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Mensajes del libro «Estudio-Vida de Apocalipsis»
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Mensaje 52

LA GRAN RAMERA QUE ESTA SENTADA SOBRE UNA BESTIA ESCARLATA

(2)

  En el mensaje anterior vimos la gran ramera. Ahora examinaremos la bestia escarlata sobre la cual está sentada la gran ramera, según lo descrito en Ap. 17.

II. LA BESTIA ESCARLATA

A. Sube del abismo

  Ya vimos que la mujer que está sentada sobre la bestia es la Iglesia Romana y que la bestia es el Imperio Romano, especialmente el anticristo, el séptimo César del futuro Imperio Romano. En Apocalipsis 17:8 dice: “La bestia que has visto, era, y no es; y está para subir del abismo e ir a perdición”. La bestia, que es el anticristo, “era” en la persona de Nerón César antes que Juan escribiera este libro. El “no es” en el tiempo en que Juan escribe, porque Nerón ya había muerto para entonces. “Está para subir del abismo” implica que el espíritu de Nerón está ahora en el abismo y, como lo indica 13:3, está a punto de subir a tomar posesión del cuerpo del anticristo, quien habrá sido muerto y reanimado.

B. Su color

  El color de la bestia es escarlata (17:3). El color escarlata es un rojo oscuro; es el color del gran dragón (12:3). El hecho de que la bestia y el dragón sean del mismo color indica que el anticristo será uno con Satanás en apariencia.

C. Llena de nombres de blasfemia

  La bestia está llena de nombres de blasfemia (17:3). Los siete césares, representados por las siete cabezas de la bestia, se autodenominaban dioses. Esto es una blasfemia descarada contra Dios. Ellos afirmaban ser divinos y obligaban a la gente a adorarlos. Quienes no los adoraban eran perseguidos.

D. Tiene siete cabezas

1. Siete montes sobre los cuales es construida la ciudad de Roma

  El versículo 3 también indica que la bestia tiene siete cabezas. El versículo 9 dice: “Las siete cabezas son siete montes, sobre los cuales se sienta la mujer”. La ciudad de Roma está construida sobre siete montes, representados por las siete cabezas de la bestia sobre la cual se sienta la ramera.

2. Siete reyes

  El versículo 10, refiriéndose a los siete montes, que son las siete cabezas de la bestia, dice: “Y son siete reyes. Cinco de ellos han caído; uno es, y el otro aún no ha venido; y cuando venga, es necesario que dure breve tiempo”. Los siete reyes son los siete césares del Imperio Romano. De acuerdo con la historia, el Imperio Romano tuvo doce césares; el anticristo será el número trece. De los doce césares, solamente seis están incluidos en la profecía de Apocalipsis. Los primeros cinco han caído, esto es, han muerto, mas no de muerte natural (Jue. 3:25; 2 S. 1:10, 25, 27). Ellos fueron Julio César, Tiberio, Calígula, Claudio y Nerón, los cuales murieron asesinados o se suicidaron antes que Juan escribiera este libro. El sexto, Domiciano, el cual también fue asesinado, estaba vivo cuando se escribió el libro; por consiguiente, se dice que él “es”. “El otro”, el séptimo, que será el anticristo, aún no había venido en ese entonces. “Cuando venga, es necesario que dure breve tiempo”, y luego será asesinado y reanimado con el espíritu del quinto César, Nerón, y vendrá a ser el octavo.

  El versículo 11 dice: “La bestia que era, y no es, es también el octavo; y es uno de los siete, y va a la perdición”. El anticristo será el séptimo César que ha de venir. Pero “es también el octavo”. De acuerdo con 13:3, el anticristo será asesinado y luego reanimado. En esa reanimación, el espíritu de Nerón, el quinto césar, el cual subirá del abismo, animará el cuerpo muerto del séptimo césar, el anticristo. Este, compuesto del quinto césar y del séptimo, viene a ser el octavo. Por consiguiente, el anticristo “es uno de los siete”. No es de extrañar que los moradores de la tierra se maravillen al mirar a un ser tan extraordinario (v. 8).

