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Mensajes del libro «Estudio-Vida de Gálatas»
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Mensaje 1

TRASFONDO Y TEMA DEL LIBRO

  Lectura bíblica: Gá. 1:1-7; 3:1, 3; 4:17, 21; 5:2, 4; 6:12, 15

  Los libros de Gálatas, Efesios, Filipenses y Colosenses, forman un grupo de epístolas que constituyen el corazón de la revelación divina del Nuevo Testamento. Por lo tanto, estos libros son muy importantes. Efesios abarca la iglesia como el Cuerpo de Cristo, mientras que Colosenses habla de Cristo como la Cabeza del Cuerpo. El tema de Gálatas es Cristo, y el de Filipenses es la experiencia de Cristo. En Colosenses y Efesios recibimos una visión clara de la Cabeza y del Cuerpo. En Gálatas y Filipenses vemos a Cristo y la experiencia de Cristo.

  Así como en el año hay cuatro estaciones, también en nuestra experiencia cristiana hay estaciones. Esto significa que en nuestra experiencia con el Señor, pasamos no solamente a través del verano, sino también del invierno. Experimentar el invierno es de mucha utilidad, porque nos prepara para un nuevo comienzo que llega con la primavera. Durante el invierno, las varias clases de vida son reducidas. Por medio de la reducción que ocurre en el invierno, la vida es preparada para crecer de nuevo. Debido a que en nuestra experiencia espiritual existe la necesidad de ser reducidos, llegado el momento debemos estar listos para el invierno. Podemos decir que Gálatas es un libro de invierno, un libro que nos reduce y que elimina todo lo que no debe permanecer. Sin embargo, esta reducción sirve para un propósito muy positivo: nos prepara para que crezcamos más en vida.

  Todos nosotros necesitamos ser reducidos. Necesitamos ser reducidos no solamente en las cosas naturales y mundanas, sino aún en los varios aspectos de nuestra experiencia espiritual. Si queremos obtener un mayor crecimiento en el Señor, tenemos que ser reducidos. Tal vez ciertas cosas de nuestra vida cristiana sean muy buenas, bíblicas y espirituales, pero mientras estas cosas no sean directamente Cristo mismo, no se les debe dar cabida por mucho tiempo en nosotros. En nuestra vida cristiana, solamente Cristo debe tener un lugar permanente. Todo lo demás, aun las experiencias más espirituales, debe ser reducido. Para que esta reducción se lleve a cabo, Dios envía el invierno. En la vida cristiana nunca debemos esperar un verano permanente. Por el contrario, debemos esperar el ciclo continuo de primavera, verano, otoño e invierno. Cada vez que lleguemos a un invierno en nuestra experiencia con el Señor, debe animarnos el hecho de que la primavera y el verano le seguirán a su debido tiempo. Por lo tanto, nos debe alentar que seamos reducidos para tener otro nuevo comienzo. Espero que estos mensajes de Gálatas sirvan para este propósito.

I. El TRASFONDO

  Para estudiar apropiadamente el libro de Gálatas, es importante conocer el trasfondo y el tema de este libro. Todos los libros del Nuevo Testamento tienen un trasfondo en particular. Le damos gracias al Señor por estos trasfondos, aunque la mayoría de las veces no sean muy positivos. El Señor usa el trasfondo negativo como base para liberar la revelación divina. Cuanto más negativo sea el trasfondo, mayor es la oportunidad para que el Señor libere Su revelación. Cuanto más oscuro es el trasfondo, tanto más se necesita la revelación de Dios. Si vemos esto, daremos gracias al Señor por todos los antecedentes negativos que hicieron necesario escribir los libros del Nuevo Testamento.

  El Evangelio de Juan es un buen ejemplo de un libro del Nuevo Testamento escrito contra un trasfondo negativo. Este Evangelio fue escrito durante la última década del primer siglo. En ese tiempo había una tendencia, aun entre los cristianos, de negar la deidad de Cristo. Unos dudaban de la deidad de Cristo, y otros hasta negaban la verdad en cuanto a la deidad. Con tal tendencia como trasfondo, el apóstol Juan escribió este Evangelio. Sin este evangelio, no podríamos tener un entendimiento adecuado de la deidad de Cristo y de Su existencia eterna, ni tampoco podríamos comprender cómo Cristo pudo llegar a ser nuestra vida. Pero mediante el Evangelio de Juan, vemos claramente que la deidad de Cristo es eterna y absoluta. En este Evangelio también recibimos una clara visión de la vida eterna y de cómo Cristo puede ser vida para nosotros. Si no hubiera existido tal oscuro antecedente al final del primer siglo, probablemente este maravilloso evangelio no habría sido escrito.

