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Mensajes del libro «Estudio-Vida de Job»
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Mensaje 37

DOS ÁRBOLES, DOS FUENTES, DOS LÍNEAS, DOS PRINCIPIOS RECTORES Y DOS FINALES HALLADOS EN LA REVELACIÓN DIVINA DE LAS SANTAS ESCRITURAS

  Lectura bíblica: Ap. 1:1b; Gn. 2:9; Sal. 36:9a; Gn. 2:17; Mt. 19:17a; Gn. 3:3, 6; 4:4-5; He. 11:39-40; Mt. 25:41; Jud. 1:11; Gn. 4:16-24; 10:6-12; 2 P. 2:15; Ap. 20:15; 21:2, 11, 23; 22:1-2, 14; Jn. 16:11; Ap. 21:8, 27; 22:15

  En estos mensajes hemos venido considerando el significado del libro de Job conforme a la Biblia en su totalidad. La revelación divina hallada en las Santas Escrituras nos muestra dos árboles, dos fuentes, dos líneas, dos principios rectores y dos finales. Éstos son los asuntos que abordaremos en este mensaje.

  En Génesis 2 hay dos árboles: el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y del mal. Sin embargo, en Apocalipsis 21 y 22 vemos únicamente un árbol —el árbol de la vida— en una ciudad santa. En el centro de esta ciudad está el trono de Dios y del Cordero (22:1), lo cual indica la administración de Dios. Dios y el Cordero no están sentados uno al lado del otro en el trono; más bien, Dios está en el Cordero, de manera similar a la manera en que la luz está en la lámpara. El Cordero es la lámpara (21:23), y Dios es la luz dentro de la lámpara. Esto indica que Dios y el Cordero, la luz y la lámpara, son uno. Procedente del trono de Dios y del Cordero, es decir, desde este único Dios, fluye un río, y a ambos lados de este río crece el árbol de la vida (22:2a). Conforme al principio rector, si el árbol de la vida termina en la ciudad de agua, entonces el árbol del conocimiento del bien y del mal deberá terminar en el lago de fuego. Todas las cosas malignas mencionadas en Apocalipsis 22 se relacionan con el lago de fuego. Por tanto, los dos finales son la ciudad de agua y el lago de fuego. Entre las dos fuentes y los dos finales vemos dos líneas, que constituyen dos caminos. Cada fuente resulta en una determinada línea, la cual se convierte en un camino que alcanza su consumación en un destino final.

I. DOS ÁRBOLES

A. La Biblia, un relato completo de la revelación divina, es un libro de señales

  La Biblia, un relato completo de la revelación divina, es un libro de señales (Ap. 1:1b). En el libro de Apocalipsis, por ejemplo, hay muchas señales, tales como los candeleros de oro (1:12), las estrellas (v. 20), el León de la tribu de Judá (5:5), el Cordero (v. 6), los cuatro caballos (6:1-8) y la mujer universal (12:1). La última de las señales del libro de Apocalipsis, y la más grandiosa, es la Nueva Jerusalén.

B. Los dos árboles son las dos señales más sobresalientes del primer grupo de señales hallado en Génesis 1 y 2

  Las dos señales más sobresalientes del primer grupo de señales hallado en Génesis 1 y 2 son los dos árboles (Gn. 2:9).

1. La primera señal es el árbol de la vida, la señal más elevada

  La primera de estas señales es el árbol de la vida, la señal más elevada, que representa a Dios, incluso al propio Dios Triuno, como vida para el hombre en la relación del hombre con Dios (Sal. 36:9a). Dios creó al hombre, soplando en éste el aliento de vida (Gn. 2:7), que se convirtió en el espíritu del hombre; pero, en esa ocasión, Él mismo todavía no había entrado en el hombre como su vida.

2. La segunda señal es el árbol del conocimiento del bien y del mal, la señal más negativa

  La segunda de estas señales es el árbol del conocimiento del bien y del mal, que representa a Satanás el diablo, incluso el maligno, como muerte para el hombre con ocasión de la caída del hombre delante de Dios (Gn. 2:17).

3. Ambas señales representan a personas

  Ambas señales, las más sobresalientes, representan a personas —Dios y Satanás—, no cosas o asuntos.

4. El primer árbol representa a Dios únicamente como vida

  El primer árbol representa a Dios únicamente como vida, sin que estuviesen implícitos otros elementos.

5. El segundo árbol representa a Satanás como muerte

  El segundo árbol representa a Satanás como muerte, donde se hallan implícitos otros elementos, tales como el conocimiento, el bien y el mal. Mientras que Dios es simple, Satanás es muy complicado.

