¿Qué aspecto de Dios se revela al ser perseguido el Señor Jesús? Y ¿qué descubrimos de Dios con la muerte del Señor Jesús?
En la persecución contra el Señor Jesús, se revela y se expresa el amor de Dios, mientras que Su muerte expresa la justicia de Dios.
Si el Señor Jesús hubiera expresado en la tierra sólo Su justicia, no habría tenido tanta oposición. Pero al acoger a los recaudadores de impuestos y a los pecadores, expresaba amor, no simplemente justicia. Debido a esto, los fariseos lo criticaban (Mt. 9:11). Cuando el Señor sanó a un hombre enfermo en día de sábado, los fariseos acordaron matarlo (Mt. 12:10-14). El Señor dijo a los discípulos de Juan el Bautista: “Id, y haced saber a Juan las cosas que oís y veis: los ciegos reciben la vista, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio; y bienaventurado es el que no tropieza a causa de Mí” (Mt. 11:4-6). Todo lo que el Señor presenta aquí es gracia. El dijo: “Bienaventurado es el que no tropieza a causa de Mí”, pues temía que alguno tropezara por Su gracia abundante. El Señor dijo: “Y en verdad os digo que muchas viudas había en Israel en los días de Elías, cuando el cielo fue cerrado por tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en toda la tierra; pero a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a la ciudad de Sarepta de Sidón, a una mujer viuda. Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; pero ninguno de ellos fue limpiado, sino Naamán el sirio” (Lc. 4:25-27). Esto expresa el amor ya que una viuda es una persona de la cual se tiene piedad, pese a ser de los gentiles, a quienes los judíos despreciaban. Cuando el Señor dijo estas palabras, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, se levantaron, le echaron fuera de la ciudad y trataron de lanzarlo abajo desde la cumbre de un monte. El hecho de que el Señor sólo expresara el amor de Dios en todo lo que hacía mientras estuvo en la tierra, suscitó mucha persecución.
Por lo tanto, la muerte del Señor muestra la justicia de Dios, ya que el Señor llevó sobre Sí los pecados del hombre en la cruz, fue juzgado por Dios y cumplió los requisitos de la ley.
Agradecemos al Señor porque El primero llega a ser el amigo de los pecadores y luego su Salvador. Primero nos ama y luego obra en nosotros para que creamos y recibamos la redención que El llevó a cabo en la cruz.