Mostrar cabecera
Ocultar сabecera
+
!
NT
-
Navega rápidamente por los libros de vida del Nuevo Testamento
AT
-
Navega rápidamente por los libros de vida del Antiguo Testamento
С
Чтения
Marcadores
Mis lecturas


Mensaje 158

El aceite de la uncion santa

(2)

  Lectura bíblica: Éx. 30:22-33; Sal. 133:2; 1 Jn. 2:20, 27

  En este mensaje, vamos a considerar de una manera detallada el aceite de la unción santa en Exodo 30:20-33.

SUS INGREDIENTES

Cuatro especias diferentes

  El aceite de la unción santa contiene cinco ingredientes, en dos categorías. La primera categoría incluye cuatro especias: mirra, canela, cálamo y casia. La segunda categoría consta únicamente de aceite de oliva.

La mirra que fluye

  La mirra excelente, con su dulce aroma y amargo sabor, representa la muerte preciosa de Cristo. En la antigüedad, la mirra se utilizaba para embalsamar. Por tanto, la mirra está relacionada con la muerte. Juan 19 nos enseña que Nicodemo junto con otras personas usó mirra para sepultar el cuerpo del Señor Jesús.

  La mirra proviene de un árbol aromático que derrama su savia al ser cortado o por alguna apertura natural o incisión. Esta savia se utilizaba para mitigar los sufrimientos de la muerte. En la cruz le ofrecieron al Señor Jesús vino mezclado con mirra para mitigar Sus dolores, pero El se negó a tomarlo. Ciertamente la mirra en Exodo 30 simboliza la muerte del Señor.

  La savia aromática de la mirra mitiga el dolor y también sana el cuerpo cuando éste no produce la secreción adecuada. La mirra tiene la virtud de corregir esta anomalía en el cuerpo humano. Nuestra vida humana presenta muchas secreciones erróneas, pero la muerte del Señor en la cruz soluciona este problema.

La canela aromática

  La canela aromática representa la dulzura y la eficacia de la muerte de Cristo. La canela tiene un sabor característico y se usa también para estimular el corazón. Se puede prescribir canela para estimular un corazón débil.

  La mirra representa la muerte preciosa de Cristo y la canela, la eficacia de Su muerte. Si aplicamos la muerte del Señor a nuestra situación, mitigará nuestros dolores, corregirá las secreciones anormales y finalmente nos estimulará y nos llenará de gozo y de felicidad. Puedo testificar con mi propia experiencia. En mi entorno ciertas cosas negativas me alteran, pero me siento corregido, ajustado, estimulado y alentado cuando aplico la muerte del Señor.

El cálamo aromático

  En Exodo 30, el cálamo es una caña. La raíz hebrea de la palabra mirra significa fluir, y la del cálamo significa estar de pié. El cálamo crece en lugares pantanosos o lodosos, pero tiene el poder de brotar. En el orden de las especias, cálamo representa la resurrección del Señor Jesús de la muerte. El Señor fue sumergido en una situación pantanosa de muerte, pero El brotó y se levantó en resurrección. Por consiguiente, el cálamo representa la resurrección preciosa de Cristo.

La casia

  La casia es la cuarta especia y representa el poder de la resurrección de Cristo. La casia y la canela pertenecen a la misma familia. La canela proviene de la parte interna de la corteza, y la casia, de la parte externa de la corteza. La canela y la casia poseen un aroma dulce. Además provienen de plantas que a menudo crecen silvestres entre los demás vegetales.

  En la antigüedad se usaba la casia como repelente de insectos y serpientes. Por tanto, la casia representa el poder, la eficacia de la resurrección de Cristo. La resurrección de Cristo puede vencer toda clase de circunstancias y ciertamente es repelente. Repele todos los “insectos” malignos y particularmente la serpiente antigua, el diablo.

  La mirra, la canela, el cálamo y la casia pertenecen a la misma categoría: las especias. Ahora llegamos al aceite de oliva, el único ingrediente de la segunda categoría.

El aceite de oliva

  En la Biblia, el aceite de oliva representa al Espíritu de Dios. El aceite de oliva se produce al prensar las aceitunas. Este aceite representa el fluir del Espíritu de Dios bajo la presión de la muerte de Cristo.

