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Mensajes del libro «Estudio-Vida de Apocalipsis»
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Mensaje 39

LA REALIDAD Y LA PRACTICA DE LA MUJER UNIVERSAL

  Cuando yo era joven, se me dijo que había por lo menos cien libros que presentaban estudios exegéticos de Apocalipsis. Más adelante pasé bastante tiempo estudiando dicho libro. Con el tiempo, me di cuenta de que la Biblia no se puede entender solamente estudiando las palabras que contiene. Si deseamos entender las Escrituras, necesitamos también la experiencia personal.

ES NECESARIO EXPERIMENTARLA PERSONALMENTE

  Consideremos por ejemplo el caso de las columnas mencionadas en 1 R. 7:13-21. En el mensaje 83 del Estudio-vida de Génesis, afirmé que la altura de cada una de las dos columnas, que era dieciocho codos, equivalía a la mitad de la suma de las tres unidades completas de doce codos. No hice esta aseveración basándome en ninguna obra anterior. Leí varias versiones de la Biblia a fin de obtener el significado exacto de lo dicho allí acerca de todos los puntos relacionados con la construcción de las dos columnas. En 2 Cr. 3:15 dice que la altura de las columnas era de treinta y cinco codos. Entonces me pregunté: “¿Por qué 1 R. 7:15 dice que la altura de cada columna era de dieciocho codos, mientras que Crónicas dice que la altura de ambas era de treinta y cinco?”. Al instante pude ver que ésta era la altura total de las dos columnas. Esto confirma lo que dije, que dieciocho codos era la mitad de tres unidades completas de doce. Sin embargo, el total debería ser treinta y seis. ¿Dónde queda el codo restante? Una nota marginal de una de las versiones me ayudó a concluir que el codo restante estaba en el acople de las columnas con los capiteles. La columna completa medía dieciocho codos, pero medio codo de cada una se perdía en el acople del capitel con la columna. A fin de obtener el entendimiento exacto, debemos estudiar varias versiones de la Biblia, pero las versiones solas no presentan la importancia en vida de los asuntos. A fin de descubrir el verdadero significado, necesitamos tener la experiencia personal. Sólo por medio de la experiencia pude comprender que los dieciocho codos se referían a la mitad de tres unidades de doce, y que nosotros necesitamos a los demás para completar una unidad.

  Teniendo esto presente, vayamos al libro de Apocalipsis. Estamos de acuerdo en que el Apocalipsis es un libro profético. Pero a fin de entender las profecías que contiene, necesitamos experimentar personalmente lo que significan. Las profecías no sólo nos enseñan doctrinas objetivas. La Biblia es un libro acerca de la vida. Todo lo que contiene, sean narraciones o historias o tipos o sombras o profecías o palabras explícitas, está relacionado con la vida. Si no experimentamos la vida, no podremos comprender el contenido en vida de muchos pasajes de la Palabra. Para entender el Apocalipsis, necesitamos experimentar la vida.

LA MUJER RESPLANDECIENTE ES LA TOTALIDAD DEL PUEBLO DE DIOS

  En este mensaje tengo la carga de compartir más acerca de la mujer universal resplandeciente. Algunas de las interpretaciones del Apocalipsis dicen que esta mujer es Israel. Por supuesto, ellos tienen base para afirmar tal cosa. Cuando el hermano Nee era joven, antes de 1933, dio un estudio sobre el Apocalipsis. En ese entonces, él seguía el concepto de que la mujer es Israel. Sin embargo, después recibió más luz al respecto (que esta mujer representa a los escogidos de Dios, véase La iglesia gloriosa, capítulo 4). Como dije, esta mujer no es ni María la madre de Jesús, ni sólo los hijos de Israel. Ella es la totalidad del pueblo de Dios. Cuando estuve en Taiwán, no usé la expresión la totalidad del pueblo de Dios. Esta expresión la he empezado a usar recientemente en mi ministerio. Algunos podrían preguntar: “¿Cómo puede usted demostrar que esta mujer representa todo el pueblo de Dios?”. Ya dije que para poder comprender este libro debemos verificar si nuestro entendimiento corresponde a la experiencia que tenemos en nuestra vida. ¿Hay alguna confirmación en nuestra experiencia de alguna interpretación específica? Si deseamos interpretar con precisión qué representa la mujer de Apocalipsis 12, tenemos que examinar todas las interpretaciones propuestas y compararlas con nuestra experiencia personal.

