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Mensaje 85

El arca del testimonio

(2)

  Lectura bíblica: Éx. 25:12-16

  Los últimos dieciseis capítulos de Exodo son una prueba que demostrará si realmente tenemos un corazón que busca la economía de Dios. En su lectura de la Biblia, muchos cristianos evitan estos capítulos después de leer el libro de Exodo una o dos veces. Quizás prefieran las historias de Génesis y de los primeros capítulos de Exodo a todos los detalles relacionados con el tabernáculo y su mobiliario relatado en Exodo 25 al 40.

  Hemos mencionado que según Colosenses 1:25, el ministerio de Pablo era un ministerio de consumación. La revelación que recibió Pablo completó la Palabra de Dios. En realidad los últimos dieciséis capítulos de Exodo están estrechamente relacionados con el ministerio completador de Pablo.

  Exodo 1 al 24 trata principalmente de la historia. No obstante, el interés de Dios en este libro no está centrado en la historia, sino en el tabernáculo. El tabernáculo con todo su mobiliario tipifica a Cristo y a la iglesia, incluyendo muchos detalles de la vida de iglesia. Puesto que el significado espiritual de la tipología en Exodo 25 al 40 es algo profundo y misterioso, han sido descuidados por muchos en la religión organizada de hoy. La revelación en estos capítulos nos lleva a las profundidades y también a los detalles de Cristo y la iglesia. Los escritos que forman el corazón de la revelación divina en el Nuevo Testamento: Gálatas, Efesios, Filipenses y Colosenses, son breves, pero profundos e insondables. Asuntos profundos relacionados con Cristo y la iglesia se encuentran también en los últimos dieciséis capítulos de Exodo. Por esta razón, necesitamos un corazón que busca cuando leemos esta porción de la Palabra.

  En este mensaje sobre 25:12-16, consideraremos los anillos y las varas del arca del testimonio. No obstante, antes de entrar en estos asuntos, quisiera decir algo más acerca de la cornisa de oro alrededor del arca (v. 11).

  Exodo 25:11 dice: “Y harás sobre ella una cornisa de oro alrededor”. En lugar de la palabra “cornisa”, algunas versiones traducen “guirnalda” o “corona”. En el mensaje anterior, dijimos que la cornisa de oro alrededor del arca representa la gloria de la naturaleza divina, y que la gloria de la naturaleza divina como una cornisa representa el poder divino que guarda y la fortaleza que sostiene. Es significativo ver que no se da ninguna medida en cuanto a esta cornisa. En tipología, todo lo que no tiene medida se refiere a algo eterno, inmensurable, limitado e inagotable. El versículo 11 no nos indica la altura y la anchura de la cornisa. Este versículo simplemente habla de una cornisa de oro. Ya vimos que la madera de acacia representa la humanidad de Cristo con su carácter y norma, y que el oro representa Su divinidad. Aunque el arca estaba hecha de madera de acacia cubierta de oro, la cornisa del arca estaba hecha solamente de oro. Por tanto ésta representa la gloria de la naturaleza divina.

  Cristo como corporificación del testimonio de Dios está lleno de gloria. El es la efusión de la gloria de Dios (He. 1:3). Cuando el Señor Jesús estaba en la tierra, externamente él era un nazareno despreciado, alguien que no tenía hermosura ni nada agradable. Pero ni siquiera los que se opusieron a El pudieron negar el hecho de que había una expresión maravillosa y gloriosa en El. Esta era la naturaleza divina que El expresaba. Mediante la vida humana del Señor, la naturaleza divina fue expresada como guirnalda ó corona, de gloria. Al considerar el relato de la vida del Señor en los cuatro evangelios, usted se dará cuenta de que en Su vivir, se expresaba la gloria. Esta gloria no era humana, representada por la madera, sino divina, como el oro.