  El aceite de oliva es el ingrediente básico del ungüento que se mezcla con las especias. Las cuatro especias se mezcaln con el aceite de oliva para hacer el ungüento. Esto indica que el Espíritu de Dios, representado por el aceite de oliva, dejó de ser un simple aceite para convertirse en un aceite compuesto con ciertas especias. Juan 7:39 dice: “Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en El; pues aún no había el Espíritu, porque Jesús no había sido aún glorificado”. Esto significa que antes de la glorificación del Señor, el Espíritu no estaba todavía compuesto. La mezcla de este Espíritu se completó después de la resurrección de Cristo.

Las cuatro especias representan la humanidad creada por Dios, y el aceite representa la divinidad de la Deidad

  Las cuatro especias representan la humanidad en la creación de Dios. La Biblia nos enseña que el número cuatro representa la obra creadora de Dios. Vemos los cuatro seres vivientes y los cuatro rincones de la tierra. Además, las cuatro especias son elementos de dicha creación. Estas especias representan la humanidad del Señor Jesús. En Su encarnación, el Señor Jesús era Dios y también hombre. Las cuatro especias representan la humanidad del Señor Jesús en la creación. Por supuesto, a algunos cristianos no les gusta el uso de la palabra creación con referencia al Señor Jesús. Esto se debe a la enseñanza herética de Aries, quien enseñaba que Cristo no era más que un ser creado, y que no era el Dios eterno.

  El aceite representa a la divinidad en la Deidad. Hemos visto que el número cuatro representa las criaturas, mientras que el número uno tipifica a Dios, el único Creador.

  En este ungüento compuesto, vemos los números cuatro y uno, el número cuatro mezclado con el uno. Esto representa a la humanidad mezclada con la divinidad. No podemos evitar el uso de la palabra “mezclada” con respecto al ungüento compuesto. La palabra “compuesta” significa en realidad mezclada. Las cuatro especias se mezclaban con el aceite.

  Podemos comparar la mezcla de las especias en el aceite con la mezcla de la harina fina en la ofrenda (Lv. 2). La ofrenda se preparaba amasando harina fina y mezclánola con aceite. Esto significa también que tenemos la divinidad y la humanidad en la Persona misma de Cristo.

  He leído unos libros cuyos autores pretendían que el evangelio de Juan fue escrito en un intento de reconciliar las diferentes opiniones acerca de la persona de Cristo. Algunos declaraban que Cristo era Dios, y otros que El era solamente un hombre. Otros afirmaban que Cristo no era Dios, sino la Palabra, el Logos, creado por Dios. Leamos Juan 1:1 “En el principio era el Verbo y el Verbo estaba con Dios y el Verbo era Dios”. Vemos claramente que el Verbo, o sea Cristo, es Dios. Juan 1:14 añade: “y el Verbo se hizo carne”. La Palabra misma, quien es Dios, se hizo carne. En realidad, no me gusta el uso de las palabras “conciliar” o “reconciliar” refiriéndonos a los escritos de Juan. De hecho, los escritos del apóstol Juan no son conciliadores, sino todo-inclusivos. Cristo es todo-inclusivo. Si El fuese sólo Dios sin ser hombre, u hombre sin ser Dios, El no sería todo-inclusivo. ¡Alabado sea el Señor porque Cristo es Dios y hombre a la vez, hombre y Dios también! Los escritos de Juan son todo-inclusivos porque Cristo es todo-inclusivo.

  Asimismo, el ungüento compuesto es todo-inclusivo. ¿Puede ver usted todolo que incluye este compuesto? Este compuesto todo-inclusivo incluye el aceite de oliva, la mirra, la canela, el cálamo y la casia. Esto indica que podemos ver la divinidad, la humanidad, la muerte todo-inclusiva de Cristo, y su eficacia en el Espíritu compuesto tipificado por el ungüento. Podemos ver también la resurrección preciosa de Cristo y el poder de la misma. El Espíritu de Cristo incluye todos estos elementos.

