Dado que la base de la salvación es la muerte de Cristo, ¿por qué dice la Biblia que no sólo debemos creer en la muerte de Cristo sino también en Su resurrección?
Los apóstoles fueron testigos de la resurrección de Jesús (Hch. 1:22), y a lo largo del libro de Hechos vemos los numerosos testimonios de la resurrección del Señor. La muerte es simplemente un proceso, mientras que la resurrección es el cumplimiento; por lo tanto, cuando la Biblia menciona la muerte del Señor, también menciona la resurrección. El Señor siempre les decía a los discípulos que El iba a morir, pero siempre añadía que El al tercer día resucitaría. La culminación de la muerte es la resurrección. La obra de la muerte sólo se lleva a cabo en la resurrección. El Señor Jesús murió por nuestros pecados en la cruz pero ¿cómo sabemos que Dios aceptó ese sacrificio? Lo sabemos porque El resucitó de entre los muertos. Esto es similar al caso de un criminal que es sentenciado a varios años de cárcel. ¿Cómo sabemos que ha pagado su condena? Cuando es puesto en libertad. La resurrección es la conclusión de la muerte, y sin muerte no hay resurrección. Mas con la resurrección pasa la muerte. Dios dio “a todos una prueba cierta, con haberle levantado de los muertos” (17:31). El Señor quiere que creamos en Su resurrección.
No podemos ser salvos sólo creyendo en la muerte del Señor Jesús. Tenemos que creer que el Señor Jesús se levantó de los muertos para poder ser salvos. En Romanos 10:9 dice: “Si ... crees en tu corazón que Dios le levantó de los muertos [a Jesús], serás salvo”.
La resurrección es llevada a cabo por Dios. “Y matasteis al Autor de la vida, a quien Dios ha resucitado de los muertos” (Hch. 3:15). El hombre sólo ve la muerte. Si el Señor no hubiera resucitado, se habría pensado que quien murió fue un hombre común y corriente. Pero Dios le levantó de los muertos para demostrar que “era imposible que fuese retenido por ella [la muerte]” (2:24). “A éste [Jesús] Dios ha exaltado a Su diestra por Príncipe y Salvador, para dar a Israel arrepentimiento y perdón de pecados” (5:31). “El es el que Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos ... por Su nombre, todos los que en El creen recibirán perdón de pecados” (10:42-43).
Creer en la resurrección está fuera del alcance del hombre, ya que sin la ayuda del Espíritu Santo le es imposible creer que el Señor Jesús resucitó de los muertos, y el decirlo gratuitamente no tiene ninguna trascendencia. Sin la acción del Espíritu Santo es imposible que el hombre crea desde lo profundo de su ser. “Porque por gracia habéis sido salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Ef. 2:8). Verdaderamente la salvación es obra de Dios. Los apóstoles, guiados por el poder del Espíritu Santo, daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús. “Y todos fueron llenos del Espíritu Santo ... Y con gran poder los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús” (Hch. 4:31, 33).
La muerte de Cristo llevó a cabo la redención, y dicha muerte es la base de nuestra salvación; aún así, no podemos detenernos en la muerte de Cristo, también tenemos que creer en Su resurrección.