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Mensajes del libro «Lecciones básicas acerca de la vida»
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LECCIÓN QUINCE

EL SENTIR DEL ESPÍRITU Y CONOCER EL ESPÍRITU

(2)

  Lectura bíblica: Ro. 8:2, 6

BOSQUEJO

  1. Estamos conscientes:
    1. De la vida:
      1. Cuanto más elevada sea la vida, más consciente es de sí misma.
      2. La vida divina es la vida más elevada y tiene la conciencia superior.
      3. Esta vida que está en nosotros nos hace estar conscientes espiritualmente y nos hace aptos para percibir el espíritu y las cosas del espíritu.
    2. De la ley de vida:
      1. La ley de una vida consciente pertenece a la esfera de la conciencia.
      2. La ley del Espíritu de vida es plenamente consciente.
    3. De la paz:
      1. La paz que está en nosotros se trata completamente de lo conscientes que somos.
      2. Estar conscientes de la paz nos hace capaz de saber si estamos en el espíritu.
    4. De la muerte:
      1. La muerte hace que dejemos de estar conscientes.
      2. La muerte también hace que tengamos el sentir de muerte.
  2. Conocemos el espíritu por el sentir del espíritu:
    1. Por el sentir de vida:
      1. La vida divina se halla contenida en el Espíritu Santo.
      2. El Espíritu Santo se mezcla con nuestro espíritu.
      3. La vida divina llega a ser la vida del Espíritu Santo y de nuestro espíritu.
      4. La vida divina que está en el Espíritu Santo nos da el sentir de vida mediante nuestro espíritu.
      5. Por el sentir de vida conocemos el espíritu.
    2. Por el sentir de la ley de vida:
      1. La ley de vida es la función natural de la vida divina.
      2. La función que desempeña la ley de vida.
      3. La ley de vida, por el lado positivo, nos da un sentir espontáneo y natural y también, por el lado negativo, nos da un sentir de algo que no es natural.
      4. El sentir de la ley de vida que es natural en contraste con el que no lo es.
    3. Por el sentir de paz:
      1. La vida del Espíritu Santo que está en nuestro espíritu es Dios mismo.
      2. Nuestro espíritu, el cual posee la vida divina contenida en el Espíritu Santo, es el nuevo hombre.
      3. Dios como vida es contrario a nuestro yo.
      4. El nuevo hombre es contrario a nuestro viejo hombre.
      5. El sentir de paz es el producto de andar y vivir por la vida divina.
      6. Por el sentir de paz sabemos si estamos viviendo en el espíritu.
    4. Por el sentir de muerte:
      1. La muerte es el producto de nuestra carne, la cual incluye nuestro viejo hombre.
      2. La muerte es lo opuesto a la vida y la paz.
      3. El sentir negativo de estar en muerte.
      4. Por las sensaciones negativas, sabemos cuándo estamos fuera del espíritu.

  En esta lección queremos continuar con nuestra comunión acerca del sentir del espíritu y de conocer el espíritu. En la lección anterior vimos cuatro cosas que se relacionan con el sentir del espíritu: la vida, la ley de vida, la paz y la muerte. Veamos ahora lo que es estar conscientes de estas cuatro cosas y cómo conocer el espíritu por el sentir del espíritu.

II. ESTAMOS CONSCIENTES

A. De la vida

1. Cuanto más elevada sea la vida, más consciente es de sí misma

  La vida tiene su propia conciencia, es decir, está consciente de sí misma; tiene su propio sentir. Cuanto más elevada sea la vida, más consciente es de sí misma. La vida vegetal es la vida más rudimentaria; por eso, casi no tiene conciencia. Luego, dentro de la vida animal hay varios niveles de conciencia. El grado de conciencia que exhibe la vida está determinado por el nivel al cual pertenece. La vida humana es más elevada que la vida animal; por consiguiente, tiene una conciencia más rica. Obviamente, la vida divina tiene la conciencia más elevada de todas.

