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Mensaje 127

Las vestiduras sacerdotales

(12)

  Lectura bíblica: Éx. 28:30; Lv. 8:8; Nm. 27:21; Dt. 33:8-10; Esd. 2:63; 1 S. 23:6, 9-12; 28:6

  En este mensaje continuaremos nuestro estudio del Urim y del Tumim. Exodo 28:30 dice: “Y pondrás en el pectoral del juicio Urim y Tumim, para que estén sobre el corazón de Aarón cuando entre delante de Jehová; y llevará siempre Aarón el juicio de los hijos de Israel sobre su corazón delante de Jehová”. Creo que el Urim y el Tumim son los objetos más misteriosos de todas las vestiduras que se ponía el sumo sacerdote. Si queremos entender el Urim y el Tumim, debemos estudiar el Antiguo Testamento y también analizar nuestra experiencia espiritual.

LOS TIPOS DE CRISTO

  Al estudiar el Urim y el Tumim, debemos seguir el principio de que se presentan en Exodo, Levítico, Números y Deuteronomio son tipos de Cristo. En estos libros existen tipos de Cristo de manera individual y también del Cristo corporativo, o sea, la iglesia. Esto quiere decir que en el Pentateuco se encuentran tipos de Cristo solo y de El junto con la iglesia. Por ejemplo, tenemos el arca, la cual tipifica a Cristo, y el tabernáculo, hecho con cuarenta y ocho tablas, el cual tipifica a la iglesia. Además, en las vestiduras sacerdotales tenemos tipos de Cristo y la iglesia. El efod tipifica la expresión de Cristo, y el pectoral que llevaba el sumo sacerdote tipifica a la iglesia. Por lo tanto, el pectoral que se ponía sobre el efod es un tipo de la iglesia siendo llevaba por Cristo.

  Animo a los santos a que empleen el tiempo necesario para estudiar los tipos de Cristo junto con la iglesia que aparecen en el Pentateuco. Yo le estoy muy agradecido al Señor de que durante los años en que estuve con Los Hermanos aprendí acerca de la tipología bíblica. Muchos de los tipos no son algo nuevo para mi. Sin embargo, entender la aplicación de estos tipos en nuestra experiencia requiere de un estudio más profundo. En este mensaje vamos a estudiar el Urim y el Tumim de acuerdo con el Antiguo Testamento y también trataremos de aplicar este tipo a nuestra experiencia según la necesidad actual.

LA APLICACION DEL URIM Y EL TUMIM EN EL ANTIGUO TESTAMENTO

  En el Antiguo Testamento, además de 28:30, hay otras referencias al Urim y al Tumim. Levítico 8:8 dice: “Luego le puso por encima el pectoral, y puso dentro del mismo el Urim y Tumim”. Según Números 27:21, el Señor le dijo a Moisés en cuanto a Josué: “El se pondrá delante del sacerdote Eleazar, y le consultará por el juicio del Urim delante de Jehová; por el dicho de él saldrán, y por el dicho de él entrarán, él y todos los hijos de Israel con él, y toda la congregación”. Esdras 2:63 y Nehemías 7:65 hablan acerca del Urim y del Tumim en relación con el mismo suceso histórico. Esdras 2:63 dice: “Y el gobernador les dijo que no comiesen de las cosas más santas, hasta que hubiese sacerdote para consultar el Urim y Tumim”. El Urim y Tumim también se menciona el Deuteronomio 33:8-10 y en 1 Samuel 23:6, 9-12 y 28:6.

  En cuanto al Urim y Tumim, nos ha ayudado el apéndice que se encuentra el libro de David Baron The Ancient Scriptures and the Modern Jew (Las antiguas escrituras y el judío moderno). El Urim y el Tumim eran dos piezas que se colocaban en el pectoral además de las doce piedras preciosas. En hebreo la palabra Urim significa luces, iluminadores y Tumim significa los que completan o perfeccionadores. Cuando se colocaban el Urim y el Tumim en el pectoral, éste llegaba a ser el pectoral del juicio.

Aarón

  Según la historia en el Antiguo Testamento, varias personas se pusieron el Urim y el Tumim. El primero fue Aarón (Lv. 8:8). Aunque Aarón llevaba el pectoral con el Urim y el Tumim, hay duda de si alguna vez utilizó el Urim y el Tumim. Mientras Aarón fue el sumo sacerdote, Moisés todavía vivía. Moisés fue una persona extraordinaria, y la Biblia nos dice que Dios le hablaba directamente, sin usar medios, ni instrumentos ni intermediario. Exodo 33:11 dice: “Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero”. Números 12:8 indica que el Señor habló con Moisés “cara a cara, y claramente, y no por figuras” Debido a que el Señor habló con Moisés de esta forma tan directa e íntima, durante su existencia no había la necesidad de que el Señor diera a conocer Su voluntad a Aarón por medio del Urim y del Tumim. Aarón murió antes que Moisés. Por lo tanto, aunque Aarón llevaba el pectoral junto el Urim y el Tumim, no los usó. En otras palabras, durante el sacerdocio de Aarón, Dios no le habló a Su pueblo a través del Urim y del Tumim, ya que había una persona, Moisés, con quien hablaba cara a cara.