  Las epístolas de Pablo también fueron escritas conforme a ciertos antecedentes. Primera de Corintios, por ejemplo, fue escrito a causa de la confusión y división de la iglesia en Corinto. Si no tuviéramos el libro de 1 Corintios, no sabríamos cómo Cristo puede ser nuestro disfrute en toda clase de situaciones. Este libro describe nuestro disfrute de Cristo de una manera que no se encuentra en ninguna parte del Nuevo Testamento. Debemos agradecerle al Señor por la confusión en Corinto que dio origen a esta Epístola.

  El libro de Colosenses también fue escrito conforme a un trasfondo particular, el trasfondo de que la cultura había invadido la iglesia en Colosas. Con tal invasión cultural como antecedente, se escribió el maravilloso libro de Colosenses. Sin tal trasfondo, hoy no tendríamos este libro.

  Bajo el mismo principio, el recobro de la justificación por la fe, en tiempos de la Reforma, surgió de una situación negativa y de un trasfondo oscuro. Si no hubiese existido tal situación y trasfondo, la verdad de la justificación por la fe no sería tan clara hoy en día. Esta verdad ya no puede estar borrosa debido a que este trasfondo oscuro hace que resalte claramente.

  Ahora hablemos del trasfondo del libro de Gálatas. Escrito antes del año 60 d. de C., Gálatas antecede a Efesios y Colosenses. Gálatas fue escrito durante la etapa inicial del ministerio de Pablo, antes que éste fuera encarcelado.

  A fin de tener la experiencia apropiada de la iglesia como el Cuerpo de Cristo, necesitamos el libro de Gálatas. Necesitamos tanto una experiencia adecuada como un entendimiento de todo lo que se nos comunica en esta epístola. Si intentamos practicar la vida de la iglesia hoy día, necesitamos conocer el Cristo revelado en Gálatas.

  Gálatas revela que Cristo está en contraste con la religión y la ley de la religión. La ley que Dios dio por medio de Moisés era el cimiento de la religión judía. El judaísmo estaba edificado sobre la ley. El libro de Gálatas revela que este mismo Cristo a quien nosotros necesitamos para la vida de la iglesia, está en oposición a la ley y la religión.

A. Las iglesias en Galacia habían sido fascinadas por los judaizantes

  En el versículo 2, Pablo habla de “las iglesias de Galacia”, una provincia del ancestral Imperio Romano. Por medio del ministerio de predicación de Pablo, las iglesias fueron establecidas en un buen número de ciudades en esa provincia. Por eso, se usa el término “iglesias”, en vez de “iglesia”, cuando el apóstol se refiere a ellas.

  Las iglesias en Galacia habían sido fascinadas por los judaizantes (3:1). Ellas habían sido distraídas de Cristo y llevadas al judaísmo. Un buen número de creyentes neotestamentarios de las iglesias en Galacia, se habían regresado a la antigua religión judía y estaban procurando guardar la ley y la ordenanza de la circuncisión. Este fue el trasfondo que le dio a Pablo la oportunidad de escribir este libro maravilloso.

  Al escribir a los gálatas, Pablo fue muy franco y honrado; no se comportó de manera política ni por un instante. Por ejemplo, llamó “falsos hermanos” a los judaizantes que estaban perturbando a los gálatas (2:4). Los creyentes gálatas habían sido fascinados por estos falsos hermanos.

B. Las iglesias en Galacia fueron distraídas de Cristo y llevadas a la ley

  En 1:6 y 7 Pablo dice: “Estoy maravillado de que tan pronto os estéis alejando del que en la gracia de Cristo os llamó, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo”. En este punto Pablo toca su tema. Debido a que las iglesias de Galacia se estaban alejando de la gracia de Cristo y estaban volviendo a las observancias de la ley, Pablo tuvo la carga de escribir esta epístola. El “evangelio diferente” mencionado en el versículo 6, se refiere a las observancias judaicas de la ley. La gracia de Cristo está en contraste con la ley de Moisés (Jn. 1:17). Los judaizantes perturbaban a las iglesias por medio de pervertir el evangelio de Cristo o distorsionarlo, desviando así a los creyentes, haciéndolos volver a la ley de Moisés. Sin embargo, la observancia de la ley nunca puede ser un evangelio que libere a los pecadores que estén bajo su cautiverio y los conduzca a disfrutar a Dios. Solamente puede mantenerlos como esclavos bajo su cautiverio.

