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Mensaje 126

Las vestiduras sacerdotales

(11)

  Lectura bíblica: Éx. 28:22-30; 39:15-21; Nm. 27:21; Dt. 33:8, 10a

EL HABLAR DE DIOS POR MEDIO DEL URIM Y EL TUMIM

  Exodo 28:30 dice: “Y pondrás en el pectoral del juicio Urim y Tumim, para que estén sobre el corazón de Aarón cuando entre delante de Jehová”. En el libro de David Baron titulado The Ancient Scriptures and the Modern Jew (Las antiguas escrituras y el judío moderno) hay un apéndice que contiene un articulo acerca del Urim y el Tumim. Según este articulo, los doce nombres que estaban sobre el pectoral incluían dieciocho de las veintidós letras del alfabeto hebreo. Las otras cuatro letras estaban puestas en lo que se llamaba el Tumim. La palabra hebrea para Tumim significa perfeccionadores o los que completan. Por lo tanto, en el pectoral con esta pieza adicional llamada el Tumim se encontraban las veintidós letras del alfabeto hebreo. Así como en el teclado de una maquina de escribir se pueden usar la veintiséis letras americano para escribir una palabra, una frase, una oración o un párrafo, también se podían usar las veintidós letras del alfabeto hebreo que estaban sobre el pectoral y el Tumim para deletrear palabras y oraciones.

  Además, según este articulo, el Urim era un iluminador insertado dentro del pectoral por debajo de las doce piedras. En hebreo la palabra Urim significa luces. Este articulo en el libro de David Baron dice que el Urim podía contener aceite para quemar y que el fuego que se usaba para quemar este aceite provenía del altar. Los escolásticos hebreos responsables de este articulo también dijeron que este Urim tenía doce iluminadores, uno para iluminar cada una de las piedras del pectoral. Entonces las piedras transparentes pueden brillar con la luz.

  Cuando Dios llevó a Su pueblo al desierto, El les habló a través de Moisés. Dios le hablaba a Moisés cara a cara. Pero después de la muerte de Moisés, Josué no recibía la guianza de Dios directamente de la forma en que El le hablaba a Moisés, sino por medio del Urim y el Tumim que estaban sobre el pectoral que el sumo sacerdote llevaba. Por lo tanto, siempre que Josué necesitaba la guianza relacionada con el viaje del pueblo, el tenía que ir donde el sumo sacerdote quien entonces recibía la guianza de Dios por medio del Urim y el Tumim. Por ende, Dios hablaba a través del Urim y el Tumim.

  El escritor de este articulo dio un ejemplo de la función del Urim y el Tumim refiriéndose al caso de Josué y Acán. Los hijos de Israel fueron derrotados en Hai debido al pecado de Acán (Jos. 7). ¿Cómo se descubrió el pecado de Acán? Según este articulo, un representante de las doce tribus fue al tabernáculo y se paró frente al sumo sacerdote, quien tenía puesto el pectoral. De repente, una de las doce piezas del pectoral dejó de brillar. Esta era la piedra que representaba a la tribu de Judá. De este forma se separó la tribu de Judá. Josué 7:16-18 dice: “Y fue tomada la tribu de Judá. Y haciendo acercar a la tribu de Judá, fue tomada la familia de los de Zera; y haciendo luego acercar a la familia de los Zera por los varones, fue tomado Zabdi. Hizo acercar su casa por los varones, y fue tomado Acán hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Judá”. La familia y la persona fueron descubiertas por medio de que otras piedras del pectoral se apagaban también. En esta situación el pectoral funcionaba como una maquina de escribir espiritual que deletreó el nombre de Acán.

  Este articulo cita otras ocasiones en las que se usaba el Urim y el Tumim. Dice que Josué repartió la tierra a las tribus a través del Urim y el Tumim (Jos. 18:6-10), y que también paleaba contra los enemigos de acuerdo a la guianza que recibía por medio de estos (Jue. 1:1-12; 20:18, 27 véase Nm. 27:21). Además, cuando el rey Saúl fue infiel a Dios, Dios no le contestaba por medio del Urim y el Tumim (1 S. 28:6). Cuando Saúl mataba a los sacerdotes, uno de los hijos escapó y fue donde David, y éste hizo lo que el Señor le dijo por medio del Urim y el Tumim.