  Si decimos que esta mujer es María, nos limitamos a la esfera objetiva, y esto nada tiene que ver con nuestra experiencia. Si tal fuera el caso, el capítulo 12 no sería para nosotros. Sería solamente una narración acerca de una mujer llamada María, la cual dio a luz a Jesús y más tarde sufrió persecución. De ser así, en mi opinión, este capítulo no tendría ningún propósito. ¿Qué objeto tendría incluir este capítulo en el Apocalipsis? Esta interpretación es infundada y, según la experiencia en vida, no tiene ninguna validez. Tiene un poco más sentido decir que esta mujer es Israel. Pero si tal fuera el caso, ella no tendría relación con nosotros, pues este capítulo sólo relataría la lucha de Satanás contra los hijos de Israel.

  Quisiera recordarles que el Apocalipsis, compuesto de veintidós capítulos, está dividido en dos secciones principales de once capítulos cada una. La primera sección nos da el esquema completo de los eventos que sucederán desde la ascensión de Cristo hasta la eternidad. En el capítulo 4 vemos la escena de los cielos después de la ascensión de Cristo, y en el capítulo 11 vemos el reino eterno. La primera sección nos presenta el bosquejo, mientras que la segunda nos da los detalles de algunas cosas importantes y algunos eventos cruciales que sucederán durante el período comprendido entre la ascensión de Cristo y la eternidad futura. En el comienzo mismo de la segunda sección, tenemos el primero de estos asuntos importantes y cruciales, a saber, una mujer resplandeciente a la cual se opone un dragón escarlata. Así como la segunda sección empieza con una mujer, asimismo en la conclusión, el capítulo 22, vemos una mujer. De modo que, tanto el primer asunto crucial como el último son una mujer. Esto tiene mucho significado.

  ¿Quién es la mujer? Si observamos el capítulo 12 con una visión estrecha, pensaremos que se trata de María o de la nación de Israel. Pero si tenemos una visión amplia con un alcance más universal, veremos que no se trata de María ni solamente de la nación de Israel, sino de la totalidad del pueblo de Dios. Si tenemos una vista panorámica, podremos decir: “Esta mujer no es ni María ni la nación de Israel. Tiene que estar compuesta de todas las personas que Dios escogió y salvó para Su economía”. Cuando uno vea esto, empezará a ver que las estrellas son los patriarcas, que la luna que está bajo los pies de la mujer representa a los que están bajo la ley, y que el sol debe de referirse a los que constituyen la iglesia. Esta comprensión llena nuestra visión y nos hace decir: “Esta mujer es indudablemente una mujer universal, e incluye desde los patriarcas hasta el último miembro del Cuerpo de Cristo”. Esta comprensión se confirma con la visión de la mujer que aparece al final de Apocalipsis, donde vemos que la Nueva Jerusalén es la esposa del Cordero (21:9), la cual está compuesta de los santos del Antiguo Testamento, representados por los nombres de las doce tribus, y de los santos del Nuevo Testamento, representados por los nombres de los doce apóstoles.

EL CONTENIDO DE LA SEGUNDA SECCION DE APOCALIPSIS

  ¿Qué hay entre los dos extremos de la segunda sección de Apocalipsis? En los capítulos 21 y 22 tenemos la Nueva Jerusalén, que es la esposa del Cordero, y en los capítulos 19 y 20 vemos la esposa y la fiesta de bodas del Cordero. En el capítulo 20 la esposa estará compuesta de los que reinarán con Cristo durante los mil años. Por consiguiente, en los capítulos 19 y 20 la mujer es la novia, y en los capítulos 21 y 22 es la esposa. En los capítulos 17 y 18 vemos la gran Babilonia, una falsificación de esta mujer, una imitación de Jerusalén. Esta perspectiva no sólo es lógica, sino que tiene mucho significado.

