y entender el propósito de la situación mundial. Al estudiar las Escrituras nos damos cuenta que lo que el Señor realiza hoy y la situación mundial, tienen como fin completar la restauración de la nación de Israel y el nacimiento del nuevo hombre. Aunque no somos parte de la nación de Israel, como creyentes de Cristo ciertamente formamos parte del nuevo hombre.

  Para que se pueda producir el nuevo hombre, es preciso que experimentemos la muerte y la resurrección de Cristo, por medio de las cuales podemos disfrutar plenamente Su maravillosa persona como nuestro reemplazo. Esto constituye un claro panorama de la economía de Dios según se presenta en los capítulos del uno al trece del Evangelio de Marcos.

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