  Mencionamos que al pectoral se le llamaba el pectoral del juicio. Deuteronomio 33:8 y 10 dice: “A Leví dijo: tu Tumim y tu Urim sean para tu varón piadoso ... Ellos enseñarán tus juicios a Jacob, y tu ley a Israel” Debido a que el Urim y el Tumim estaban con los levitas, los sacerdotes ellos podían enseñar al pueblo no sólo la ley de Dios, sino también Sus juicios.

  Lo que hemos abarcado hasta este momento acerca del Urim y el Tumim son algunos de los datos históricos según la escolástica. Aún no hemos visto nada según la aplicación espiritual del Urim y del Tumim. Mi carga en este mensaje no es hablar acerca de datos históricos; más bien, es mostrarles la aplicación espiritual.

LEYENDO A LOS SANTOS

  El pectoral representa a la iglesia donde todos los creyentes están edificados como una entidad. Todos los creyentes transformados que son edificados llegan a ser una entidad que se conoce como el Cuerpo de Cristo, la iglesia, y son cartas para que Dios nos hable. Esto quiere decir que hoy, en la era del Nuevo Testamento, Dios le habla a la iglesia a través de todos los santos. Esto lo podemos ver en la manera en que las epístolas de Pablo estaban escritas. Al escribirle a alguna iglesia, Pablo tomaba en consideración los santos de esa iglesia local. En otras palabras, el consideraba la condición y la situación de los santos como letras del alfabeto espiritual para redactar una epístola. Pablo no escribió ninguna de las epístolas de manera abstracta con pensamientos vanos. No, sus epístolas siempre tenían como base la condición y la situación de los santos en dicha localidad. Por lo tanto, esos santos llegaban a ser las letras que Pablo usaba en el formato espiritual al escribir una epístola.

  ¿Qué significa esto para nosotros hoy día? Simplemente que en las iglesias locales los hermanos responsables necesitan buscar la guianza del Señor por medio de leer la situación y condición presente de los santos. Por ejemplo, supongamos que los hermanos responsables están considerando si la iglesia debe tener una reunión de evangelización. Antes de tomar la decisión, ellos deben tomar en consideración los santos en esa localidad, y preguntarse en que condición se encuentran. Luego a raíz de leer la condición y situación en que se encuentran, ellos tendrán la guianza del Señor. Esto les hará saber si deben tener tal reunión en ese momento o no.

  Los hijos de Israel iban siguiendo la guianza que recibían cuando sumo sacerdote leer el pectoral con el Urim y el Tumim en la presencia de Dios. Hoy es importante que todos los hermanos responsables lean la condición y situación de los santos en su localidad. Haciendo esto recibirán la guianza del Señor para que la iglesia vaya adelante.

  Para nosotros en la actualidad, el pectoral es la iglesia, y las piedras del pectoral son los santos. Cada santo lleva algunas letras. Por lo tanto, con los santos tenemos las letras del alfabeto celestial y espiritual. Además, por medio de leer la condición y la situación de los santos, podemos obtener algunas “palabras”. Cuando estas palabras se juntan tenemos oraciones completas, pensamientos completos. Este es el hablar de Dios a través de Sus santos redimidos como las letras. Es de esta manera que la congregación del Señor sabe como conducirse.

LAS CONDICIONES PARA TENER EL URIM Y EL TUMIM

  Basándose en lo que era el pectoral se le añadían el Urim y Tumim. Se necesitaban ciertas cosas para poder añadir el Urim y el Tumim al pectoral. Debían haber doce piedras, las grabaduras de los nombres de las tribus sobre cada una, la edificación de las piedras como una sola entidad, la conección y unión de las trenzas, los cordones y los anillos, y el efod con las hombreras. Por lo tanto, el que se añadieran el Urim y el Tumim dependía de todos estos asuntos básicos. Esto significa que lo que Cristo es, lo que la iglesia es, y como la iglesia es adherida a Cristo son la base para que se añada el Urim y el Tumim. Si nosotros como el pueblo redimido de Dios no estamos transformados, si no tenemos a Cristo inscritos en nuestro ser, si no estamos edificados como una entidad, y si la divinidad y humanidad de Cristo no nos conectan para tener Su expresión, entonces no tenemos la base para tener el Urim y el Tumim. Si nuestra condición es pobre, como la de muchos cristianos, no tenemos el terreno, la base, para tener el Urim y el Tumim. Por lo tanto, es crucial que veamos que los asuntos básicos relacionados con el pectoral que cubrimos en estos mensajes son la condición para que tengamos el Urim y el Tumim.