E. Va hacia la destrucción

  Los versículos 8 y 11 indican que “la bestia va a la perdición”. Esto indica que el anticristo perecerá, según se indica en 19:20 y 20:10. El será lanzado en el lago de fuego.

F. Tiene diez cuernos

  Los versículos 12 y 13 dicen: “Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aún no han recibido reino; pero por una hora recibirán autoridad como reyes juntamente con la bestia. Estos tienen un solo designio, y entregarán su poder y su autoridad a la bestia”. Antes de la gran tribulación se levantarán diez reyes en el Imperio Romano restaurado. Ellos serán uno con el anticristo en oponerse a Dios y perseguir al pueblo de Dios, que consta de los judíos y los creyentes. Estos diez reyes, que están representados por los diez dedos de la gran imagen que vio Nabucodonosor en su sueño (Dn. 2:42), se someterán junto con sus reinos al anticristo (v. 17).

  Los diez reyes recibirán el reino en una hora igual que la bestia. Esto será algo milagroso. Algunos se preguntan si las diez naciones del mercado común europeo serán los diez reyes a los que se alude aquí. Esta idea puede no ser correcta, porque estos diez reyes recibirán el reino en una hora. Antes de ese momento nadie sabrá quiénes son. De repente, en una hora, todos ellos recibirán su reino. Estos diez reyes recibirán autoridad en un período muy corto. Esto será un milagro hecho por Satanás, y vendrá como una gran sorpresa para la gente.

  El versículo 13 dice que estos diez reyes tienen el mismo designio y que ellos le darán su poder y autoridad a la bestia. Se someterán completamente al anticristo, el cual será muy perspicaz, imponente, convincente y dominante.

  Junto con el anticristo los diez reyes harán guerra directamente contra el Cordero. El versículo 14 dice: “Harán guerra contra el Cordero, y el Cordero los vencerá, porque El es Señor de señores y Rey de reyes; y los que están con El, los llamados y elegidos y fieles, también vencerán”. Este combate es el mismo que se menciona en 19:11-21, o sea, la batalla de Armagedón (16:14, 16). Los que están con el Cordero son llamados, elegidos y fieles. Note que “elegidos” es mencionado después de “llamados”. Ser llamado es ser salvo, mientras que ser elegido es ser aprobado por el Señor sobre la base de una vida vencedora. En la actualidad muchos son llamados, pero en el futuro muy pocos serán escogidos (Mt. 22:14). Todos hemos sido llamados. Para estar entre los escogidos en el futuro necesitamos vivir una vida vencedora ahora.

  Leemos en los versículos 16 y 17: “Y los diez cuernos que viste, y la bestia, aborrecerán a la ramera, y la dejarán desolada y desnuda; y devorarán sus carnes, y la quemarán con fuego; porque Dios ha puesto en sus corazones el ejecutar lo que El quiso y que ejecuten un solo designio, y que den su reino a la bestia, hasta que se cumplan las palabras de Dios”. Los diez cuernos y la bestia odiarán a la ramera y la arrasarán. Esto significa que el anticristo y los diez reyes destruirán a la apóstata Iglesia Romana. Esto sucederá al principio de la gran tribulación. Ellos dejarán a la Iglesia Romana desolada y desnuda, pues la destruirán, robarán sus riquezas y la pondrán en evidencia; “devorarán sus carnes”, dando muerte a sus miembros, y “la quemarán con fuego”, aniquilándola completamente. Esto también indica que Babilonia la Grande, mencionada en este capítulo, es la Babilonia religiosa. Motivados por Dios, el anticristo y sus diez reyes destruirán a la apóstata Iglesia Romana. Esto no debe ser considerado un martirio, sino un juicio de la venganza de Dios.

