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Capítulos de libros «El Evangelio de Mateo»
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  • La cuarta sección de la promulgación del Rey en el monte, los vs. 1-18, tiene que ver con las obras justas del pueblo del reino.

  • Aquí la justicia denota las obras justas, tales como dar limosna (vs. 2-4), orar (vs. 5-15) y ayunar (vs. 16-18).

  • La carne del hombre, procurando glorificarse a sí misma, siempre quiere hacer buenas obras delante de los hombres para conseguir la alabanza de ellos. Pero a las personas del reino, quienes viven en un espíritu despojado y humillado, y andan bajo el gobierno celestial del reino con un corazón puro y sencillo, no les es permitido hacer nada en la carne para obtener la alabanza de los hombres; más bien, deben hacerlo todo en el espíritu para agradar a su Padre celestial.

  • Para el pueblo del reino, Dios no sólo es su Dios, sino también su Padre; ellos no sólo fueron creados por Dios, sino también regenerados por el Padre. No sólo tienen la vida humana natural y creada, sino también la vida divina espiritual e increada. Así que, la nueva ley del reino, promulgada en el monte por el Rey, les es dada con la intención de que la guarden, no por su vida humana caída, sino por la vida eterna y divina del Padre, no con miras a obtener gloria de los hombres, sino a recibir la recompensa del Padre.

  • Ciertamente el espíritu del pueblo del reino, un espíritu gobernado por el cielo, los restringe y les impide tal jactancia.

  • Un actor de teatro, un imitador. Los actores griegos y romanos acostumbraban llevar máscaras grandes provistas de aparatos mecánicos que aumentaban la fuerza de su voz. Por tanto, un simulador. Así también en los versículos siguientes.

  • Véase la nota Mt. 4:231. Así también en todo el libro."

  • Indica que, en cuanto sea posible, las obras justas del pueblo del reino deben guardarse en secreto. Lo que ellos hacen en su espíritu sujetos al gobierno celestial para agradar solamente a su Padre, no debe ser estorbado por su carne en su avidez de ser alabada por el hombre.

  • El pueblo del reino vive por la vida divina del Padre y anda conforme a su espíritu. Por eso, a ellos se les exige hacer obras buenas en secreto, y no en público. Hacer un despliegue público no corresponde a la naturaleza misteriosa y escondida de la vida divina.

  • Los ciudadanos del reino, puesto que son hijos del Padre celestial, deben vivir en la presencia del Padre y desearla siempre. Todo lo que hacen en secreto para el reino del Padre, Él lo ve en secreto y los recompensará. El hecho de que el Padre celestial vea en secreto debe motivarlos a hacer sus obras justas en secreto. Así también en los vs. 6, 18.

  • Esto puede ocurrir en esta era (2 Co. 9:10-11) o en la era venidera como recompensa (Lc. 14:14).

  • La oración que procura obtener la alabanza del hombre tal vez gane una recompensa de los hombres, pero no recibirá respuesta del Padre; por eso, es una oración vana.

  • El pueblo del reino debe tener la experiencia de orar en su propio aposento, y de este modo tener contacto con su Padre celestial en secreto, experimentar algún disfrute secreto de su Padre y recibir de Él alguna respuesta secreta.

  • Esto no significa que no debamos repetir nuestra oración. El Señor repitió tres veces Su oración en Getsemaní (Mt. 26:44), el apóstol Pablo hizo la misma oración tres veces (2 Co. 12:8), y la gran multitud del cielo alabó a Dios repetidas veces con aleluyas (Ap. 19:1-6). Significa que no debemos repetir palabras inútiles, palabras habladas en vano.

  • Aunque Dios nuestro Padre sabe lo que necesitamos, debemos pedirle, porque el que pide, recibe (Mt. 7:8).

  • La palabra así no quiere decir que debemos recitar esta oración. Ni en Hechos ni en las Epístolas vemos ningún caso en el que se recite una oración.

  • En la oración que el Señor puso como ejemplo, las tres primeras peticiones implican la Trinidad de la Deidad: “Santificado sea Tu nombre” está relacionado principalmente con el Padre; “Venga Tu reino”, con el Hijo; y “Hágase Tu voluntad”, con el Espíritu. Esto se cumple en esta era y se cumplirá completamente en la era del reino venidero, cuando el nombre de Dios será excelente en toda la tierra (Sal. 8:1), cuando el reinado sobre el mundo pasará a Cristo (Ap. 11:15), y cuando la voluntad de Dios será realizada.

  • Después de la rebelión de Satanás (Ez. 28:17; Is. 14:13-15), la tierra cayó en su mano usurpadora. Por tanto, la voluntad de Dios no pudo hacerse así en la tierra como en el cielo. Por lo tanto, Dios creó al hombre con la intención de recobrar la tierra para Sí (Gn. 1:26-28). Después de la caída del hombre, Cristo vino a traer el dominio celestial a la tierra, para que ésta fuese recobrada de acuerdo con los intereses de Dios, a fin de que Su voluntad fuese hecha así en la tierra como en el cielo. Es por eso que el nuevo Rey, con Sus seguidores, estableció el reino de los cielos. El pueblo del reino debe orar por esto hasta que la tierra sea completamente recobrada para la voluntad de Dios en la era del reino venidero.

  • Esta oración modelo toma en cuenta primero el nombre de Dios, Su reino y Su voluntad, y en segundo lugar, nuestras necesidades.

  • O, pan que alcanza hasta mañana, el pan para el día de hoy. La expresión pan nuestro de cada día indica una vida por fe. El pueblo del reino no debe vivir de lo que ha almacenado, sino que, por la fe debe vivir del suministro diario del Padre.