1. Separados de Cristo y reducidos a nada

  Debido a que fueron distraídos de estar en Cristo y llevados a la ley, los gálatas estaban siendo separados de Cristo y reducidos a nada (5:4). Ser reducidos a nada es ser reducidos a cero. Dios, en Su salvación, nos ha introducido en Cristo y ha hecho que Cristo sea de provecho para nosotros en todo aspecto. Dios, en Su redención, nos ha puesto en Su Hijo, quien ahora es todo para nosotros. Pero los judaizantes habían causado que los creyentes gálatas fueran distraídos de Cristo y llevados a la ley. Al distraerse de Cristo e ir a la ley, los gálatas habían sido separados de Cristo y reducidos a nada. Según la versión King James, Pablo les dijo a los gálatas “Cristo ha dejado de tener efecto en vosotros”. Los gálatas estaban en una situación en la que para ellos el Cristo que nos es de provecho no tenía efecto. Ellos estaban siendo privados de toda ganancia obtenida en Cristo y, como resultado, fueron separados de El. Como la versión American Standard dice, ellos fueron “arrancados de Cristo”.

2. Caídos de la gracia

  En 5:4, Pablo también les dijo a los gálatas que ellos habían “caído de la gracia”. Ser separados de Cristo y reducidos a nada, es caer de la gracia. Esto significa que Cristo es la gracia misma, y que nosotros, los creyentes, estamos en El, la gracia. El Cristo que nos es tan provechoso, es la gracia para nosotros. Ser arrancados de El, es caer de la gracia.

3. Ser justificados por la ley

  En 5:4, Pablo también señala que los gálatas buscaban ser justificados por la ley. Aunque ellos ya habían sido justificados en Cristo, habían regresado a guardar la ley y trataban de ser justificados por las obras de la ley. ¡Qué sutileza tan diabólica! El hombre caído no puede ser justificado ante Dios por guardar la ley. La única manera de ser justificado es por la fe en Cristo, por medio de creer en el Señor Jesús. Sin embargo, los creyentes gálatas habían sido fascinados y, por consiguiente, trataban de guardar la ley. Trataban de ser justificados y de agradar a Dios mediante sus propias obras.

4. Practicar la circuncisión

  Los judaizantes también estaban presionando a los gálatas para que practicaran la circuncisión (6:12, 15). En Génesis 17, Dios mandó que Abraham y sus descendientes varones se circuncidaran. Todo varón que rechazara ser circuncidado había de ser cortado de entre el pueblo de Dios. Sin embargo, la circuncisión simplemente tipificaba la crucifixión de Cristo. La crucifixión de Cristo, no la circuncisión practicada en el Antiguo Testamento, es la verdadera circuncisión que da fin a la carne. Nuestra carne puede ser tratada únicamente por la cruz de Cristo. La crucifixión de Cristo fue el cumplimiento del tipo representado por la circuncisión. Puesto que tenemos la realidad de la circuncisión, ya no se necesita la sombra. Sin embargo, los judaizantes hicieron que los creyentes gálatas se tornaran de la realidad a la sombra. ¡Qué insensato!

5. Ser perfeccionados por la carne

  Mas aún, los gálatas estaban tratando de ser perfeccionados por la carne (3:3). Esto significa que los gálatas estaban tratando de perfeccionarse a sí mismo por medio de sus propios esfuerzos, a través de las obras de la carne en la cual no hay nada bueno. ¡Qué insensatos eran los gálatas!

II. EL TEMA

A. Rescatar del maligno siglo religioso a los creyentes distraídos

  El tema del libro de Gálatas está relacionado con su trasfondo. El tema es rescatar del maligno siglo religioso a los distraídos creyentes. En 1:4, Pablo dice que Cristo “se dio a Sí mismo por nuestros pecados para rescatarnos del presente siglo maligno, conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre”. Un siglo es una parte del mundo, el cual es un sistema satánico. Un siglo se refiere a una sección, es decir, a un aspecto, de la apariencia actual o moderna del sistema de Satanás, el cual él usa para usurpar y ocupar a la gente y así mantenerlos alejados de Dios y Su propósito. Podemos considerar que cada década es un siglo o sección distinta del sistema que Satanás gobierna en el mundo.