6. El bien y el mal no están representados por dos árboles, sino por un solo árbol: el segundo árbol

  El bien y el mal no están representados por dos árboles, sino por un solo árbol: el segundo árbol. Por tanto, buscar otro bien que no sea Dios mismo es algo propio de Satanás.

  Según la revelación divina, el conocimiento es Satanás, el bien es Satanás y el mal es Satanás. Hoy en día el mundo se encuentra en una era que adora el conocimiento. Antes de comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal, Adán y Eva eran ignorantes, no conocían, por lo cual no había pecado en ellos. Después que comieron del árbol del conocimiento, sus ojos fueron abiertos, y ellos adquirieron conocimiento. En ello consistió el pecado. Todos consideramos que cometer actos pecaminosos es pecado, pero probablemente no consideremos que conocer el pecado sea pecado.

7. El bien genuino es Dios mismo

  El bien genuino es Dios mismo (Mt. 19:17a); por tanto, ganar a Dios equivale a obtener el bien genuino. Cuando el joven rico se le acercó al Señor Jesús y le llamó: “Maestro bueno”, el Señor Jesús le dijo: “¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo uno, Dios” (Mr. 10:17-18). Si además de Dios obtenemos otro bien, esto es terrible. Si tocamos las cosas buenas aparte de Dios, esto quiere decir que tocamos a Satanás mismo. La Biblia nos enseña que el conocimiento, el bien y el mal son, todos ellos, Satanás mismo. Por tanto, en el árbol del conocimiento del bien y del mal, el bien y el mal son equivalentes entre sí.

C. Los dos árboles no tienen como fin producir materiales, sino que el hombre coma de su fruto

  Los dos árboles no tienen como fin producir materiales, sino que el hombre coma de su fruto (Gn. 3:3, 6b); el fruto del árbol de la vida se convierte en alimento que nutre al hombre, que le imparte vida, y el fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal se convierte en veneno que mata al hombre. Comer consiste en ingerir algo que está fuera de nosotros para digerirlo y asimilarlo. Tenemos que ser cuidadosos con respecto a lo que comemos. Ciertamente, la televisión de nuestros días, así como diversos periódicos y revistas, son ramas del árbol del conocimiento del bien y del mal.

II. DOS FUENTES

  Los dos árboles son dos fuentes.

A. Los dos árboles, como señales de Dios y Satanás, son dos fuentes que producen dos categorías de hombres

  Los dos árboles, como señales de Dios y Satanás, son dos fuentes que producen dos categorías de hombres. El primer árbol es la fuente de hombres que buscan a Dios como vida para que Él sea su suministro y disfrute. Abel es característico de esta categoría (Gn. 4:4). El segundo árbol es la fuente de hombres que siguen a Satanás tomándole como veneno para su propia muerte y perdición eternas. Caín es característico de esta categoría (v. 5).

B. Estas dos fuentes dan como resultado dos reinos sobre la tierra

  Estas dos fuentes dan como resultado dos reinos sobre la tierra. El primero es el reino de Dios, que fue primero el reino de Israel según la economía antiguotestamentaria de Dios, y después la iglesia según la economía neotestamentaria de Dios (Mt. 21:43). El segundo es el reino de Satanás (cfr. Mt. 12:26; Col. 1:13).

III. DOS LÍNEAS

  A toda fuente le corresponde un determinado fruto. Estas dos fuentes redundan en dos líneas.

A. Las dos líneas equivalen a dos caminos

  Cada línea también es un camino. Por tanto, las dos líneas equivalen a dos caminos.

1. Las dos líneas, en calidad de dos caminos, se originan en las dos fuentes

  Las dos líneas, en calidad de dos caminos, se originan en las dos fuentes.

2. El primer camino es el camino de la vida

  El primer camino es el camino de la vida, el camino angosto (Mt. 7:14), el Camino (Hch. 9:2; 19:9, 23; 22:4; 24:22), el camino recto (2 P. 2:15), el camino de la justicia (2 P. 2:21), el camino de la salvación (Hch. 16:17), el camino de Dios (Mt. 22:16; Hch. 18:26) y el camino del Señor (Hch. 18:25), por el cual los hombres buscan Dios, ganan a Dios y disfrutan a Dios —en Su vida eterna como suministro y para Su vida eterna como meta— a fin de que puedan nacer de Dios en Su vida y naturaleza (Jn. 1:12-13), ser transformados y conformados a Su gloriosa imagen (2 Co. 3:18; Ro. 8:29) y ser glorificados en Él como gloria (Ro. 8:30; 1 P. 5:10a; He. 2:10a) con miras a ganarle y participar de Él en plenitud. En este camino de la vida se encuentran Abel, Set, Enós, Enoc, Noé, Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, David, Samuel, todos los profetas del Antiguo Testamento y todos los creyentes del Nuevo Testamento (He. 11:39-40). El propósito de Dios al tratar con Job era que él dejara de seguir el camino del bien y del mal y anduviera en el camino de la vida a fin de que ganara a Dios en plenitud.