Eleazar quien sirvió a Josué

  El Urim y el Tumim se pusieron luego, sobre Eleazar, el hijo de Aarón. Luego de que Aarón y Moisés murieron, Josué optó la posición de dirigir a los hijos de Israel. Sin embargo, Dios no le habló a él como lo hacía con Moisés. En lugar de esto, Dios mandó a que Moisés le dijera a Josué que si quería conocer la voluntad o la dirección de Dios, debía ir donde el sacerdote (Nm. 27:21). Para ese tiempo el sumo sacerdote era Eleazar. Por lo tanto, Josué debía ir donde Eleazar para recibir la revelación de la voluntad de Dios por medio del Urim y el Tumim.

  Según el apéndice del libro de David Baron, por medio del Urim y del Tumim se descubrió que Acán había cometido el pecado que causó la derrota de los hijos de Israel en Hai. Esto se narra en Josué 7:16-21. A través del Urim y el Tumim se separaba la tribu, la familia y el individuo.

Los sacerdotes de Leví que servían al pueblo de Israel

  Luego de Eleazar, se le puso el Urim y el Tumim a cada uno de los sacerdotes de Leví que sirvieron a Israel (Dt. 33:8-10; Esd. 2:63; Neh. 7:65). En Deuteronomio 33:8-10 vemos que tipo de persona estaba calificada para recibir la revelación a través del Urim y el Tumim. Esta persona no sólo debe ser santa sino también piadosa. Ser piadoso es exhibir santidad, a saber, ser uno con Dios. Alguien que es simplemente santo puede ser para Dios, pero alguien que es piadoso es uno con Dios. Deuteronomio 33:8 y 9 dice: “ A Leví dijo: tu Tumim y tu Urim sean para tu varón piadoso, a quien probaste en Masah, con quien contendiste en las aguas de Meriba, quien dijo de su padre y de su madre: nunca los he visto; y no reconoció a sus hermanos, ni a sus hijos conoció; pues ellos guardaron tus palabras, y cumplieron tu pacto” (lit.). El versículo 9 indica que entre estos hombres piadosos y Dios no había ninguna separación. Ni aun los miembros de sus familias los separaban de Dios. Esto es muy parecido a lo que el Señor Jesús dice en los evangelios: “El que ama a padre o madre más que a Mí, no es digno de Mí; el que ama a hijo a hija más que a Mí, no es digno de Mí” (Mt. 10:37) El Señor Jesús también dijo: “Si alguno viene a Mí, y no aborrece a su padre y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun la vida de su alma, no puede ser Mi discípulo” (Lc. 14:26). Aun en los tiempos del Antiguo Testamento Moisés enseñó algo siguiendo este mismo principio que enseñó el Señor Jesús: ni aún nuestra relación familiar debe separarnos del Señor.

  Deuteronomio 33:10 continua diciendo: “Ellos enseñarán tus juicios a Jacob, y tu ley a Israel; pondrán el incienso delante de ti, y el holocausto sobre tu altar”. Según este versículo, aquellos que están calificados para usar el Urim y el Tumim son también aquellos que hacen holocaustos e incienso. Tanto el holocausto como el incienso eran un olor grato al Señor. En tipología sólo dos cosas producen tal olor grato para Dios. Dios olía la fragancia del holocausto, y le era especialmente agradable el aroma del incienso dentro del tabernáculo. Ambos son tipos de Cristo. Por lo tanto, los piadosos ofrecen Cristo a Dios como el holocausto y como el dulce incienso. Si de verdad somos uno con Dios debemos ofrecer el holocausto y el incienso, a fin de que El disfrute de la dulce fragancia.

  Ahora podemos ver lo que calificaba a los sacerdotes, aquellos que tienen la función de usar el Urim y el Tumim para que Dios le hable a Su pueblo. Los sacerdotes eran piadosos, ellos mantenían una relación directa con Dios, y ofrecían el holocausto y el incienso a Dios. Esto les permitía utilizar el Urim y el Tumim.

Abiatar que servía a David

  En el libro de 1 Samuel vemos que la situación entre el pueblo de Dios había llegado a ser anormal. La mayoría de los sacerdotes fueron destruidos por el rey Saúl, y el sacerdote Abiatar huyó hacía David. Primera Samuel 23:6 dice: “Y aconteció que cuando Abiatar hijo de Ahimelec huyó siguiendo a David a Keila, descendió con el efod en su mano”. Sin duda alguna que el Urim y el Tumim estaban juntos con el efod. Los versículos del 9 al 12 de 1 Samuel 23 indican que Abiatar usó el Urim y el Tumim para revelar las respuestas que el Señor daba a las preguntas de David acerca de Saúl. Luego de decirle al sacerdote Abiatar que trajera el efod, David dijo: “Jehová Dios de Israel, tu siervo tiene entendido que Saúl trata de venir contra Keila, a destruir la ciudad por causa mía. ¿Me entregarán los vecinos de Keila en sus manos? ¿descenderá Saúl, como ha oído de tu siervo? Jehová Dios de Israel, te ruego que lo declares a tu siervo” (vs. 10-11). Por medio del Urim y el Tumim el Señor le dijo a David que Saúl vendría y que los hombres de Keila lo entregarían en sus manos. Por lo tanto, David recibió las respuestas a dos preguntas prácticas por medio del Urim y el Tumim que el sacerdote Abiatar usaba. David recibió una respuesta clara a través de la máquina de escribir celestial del Urim y el Tumim.