  Los varios siglos del sistema satánico están expresados en las modas de vestir que prevalecen durante cierto período de tiempo. Por ejemplo, en los años cincuenta los hombres usaban corbatas delgadas, pero a finales de los años sesenta y durante toda la década de los setenta, usaban corbatas anchas. En estos días, conforme al último cambio de estilo, se están usando otra vez corbatas algo estrechas.

  Cuando era joven trabajé en una fábrica donde se hacían redecillas para pelo que se exportaban a Occidente. Al principio, las redecillas eran grandes, diseñadas para acomodarse a un peinado en forma de torre. Luego, para mi sorpresa, comenzamos a recibir órdenes de hacer redecillas más pequeñas. La razón de este cambio fue que las mujeres occidentales estaban usando ahora el cabello muy corto, y por lo tanto querían redecillas pequeñas. Por medio de estos ejemplos de las corbatas y las redecillas, podemos ver que el sistema mundano de Satanás tiene diferentes siglos, diferentes secciones.

  El presente siglo maligno mencionado en 1:4, según el contexto de este libro, se refiere al mundo religioso, al curso religioso del mundo, a la religión judía. Esto se confirma en 6:14-15, donde la circuncisión es considerada como parte del mundo, el mundo religioso al cual el apóstol Pablo está crucificado. Aquí el apóstol recalca que el propósito de que Cristo se diese a Sí mismo por nuestros pecados fue rescatarnos, arrancarnos de la religión judía, del presente siglo maligno, a fin de liberar al pueblo escogido de Dios de la custodia de la ley (3:23), para sacarlos del redil (Jn. 10:1, 3), conforme a la voluntad de Dios. Así, en su introducción, Pablo da a entender lo que está a punto de tratar. El desea rescatar a las iglesias que estaban distraídas por el judaísmo y su ley, y deseaba traerlas de nuevo a la gracia del evangelio.

  Por años me gustó mucho 1:4, y usé este versículo en varios mensajes. Sin embargo, no me di cuenta de que el presente siglo maligno que se menciona en este versículo se refiere a la religión judía. En tiempos de Pablo el judaísmo era muy prevaleciente. Su intención al escribir a los gálatas era rescatar de la tiranía del presente siglo maligno a los creyentes distraídos.

  En 1:4, Pablo señala que para rescatarnos del presente siglo religioso maligno, Cristo se dio a Sí mismo por nuestros pecados. Esto indica que Cristo murió para rescatarnos del judaísmo. En Juan 10 vemos que Cristo, el buen Pastor, entró en el redil para sacar de ahí Sus ovejas y llevarlas a los pastos. El redil mencionado en Juan 10 representa a la ley o al judaísmo, la religión de la ley, donde el pueblo escogido de Dios estaba guardado y mantenido en custodia o vigilancia hasta que Cristo viniese. Antes de la venida de Cristo, Dios usó al judaísmo como redil para guardar Sus ovejas. Pero Cristo ya ha venido como Pastor para sacar del redil a Sus ovejas y llevarlas a los pastos, donde ellas pueden alimentarse de Sus riquezas. Aunque Cristo vino a liberar del redil a las ovejas, los judaizantes crucificaron a este buen Pastor. El murió en la cruz no solamente por los pecados de las ovejas, sino también para sacarlas del redil.

  Conforme al Nuevo Testamento, la muerte de Cristo en la cruz cumplió muchas cosas. En Efesios 2 vemos que El se dio a Sí mismo para abolir las ordenanzas, a fin de crear el nuevo hombre. En Gálatas 1, vemos que Cristo se dio a Sí mismo por nuestros pecados con el propósito de rescatarnos de la religión, del presente siglo maligno.

  Debemos aplicar 1:4 no solamente a los creyentes gálatas, sino también a los creyentes de Cristo de estos días. La mayoría de los cristianos están encerrados en alguna clase de redil religioso. Aunque en El Nuevo Testamento el término redil no tiene una connotación positiva (según el griego, la segunda mención de “redil” en la versión King James en Juan 10:16, debe ser “rebaño”), ciertos himnos cristianos hablan de ser conducidos de regreso al redil, en un cierto sentido positivo. Hemos señalado que en Juan 10, el redil representa al judaísmo. En principio, el catolicismo y todas las denominaciones son rediles. Solamente la iglesia es el rebaño de Dios. Cristo nos ha llevado al rebaño, no al redil. Muchos de nosotros podemos testificar que hemos sido rescatados del redil y traídos de regreso al rebaño de Dios.