  En 1929 Mussolini firmó un acuerdo con el Papa Pío XI en el que se constituyó el Vaticano como una nación independiente. Hoy el Vaticano ejerce poder y autoridad, e influye en muchas naciones, y muchas naciones envían allí embajadores. Probablemente esta influencia del Vaticano suscitará el odio de los diez reyes, los cuales propondrán a la bestia que ellos destruirán la Iglesia Católica Romana. De acuerdo con lo que este capítulo nos muestra, la mujer está sentada sobre la bestia. Debido a que el jinete siempre controla al caballo, no el caballo al jinete, esto indica que la ramera controla a la bestia, y no la bestia a la ramera. Por ejemplo, al conducir su automóvil, éste no lo controla a usted, sino usted a su vehículo. Hoy, la Iglesia Católica Romana está sentada sobre los políticos. Con el tiempo, esto incitará a los diez reyes a que odien a la ramera, y en compañía del anticristo la destruirán.

  Los diez reyes en su odio contra la ramera la dejarán desnuda y desolada. La Iglesia Católica Romana, lejos de estar desolada, hoy es bastante floreciente. Hace poco supe que la Iglesia Católica Romana posee la tercera parte de los bienes raíces de la ciudad de Roma. Aunque la Iglesia Romana es floreciente ahora, un día el anticristo y los diez reyes la desolarán; esto es, la despojarán de todas sus riquezas. Además la dejarán desnuda. Esto significa que le quitarán el manto y sus pretensiones y será puesta en evidencia por completo. El anticristo será usado por el Señor para dejar expuesta a la iglesia apóstata por completo.

  Hoy, la Iglesia Católica Romana está cubierta, y no podemos ver su condición real. No podemos ver cuán sucias, pecaminosas, mundanas, malignas, demoníacas y satánicas son las cosas que yacen escondidas en ella. No solamente practica fornicación espiritual, sino también física. ¡Qué terrible! Una vez leí en un artículo que decía que en cierto pozo seco de España hallaron muchos huesos de niños recién nacidos. No conocemos todas las cosas pecaminosas, malignas e inmundas de la iglesia apóstata. Pero un día, el anticristo y sus diez reyes lo sacarán todo a la luz.

  También devorarán las carnes de la ramera, lo cual significa que le harán daño y hasta darán muerte a los miembros de la iglesia apóstata. El anticristo devorará y matará a los miembros de la iglesia apóstata y la quemará con fuego. Si esto no se cumple sobre la Iglesia Católica Romana, entonces, ¿sobre quién vendrá este juicio?

  Tal vez algunos de los que leen este mensaje sean de carácter bondadoso y comprensivo, y es posible que piensen que mis palabras en cuanto al catolicismo romano son demasiado severas. Si mis palabras son demasiado duras, puedo decir que no fui yo el primero en proferirlas. El primero fue el propio Señor Jesús, pues el libro de Apocalipsis contiene Sus propias palabras. En 10:9 el Señor le dijo al apóstol Juan que se comiera el librito. También le dijo que el librito sería dulce como la miel en su boca y amargo en su vientre. No puedo negar que he recibido la visión, y no tengo otra alternativa que hablar la palabra del Señor. El Señor necesita un testimonio firme. Espero que todos ustedes sean más intransigentes que yo. Y para ser firmes deben tener una visión clara. Hoy en el recobro del Señor la visión es clara, especialmente después de darse estos mensajes. Debemos mantener un testimonio firme, actualizado y vivo de Jesús. Comprendo que no son muchos los que tomarán este camino. Sin embargo, un buen número se volverá al recobro del Señor. El Señor reunirá a todos los buscadores puros y sinceros para que sean Su testimonio vivo y actualizado. Este testimonio no solamente producirá las primicias; sino que ayudará a los cristianos que se quedan en la tierra durante la gran tribulación.