2. La vida divina es la vida más elevada y tiene la conciencia superior

  Entre los diferentes niveles de vida, la vida divina es la vida más elevada; por lo tanto, tiene una conciencia muy superior a todas las demás.

3. Esta vida que está en nosotros nos hace estar conscientes espiritualmente y nos hace aptos para percibir el espíritu y las cosas del espíritu

  La vida divina que está en nosotros nos hace extremadamente conscientes de lo espiritual. Cuanto más seamos llenos de la vida divina, más conscientes estamos de los asuntos espirituales, lo cual nos hace aptos para percibir el espíritu y también permite percibir las cosas del espíritu. Ésta es la conciencia de la vida.

B. De la ley de vida

1. La ley de una vida consciente pertenece a la esfera de la conciencia

  La ley de la vida no es una ley de algo que carece de conciencia, sino que es la ley de una vida que está consciente de sí misma. Por eso, pertenece a la esfera de la conciencia.

2. La ley del Espíritu de vida es plenamente consciente

  La ley del Espíritu de vida se encuentra en la esfera de la conciencia y está plenamente consciente de sí misma.

C. De la paz

1. La paz que está en nosotros se trata completamente de lo conscientes que somos

  La paz que tenemos no proviene de las circunstancias, sino que se halla en nuestro interior y está determinada por nuestra conciencia. Sabemos que tenemos paz interiormente por la conciencia que tenemos interiormente.

2. Estar conscientes de la paz nos indica si estamos en el espíritu

  Estar conscientes de la paz nos indica si estamos en el espíritu. Si no tenemos paz, eso indica que no estamos en el espíritu. Si tenemos paz y tenemos el sentir de paz por dentro, esto nos indica que estamos en el espíritu.

D. De la muerte

1. La muerte hace que dejemos de estar conscientes

  Primero la muerte hace que perdamos la percepción, la conciencia, ya que un muerto no tiene conciencia alguna.

2. La muerte también hace que tengamos el sentir de muerte

  Por un lado, la muerte hace que perdamos toda conciencia, que seamos totalmente insensibles; pero, por otro, hace que estemos conscientes de la muerte misma. El sentir de muerte es la sensación de inquietud, incomodidad, depresión, opresión, oscuridad y vaciedad. Cuando sentimos estas cosas por dentro, ello es una indicación de que la muerte está en nuestro interior.

III. CONOCEMOS EL ESPÍRITU POR EL SENTIR DEL ESPÍRITU

  Después de percibir la conciencia de la vida, de la ley de vida, de paz y de muerte, podemos conocer el espíritu por el sentir del espíritu

A. Por el sentir de vida

1. La vida divina se halla contenida en el Espíritu Santo

  La vida divina se halla contenida en el Espíritu Santo. Según Romanos 8:2, el Espíritu Santo es el Espíritu de vida.

2. El Espíritu Santo se mezcla con nuestro espíritu

  Cuando fuimos regenerados, el Espíritu Santo se mezcló con nuestro espíritu (v. 16; 1 Co. 6:17).

3. La vida divina llega a ser la vida del Espíritu Santo y de nuestro espíritu

  La vida divina se menciona en Romanos 8:2, donde se habla de la ley del Espíritu de vida. Con el tiempo, la vida divina llega a ser no sólo la vida del Espíritu Santo, sino también la vida de nuestro espíritu, puesto que el Espíritu Santo, quien contiene la vida divina, se mezcla con nuestro espíritu. Estos dos espíritus han llegado a ser uno solo; de tal manera que la vida divina llega a ser la vida de los dos espíritus: el Espíritu Santo y nuestro espíritu.

4. La vida divina que está en el Espíritu Santo nos da el sentir de vida mediante nuestro espíritu

  Podemos conocer el espíritu por el sentir interior del espíritu. La vida divina que se halla en el Espíritu Santo nos da, por medio de nuestro espíritu, un sentir de frescura, vigor, fortaleza, resplandor, santidad, realidad y satisfacción.