  Cuando se escribió Juan 10, el pueblo de Dios, Sus ovejas, estaban en el redil del judaísmo. Pero como aclara este capítulo, Cristo vino para sacar del redil a Sus ovejas y, junto con los creyentes gentiles, formar un rebaño, la iglesia (10:16). Por lo tanto el redil es la religión, mientras que el rebaño es la iglesia. Hoy en día el catolicismo y las denominaciones son rediles que guardan las ovejas de Cristo, pero Cristo busca rescatar de los varios rediles religiosos a Sus ovejas, a fin de juntarlas y formar un rebaño.

  La muerte de Cristo en la cruz para liberarnos del presente siglo maligno fue conforme a la voluntad de Dios el Padre. Rescatar del redil a las ovejas es, por consiguiente, conforme a la voluntad de Dios. Debido a que el catolicismo y las denominaciones dañan al rebaño de Dios, están en contra de la voluntad de Dios. Por medio de edificar sus rediles, contaminan la vida de la iglesia.

  Hoy día el Señor todavía está laborando para sacar del redil a sus ovejas. Por esta razón, se está librando una batalla entre la religión y el recobro del Señor. El Señor Jesús no vino a robarse las ovejas, sino a sacarlas del redil. Sin embargo, los judaizantes lo consideraron un ladrón de ovejas. Del mismo modo, nosotros en el recobro del Señor somos acusados de practicar proselitismo, de robar ovejas. Aunque no practicamos el proselitismo, sí deseamos que las ovejas del Señor sean sacadas del redil y llevadas al rebaño.

  El Señor Jesús vino al redil, abrió la puerta y sacó a las ovejas. Los judaizantes lo crucificaron, pero por Su muerte en la cruz el Señor se dio a Sí mismo por nuestros pecados para rescatarnos del redil religioso. Este principio se aplica a los creyentes que vivían en los tiempos de Pablo y también a nosotros hoy en día.

B. Pablo es hecho apóstol

  En 1:1, Pablo habla de su apostolado: “Pablo, apóstol (no de parte de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre, que lo resucitó de los muertos)”. El apostolado de Pablo tiene mucho que ver con el evangelio que él predicaba. El propósito del libro de Gálatas es hacer que aquellos que reciban este libro sepan que el evangelio predicado por el apóstol Pablo no provino de enseñanza humana (1:11), sino de la revelación de Dios. Por lo tanto, en la introducción misma de este libro, Pablo recalca el hecho de que él no fue hecho apóstol por mediación de hombres ni por hombre, sino por Cristo y por Dios.

  En el versículo 1, así como en todo el libro, Pablo pone mucho cuidado en el uso de sus palabras. Primeramente dice que él fue hecho apóstol no “de hombres” y luego dice que su apostolado no era “por hombre”. El fue hecho apóstol directamente por Jesucristo y por Dios el Padre, que resucitó a Cristo de entre los muertos. La ley trata con el hombre como la vieja creación, mientras que el evangelio hace al hombre la nueva creación en resurrección. Dios hizo a Pablo apóstol, no conforme a su hombre natural en la vieja creación por la ley, sino según su hombre regenerado en la nueva creación por medio de la resurrección de Cristo. Por consiguiente, Pablo no dice aquí: “Dios el Padre, que dio la ley por medio de Moisés”; sino que dice: “Dios el Padre, que levantó a Cristo de los muertos”. La economía neotestamentaria de Dios, no tiene nada que ver con el hombre de la vieja creación, sino con el hombre de la nueva creación, por medio de la resurrección de Cristo. El apostolado de Pablo pertenecía por completo a la nueva creación, la cual se realiza en nuestro espíritu por medio de la regeneración efectuada por el Espíritu de Dios.

  En el versículo 2, Pablo habla además de todos los hermanos que están con él. Esto indica que él considera escritores adjuntos a los hermanos que estaban con él, para que fuesen un testimonio y una confirmación de lo que él escribe en esta epístola.

C. Gracia y paz a las iglesias, de Dios el Padre y del Señor Jesucristo

  En el versículo 3, Pablo dice: “Gracia y paz sean a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”. La gracia es Dios como nuestro disfrute (Jn. 1:17; 1 Co. 15:10), y la paz es la condición, el resultado que proviene de la gracia. La paz es lo que resulta de disfrutar a Dios nuestro Padre. ¡Es maravilloso que esta gracia y paz vienen a las iglesias de parte de Dios nuestro Padre y nuestro Señor Jesucristo!

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