Mostrar cabecera
Ocultar сabecera
+
!
NT
-
Navega rápidamente por los libros de vida del Nuevo Testamento
AT
-
Navega rápidamente por los libros de vida del Antiguo Testamento
С
Чтения
Marcadores
Mis lecturas


Mensaje 90

La mesa del pan de la presencia

(1)

  Lectura bíblica: Éx. 25:23-30; Lv. 24:5-9

  En este mensaje llegamos al segundo mueble del tabernáculo: la mesa del pan de la presencia.

  La secuencia en la cual se revela el mobiliario del tabernáculo es muy significativa. El primer mueble que se revela no es el tabernáculo en sí, sino el arca del testimonio. Sin el arca, no podemos tener el tabernáculo. Esto indica que si no tenemos a Cristo como la corporificación de Dios, no podemos tener el agrandamiento de Cristo, el cual es la iglesia, Su cuerpo. Por tanto, es significativo que en el relato de Exodo, Dios habla acerca del arca del testimonio antes de revelar otros detalles acerca del tabernáculo.

  En el atrio, se encontraban el altar de bronce y el lavacro; en el Lugar Santo, la mesa del pan de la presencia, el candelero y el altar del incienso; y en el Lugar Santísimo, el arca del testimonio. La revelación de Dios empieza con el arca, pero no es allí donde comienza nuestra experiencia. Por el contrario, nuestra experiencia comienza con el altar en el atrio. Después de experimentar el altar con el lavacro, podemos entrar en el tabernáculo, llegar a la mesa, el candelero y el altar de oro del Lugar Santo. Solamente entoces podemos entrar en el Lugar Santísimo y permanecer delante del arca para reunirnos con Dios basándonos en la sangre redentora rociada sobre la cubierta propiciatoria. Entonces podemos hablar con Dios, tener comunión con El, y recibir Sus instrucciones. Por consiguiente, la secuencia del mobiliario en experiencia, desde el altar de bronce hasta el arca, es diferente de la secuencia según la revelación.

  Según la revelación de Dios, el primer aspecto del tabernáculo revelado a Moisés era el arca del testimonio, un tipo de Cristo como la corporificación de Dios. Por ser la corporificación de Dios, Cristo es Su testimonio. Cristo no sólo habla por Dios, El habla Dios. El expresa a Dios. Cristo como corporificación de Dios es tipificado por el testimonio dentro del arca, y Cristo como la expresión de Dios es tipificado por la cornisa de oro, la corona, sobre el arca. Primero Dios es corporificado en Cristo, y luego El es expresado desde Su interior. Este no es el Dios escondido, un misterio, sino expresado, revelado. Cristo mismo es Dios en revelación; El es el Dios mismo revelado.

  En Cristo Dios es corporificado y expresado. Cuando este Cristo es agrandado, tenemos la iglesia. La iglesia es el Cuerpo de Cristo, Su agrandamiento, y es tipificada por el tabernáculo como agrandamiento del arca.

I. UNA MESA QUE REPRESENTA A CRISTO COMO LA COMIDA PARA LOS SACERDOTES DE DIOS

  Según la secuencia de la revelación de Dios, después del arca del testimonio, tenemos la mesa del pan de la presencia. Esto implica que la mesa se relaciona con el arca. El arca sirve para el testimonio de Dios, y la mesa para nuestra nutrición. Dios no sólo necesita tener un testimonio, sino que nosotros necesitamos ser nutridos. Sin nutrición tendríamos hambre y finalmente moriríamos. ¡Alabado sea el Señor porque tenemos el arca para el testimonio de Dios y la mesa para nuestra nutrición!

  Debemos considerar la relación entre el arca y la mesa desde el punto de vista de nuestra experiencia. Sabemos por experiencia que cuando nos reunimos con Dios sobre Cristo como la cubierta propiciatoria, disfrutando de la comunión con Dios y escuchando Sus palabras, el arca llega a ser una mesa donde disfrutamos de un festín nutritivo. ¿Alguna vez se ha reunido con Dios en el Lugar Santísimo sobre Cristo como cubierta propiciatoria, ha conversado con El, y recibido Su palabra, y sin embargo, no ha experimentado una mesa puesta para su nutrición? En nuestra experiencia, ni siquiera es necesario decir que una mesa ha sido puesta, pues esto resulta espontáneamente: el arca llega a ser la mesa. Esto significa que Cristo, el testimonio de Dios, llega a ser nuestra nutrición. Como corporificación de Dios, Cristo se convierte en una mesa llena de suministro de vida que nos nutre. Esto no es una simple doctrina.