  La gloria de la naturaleza divina como cornisa representa el poder divino que guarda y la fuerza que sostiene. En Cristo, la corporificación del testimonio de Dios, se halla el poder que guarda y la fortaleza que sostiene. Pedro, Jacobo, Juan, y los demás fueron preservados, sostenidos, por la cornisa de gloria en Cristo. Por su debilidad, Pedro negó al Señor. No obstante, el hecho de que él lo negó en realidad demostró que él creía en el Señor Jesús y lo amaba, pues después Pedro salió y lloró amargamente. Pedro había visto la expresión de la gloria de Dios en el Señor Jesús en el monte de la Transfiguración. Esa expresión de gloria divina era el poder que sostiene y la fuerza que guarda y que preservaba a Pedro.

  Nosotros también somos preservados por este poder que sostiene, y esta fortaleza que guarda. La gloria expresada de la divinidad del Señor nos impide caer. Si vivimos a Cristo en casa y en el trabajo, el Cristo mismo que vivimos se convertirá en la gloria que expresamos. Esta gloria, esta expresión, se convertirá en una cornisa que nos sostiene y nos guarda.

  En Filipenses, Pablo esperaba que en vida o en muerte, Cristo sería magnificado en Su cuerpo (1:20). Puesto que Pablo vivía a Cristo y lo magnificaba, nadie podía presumir ni sugerir que él podía unirse a ellos en entretenimientos mundanos. La gloria expresada mediante Su humanidad era una cornisa que sostenía a Pablo y lo guardaba.

  Nuestra experiencia está muy limitada en comparación a la de Pablo, pero muchos de nosotros podemos testificar que hemos sido sostenidos y guardados por la cornisa de la gloria expresada por Dios. Nuestros parientes y amigos quizá no se atrevan a hablarnos acerca de cosas mundanas. Esta es una indicación de que sobre nosotros está una cornisa de oro, la cornisa del arca del testimonio de Dios. En nuestro diario vivir, todos nosotros debemos tener esta cornisa sobre nosotros.

VII. LOS CUATRO ANILLOS DE ORO REPRESENTAN LA NATURALEZA DIVINA DE CRISTO COMO EL FACTOR Y EL PODER QUE UNE

  Ya dijimos repetidas veces que el arca tipifica a Cristo como la corporificación del testimonio de Dios. Este testimonio no tiene nada de estático y debe ser capaz de moverse. El libro de Hechos es un relato de las actividades o del mover de Cristo. Hubo un mover de Cristo desde Jerusalén hasta Judea, Samaria, y luego hasta las partes más remotas de la tierra (He. 1:8). En Hechos, el Cristo que vemos no es el Cristo encarnado, el Cristo que caminaba en la tierra con un cuerpo humano. Al contrario, vemos el Cristo que fue crucificado y resucitado, y que ascendió a los cielos y descendió sobre Su cuerpo como el Espíritu vivificante. Hechos relata el mover de este Cristo dentro y por medio de Su Cuerpo. Si queremos entender correctamente los cuatro anillos de oro y las dos varas, debemos estudiar completamente el libro de Hechos. En Hechos tenemos una descripción de los anillos y de las varas, es decir, tenemos un relato del mover de Cristo en la tierra como testimonio de Dios.

  El arca fue hecha en el monte Sinaí, pero no permaneció allí. El arca fue construida de tal manera que podía ser movida. Según el libro de Números, los hijos de Israel transportaban el arca y marchaban como un ejército. El arca debía tener los cuatro anillos y las dos varas para ser movido.

  Exodo 25:12 dice: “Fundirás para ella cuatro anillos de oro, que pondrás en sus cuatro esquinas; dos anillos a un lado de ella, y dos anillos al otro lado”. En tipología, un anillo de oro representa el Espíritu eterno. Cuatro anillos de oro significan que la naturaleza divina de Cristo es el factor y poder que une. En otras partes, mencionamos que un anillo de oro representa el Espíritu con el cual hemos sido sellados. Puesto que un anillo no tiene ni comienzo ni fin, representa el Espíritu eterno. Estos anillos hechos con oro, la naturaleza divina de Cristo, representan el factor y poder que une. Sin anillos, no se podría sostener el arca. No habría ningún lazo, ninguna conexión. El Espíritu vivificante y eterno representado por los anillos es el factor y poder que une.