3. El segundo camino es el camino del bien y del mal

  El segundo camino es el camino del bien y del mal, el camino de la muerte, el camino ancho (Mt. 7:13), por el cual los hombres siguen a Satanás a fin de ser sus hijos (1 Jn. 3:10a) para muerte así como sus compañeros en la perdición eterna (Mt. 25:41). En este camino de la muerte y del bien y del mal se encuentran Caín, Lamec, Jabal, Jubal, Tubal-caín (Jud. 1:11a; Gn. 4:16-24), Cam, Cus, Nimrod (10:6-12), Coré, Balaam (2 P. 2:15; Jud. 1:11b), Saúl, Absalón, el anticristo y sus seguidores (Ap. 19:19-21), y todos los incrédulos (20:15).

B. Estos dos caminos conducen a los hombres a dos finales dispuestos por Dios

  Estos dos caminos, el camino de la vida y el camino de la muerte, conducen a los hombres a dos finales dispuestos por Dios —la Nueva Jerusalén y el lago de fuego— respectivamente.

IV. DOS PRINCIPIOS RECTORES

A. Los dos caminos constituyen dos principios rectores

  Los dos caminos, el camino de la vida y el camino de la muerte y del bien y del mal, constituyen dos principios que controlan, rigen y regulan a los hombres en lo referente a su relación con Dios.

1. El primer principio rector es el principio de la vida

  El primer principio rector es el principio de la vida, según el cual todo hombre que anda en el camino de la vida se mantiene en contacto con Dios y por el cual éste busca a Dios, gana a Dios, posee a Dios y disfruta a Dios, paso a paso, hasta alcanzar la máxima medida.

2. El segundo principio rector es el principio de la muerte y del bien y del mal

  El segundo principio rector es el principio de la muerte y del bien y del mal, según el cual todo hombre que anda en el camino de la muerte sigue a Satanás, ya sea que se percate o no de ello, y por el cual éste rechaza a Dios y Su camino de vida para ser compañero de Satanás teniendo como fin la muerte y la perdición eterna.

B. El propósito de Dios en el trato severo que aplica a Job

  El propósito de Dios en el trato severo que aplicó a Job era el de corregir su lógica con respecto a su relación con Dios, de modo que dejara el principio del bien y del mal conforme a la ética y se volviera al principio de la vida conforme a Dios, a fin de que ganara a Dios mismo y fuese partícipe de Dios para el cumplimiento de Su economía eterna.

V. DOS FINALES

A. Los dos finales son los dos destinos correspondientes a los dos caminos

  Los dos finales son los dos destinos correspondientes a los dos caminos que los hombres toman en su relación con Dios.

1. El destino del camino de Dios, el camino de la vida, es la ciudad del agua de vida

  El destino del camino de Dios, el camino de la vida, es la ciudad del agua de vida, la Nueva Jerusalén, la morada eterna de Dios (Ap. 21:2, 11, 23; 22:1-2, 14), que constituye la meta más gloriosa y excelente para todo hombre que anda en el camino de la vida conforme al deseo de Dios y para Su beneplácito, a fin de que ellos puedan participar con Dios en todas las bendiciones de Dios como vida eterna por la eternidad.

2. El destino del camino de la muerte y del bien y del mal es el lago de fuego y azufre

  El destino del camino de la muerte y del bien y del mal es el lago de fuego y azufre, la Gehena de fuego (Mt. 5:22), la prisión eterna de Satanás, que constituye el final más terrible y miserable para todo hombre que toma el camino de la muerte conforme a la estratagema maligna de Satanás, a fin de que ellos puedan participar con Satanás del juicio eterno y la perdición eterna (Jn. 16:11; Mt. 25:41; Ap. 21:8, 27; 22:15).

B. La Nueva Jerusalén es un incentivo dinámico, y el lago de fuego es una solemne advertencia

  La Nueva Jerusalén, como el final más excelente y glorioso del camino de Dios, el camino de la vida, es un incentivo dinámico para que busquemos a Dios hasta ganarle en toda plenitud según Su amor y gracia; y el lago de fuego, como el final más terrible y miserable del camino de Satanás, el camino de la muerte y del bien y del mal, debería constituir una solemne advertencia para quienes siguen a Satanás en su camino contrario a la economía de Dios, a fin de que ellos puedan escapar del juicio eterno y la perdición eterna reservados para Satanás según la justicia y equidad de Dios.

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