  En el Nuevo Testamento, el Espíritu de Cristo es una expresión todo-inclusiva. Filipenses 1:19 menciona la abundante suministración del Espíritu de Jesucristo. Sin embargo, no vemos ninguna referencia a la abundante suministración del Espíritu de Dios. Génesis 1 menciona el Espíritu de Dios, pero en sus epístolas Pablo habla del Espíritu de Cristo y también del Espíritu de Jesucristo.

  Quedemos profundamente impresionados por el hecho de que ahora el Espíritu todo-inclusivo, como ungüento compuesto, es el Dios Triuno procesado que se hizo el Espíritu todo-inclusivo para llegar a nosotros. Algunos cristianos opinan que esta manera de considerar al Espíritu es herética. No tendrán la última palabra, pues la Biblia enseña que ahora vivimos el día del hombre, un día que no está acabado. Esperemos el día del Señor para que El juzgue. Yo tengo la certeza de que el Señor respaldará esta manera de ver al Espíritu todo-inclusivo.

  El Antiguo Testamento menciona el aceite de oliva, el cual representa el Espíritu de Dios. Después de la construcción del tabernáculo y la preparación de los sacerdotes, no sólo vemos el aceite de oliva sino la totalidad del ungüento compuesto. Esto indica que tenemos el Espíritu de Dios así como el Espíritu de Cristo. Ciertamente, el Señor C. A. Coates ha visto algo al respecto. El menciona al Espíritu de Cristo y al Espíritu de otro Hombre en sus comentarios sobre el ungüento de Exodo 30.

  Nosotros los creyentes hemos sido ungidos con el ungüento compuesto, con el Espíritu todo-inclusivo. Salmos 133:2 describe la manera en que el aceite de unción bajaba de la cabeza de Aarón empapando su barba y luego la falda de sus vestiduras. Esto significa que todo el Cuerpo está ungido con el Espíritu.

  Luego Juan 1:20 y 27 nos muestra que la unción interna nos enseña todas las cosas. Veamos 1 Juan 2:20 “Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas” (lit. gr.). El versículo 27 dice: “Y en cuanto a vosotros, la unción que vosotros recibisteis de El permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; pero como Su unción os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, así como ella os ha enseñado, permaneced en El”.

  Recibir la unción equivale a recibir la pintura divina. Un pintor sabe que conviene pasar más de una capa de pintura. Al pintar ciertas cosas es conveniente pasar varias capas de pintura. Al experimentar el Espíritu, debemos ser “pintados” continuamente. Finalmente podemos acumular centenares de capas. ¡Alabado sea el Señor porque cada día El nos pinta con Su unción!

  Cuando la unción se aplica a nosotros, ésta nos enseña. Dios nos enseña mayormente por la unción silenciosa. Por ejemplo, usted puede preguntarle algo al Señor, y Su unción le enseñará algo al respecto. Si decimos: “Señor, dime ¿qué color deseas?”, el Señor quizá no conteste nada, sino que sacará Su “pincel” para pintar un color determinado, verde por ejemplo. No le hablará a usted del color verde; le dirá que prefiere el verde al pintarle a usted en verde. Así nos enseña el Señor.

  En 1 Juan 2 vemos que dentro de nosotros la unción nos enseña todas las cosas. A menudo sabemos que estamos equivocados. Nadie necesita decirnos, pero el mover de la unción interior nos enseña que estamos equivocados. Creo que todos hemos experimentado en cierto grado esta enseñanza de la unción.

SU MEDIDA

Quinientos siclos de mirra

  Los quinientos siclos de mirra representan una sola unidad de plena responsabilidad. En la Biblia el número cinco simboliza la responsabilidad. Un buen ejemplo de esto sería la mano. Nuestra mano tiene cuatro dedos y un pulgar, que le permiten hacer muchas cosas y tomar responsabilidades.

  El numero cinco se compone de cuatro más uno. Repetimos que el número cuatro representa la criatura, y el número uno tipifica a Dios. Por tanto, el número cinco representa Dios añadido al hombre a fin de que ejerzamos la responsabilidad.