A. Fundidos

  El versículo 12 afirma que los anillos fueron fundidos. No fueron hechos con material martillado. Fundir los anillos significa que el Espíritu vivificante y eterno se convierte en el poder que une por medio de la experiencia de la cruz. Fundir representa las pruebas que vienen por medio del sufrimiento. Cuanto más experimentemos la cruz, más el Espíritu vivificante y eterno será fundido y se convertirá en los anillos dorados. Entonces tendremos anillos fuertes para el mover del testimonio de Dios.

  Esta comprensión del significado espiritual de los cuatro anillos de oro es conforme al Nuevo Testamento y a nuestra experiencia cristiana. La cruz es siempre una prueba para nosotros. Cada día debemos experimentar la cruz con su prueba. Esta es la experiencia de los anillos fundidos. El oro usado al hacer los anillos debe ser de oro fundido. Se hace un anillo una vez que el oro ha sido fundido. Efectivamente, el anillo de oro representa el Espíritu vivificante. Pero en nuestra experiencia, este Espíritu debe pasar por la prueba de la cruz, fundir, antes de que el Espíritu eterno pueda convertirse en nosotros en un anillo de oro con su poder que une.

  Uno puede ser un buen cristiano y no llevar el arca del testimonio. Esto es ser un cristiano que vive de manera natural. Los cristianos que viven de manera natural no sostienen el testimonio de Jesús. Hace poco hemos señalado que en el recobro del Señor debemos predicar el evangelio, enseñar la Biblia, y reunirnos según la Biblia. No obstante, estas cosas en sí mismas no son el testimonio de Jesús. Podemos predicar el evangelio y tener mucho éxito, enseñar correctamente la Biblia, y reunirnos correctamente sin llevar el testimonio del Señor. Esto significa que no tenemos el arca, es decir, no expresamos a Cristo. ¡Debemos recibir la visión central: llevar el arca del testimonio significa expresar a Cristo! Debemos predicar el evangelio, enseñar la Biblia, y reunirnos según su enseñanza. Además de todo esto, debemos llevar el arca, el testimonio de Jesús.

  En Mateo nos exhortan a hacer de las naciones discípulos; en Marcos a predicar el evangelio a toda criatura; en Lucas a predicar el evangelio de arrepentimiento para el perdón de pecados; y en Juan, a llevar fruto. Pero Hechos 1:8 declara: “seréis Mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra”. Aquí el Señor no habla de predicar el evangelio, sino de ser Sus testigos. Un testigo da testimonio. Un testigo se refiere principalmente a la persona, y el testimonio se refiere a lo que es llevado por esta persona. Llevar el testimonio del Señor consiste en ser Sus testigos. Apocalipsis 1 habla del testimonio de Jesús. Este testimonio en Apocalipsis es el candelero de oro. Podemos predicar el evangelio, enseñar la Biblia, y tener reuniones excelentes conforme a la Biblia, sin tener todavía el candelero de oro como el testimonio de Jesús.

  En la época del Antiguo Testamento, era posible tener el tabernáculo con el lavacro y el altar, sin tener el arca. En el Antiguo Testamento, hubo ocasiones en que el arca fue separada del tabernáculo debido a la degradación de los hijos de Israel. Cuando Salomón reinó, según la costumbre religiosa, él visitó el lugar donde se encontraba el tabernáculo. Sin embargo, el arca no estaba allí. De noche, por medio de un sueño, entendió que Dios no estaba en el tabernáculo, sino con el arca. Por tanto, Salomón fue a adorar al Señor donde se encontraba el arca (1 R. 3:4-15).

  Nuestra experiencia actual puede ser idéntica en principio. Nosotros también podemos tener el tabernáculo sin el arca. Podemos tener una buena predicación del evangelio, la enseñanza bíblica, y las reuniones, pero carecer del testimonio de Jesús. Además, en nuestro vivir, podemos ser buenos cristianos, pero quizás no llevemos el arca, el testimonio de Jesús, ya que posiblemente no tengamos la experiencia de la cruz fundida con la naturaleza divina en un anillo de oro. Cada día necesitamos la experiencia de la cruz, la experiencia de los anillos fundidos.