Saúl no lo recibió

  Debido a que David era una persona piadosa, el Señor le respondió a través del Urim y el Tumim. Sin embargo, el rey Saúl, no era piadoso, y el no podía recibir ninguna respuesta por medio del Urim y el Tumim. Por tanto, el Urim y el Tumim le sirvió a David pero no a Saúl. David era un hombre piadoso, pero Saúl no. De hecho, llegó hasta al punto en que Dios no quería tener nada que ver con él. Primera Samuel 28:6 dice: “Y consultó Saúl a Jehová; pero Jehová no le respondió ni por sueños ni por Urim ni por profetas”. Este versículo indica que ni el Urim ni el Tumim estaban disponibles para Saúl.

  Primera Samuel 28:6 nos presenta tres maneras en las que Dios revela las cosas: en sueños, por el Urim y los profetas. ¿Cuál de estas usted prefiere? A mi no me gusta por medio de sueños. Yo preferiría que Dios me hablara directamente y no por medio de sueños. (Sin embargo, la experiencia me ha enseñado que algunos sueños son de Dios y que El revela algunas cosas por medio de estos) ¿Prefiere usted que Dios le hable por medio de un profeta? Debido a que los sacerdotes y los reyes le fallaron a Dios los profetas fueron establecidos. Dios los estableció, ya que no podía continuar con los sacerdotes y los reyes. Por esta razón en el Antiguo Testamento tenemos primero los sacerdotes, luego los reyes y después los profetas. No obstante, a algunos cristianos les gusta escuchar personas que hablan como los profetas del Antiguo Testamento y dicen: “Así ha dicho el Señor”. Si usted disfruta de este tipo de hablar y prefiere que Dios hable por medio de profetas, esto puede indicar que usted está alejado del Señor. Si usted está íntimamente relacionado con el Señor, usted será un sacerdote que posee el Urim y el Tumim. Debemos preferir el hablar de Dios por medio del Urim y el Tumim a los sueños o los profetas. No somos soñadores ni profetas; somos sacerdotes con el Urim y el Tumim.

CRISTO COMO EL TESTIGO E ILUMINADOR

  El Urim y el Tumim son tipos de Cristo. Es muy significativo que se añadieran dos cosas al pectoral y no una ni tres. El dos es el número que representa un testimonio, y estas dos cosas, el Urim y el Tumim, indican que Cristo es el testigo, el testimonio. El es tanto el Urim como el Tumim. Cristo, como el testimonio, es el medio que Dios usa para hablarnos. El es un testigo viviente. En Apocalipsis 3:14, El se refiere a Sí mismo como el testigo fiel y verdadero. Por medio de nuestra experiencia sabemos y comprendemos que Cristo es verdaderamente el testigo, el testimonio de Dios.

  El Urim tipifica a Cristo como las luces o iluminadores. Sin duda alguna, Cristo es la luz, y también es el iluminador verdadero. Esto es fácil de entender, ya que en el Nuevo Testamento Cristo dice: “Yo soy la luz del mundo” (Juan 8:12). Además, Pablo declara que Cristo brilla sobre nosotros y nos alumbra: “Por lo cual dice: Despiertate, tu que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo” (Ef. 5:14).

Cristo brilla por medio del espiritu y a traves de la cruz.

  El apéndice en The Ancient Scriptures and the Modern Jew (Las antiguas escrituras y el judío moderno) dice que el Urim contenía aceite del que se usaba para el fuego del altar. Este fuego provenía de Dios. Por lo tanto, era un fuego divino, un fuego celestial, el cual quemaba el aceite que estaba en el Urim a fin de alumbrar. Esto es muy significativo. El aceite tipifica al Espíritu, y el fuego viene del altar, que tipifica la cruz. Como un iluminador, seguramente Cristo tiene el aceite, el Espíritu. Este Espíritu arde por medio de la cruz. Hoy Cristo, el iluminador está brillando a través del Espíritu que arde.

  Les pido que consideren el significado del Urim conforme a su experiencia espiritual. Aunque su experiencia puede ser limitada, con seguridad usted ha tenido alguna experiencia de Cristo brillando en usted. ¿Acaso no se da cuenta de que el Cristo que brilla trabaja a través del Espíritu y por medio de la cruz? Tal vez no tengamos las palabras para explicar esto, pero en nuestra experiencia sabemos que a medida que Dios brilla dentro de nosotros, el Espíritu vivificante está ardiendo y la cruz está obrando. En nuestra experiencia de Cristo como el iluminador, tenemos la cruz, el Espíritu y a Cristo mismo.

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