  La Biblia muestra claramente que el número cinco simboliza la responsabilidad. Los diez mandamientos fueron escritos en dos tablas, de cinco cada una. Las diez vírgenes de Mateo 25 se dividen en dos grupos de cinco cada uno. En estos dos casos, el número cinco representa la responsabilidad. Los quinientos siclos de mirra se componen de cien veces cinco, lo cual representa una unidad completa de plena responsabilidad.

Doscientos cincuenta siclos de canela y doscientos cincuenta siclos de cálamo

  Exodo 30:23 nos enseña que la medida de canela era “la mitad, esto es, doscientos cincuenta, y de cálamo aromático, doscientos cincuenta”. Doscientos cincuenta siclos representan media unidad de plena responsabilidad. Los doscientos cincuenta siclos de canela junto con los doscientos cincuenta siclos de cálamo forman una unidad completa y representan la partición del segundo de la Trinidad divina a través de la muerte. Dos de las especias constan en unidades completas y las otras dos forman una unidad dividida en dos. Eso no es ninguna casualidad. Dios lo dispusó así para indicar que Su hijo sería partido en la cruz.

Quinientos siclos de casia

  Leamos el versículo 24 “de casia quinientos, según el siclo del santuario, y de aceite de olivas un hin”. Los quinientos siclos de casia representan también una unidad de completa responsabilidad.

Cuatro especias divididas en tres unidades de quinientos siclos

  Las tres unidades de quinientos siclos cada una, en cuatro especias, representan al Dios Triuno en resurrección mezclado con la humanidad para llevar la plena responsabilidad. Puedo testificar que cuando se ministra la Palabra, el Dios Triuno en resurrección se mezcla con el orador para que lleve la responsabilidad de ministrar la Palabra a Su pueblo.

SU FUNCION

  El aceite de la unción santa, como ungüento compuesto, tiene una función: santificar las cosas y los hombres de Dios, separándoles de todo lo común y santificándoles para el servicio de Dios. Exodo 30:26-28 nos enseña que el aceite de unción se usaba para ungir el tabernáculo de reunión, el arca del testimonio, la mesa y todos sus utensilios, el candelero y sus utensilios, el altar del incienso, el altar del holocausto y todos sus utensilios, la fuente de bronce y su base. El versículo 30 dice: “Ungirás también a Aarón y a sus hijos, y los consagrarás para que sean Mis sacerdotes”. La unción santificaba y separaba todo objeto y todo aquel que la recibía. El ungüento se convirtió en una marca distintiva separaba lo ungido de todo lo común.

  El versículo 29 dice: “Así los consagrarás, y serán cosas santísimas; todo lo que tocare en ellos, será santificado”. Todo objeto u hombre que recibía la unción era santificado.

  Imagine una silla que pintamos de verde con una pintura que no seca nunca. Todo el que la toque se manchará de pintura. Podemos decir que fuimos pintados con una pintura divina que no seca jamás. Por tanto, deberíamos afectar todo aquel que nos toque. Cada cristiano debe influenciar su derredor; debe contagiar. Al tocarnos, usted debería ser pintado. Algunas personas me han dicho en varias ocasiones: “¡No se relacione con esa persona! Si lo hace, será influenciado por ella”. Como ministro de Cristo, mi papel consiste en tener influencia sobre los demás. Si no ejerzo influencia de esta manera, en vano ministraré la Palabra. Todo ministro eficaz de la Palabra contagia de algún modo.

POR TODAS LAS GENERACIONES

  Exodo 30:31 dice: “Y hablarás a los hijos de Israel, diciendo: Este será mi aceite de la santa unción por vuestras generaciones”. Esto indica que el principio o la norma de Dios en Su economía divina no sufre cambios. La ordenanza de la unción permanecerá para siempre. Aún en la eternidad Dios nos ungirá continuamente.

NO SERA DERRAMADO SOBRE CARNE DE HOMBRE

  El versículo 32 declara que el aceite de unción santa “no será derramado sobre carne humana”. En la Biblia, la carne humana se refiere al hombre caído de la vieja creación. Como creyentes en Cristo, hemos sido regenerados, y esta regeneración nos ha convertido en nueva creación. Por una parte, nuestro espíritu es regenerado; por otra, tenemos todavía una carne vieja y caída. El mandamiento de no derramar la unción sobre carne humana indica que el aceite de la unción no debe ser aplicado a hombres de la vieja creación. Si vivimos y caminamos según la carne, no disfrutamos al Espíritu de Cristo. Si deseamos participar y disfrutar de el Espíritu todo-inclusivo, debemos permanecer en nuestro espíritu.

