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Mensajes del libro «Lecciones de vida, tomo 2»
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LECCION VEINTIUNO

SER LLENOS INTERIOR Y EXTERIORMENTE DEL ESPIRITU SANTO

(3)

III. SER LLENOS EXTERIORMENTE DEL ESPIRITU SANTO

  Los creyentes tienen la necesidad tanto de la vida interior como del poder exterior. El Espíritu Santo de Dios en Sus dos aspectos satisface esta doble necesidad de los creyentes. La consumada obra del Espíritu Santo de vida interior en los creyentes es llenarlos interiormente en el aspecto de vida, para que ellos vivan una vida espiritual y vencedora. La obra principal del Espíritu Santo de poder exterior sobre los creyentes es llenarlos exteriormente en el aspecto del obrar, a fin de que lleven a cabo una obra de autoridad para el Señor. Por lo tanto, necesitamos ser llenos del Espíritu Santo interior y exteriormente.

A. El bautismo en el Espíritu Santo

  La Biblia claramente nos muestra que ser llenos exteriormente del Espíritu Santo es el bautismo en el Espíritu Santo.

1. La profecía

  1) La de Juan el Bautista: “El [Cristo] os bautizará en Espíritu Santo” (Mt. 3:11).

  La primera persona que mencionó el bautismo en el Espíritu Santo fue Juan el Bautista. Cuando salió a bautizar a la gente en agua, les profetizó por medio de su bautismo en agua que el Señor Jesús los bautizaría en el Espíritu Santo para que ellos recibieran el bautismo del Espíritu.

  2) La del Señor Jesús: “Mas vosotros seréis bautizados en el Espíritu Santo dentro de no muchos días” (Hch. 1:5).

  Esta es la profecía del Señor a los discípulos después de Su resurrección y antes de Su ascensión, basada en la profecía de Juan el Bautista.

2. El cumplimiento

  1) Por un lado, para los creyentes judíos en el día de Pentecostés: “Mas vosotros [el primer grupo de creyentes judíos] seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días” (Hch. 1:5); “Al cumplirse, pues, el día de Pentecostés, estaban todos juntos en el mismo lugar ... un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados ... Y fueron todos llenos del Espíritu Santo” (Hch. 2:1-4).

  Las profecías de Juan el Bautista y del Señor Jesús referentes al bautismo en el Espíritu Santo empezaron a cumplirse en el día de Pentecostés. Según la Biblia, este cumplimiento se dividió en dos partes. La primera parte se realizó en un lugar, mientras que la segunda parte se realizó en otro lugar. Aunque fue dividido en dos partes y se realizó en dos lugares, fue un solo y cabal cumplimiento. Se cumplió separadamente en dos partes porque la iglesia está compuesta de dos pueblos: los judíos y los gentiles. Como ha sido descrito en estos versículos, la primera parte se realizó con el primer grupo de creyentes judíos como representantes en el aposento alto en Jerusalén en el día de Pentecostés.

  2) Por otro lado, para los creyentes gentiles en la casa de Cornelio: “Y cuando comencé [Pedro] a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también [los creyentes gentiles], como sobre nosotros [el primer grupo de creyentes judíos] al principio. Entonces me acordé de lo dicho por el Señor, cuando dijo ... mas vosotros seréis bautizados en el Espíritu Santo” (Hch. 11:15-16).

  La segunda parte del bautismo en el Espíritu Santo se realizó en la casa de Cornelio, y fue realizada sobre los creyentes gentiles representativos como se describe en estos versículos. Conforme al principio de representación, tal como el Señor bautizó en el Espíritu Santo a todos los creyentes judíos por todos los siglos de una vez y para siempre en el día de Pentecostés, así también bautizó en el Espíritu Santo a todos los creyentes gentiles por todos los siglos de una vez y para siempre en la casa de Cornelio. A los ojos de Dios, como todos los creyentes judíos por todos los siglos fueron bautizados en el Espíritu en el día de Pentecostés, de la misma manera, todos los creyentes gentiles por todos los siglos recibieron el bautismo en el Espíritu en la casa de Cornelio. Estas dos partes del bautismo en el Espíritu se combinan para formar un bautismo completo en el Espíritu. En este bautismo completo en el Espíritu, Cristo la Cabeza nos bautizó a todos los que creímos en El, seamos judíos o gentiles (representados por los griegos), en el Espíritu Santo en un solo Cuerpo (1 Co. 12:13).

3. El hecho

  1) Siendo bautizados en el Espíritu Santo al creer: “Porque en un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un solo cuerpo, sean judíos o griegos” (1 Co. 12:13).