  La cruz de Cristo en realidad está en el Espíritu, y experimentamos la cruz por medio del Espíritu. Esta crucifixión equivale a fundir. Cuando experimentamos la cruz, no tenemos solamente oro, sino oro que ha sido fundido y hecho anillo. Entonces tenemos el Espíritu vivificante como el anillo que sostiene el arca, como el factor que une y el poder necesario para llevar el arca, el testimonio de Jesús. Este es un detalle importante relacionado con la experiencia de Cristo y con el hecho de vivirlo a El.

B. El número cuatro representa los cuatro rincones de la tierra para alcanzar a todos los hombres

  Según la Biblia el número cuatro representa los cuatro rincones de la tierra para alcanzar a todos los hombres (Ap. 7:1). Según Apocalipsis 5:6, los siete Espíritus de Dios son “enviados por toda la tierra”. Cristo como la corporificación del testimonio de Dios debe alcanzar a todos los hombres.

  Cuando dejé la China Continental en 1949, estaba muy triste porque habíamos perdido el campo inmenso de China. Pero ahora estoy contento porque el recobro del Señor ha sido liberado de los límites del idioma chino y se ha extendido a los cuatro rincones de la tierra para alcanzar a todos los pueblos. Esperamos que en los años venideros muchos vayan, no solamente para predicar el evangelio, enseñar la Biblia, y tener reuniones apropiadas de iglesia, sino también para llevar el testimonio de Jesús.

  Dondequiera que vayamos, el arca con los cuatro anillos de oro debe acompañarnos. En el desierto, los hijos de Israel no se movían sin el arca. Siempre viajaban con el arca. Del mismo modo, debemos movernos con el Señor como la corporificación del testimonio de Dios. Eso está indicado por el hecho de que el arca tiene cuatro anillos, lo cual significa que el testimonio de Jesús deberá alcanzar todos los pueblos.

C. Los dos anillos a cada lado, representan cada aspecto de un testimonio

  Según 25:12, habían dos anillos a cada lado del arca y dos en su segundo lado. Dos anillos en cada lado representan un testimonio en cada aspecto (Ap. 11:3). Los dos anillos en cada lado implican coordinación. Habían dos personas en cada extremo para transportar el arca.

  Observe cómo se recalca el número dos. Hay dos lados, dos anillos a cada lado y dos varas. Para llevar el arca había probablemente dos personas en frente y dos atrás. El número dos significa que el poder de Cristo como testimonio corporificado de Dios se lleva a cabo a través de una buena coordinación, y no a través de individuos. Un individuo no puede ser un candelero. Un candelero es una entidad corporativa. Debemos ser uno con los demás, con aquellos que aman al Señor y lo buscan si queremos que haya un candelero en nuestra localidad.

  Cuando el Señor Jesús estaba en la tierra, El mandó Sus discípulos de dos en dos. Los discípulos enviados de esta manera debían llevar Su testimonio para Su mover en la tierra. El principio es el mismo con el arca y su mover. Había dos anillos, dos lados, dos varas, y probablemente dos personas en frente y dos atrás. Esto representa el testimonio y la coordinación. Espero que muchos oren y tengan comunión acerca de los cuatro anillos fundidos para el arca. A través de la oración y la comunión la realidad de ello será asimilada por nosotros y aún constituido en nosotros. Yo creo que por medio del estudio-vida de los últimos dieciseis capítulos de Exodo, muchos santos serán edificados con la revelación detallada de Cristo

VIII. LAS DOS VARAS

A. Para transportar el arca

  Exodo 25:13-14 dice: “Harás unas varas de madera de acacia, las cuales cubrirás de oro. Y meterás las varas por los anillos a los lados del arca, para llevar el arca con ellas”. Las dos varas que llevaban el arca representan el mover de Cristo como el testimonio de Dios.