  ¿Qué decimos entonces de los capítulos del 13 al 16? El vínculo que une los capítulos 12 y 13 es los tres años y medio, o los mil doscientos sesenta días. En 13:5 se nos dice que al anticristo se le dará autoridad para obrar durante cuarenta y dos meses, que son los tres años y medio o los mil doscientos sesenta días. En 12:6, 14 se nos dice que la mujer será sustentada en el desierto durante mil doscientos sesenta días, o un año, dos años y la mitad de un año fuera del alcance de la serpiente. Por lo tanto, el capítulo 13 es un suplemento al capítulo 12, que describe lo que sucederá cuando el dragón escarlata persiga a la mujer. Durante ese período, una bestia, el anticristo, saldrá del mar y será uno con el dragón para pelear contra los santos, el pueblo de Dios. En el capítulo 14 Dios advierte al pueblo, incluyendo a los santos, que no adore a la bestia, y advierte a los moradores de la tierra que no sigan al anticristo en la persecución contra el pueblo de Dios. En el capítulo 15 vemos a los santos que vencen a la bestia y a su imagen y están de pie sobre el mar de vidrio cantando y alabando al Señor. El capítulo 16 abarca hasta el final de este período, cuando Dios arrojará siete bombas, las siete copas de las últimas plagas, para destruir todo el reino de la bestia. Este es un resumen de la segunda sección de dicho libro.

LA HISTORIA DE LA MUJER

  La segunda sección de Apocalipsis es prácticamente la historia de la mujer. Parece que los últimos once capítulos presentan temas aislados, como por ejemplo: el dragón, las dos bestias, el mar de vidrio, las siete copas, la gran Babilonia y la fiesta de bodas. Da la impresión de que algunos de los eventos mencionados son muy importantes, mientras que otros son menos importantes. Pero si uno entiende esto así, carece de visión y no tiene la debida perspectiva. Cuando uno tiene la visión correcta, puede decir: “Esta nos es una sección compuesta de varios eventos independientes. Es una sección que da la historia completa del pueblo de Dios. Nos muestra cómo el enemigo de Dios pelea contra el pueblo de Dios, y cómo el pueblo de Dios produce la parte fuerte, el hijo varón, que derrota al enemigo. Vemos que el enemigo de Dios inducirá al anticristo, al falso profeta y a los seguidores de ellos, a hacer guerra contra el pueblo de Dios. Pero el pueblo de Dios los vencerá. Finalmente, vemos que Dios traerá Su juicio por medio de las siete copas a fin de destruir el reino de Satanás que está bajo el poder del anticristo. Después de esto, derribará a la ramera, Babilonia la Grande. Entonces Cristo vendrá para casarse con el pueblo de Dios, para derrotar, junto con los escogidos de entre el pueblo de Dios, al anticristo, y para reinar con ellos sobre las naciones durante mil años, después de lo cual habrá cielos nuevos y tierra nueva con la Nueva Jerusalén, que será la máxima consumación del pueblo de Dios como esposa del Cordero redentor por la eternidad.

LA DEBIDA POSICION DEL PUEBLO DE DIOS

  Aunque usted sea parte del pueblo de Dios, la pregunta crítica es si en realidad usted está en la debida posición como pueblo de Dios. Usemos una vez más el ejemplo del pueblo judío. Debe de haber unos trece o catorce millones de judíos en la tierra, pero menos de tres millones de ellos están en la nación de Israel. ¿No son auténticos los millones de judíos que viven en la ciudad de Nueva York? Claro que lo son. Pero aunque sean verdaderos judíos y su número sea mayor que el de los judíos que viven en Israel, de todos modos no son la nación de Israel. De hecho, la nación de Israel se compone sólo de los judíos que han regresado allá. De los trece o catorce millones de judíos, por lo menos once no están en el terreno de Israel. Como resultado, pese a que son israelitas típicos, no constituyen la nación de Israel. Solamente aquellos israelitas que han regresado a su patria y que permanecen, viven y pelean allí, conforman la nación de Israel. Del mismo modo, todos los cristianos son el pueblo de Dios, pero la gran mayoría ha perdido su terreno y su base como pueblo de Dios.

  Muchos se ofenden cuando decimos que somos la iglesia. Dicen: “¿Cómo así? ¿Acaso nosotros no fuimos redimidos por la sangre, y acaso no nos regeneró el Espíritu?”. Sabemos que hay muchos cristianos redimidos por la sangre y regenerados por el Espíritu, y sabemos que algunos de ellos tienen mucha experiencia y conocimiento del Señor; sin embargo, perdieron su terreno y su base como pueblo de Dios y como iglesia. Algunos de los judíos que viven en Nueva York son millonarios; son mucho más ricos que los judíos que regresaron a Palestina. Aquellos han contribuido con mucho dinero para ayudar a la nación de Israel, pero estos judíos pobres son los que conforman la nación de Israel. No importa con cuánto contribuyan los judíos millonarios, de todos modos ellos no son la nación de Israel; de hecho, son ciudadanos de los Estados Unidos. Es posible que digan: “Amo la nación de Israel y estoy en favor de ella”. Le damos gracias al Señor por esto, pero de todos modos tal actitud no los hace parte de la nación de Israel. La única forma en que podrían formar parte de la nación de Israel sería regresar a su patria para ser solidarios con los judíos pobres que regresaron y luchar a su lado. Sólo entonces podrían ser verdaderamente parte de Israel. No sólo estarán a favor de Israel, sino que ellos mismos serán la nación de Israel.