  Los que no tienen mucha experiencia no podrán entender de qué estoy hablando. Por no conocer la cultura relacionada con las cosas espirituales, no pueden entender este idioma acerca del arca del testimonio que se convierte en la mesa del pan de la presencia en nuestra experiencia. No obstante, es un hecho que cuando tenemos la cubierta propiciatoria del arca, Cristo es nuestro lugar de propiciación, y finalmente el arca se convierte en una mesa. Todo esto es la experiencia de Cristo, del Cristo que es la corporificación y la expresión de Dios como Su testimonio que llega a ser tanto la mesa como la comida que nos nutre.

  La mesa del pan de la presencia representa particularmente a Cristo como un festín para los sacerdotes de Dios. Exodo 25:23-29 no dice nada acerca de los sacerdotes. No obstante, los sacerdotes eran los únicos calificados para entrar al Lugar Santo. Los que no eran sacerdotes no podían entrar en el tabernáculo. Es significativo ver que esta mesa no estaba puesta en el atrio, sino en el tabernáculo. Todos los que comieron del pan exhibido en esta mesa eran sacerdotes. Por esta razón, la mesa significa que Cristo es un festín para los sacerdotes de Dios.

  Cada creyente en Cristo es un sacerdote. Esto es un hecho espiritual. Pero debido a la situación degradada de hoy, muchos cristianos no viven como sacerdotes. La razón por la cual no viven como sacerdotes es que no están en el tabernáculo. Muchos se quedan en el atrio, y otros están todavía en el mundo. ¿Qué porcentaje de los cristianos contemporáneos viven como sacerdotes en el Lugar Santo? Debemos reconocer que el porcentaje es muy bajo.

  Al considerar el cuadro del tabernáculo y del atrio, podemos ver la verdadera situación entre los cristianos contemporáneos. Cuando hablamos acerca de la mesa del Lugar Santo, no estamos hablando de los cristianos en el atrio ni de aquellos que todavía no han llegado a éste. Por el contrario, estamos hablando de aquellos que han entrado en el tabernáculo y que desde allí le sirven a Dios como Sus sacerdotes. Esta categoría de cristianos recibe a Cristo como la mesa del festín.

  La experiencia de festejar con el pan de la presencia es distinta de la experiencia de comer el maná. El pan de la presencia estaba en el Lugar Santo, mientras que el maná estaba fuera del atrio del tabernáculo. Cuando algunos cristianos oyen que la mesa representa a Cristo como un festín para los sacerdotes de Dios, dirán que ellos disfrutan cada día al Señor como su maná. Es cierto que muchos creyentes disfrutan efectivamente del maná. No obstante, este disfrute está en el desierto, ni siquiera está en el atrio. En este mensaje no estamos hablando del maná: estamos hablando de la mesa del pan de la presencia. Es muy importante ver esta distinción.

  Otra diferencia entre el pan de la presencia en el Lugar Santo y el maná en el desierto es que el maná tipifica a Cristo como el suministro de vida cotidiano, pero la mesa representa a Cristo como nuestro suministro semanal. Según Levítico 24:5-9, colocaban panes frescos sobre la mesa una vez por semana. Por tanto, la mesa representa el suministro semanal. El suministro cotidiano del maná nos permite vivir; el semanal de la mesa no sólo nos permite vivir, sino también servir al Señor. Nos suministra para que tengamos una vida de servicio. Con el maná, tenemos el suministro para nuestro vivir; con la mesa tenemos el suministro para nuestro servicio. Por tanto, tenemos un suministro cotidiano para vivir y también uno semanal para servir. Los cristianos que se alimentan solamente del maná deben entender que esto es distinto de disfrutar a Cristo como el suministro semanal para servir a Dios como sacerdotes en Su tabernáculo. Cristo no es solamente el maná para el pueblo de Dios de una manera general, sino también una mesa en particular para los sacerdotes de Dios.

A. Delante de Dios

  La mesa del pan de la presencia está puesta delante de Dios. Esta es la razón por la cual el pan sobre la mesa es llamado el pan de la presencia, es decir, la presencia de Dios. Esto indica que los sacerdotes disfrutaban a Cristo como una fiesta delante de Dios. En contraste, muchos de los que comían el maná no comían en presencia de Dios. Podían comer el maná en cualquier parte, ya fuese que estuvieran en la presencia de Dios o no. Por el contrario, la mesa estaba delante de Dios. No estaba lejos del arca del testimonio en el Lugar Santísimo.