5. Por el sentir de vida conocemos el espíritu

  Podemos conocer el espíritu por el sentir de vida. La percepción de todo lo anterior en lo más recóndito de nuestro ser es el sentir de vida, y este sentir de vida demuestra que andamos conforme al espíritu (Ro. 8:4).

B. Por el sentir de la ley de vida

1. La ley de vida es la función natural de la vida divina

  También podemos conocer el espíritu por el sentir de la ley de vida. Dicha ley es la función espontánea y natural de la vida divina, pues concuerda con su naturaleza divina. Esto significa que la ley de vida desempeña su función según la naturaleza divina de esta vida.

2. La función que desempeña la ley de vida

  La ley de vida tiene la función de aprobar y aceptar lo que corresponda a la naturaleza divina y de oponerse a todo lo que es ajeno a la naturaleza de Dios y rechazarlo.

3. La ley de vida, por el lado positivo, nos da un sentir espontáneo y natural y también, por el lado negativo, nos da un sentir de algo que no es natural

  La ley de vida siempre produce una sensación en nosotros. Algunas veces surge un sentir espontáneo y natural, por el lado positivo, lo cual indica que estamos en el espíritu. Pero otras veces el sentir es de algo que no es natural, por el lado negativo, lo cual nos indica que no estamos en el espíritu.

4. El sentir de la ley de vida que es natural en contraste con el que no lo es

  Sabemos que estamos en el espíritu por este sentir natural de la ley de vida; y sabemos que estamos fuera del espíritu por el sentir de la misma ley que nos indica que algo no es natural. Estas dos sensaciones contrastan entre sí.

C. Por el sentir de paz

1. La vida del Espíritu Santo que está en nuestro espíritu es Dios mismo

  La vida del Espíritu Santo es la vida de Dios, y la vida que mora en nuestro espíritu es Dios mismo. La expresión la vida de Dios (Ef. 4:18) significa que la vida es Dios.

2. Nuestro espíritu, el cual posee la vida divina contenida en el Espíritu Santo, es el nuevo hombre

  La vida que se encuentra en nuestro espíritu es Dios mismo; y nuestro espíritu junto con la vida divina contenida en el Espíritu Santo constituye el nuevo hombre.

3. Dios como vida es contrario a nuestro yo

  Dios como vida es contrario a nuestro yo.

4. El nuevo hombre es contrario a nuestro viejo hombre

  Además, el nuevo hombre es contrario a nuestro hombre viejo.

5. El sentir de paz es el producto de andar y vivir por la vida divina

  Cuando andamos y vivimos por la vida divina que está en nuestro nuevo hombre, tenemos una sensación de paz, de algo natural, de reposo, de bienestar y de calma.

6. Por el sentir de paz sabemos si estamos viviendo en el espíritu

  Cuando tenemos el sentir interior de paz y tenemos la sensación de bienestar, armonía, reposo, alegría y libertad, entonces sabemos que estamos viviendo en el espíritu.

D. Por el sentir de muerte

1. La muerte es el producto de nuestra carne, la cual incluye nuestro viejo hombre

  Romanos 8:6 dice: “La mente puesta en la carne es muerte”. La carne incluye nuestro viejo hombre. La muerte es el producto de la carne, la cual incluye nuestro viejo hombre.

2. La muerte es lo opuesto a la vida y la paz

  Romanos 8:6 nos muestra que la muerte es lo opuesto a la vida y la paz. La mente puesta en la carne es muerte, pero la mente puesta en el espíritu es vida y paz.

3. El sentir negativo de estar en muerte

  La muerte produce la sensación de vejez, aridez, debilidad, vaciedad, depresión, desolación, oscuridad, embotamiento, inseguridad, incomodidad, falta de naturalidad, tristeza, conflictos internos, etcétera.

4. Por las sensaciones negativas, sabemos cuándo estamos fuera del espíritu

  Cuanto tenemos esas sensaciones negativas, estamos percibiendo la muerte, y al detectar estas sensaciones, sabemos que no estamos en el espíritu.

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