  De este mismo modo, los que traerán al hijo varón no serán los cristianos que están en las denominaciones, en las sectas y en los grupos libres. Para que nazca el hijo varón, es necesario que por lo menos parte del pueblo de Dios regrese a su debida posición y base como mujer. Los que tienen esta base sólo tienen a Dios y nada más. Ellos son la mujer que está en el terreno apropiado para dar a luz al hijo varón.

  Repito que si deseamos entender la Biblia, especialmente las profecías, tenemos que entenderla a partir de la vida y para la vida. La interpretación que el Señor nos ha dado no sólo nos la ha dado por la vida y con la vida, sino que, con mucha más razón, nos la reveló para la vida. Todos tenemos que ser parte de la mujer en hecho y en la práctica. Si usted solamente puede decir: “Fui redimido por la sangre y regenerado por el Espíritu y lleno del Espíritu”, entonces usted es un verdadero cristiano —gloria a Dios por eso—, pero en la práctica y en el hecho no está en la mujer que da a luz al hijo varón. Usted es como los judíos que viven en Nueva York, que declaran ser judíos y estar en pro de la nación de Israel. Es cierto que son judíos, pero no pueden afirmar que son la nación de Israel. Ellos ayudan a Israel y están en pro de dicho país, pero no son la nación de Israel en la práctica. Del mismo modo, los que darán a luz al hijo varón no serán los hijos de Dios que están dispersos y que perdieron el terreno y la base adecuados. Solamente la parte de los redimidos de Dios que ha visto Su economía y que está dispuesta a regresar a la posición correcta, al terreno apropiado de la mujer casta, podrá dar a luz al hijo varón.

REGRESEMOS AL DEBIDO TERRENO

  Si queremos ser incluidos verdaderamente en la mujer casta, tenemos que hacer a un lado todo lo que no sea Dios ni Cristo, y tenemos que regresar al terreno único que consiste en tener a Cristo como único esposo. Nos negamos a ser fecundados por otro que no sea Cristo. Solamente El puede fecundarnos puesto que es nuestro único esposo. Fuera de El no tenemos nada ni a nadie. En la actualidad estamos en la posición de esta mujer. Ahora bien, si usted es la esposa del señor Rodríguez, ¿por qué entonces vive con el señor García? Usted podría decir: “Soy la esposa del señor Rodríguez. Nos casamos legalmente en tal fecha”. Muy bien, pero ¿con quién vive usted? ¿Con el señor Rodríguez o con otra persona? Tal vez usted no viva con otro hombre; es posible que usted viva sola en su casa con su perro. Al no vivir con su marido, usted pierde la posición de ser la señora Rodríguez. Doctrinalmente usted es la esposa del señor Rodríguez, pero en la realidad cotidiana usted no es la señora Rodríguez. Usted ha perdido la base, el derecho, y lo sigue perdiendo. Si usted desea volver a ser la señora Rodríguez, tiene que dejar a los demás hombres y las demás cosas, y volver a ser pura y exclusivamente uno con el señor Rodríguez. Entonces usted será la esposa del señor Rodríguez en una forma verdadera, práctica y absoluta. Esta es la esposa que no sólo produce hijos para el señor Rodríguez, sino que engendra hijos del señor Rodríguez. Que el Señor tenga misericordia de nosotros. Esto no es una doctrina, sino algo muy práctico. Agradecemos al Señor por habernos abierto Su palabra y por habernos abierto los ojos a esta visión. Ahora debemos ser fieles a dicha visión. “Señor, te agradecemos por volvernos a la base correcta como pueblo Tuyo. Gracias Señor por hacernos verdaderamente la mujer que dará a luz al hijo varón. Señor no sólo somos la mujer, sino que anhelamos, al final, llegar a ser el hijo varón”.

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