B. De madera de acacia

  Las varas y el arca estaban hechas de madera de acacia. Hemos visto que la madera de acacia representa la humanidad de Cristo. La humanidad de Cristo es la fuerza que lleva Su testimonio. El hecho de que las varas eran de madera de acacia significa que la naturaleza humana de Cristo es la fortaleza para Su mover como testimonio de Dios. Hoy en día muchos en el movimiento pentecostal y carismático enfatizan los dones, milagros y poder. No obstante, Pablo no recalca estas cosas. El y sus colaboradores propagaron el reino de Dios y llevaron el testimonio de Jesús teniendo una humanidad con un carácter elevado y una norma elevada. Llevaron el testimonio sobre palos hechos de madera de acacia, por una humanidad transformada y elevada. Pablo propagó el testimonio de Jesús por medio de su humanidad con su carácter fuerte. Por ejemplo, Pablo escribió a los Tesalonicenses: “Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; como trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os proclamamos el evangelio” (1 Ts 2:9). Esta es la madera de acacia.

  Cuando los primeros misioneros fueron a China, no les resultó fácil alcanzar a los chinos éticos y filosóficos con el evangelio. Estos chinos eran conservadores y orgullosos de su cultura. Pero muchos misioneros en China tenían realmente la madera de acacia, la humanidad elevada. Estos misioneros alcanzaron a los chinos y abrieron la puerta para el evangelio por medio de su humanidad.

  Permítanme darles un ejemplo de cómo estos misioneros exhibieron la madera de acacia al llevar el evangelio a los chinos conservadores. Todas las aldeas estaban cerradas a los extranjeros. Era común que cuando alguien veía que un extranjero se sonaba una campana para advertir a la gente que debían entrar a sus casas y cerrar la puerta. Nadie quería tener contacto con los “demonios extranjeros”. No obstante, un misionero se escondía al lado de la puerta de una de estas casas. Finalmente, alguien abría la puerta, y el misionero colocaba un palo en la apertura para evitar que la puerta se cerrara. Luego él ponía su pie en la puerta y en cuanto tuviese oportunidad, entraba en el patio. Una vez dentro, él iba al molino y empezaba a moler trigo o maíz. La familia quizá decía: “si este demonio extranjero quiere hacer este trabajo duro de moler por nosotros, que lo haga”. Finalmente, al conservar su carácter ético, le daban algo de comer y de beber. Luego él tenía una oportunidad de hablar con ellos del Señor. Poco a poco, con este testimonio llevado por la madera de acacia, varias regiones del país conservador de China se abrieron al evangelio. Alabo al Señor por eso y le agradezco por mandar a los mejores misioneros y las personas más espirituales a laborar por El en China.

  Hoy en día para el testimonio de Cristo necesitamos también varas hechas de madera de acacia. No obstante, algunos cristianos recurren al uso de la música rock o del teatro para predicar el evangelio. Pero el testimonio del Señor no es llevado por estos medios. Por el contrario, es llevado por nuestra humanidad transformada con un carácter y norma elevados. Esta humanidad es la fuerza para el mover de Cristo como la corporificación del testimonio de Dios.

C. Cubiertas de oro

  Exodo 25:13 dice: “Harás unas varas de madera de acacia, las cuales cubrirás de oro”. La madera de acacia cubierta de oro significa que la naturaleza divina de Cristo es la expresión de Su mover. Si tenemos la madera de acacia en nuestro vivir, luego el oro, la naturaleza divina de Cristo, será expresada.

D. El mover de Cristo, el testimonio de Dios es el resultado de la mezcla de Sus dos naturalezas

  El mover de Cristo como testimonio de Dios se lleva siempre por Sus dos naturalezas: humana y divina, mezcladas en una sola. Mientras los apóstoles y los mejores misioneros llevaban el testimonio de Jesús, no sólo tenían una vida de humanidad elevada, sino también la naturaleza divina expresada por medio de Su humanidad. Esto queda claramente indicado en los Hechos y en las Epístolas.

E. Dos varas

  El hecho de que había dos varas significa que el mover de Cristo no lo lleva un solo individuo, sino por medio de un testimonio corporativo.

