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Mensaje 139

La santificacion de Aarón y de sus hijos para ser los sacerdotes

(7)

  Lectura bíblica: Éx. 29:29-46

CONCLUSION

  Exodo 29:29-46 en realidad es la conclusión de los capítulos veintiocho y veintinueve. El capítulo veintiocho habla acerca de las vestiduras sacerdotales y el veintinueve principalmente de la comida de los sacerdotes. Los sacerdotes eran calificados por medio de su vestimenta y comida. Estos versículos no sólo nos dan una conclusión de estos capítulos; también nos presentan un breve diseño de las vestiduras sacerdotales, la comida de los sacerdotes y la comida de Dios. Desde el versículo 29 hasta la primera parte del versículo 42 vemos los estatutos en cuanto a las vestiduras santas para el sumo sacerdote (vs. 29-30), la comida santa para los sacerdotes (vs. 31-34), y las ofrendas diarias que llenaban las manos de los sacerdotes (vs. 35-42a). Por lo tanto, después de la revelación en cuanto a las vestiduras de los sacerdotes, su comida y la de Dios, Moisés nos presenta en breve los estatutos relacionados con estos. Nos debe impresionar que estos estatutos se relacionan con tres asuntos: la vestimenta y comida sacerdotal y la comida de Dios.

  Del versículo 42b al 46 vemos el resultado, de estas cosas. El resultado es que Dios viene a reunirse con los sacerdotes, para hablar con ellos y hasta para morar en medio de ellos y entre los hijos de Israel. El versículo 42 habla acerca de la puerta del tabernáculo de reunión donde el Señor se reune con nosotros para hablarnos. Los versículos que le siguen dicen: “Allí me reuniré con los hijos de Israel; y el lugar será santificado con mi gloria. Y santificaré el tabernáculo de reunión y el altar; santificaré asimismo a Aarón y a sus hijos, para que sean mis sacerdotes. Y habitaré entre los hijos de Israel, y seré su Dios. Y conocerán que yo soy Jehová su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto, para habitar en medio de ellos. Yo Jehová su Dios”. Conforme a estos versículos, el resultado de ponerse las vestiduras sacerdotales, de comer la comida sacerdotal y de ofrecer la comida a Dios como lo sacerdotes es que Dios se reúne con nosotros, nos habla y mora con nosotros.

  Si no prestamos la atención adecuada a este breve diseño, no podremos entender estos versículos. De hecho, mientras más leemos esta porción de la Palabra, menos la entenderemos. Esta fue mi experiencia al leer estos versículos en el pasado. Si tratamos de leer y estudiar esta porción sin el diseño ni el conocimiento e su conclusión, tendremos dificultad con la misma. No es fácil ver el verdadero significado de estos versículos.

  Supongamos que sus padres le envían una carta muy larga, de muchas páginas. Tal vez se le haga difícil entender cual es el énfasis o el punto central de la carta. Puede que la lea varias veces y nunca encuentre el punto principal. Este es un ejemplo de la dificultad que enfrentamos al tratar de entender Exodo 28 y 29. Tal vez leamos estos capítulos hasta veinte veces sin ser capaces de expresar en breves palabras lo que se revela en los mismos. Claro está que muchos pueden hablar acerca de estos capítulos conforme a las letras en blanco y negro. Tal vez diga correctamente que el capítulo veintiocho habla acerca de la vestimenta de los sacerdotes y que el capítulo veintinueve nos habla acerca de la necesidad de Aarón y de sus hijos de ser santificados a fin de servir como sacerdotes. Sin embargo, ¿cómo fueron santificados con este propósito? ¿Podría explicarlo clara y definitivamente?

  La santificación de Aarón y de sus hijos para que fueran sacerdotes ocurrió en varios pasos: el lavamiento de la inmundicia, el cubrir la desnudez por medio de las vestiduras sacerdotales, terminar con la naturaleza pecaminosa mediante la ofrenda por el pecado y llenar su vacío. En primer lugar Aarón y sus hijos necesitaban ser lavados y vestidos. Luego necesitaban reconocer que habían nacido en pecado, que tenían una naturaleza pecaminosa, y que necesitaban dar una ofrenda por el pecado a fin de resolver este problema. Pero aún después de todo esto estaban vacíos. No tenían nada que satisficiera a Dios o a sí mismos. Por lo tanto, no sólo necesitaban que sus manos fuesen llenadas externamente, sino también su estómago debía ser llenado internamente. Para ser santificados necesitaban completar cuatro pasos: el lavar, el vestir, terminar con la naturaleza pecaminosa y ser llenados externa e internamente.

  Antes de que se dieran estos mensajes acerca de Exodo 28 y 29 ¿había visto los cuatro pasos de la santificación de los sacerdotes? Dudo de alguno de nosotros estaba claro acerca de este asunto. Además, tal vez algunos de nosotros después de leer estos mensajes no podemos recordar estos cuatro puntos. Por lo tanto, les exhorto que recuerden los cuatro pasos cruciales para la santificación de Aarón y sus hijos para ser los sacerdotes de Dios: el lavar de la inmundicia, el cubrir de su desnudez, el terminar con la naturaleza pecaminosa, y el llenar de su vacío.