  En el versículo 17 dice que Dios puso en los corazones de los diez reyes el ejecutar lo que El quiso. Me alegro de que tengamos este versículo. El anticristo y los diez reyes harán ciertas cosas de acuerdo con lo que Dios desea: pondrán fin a la iglesia apóstata y cumplirán la voluntad de Dios. ¡Qué maravilloso! Dios pondrá en los corazones de ellos destruir la Iglesia Romana. ¿Piensa usted que puede ser más bondadoso que Dios? Dios aborrece a la apóstata Iglesia Católica Romana. Delante de El ella es una gran ramera, una abominación. Un día, al final de esta era, Dios hará que los regidores diabólicos de la tierra hagan Su voluntad y destruyan a la iglesia apóstata consumiéndola con fuego. Aunque muchos de nosotros hemos tenido la Biblia en nuestras manos por años, no hemos visto el significado de esos dos versículos. ¡Alabado sea el Señor porque muchos de nosotros hemos visto esto! Hemos recibido un entendimiento claro de que la Iglesia Romana será quemada. Por esta razón, debemos decirle a nuestros amigos y familiares que salgan de ella.

  Si usted quiere que sus familiares y amigos salgan de la Iglesia Católica Romana, debe hablarles en la forma correcta. Tal vez usted esté preocupado por su mamá. No le diga: “Mamá, un día el anticristo quemará tu iglesia”. Debe hablarle a su mamá con sabiduría y franqueza. Para empezar, puede invitarla a leer la Biblia con usted. No comience con Apocalipsis 17. Es mejor empezar con el capítulo doce y leer sobre la mujer universal resplandeciente revelada allí. Sin duda, su mamá estará interesada en esto, y puede que diga: “Durante toda mi vida en la Iglesia Católica, nunca oí esto”. En la siguiente ocasión, puede leer el capítulo trece en cuanto a la bestia y el anticristo, y después puede leer el capítulo diecisiete. Gradualmente puede ayudarla a que vea que la mujer sentada en la bestia escarlata es la Iglesia Católica Romana. Pero no se lo diga directamente. Lea con su mamá el capítulo e invítela a que piense en lo que han leído. Al final, ella llegará a la conclusión de que la mujer que está sentada sobre la bestia es la Iglesia Católica. Incluso es posible que diga: “Tal parece que la que monta sobre la bestia es mi iglesia”. Deje que ella llegue a esa conclusión por sí sola. Después de que ella haya llegado a esa conclusión, debe preguntarle si está segura de que es así. Debemos tener sabiduría para hablarle a la gente sin ofenderla. No le diga a la gente directamente que la Iglesia Romana es demoníaca.

  El catolicismo astuto y diabólico está metido en la sangre de sus feligreses, y no es fácil ayudarles a salir de allí. Si desea que sus familiares y amigos salgan de la Iglesia Católica, debe orar por ellos desesperadamente, pidiendo al Señor que tenga misericordia de ellos y les abra los ojos. Tal vez usted tenga tanta carga que ore al Señor diciendo: “Señor estoy desesperado en cuanto a mi mamá. Simplemente no puedo seguir adelante si ella no se sale del catolicismo. Señor, éste es un asunto de vida o muerte. Tienes que hacer que mi madre se torne a Ti”. Le aseguro que el Señor contestará esa oración. Pero cuando usted hable con ella sea sabio y manténgase lleno de la unción. Nunca discuta.

  Cuando hable con los que están en la Iglesia Católica, no sea áspero. Acérquese a ellos con sinceridad, honestidad, delicadeza y sabiduría. Además este contacto debe estar respaldado por mucha oración. Aun cuando esté hablando con ellos debe orar: “Señor, ten misericordia de ellos; abre sus ojos para que vean quién es la gran ramera”. Si hacemos esto, seremos testigos vivos ante las personas. Pero no tenemos intención de aumentar en numero por medio del proselitismo. Nuestro incremento está en las manos del Señor. Nuestra carga no es ganar prosélitos, sino dar testimonio a todos. Por ser el testimonio vivo de Jesús, tenemos que aprender a expresar al Señor según lo que hayamos visto. No discuta con las personas ni las ofenda; hable de una manera placentera. El Señor le dará la gracia que necesita para ser este testimonio.

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