  • El Rey no quiere que Su pueblo se preocupe por el día de mañana (v. 34); Él quiere que solamente ore por las necesidades de hoy.

  • Esta oración modelo en tercer lugar toma en cuenta los fracasos sufridos por el pueblo del reino delante de Dios y la relación que tiene con los demás. Las personas del reino deben pedir al Padre que les perdone sus deudas, sus fracasos, sus delitos, del mismo modo en que ellas han perdonado a sus deudores, a fin de mantener la paz.

  • El Rey había sido llevado por el Espíritu para ser tentado por el diablo (Mt. 4:1).

  • O, del mal. En cuarto lugar, esta oración modelo pide que el pueblo del reino sea librado del maligno y de las cosas malignas. Ellos deben pedir al Padre que no los meta en tentación, sino que los libre del maligno, el diablo, y del mal que proviene de él.

  • Los mss. más antiguos omiten esta frase.

  • El reino es la esfera donde Dios ejerce Su poder para expresar Su gloria.

  • Amén, palabra que viene del hebreo, significa firme, constante o fidedigno.

  • Porque indica que los vs. 14-15 explican por qué el pueblo del reino debe perdonar a sus deudores (v. 12). Si ellos no perdonan las ofensas de otros, el Padre celestial tampoco perdonará las ofensas de ellos. En tal caso, su oración será frustrada.

  • Ayunar no es abstenerse de comer; es no poder comer por tener la carga urgente de orar por ciertas cosas. Es también una expresión de auto humillación al buscar la misericordia de Dios. Dar limosna es dar lo que poseemos por derecho, mientras que ayunar es renunciar a nuestro disfrute legítimo.

  • La quinta sección de la promulgación del Rey, los vs. 19-34, tiene que ver con las riquezas del pueblo del reino.

  • Acumular tesoros en los cielos significa dar bienes materiales a los pobres (Mt. 19:21), y cuidar a los santos necesitados (Hch. 2:45; 4:34-35; 11:29; Ro. 15:26) y a los siervos del Señor (Fil. 4:16-17).

  • El pueblo del reino debe hacer su tesoro en los cielos a fin de que su corazón también esté en los cielos.

  • Nuestros ojos no pueden enfocar más de un objeto a la vez. Si tratamos de ver dos cosas a la vez, nuestra visión será borrosa. Si fijamos nuestros ojos en una sola cosa, nuestra visión será singular, y todo nuestro cuerpo estará lleno de luz. Si acumulamos tesoros en los cielos y también en la tierra, nuestra visión espiritual será borrosa. Para tener una visión singular, debemos guardar nuestro tesoro en un solo lugar.

  • Mirar dos objetos a la vez, no fijar los ojos en uno solo, es hacer que nuestro ojo sea maligno (cfr. Mt. 20:15; Dt. 15:9; Pr. 28:22). En tal caso, todo nuestro cuerpo estará en tinieblas.

  • Si nuestro corazón está apegado a los tesoros acumulados en la tierra, la luz que está en nosotros se convertirá en tinieblas, y serán grandes las tinieblas.

  • Lit., servir como esclavo.

  • En el griego, ser fiel al uno y menospreciar al otro significa ser devoto de uno y estar en contra del otro.

  • Lit., mammon. Una palabra aramea que significa abundancia, riquezas. Mammon se opone a Dios, lo cual indica que la abundancia, o las riquezas, es el adversario de Dios, e impide que el pueblo de Dios le sirva a Él.

  • Lit., alma. Se refiere a la vida del alma, donde reside el deseo o apetito por el alimento y el vestido (Is. 29:8).

  • Nuestra vida es más que el alimento, y nuestro cuerpo más que el vestido. Nuestra vida y nuestro cuerpo fueron creados por Dios, y no por nuestra ansiedad. Ya que Dios nos creó con vida y cuerpo, ciertamente Él se encargará de las necesidades de ellos. El pueblo del reino no necesita inquietarse por esto.

  • O, la duración de su vida (parecido a la medida de mis días de Sal. 39:5).

  • Los lirios representan al pueblo que está bajo el cuidado de Dios (Cnt. 2:1-2).

  • El pueblo del reino posee la vida divina de su Padre celestial como su fortaleza para guardar la nueva ley del reino. Ellos también tienen a su Padre celestial como Aquel que se encarga de sus necesidades materiales, de ahí que no necesitan preocuparse por ello. Su Padre celestial es la fuente de la fortaleza y el suministro de ellos. Por lo tanto, no tienen por qué ser débiles y sufrir carencia.

  • El reino del Padre es la realidad del reino de los cielos hoy, la realidad de la vida de iglesia hoy, y será la manifestación del reino de los cielos en la era venidera. La justicia del Padre es la justicia que expresamos al guardar la nueva ley del reino, como se menciona en 5:20. Esta justicia es Cristo, quien es expresado en la vida del pueblo del reino. Puesto que el pueblo del reino busca primeramente el reino y la justicia de su Padre celestial, le serán dados Su reino y Su justicia, y además le será añadido todo lo que necesita.

  • El pueblo del reino nunca debe vivir pensando en el día de mañana, sino siempre en el día de hoy.

  • Ésta no es la misma palabra griega que se traduce el mal en la nota Mt. 6:132. Aquí la palabra mal denota dificultad y aflicción. Esto indica que el Rey del reino mostró claramente al pueblo del reino que los días que vivan ellos en la tierra para el reino serán días de dificultad y aflicción, no de desahogo y comodidad.

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