EL DESEO DE DIOS ES MORAR ENTRE NOSOTROS

  En este mensaje llegamos a 29:29-46, la conclusión de los capítulos veintiocho y veintinueve. Aunque ahora podamos entender los pasos de la santificación de Aarón y sus hijos para ser los sacerdotes, tal vez no sepamos como aplicarlos a la conclusión. Es decir, es posible que no nos demos cuenta de que estos capítulos tienen una meta. Cuál es la meta de los capítulos 28 y 29 de Exodo? Tal vez algunos piensen que la meta es santificar a los redimidos de Dios para que lleguen a ser Sus sacerdotes. Sin embargo, esta santificación es un procedimiento; no la meta.

  Yo reconozco que no es fácil entender la meta de estos capítulos. No sólo encontrar difícil comprender el significado de algunas partes de la Biblia; es también difícil leer algunos libros espirituales o hasta algunas cartas. Recientemente, recibí una carta de parte de un creyente que me decía que había sido muy ayudado por medio de La economía de Dios. También me dijo que se había devorado algunos de libros publicados por el “Living Stream Ministry” y había sido nutrido y ayudado por ellos. Sin embargo, esta carta nos indica que en realidad el no tiene el entendimiento adecuado de lo que había leído. Este es un ejemplo de la dificultad que tenemos al entender los asuntos espirituales.

  Por esta razón, a menudo mi hablar suena como una repetición. Necesitamos que se nos repitan algunas cosas muchas veces. Por ejemplo, en el Nuevo Testamento se nos repite varias veces que debemos creer en el Jesucristo. ¿Cuántas veces se menciona esto en el Nuevo Testamento? No cabe duda que se repite muchas veces. La razón de esto es que tenemos oídos torpes y necios. Escuchamos, pero casi nunca entendemos.

  Permítanme preguntarles una vez más, ¿cuál es la meta de los capítulos veintiocho y veintinueve de Exodo? Como mencionamos, la meta se encuentra en 29:42b-46. Esta es que Dios venga y nos hable, que se reúna y more con nosotros. Dios no está interesado en sólo darnos una visita; Su deseo es morar entre nosotros. El versículo 42 dice que el Señor se reuniría y hablaría con nosotros En los versículos 45 y 46 el Señor dice que el moraría entre los hijos de Israel. En primer lugar Dios dice que se reunirá con nosotros, luego dice que hablará con nosotros y finalmente que morará entre nosotros. Esto indica que el que Dios more entre nosotros depende de Su hablar hacia nosotros y de nosotros a El. Es decir, depende de la conversación entre nosotros y Dios. Nuestro hablar puede alejarlo o animarlo a que viva con nosotros.

  Tal parece que Dios estuviese diciendo en estos versículos: “Yo quiero morar con ustedes, no sólo visitarlos por un tiempo. Mi intención es vivir con ustedes. Por lo tanto, quiero venir y hablar con ustedes y ver como y donde están. Mi deseo es tener en medio de ustedes un tabernáculo de reunión. Las tiendas en las que ustedes moran no son para reunión, pero Mi tabernáculo si. La meta de ponerse las vestiduras sacerdotales, comer la comida sacerdotal y hasta de ofrecerme comida es que me pueda reunir con ustedes y morar con ustedes”.

INVITAR A DIOS PARA COMER

  Quisiera usar un ejemplo de nuestro diario vivir para impresionarlos en cuanto al significado de la meta que aparece en 29:42b-46 para Exodo 28 y 29. Estos capítulos en realidad nos dicen como invitar a Dios para comer. basado en nuestra experiencia al ser invitados a comer, podemos entender algo de lo que implica invitar a Dios a comer. A menudo los santos me piden que tenga comunión con ellos. En muchas ocasiones les digo que no tengo el tiempo. La estrategia que adoptan es invitarme a cenar a su casa. De hecho, su genuina intención no era invitarme a comer sino aprovechar para hablar conmigo. Ellos sabían que si me invitaban a comer obtendrían el tiempo que deseaban. Por lo tanto, su invitación era la estrategia para obtener un tiempo conmigo. El punto aquí es que por medio de invitar a alguien a su casa para comer, le da la oportunidad a esa persona de conversar y tener comunión con usted.

  En cuanto al asunto de invitar a Dios a comer, no hay necesidad de estrategias. Dios está muy dispuesto a aceptar su invitación. De hecho, El mismo nos ha propuesto que lo invitemos. Los capítulos veintiocho y veintinueve de Exodo revelan que Dios quiere que lo invitamos a comer y que El quiere venir a comer con nosotros. Sin embargo, a fin de que El venga, debemos hacer lo necesario para prepararnos.