F. Las varas estaban puestas dentro de los anillos de oro para llevar el arca

  El versículo 15 dice: “Las varas quedarán en los anillos del arca; no se quitarán de ella”. Las varas fueron puestas en anillos de oro para llevar el arca. Eso significa que el mover de Cristo los realizan unos hombres que llevan el testimonio de Dios en sus cuerpos en el poder unificador de la naturaleza divina de Cristo. No se hacía por hombres que halaban el arca, pues habría una distancia entre el arca y los que la halaban. Tampoco se usaba ganado para llevarlo sobre un carro, pues no habría ninguna relación entre los hombres y el arca. El método de Dios para llevar el arca era éste: debía ser llevada en los hombros de aquellos que eran designados para llevarla. Esto indica que los testigos, los que llevan el arca del testimonio, deben ser uno con el arca.

  En el Antiguo Testamento, hay dos casos donde el arca del testimonio no era llevada correctamente. El primero se encuentra en 1 Samuel 6:7 y 8, y concierne a los filisteos, que luego de haber capturado el arca, la regresaron sobre un carro movido por dos vacas. Puesto que los filisteos eran gentiles, Dios toleró este error. Segundo, después de que David fue elegido rey, él usó un carro con bueyes para transportar el arca (2 S. 6:3-7) Cuando “Uza extendió su mano al arca de Dios, y la sostuvo... el furor de Jehová se encendió contra Uza, y Dios lo hirió allí por su error, y cayó allí muerto junto al arca de Dios” (vs. 6-7). Dios no aprobó el hecho de que el arca fuese llevada de esta manera, y El juzgó a aquel que la tocó.

  Debemos tener mucho cuidado y usar el medio apropiado para llevar el testimonio de Dios hoy en día. Si usted lee ciertas publicaciones cristianas populares, usted verá que todavía se usan “carros” movidos por “ganado”, para llevar el testimonio del Señor. De hecho, se usan medios aún peores. ¿El recobro del Señor debe ser llevado por estas cosas? ¡Seguro que no! La manera adecuada es tener una conexión directa con el Señor Jesús. Debemos llevar a Cristo sobre nuestros hombros. Esto significa que no debe haber ninguna distancia entre nosotros y El. Si queremos llevarlo a El como el testimonio de Dios, debemos ser uno con El.

  Pablo propagó el testimonio de Jesús al hablar y al escribir. El no usó ningún artefacto. El llevó el testimonio en su vivir. Del mismo modo, el testimonio del Señor Jesús debe ser uno con nosotros hoy en día. Esto significa que nuestro vivir debe ser un testimonio. Al vivir a Cristo, lo llevamos adondequiera que vamos.

G. Las dos varas permanecían dentro de los anillos del arca

  Según 25:15, las varas debían permanecer en los anillos del arca y no alejarse de ella. Esto representa nuestra disposición para el mover de Cristo como testimonio de Dios. Siempre debemos estar dispuestos a mover el testimonio de Dios. Debemos tener los anillos y las varas y viceversa. Durante cierto momento, podemos permanecer donde estamos. En cierto punto, el Señor quizá nos mueva a otra ciudad, quizás aún a otro país. Siempre debemos estar listos para viajar, para movernos, con el testimonio del Señor.

IX. EL TESTIMONIO SE ENCONTRABA DENTRO DEL ARCA

  Exodo 25:16 dice: “Y pondrás en el arca el testimonio que Yo te daré”. Puesto que el testimonio, la ley, fue colocada dentro del arca, la convirtió en el arca del testimonio (v. 22). Hemos visto que aquí el testimonio, la ley, no se refiere a regulaciones que el pueblo de Dios debería guardar. Por el contrario, denota una descripción, un cuadro, una fotografía, del Dios vivo. Puesto que la ley era un cuadro de Dios, era Su testimonio. Hoy en día la ley de Dios, la ley viva como testimonio de Dios mora corporalmente en Cristo (Col. 2:9), y hace de El el testimonio de Dios. ¡Aleluya, Cristo es el testimonio de Dios y nosotros somos los que lo llevan!

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