  En Romanos 8:14 Pablo dice: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios”. La guianza del Espíritu se basa en muchas de las cosas que se cubren en los primeros trece versículos de Romanos 8. Cuando se juntan todos estos asuntos básicos, virtualmente equivalen a la guianza del Espíritu. Esto se puede comparar con la matemáticas, donde los números se suman para dar un total. La guianza de Romanos 8:14 es el total de muchos de los puntos espirituales que se cubren en Romanos 8:1-13. El principio es el mismo en cuanto al pectoral y al Urim y al Tumim. El que se añada el Urim y el Tumim depende del pectoral, las doce piedras, las grabaduras, las trenzas, los cordones, y los anillos. Sin todos estos, sería inútil tratar de adherir el Urim y el Tumim.

TRANSFORMADOS, TRANSPARENTES, GRABADOS Y ALUMBRADOS

  Según el apéndice del libro de David Baron, el Urim y el Tumim tenía doce iluminadores que alumbraban las doce piedras preciosas transparentes. Pero supongamos que ninguna de las piedras hubiese tenido grabados los nombres en ellas. ¿Qué se habría mostrado por medio del brillo de las luces a través de las piedras? No se hubiese demostrado nada, ya que no había letras sobre las piedras que fueran iluminadas. Aun si las piedras hubiesen sido alumbradas por los iluminadores y por resultado brillará la luz, no hubiese tenido ningún contenido. El contenido depende de las letras grabadas sobre las piedras.

  El principio es el mismo con las letras vivas de Cristo en 2 de Corintios 3. Solamente cuando Cristo está grabado en nuestro ser llegamos a ser las letras vivas. Así como no podía hablar por medio del pectoral a menos de que las piedras tuviesen las letras grabadas, tampoco puede hablar a través de Su pueblo redimido sino tienen a Cristo grabado en ellos. Si, el Señor habla a través de Su pueblo redimido. Sin embargo, en realidad El habla por medio de Cristo quien ha sido grabado en ellos. Esto quiere decir que necesitamos el contenido de Cristo grabado como letras dentro de nuestro ser. De lo contrario, Dios no tendrá la manera de hablar a través de nosotros, ya que no tendremos las letras grabadas dentro de nosotros.

  ¿Cuántos de los cristianos en la actualidad tienen a Cristo grabado dentro de ellos? La respuesta es que muy pocos han sido grabados con Cristo realmente. Y con estos pocos, la cantidad de Cristo grabada en ellos no es mucha. Aun más, muchos de los cristianos no son transparentes. ¿Cómo puede el Señor hablar a través de aquellos que no han sido grabados con Cristo y no son transparentes? Esto es imposible. Si las piedras del pectoral hubiesen sido opacas, entonces los iluminadores del Urim no hubiesen podido alumbrarlas, no hubiesen podido brillar a través de tales piedras opacas. De igual modo, debido a que muchos cristianos son opacos, Cristo no tiene la manera de brillar a través de ellos. Necesitamos ser transformados, ser transparentes, y tener a Cristo grabado dentro de nosotros. Entonces cuando la luz brille a través de nosotros, otros podrán leer las letras, el contenido de Cristo, grabado dentro de nosotros. Pero si no somos transformados y ni transparentes y no tenemos a Cristo grabado, sino que simplemente somos piedras opacas sin ninguna letra grabada dentro de nosotros, Dios no podrá hablar a través de nosotros.

EDIFICADOS COMO UNA ENTIDAD

  Otro asunto básico relacionado con el pectoral junto con el Urim y el Tumim es que las doce piedras no estaban divididas, sino que estaban edificadas como una sola entidad. Esto representa la edificación del pueblo redimido de Dios en una entidad, la iglesia. Sin embargo, los cristianos hoy están esparcidos, separados y divididos. Además, no existe la edificación. Carecen de la unidad que el pectoral representa.

  Debemos recordar que las doce piedras del pectoral estaban agrupadas en tres hileras de cuatro piedras cada una, lo cual representa la humanidad mezclada con la divinidad para formar una unidad completa para una expresión cabal de Dios y Su gobierno eterno. Este es el significado del número doce, y también es una de las condiciones básicas para obtener el Urim y el Tumim.

  A menudo los cristianos hablan acerca de la guianza de Dios y de la dirección que reciben del Señor. En realidad, la mayor parte de ellos no posee el terreno para recibir la dirección del Señor. Lo que ellos tienen no es en realidad la guianza o la dirección del Señor. Es, más bien, algo de sus propia imaginación y actos. ¿Cómo es posible tener la dirección del Señor si no tenemos las condiciones básicas representadas por el pectoral? No es posible tener la dirección del Señor en tal situación. Los puntos que hemos cubiertos relacionados con el pectoral son básicos y necesarios para obtener la dirección del Señor. Si no tenemos estas cosas básicas, no podemos tener la dirección del Señor.