  El Espíritu de Cristo no puede ser derramado sobre nuestra vieja naturaleza, nuestro viejo hombre. Nuestra carne no está en posición de participar en este ungüento compuesto. Cuando usted pierde su calma, está en la carne y no puede disfrutar al Espíritu de Cristo y cuando usted vuelve a su espíritu, percibe inmediatamente la unción, está consciente de que el Espíritu de Cristo lo está pintando, porque usted se encuentra en la nueva creación, y no en su vieja naturaleza.

  Exodo 30:33 indica que ningún extraño debe recibir la unción. La palabra “extraño” implica una diferencia entre los sacerdotes y los que no lo son. Los sacerdotes que sirven en presencia de Dios no actúan según la vieja naturaleza. Por el contrario, viven conforme a su nueva naturaleza y disfrutan de la unción. No obstante, a los ojos de Dios, todos los demás son extraños. Podemos decir que la carne, el viejo hombre, es un extraño. Nosotros los cristianos de hoy, no somos extraños, somos sacerdotes, pero los incrédulos sí son extraños. Cuando nuestras acciones y nuestro comportamiento reflejan nuestra carne, estamos en la vieja creación y Dios nos considera como extraños. Puesto que somos extraños, no podemos disfrutar al Espíritu de Cristo. Debemos permanecer en nuestro espíritu y vivir, actuar, hablar y relacionarnos con los demás en el espíritu. Entonces estaremos en la nueva creación como sacerdotes que sirven a Dios y participan del Espíritu de Cristo.

  Si deseamos disfrutar el Espíritu de Cristo, debemos ser sacerdotes en la nueva creación. No se quede en la carne si no quiere ser un extraño a los ojos de Dios. Los extraños, de ninguna manera participan del Espíritu todo-inclusivo.

NO HACER OTRO SEMEJANTE

  La segunda parte del versículo 32 dice: “ni haréis cosa semejante, conforme a su composición”. El versículo 33 continua: “Cualquiera que compusiere ungüento semejante, y que pusiere de él sobre extraño, será cortado de entre su pueblo”. El mandato de no hacer cosa semejante conforme a su composición significa que no debemos imitarlo. Los cristianos contemporáneos imitan mucho. Por tanto, debemos discernir lo que proviene verdaderamente del Espíritu, de lo que es imitación. Por ejemplo, la humildad de una persona no proviene forzosamente del Espíritu. En China vi a algunos discípulos de Confucio mucho más humildes que muchos instructores cristianos, pero esa humildad no tiene nada que ver con el Espíritu de Cristo. Muchos cristianos intentan ser humildes por la influencia de ciertas enseñanzas. No obstante, esta humildad no proviene del Espíritu de Cristo. Es más bien una imitación.

  Tampoco finga poseer ninguna virtud espiritual por sus propios esfuerzos. Eso equivaldría a hacer otro ungüento. A los ojos de Dios, eso sería una abominación.

  Las enseñanzas bíblicas han influenciado a mucha gente, incluyendo a incrédulos. Debido a estas enseñanzas muchas personas procuran ser honestas, amables y fieles. Todo eso constituye una imitación del Espíritu. Procurar comportarse de esta manera equivale a imitar el ungüento autentico. Nuestra honestidad debe proceder del Espíritu de Cristo. Del mismo modo, nuestro amor, humildad, paciencia y bondad y de hecho toda virtud debe provenir del Espíritu que mora en nosotros. Si no procede de Dios estamos imitando la unción. Por tanto, no deberíamos actuar en nuestra vieja naturaleza ni imitar a nada que pertenezca al Espíritu de Cristo.

Biblia aplicación de android
Reproducir audio
Búsqueda del alfabeto
Rellena el formulario
Rápida transición
a los libros y capítulos de la Biblia
Haga clic en los enlaces o haga clic en ellos
Los enlaces se pueden ocultar en Configuración