  Un ejemplo de la preparación para comer con Dios puede ser la preparación según la costumbre china para recibir un invitado de honor. En primer lugar el anfitrión debe bañarse, si es necesario, recortarse el pelo, y ponerse sus mejores vestidos. La casa también debe estar completamente limpia y el patio barrido. Si esto no se hace, los anfitriones despreciarían al invitado de honor. Cuanto más distinguido sea el invitado, mayor y más extensa debe ser la preparación. Hasta puede que sea necesario que pinten algunas partes de la casa. Por supuesto, después de esto, se prepara la mejor comida. Esta preparación debe incluir una variedad de alimentos: frutas, vegetales, pescado, aves y carne. Deben haber pescados de agua salada y de agua dulce. Además. deben haber algunos alimentos importados, comidas conocidas de lugares lejanos, hasta de otros países. Todos esto alimentos se deben preparar como un festín para el invitado de honor.

  El anfitrión tiene una meta al ofrecer tal invitación al invitado de honor y llevar a cabo todas las preparaciones. Esta es, que mientras el invitado de honor disfruta del banquete, éste se sentirá a gusto para hablar con libertad con el anfitrión y su familia. Si el invitado de honor entabla una conversación de esta manera, el anfitrión estará contento, al considerar que valió la pena emplear tanto tiempo y dinero para tal ocasión. El habrá obtenido su propósito al invitarlo a su casa para comer.

  Este ejemplo nos ayuda a ver a entender Exodo 28 y 29. En estos capítulos los sacerdotes son los anfitriones, los que invitan al invitado de honor, Ellos son santificados a fin de recibirlo para comer. Aarón, el sumo sacerdote, es como si fuera el padre de la familia que invita, y sus hijos, los sacerdotes, se pueden comparar con los hijos de esa familia. Todos juntos le sirven al Señor como su invitado de honor. Todos los pasos de su santificación tienen como propósito que el Señor venga a comer.

  En este país puede que algunos de los que invitan a alguien a comer no estén listos completamente cuando llega el momento de recibir a sus invitados. Por ejemplo, tal vez no tengan los zapatos apropiados. Pero conforme a Exodo 28 y 29 y el ejemplo que dimos, debemos estar limpios y cubiertos apropiadamente.

  Uso este ejemplo para demostrar que estos dos capítulos revelan la manera apropiada de invitar a Dios a vivir con nosotros. Su venida, Su hablar y morada están relacionadas con nuestro comer con El. Cuando las personas comparten una comida, a menudo conversan de manera amorosa e íntima. Esto se aplica a cuando Dios se reúne con nosotros.

DIOS BEBE

  Recientemente se me ocurrió que según la Biblia, Dios bebe. Hasta he esta pensando en que necesitamos un volante que se titule “Dios bebe”. Exodo 29:40 y 41 mencionan la libación. Esta libación no era par a los sacerdotes. Más bien, era complemente para Dios. Por lo tanto, debido a que esta era derramada para Dios, podemos decir con todo derecho que Dios bebe. Dios no sólo come, sino que también bebe! Según Exodo 29, no sólo debemos darle alimento a Dios, sino también algo de tomar. Debemos verter la libación par que El beba. Finalmente, debemos servirle tanto con comida como el vino de la libación.

LA META DE LA SANTIFICACION

  Alguna vez se ha imaginado que Exodo 28 y 29 revelan la manera apropiada de invitar a Dios a comer? Estos capítulos revelan lo que debemos hacer para que Dios se reúna con nosotros, nos hable, y finalmente, more con nosotros. Esta es la meta de la santificación de Aarón y sus hijos a fin de ser los sacerdotes.

  Suponga que una familia china se está preparando para recibir un invitado de honor para comer. Mientras están ocupados limpiando la casa, barriendo el patio y cocinando la comida, puede que otros le pregunten que están haciendo. Con toda seguridad, los miembros de la familia no dirán que todo esas preparación es la meta. No, la meta de la limpieza no es la limpieza, ni la meta de cocinar es cocinar. La razón de toda esta preparación es que vendrá un invitado de honor. Tal vez digan: “No saben por qué estamos tan ocupados limpiando, barriendo y cocinando? La razón es que el alcalde va a venir a cenar esta noche”. La meta de toda esta preparación es recibir a este invitado de honor.

  Igualmente, tenemos una meta al ser lavados, y vestidos. Nuestra meta es recibir a Dios para comer. Por qué debemos ser santificados para servir a Dios como sacerdotes? Necesitamos todos los pasos de la santificación debido a que Dios va a venir a comer, y debemos estar listos para servirle. Además, comeremos con El.

  Cuando tenemos un invitado en nuestra casa, por un lado, le servimos, y por otro, comemos con el. Primero, le damos al invitado la mejor porción de la comida, y luego disfrutamos de la comida junto con el. También le damos al invitado de honor algo de beber. Nuestra meta es que nuestro invitado, el Señor mismo, se abra a nosotros, nos hable con libertad, y luego decida quedarse y morar con nosotros. No es esta una exposición maravillosa de Exodo 28 y 29? Si vemos esta meta, la razón para todos los pasos de la santificación de los sacerdotes, entenderemos lo que se revela en estos capítulos.

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