B. Dentro del tabernáculo

  La mesa del pan de la presencia se encontraba dentro del tabernáculo. Esto significa que la mesa está adentro, o entre los santos edificados. Debe parecer raro expresarlo de esta manera, pero quisiera hacer esta pregunta: ¿quién es el tabernáculo hoy en día? No pregunto: ¿Qué es el tabernáculo? Más bien pregunto: ¿quién es el tabernáculo? La respuesta es que los creyentes que han sido edificados de manera verdadera y práctica son el tabernáculo actual de Dios como Su morada. Dentro de este tabernáculo, los santos que han sido edificados, se encuentra una mesa. El tabernáculo era un edificio. Esto significa que constaba de muchas partes. Por esta razón, podemos afirmar que la mesa estaba dentro de un edificio.

  Nosotros los que hemos estado en la vida de iglesia durante mucho tiempo podemos testificar que el disfrute de Cristo como mesa para nuestra nutrición no se puede encontrar en ninguna otra parte. Fuera de la vida de iglesia, no podemos disfrutar a Cristo de esta manera. Efectivamente, los cristianos pueden experimentar el maná en todas partes. Pero si ellos disfrutan a Cristo como su maná cuando están haciendo algo mundano, Cristo les suministrará y les hará alejarse de esa actividad. Por ejemplo, algunas personas que todavía van al cine pueden tener contacto con Cristo como su maná diario. Como resultado de este contacto con El se dan cuenta de que deben dejar de ir al cine. Un marido o una esposa pueden tocar al Señor como el maná aún en medio de una discusión. Luego uno de ellos puede dejar de discutir, ir a otro cuarto, y orar al Señor para recibir Su suministro. Esta es la experiencia del maná, y no de la mesa.

  Algunos maestros cristianos afirman que esta mesa tipifica a Cristo como alimento para el pueblo de Dios. No obstante, en su aplicación la mesa es demasiado general. La mesa no es general; al contrario, es particular. En contraste con la mesa mencionada en Salmo 23, la mesa puesta en el campo de batalla delante del enemigo, ésta se encontraba cerca del arca. ¡Alabado sea el Señor por esta mesa! Repito que según la tipología, esta mesa representa el disfrute de Cristo como nuestra nutrición para servir. Además, esta mesa está ubicada cerca de la corporificación de Dios en medio de los santos edificados.

  Suponga que unos hermanos se reúnen semana tras semana, sin que haya ninguna edificación entre ellos. Si ellos no son edificados de una manera práctica, no pueden tener la experiencia de la mesa, pues la mesa está localizada dentro del tabernáculo, la morada de Dios. Si no tienen el tabernáculo, ellos no pueden tener la mesa. Deseo recalcar el hecho de que el disfrute de la mesa requiere la construcción del tabernáculo: la iglesia. Entonces podemos disfrutar de la mesa en el tabernáculo. Eso significa que debemos ser los creyentes edificados como morada de Dios de una manera real y práctica. Luego dentro de este edificio estará la mesa del pan de la presencia. Nuestra experiencia en la vida de iglesia lo confirma.

  En mi experiencia de Cristo y de la iglesia, he aprendido que esta mesa sólo se encuentra dentro del tabernáculo, en medio de los santos edificados. Cuando estudié la tipología del tabernáculo hace muchos años, no entendí que la mesa estaba entre los santos edificados. En aquel tiempo, no tenía experiencia. No obstante, ahora puedo testificar firmemente que disfruto a Cristo como mi porción particular, la mesa dentro del tabernáculo y cerca del arca como corporificación de Dios. ¡Oh cuán rico es este disfrute de Cristo!

C. El suministro de vida diario

  La mesa del pan de la presencia también debía ser el suministro de vida diario de los sacerdotes de Dios. Por medio de etse suministro, podían vivir y servir en la morada de Dios. Nuestro vivir y servicio para el Señor no debe ser en ningún lugar mundano, ni siquiera debería estar restringido a nuestra casa. Nuestro vivir y servicio debe ser en la morada de Dios. Por esta razón, tenemos el suministro diario del pan de la presencia.

Biblia aplicación de android
Reproducir audio
Búsqueda del alfabeto
Rellena el formulario
Rápida transición
a los libros y capítulos de la Biblia
Haga clic en los enlaces o haga clic en ellos
Los enlaces se pueden ocultar en Configuración