  Quisiera hacerles notar una vez más la manera en que aparece, el relato del Urim y del Tumim en Exodo 28:30. Estos versículos dicen: “Y pondrás en el pectoral del juicio Urim y Tumim”. Esto indica que el Urim y el Tumim se añadían a algo que ya había sido preparado. Primero se preparaba el pectoral. Luego se le ponían las otras dos piezas, el Urim y el Tumim. Sin el pectoral no estaba listo no hubiese habido la manera de añadir el Urim y el Tumim. De hecho, el Urim y el Tumim representan el hablar del Señor. El que no se pudieran añadir al pectoral hasta que éste no estaba listo, indica que si no tenemos el pectoral hoy, el Señor no tiene la manera de hablarnos. El hablar del Señor resulta por medio de que el pectoral esté listo.

LOS JUICIOS Y LA DIRECCION DE DIOS

  Según 28:29 y 30, el pectoral no sólo era un memorial delante del Señor, sino también era una placa de juicio. Después de que se le añadían al pectoral el Urim y el Tumim, éste llegaba a ser el pectoral del juicio. Los versículos 29 y 30 hablan acerca del juicio, no acerca de la dirección o de la guianza. Los juicios que se mencionan en Deuteronomio 33:10 se relacionan con el Urim y el Tumim en 33:8, donde se nos dice que los sacerdotes, los levitas, tendrían el Urim y el Tumim. Los juicios en Deuteronomio 33:10 se refieren a los juicios de Exodo 28:29 y 30. En ambas porciones de la Palabra el juicio se relaciona con el Urim y el Tumim.

  Juicio puede significar la acción de juzgar o la decisión de juzgar. Pero éste no es un entendimiento preciso de la palabra juicio como se usa en estos versículos. En Deuteronomio 33:10 los juicios son parte de la ley de Dios, la cual está totalmente relacionada con las regulaciones de Dios. Por lo regular cuando pensamos acerca de la ley de Dios, pensamos en los Diez Mandamientos. Como vimos, los Diez Mandamientos que se mencionan en Exodo 20 son complementados por las ordenanzas y las reglas que aparecen en los capítulos veintiuno al veintitrés. Todos estos reglamentos son juicios. Por lo tanto, la ley no solamente incluye los Diez Mandamientos, sino también los reglamentos y ordenanzas. Algunas de estas ordenanzas se relaciona con castigos a causa oprimir a otros, y otras se relacionan con recompensar a causa de daños a la propiedad ajena. Todos estos reglamentos son juicios.

  La palabra que se utiliza en Deuteronomio 33:10 y en Exodo 28:29 y 30 puede ser mal interpretada. Se puede entender como la acción de juzgar y hasta como una opinión, ya que nuestro juicio se puede referir a nuestra opinión. Además, el juicio también puede conllevar una evaluación. Pero éste no es el significado del juicio relacionado con el pectoral del juicio. La palabra juicio en estos versículos indica que Dios ejerce una regulación en todo lo relacionado con Su pueblo. Todas las regulaciones tienen como resultado un juicio, y estos juicios llegan a ser la guianza de Dios. Por lo tanto, la guianza de Dios proviene de Sus juicios, los cuales tienen como base Sus regulaciones.

  Cuando estábamos en Exodo 21 al 23, mencionamos que estos capítulos complementaban los Diez Mandamientos. Primero Dios dio los Diez Mandamientos. Luego El dio muchas regulaciones y ordenanzas para complementar estos mandamientos. Los Diez Mandamientos son los principios de las regulaciones de Dios, pero los suplementos que aparecen en Exodo 21 al 23 proporcionan unos detalles de estas regulaciones. En estas regulaciones detalladas tenemos el juicio de Dios. Este nos lleva a algunas decisiones. Y como resultado, tenemos la guianza de Dios.

  Las regulaciones de Dios siempre incluyen Su juicio. Por esta razón, si queremos recibir la guianza de Dios, muchas cosas en nosotros deben ser juzgadas por Dios. Nuestra carne, nuestros errores y nuestra vida natural deben ser juzgados por El. Las regulaciones de Dios requieren que todas estas cosas queden a un lado. Lo que verdaderamente debe quedar al final es Dios. De este modo llegamos a conocer la guianza de Dios.

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