  Puesto que Cristo bautizó en el Espíritu Santo a todos los creyentes por todos los siglos en el día de Pentecostés y en la casa de Cornelio, ha realizado ya el bautismo de la iglesia en el Espíritu por medio de estos dos casos. El bautismo en el Espíritu Santo en un hecho ya consumado en la iglesia. Hoy en día cuando un judío o un gentil cree en el Señor, participa en la iglesia y, por consiguiente, participa en este hecho consumado en la iglesia. Nosotros que hemos creído en el Señor y pertenecemos a la iglesia no somos bautizados uno por uno y en diferentes ocasiones en el Espíritu Santo, sino que hemos recibido el bautismo completo en el Espíritu, el cual incluye a todos los creyentes y es de una vez para siempre.

4. La experiencia

  1) Ser llenos exteriormente del Espíritu Santo es experimentar el bautismo en el Espíritu Santo: “Mas vosotros seréis bautizados en el Espíritu Santo dentro de no muchos días” (Hch. 1:5); “Al cumplirse, pues, el día de Pentecostés ... fueron todos llenos del Espíritu Santo” (Hch. 2:1-4); “Cayó el Espíritu Santo sobre ellos ... Entonces me acordé de lo dicho por el Señor, cuando dijo ... mas vosotros seréis bautizados en el Espíritu Santo” (Hch. 11:15-16).

  Estos versículos nos muestran que tanto en el día de Pentecostés como en la casa de Cornelio, ser bautizado en el Espíritu Santo consistía en experimentar ser llenos exteriormente del Espíritu Santo. Así que, cuando somos llenos exteriormente del Espíritu Santo, es decir, del Espíritu Santo de poder que viene sobre nosotros, experimentamos el bautismo en el Espíritu.

  2) El hecho del bautismo en el Espíritu Santo fue realizado de una vez y para siempre sobre la iglesia en el día de Pentecostés y en la casa de Cornelio; sin embargo, la experiencia del bautismo en el Espíritu Santo es numerosa y es sobre los creyentes en cualquier momento y lugar. El hecho del bautismo en el Espíritu ha sido realizado de una vez y para siempre sobre la iglesia. La experiencia del bautismo en el Espíritu tiene lugar sobre los creyentes individualmente, es numerosa y es en cualquier momento y lugar. Un creyente recibe el hecho del bautismo en el Espíritu solamente una vez, pero puede experimentar el bautismo en el Espíritu muchas veces.

B. La función del ser llenos exteriormente del Espíritu Santo

1. Para la obra espiritual, de modo que sea poderoso

  1) “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y seréis Mis testigos ... hasta lo último de la tierra” (Hch. 1:8); “Al cumplirse, pues, el día de Pentecostés ... fueron todos llenos del Espíritu Santo” (Hch. 2:1-4).

  Ser llenos interiormente del Espíritu Santo es para el vivir espiritual a fin de que la vida espiritual madure, mientras que ser llenos exteriormente del Espíritu Santo es para la obra espiritual a fin de que esta obra sea poderosa. Ser lleno sólo interiormente del Espíritu Santo es adecuado para el vivir, pero no para obrar. Antes de Pentecostés, aunque Pedro y los primeros apóstoles fueron llenos del Espíritu Santo interiormente, no estaban capacitados para obrar para el Señor. Esto era debido a que aún no habían sido llenos del Espíritu Santo exteriormente a fin de recibir poder para obrar para el Señor. Sólo cuando fueron llenos del Espíritu Santo exteriormente en Pentecostés y recibieron la venida del Espíritu Santo sobre sí como el Espíritu de poder, fueron impartidos con poder para llevar a cabo una obra sumamente eficaz para el Señor.

2. Para confirmar que el Señor Jesús ascendió y fue designado Señor y Cristo

  1) “Así que, exaltado a la diestra de Dios, y habiendo recibido ... la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís ... Sepa, pues, ciertísimamente ... que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo” (Hch. 2:33-36).

  Ser llenos exteriormente del Espíritu Santo también nos confirma la ascensión y exaltación del Señor y Su designación como Señor y Cristo. Ser llenos exteriormente del Espíritu Santo es capaz de impartirnos poder porque nos trae la escena celestial. El Espíritu Santo, quien nos llena exteriormente, es derramado por el Señor ascendido y por consiguiente, nos trae los cielos y la escena del Señor en los cielos. Esto nos da la sensación de que los cielos están muy cerca y que la escena celestial ha caído frente a nosotros. Ya que la escena de la exaltación y glorificación del Señor Jesús en el trono celestial es como si apareciera ante nosotros, somos capaces de testificar por el Señor en los cielos por medio del poder celestial, sin importarnos las situaciones y las dificultades terrenales.

C. La manifestación de ser llenos exteriormente del Espíritu Santo

  1) Hablar en lenguas (Hch. 2:2:4; 10:44-46; 19:6).

  Tres grupos de personas —los discípulos en Pentecostés, la gente en la casa de Cornelio y los discípulos en Efeso— hablaron en lenguas cuando fueron llenos del Espíritu Santo exteriormente. Así que, hablar en lenguas es una manifestación de ser llenos exteriormente del Espíritu Santo.

  2) Profetizar (Hch. 19:6).

  Cuando fueron llenos del Espíritu Santo exteriormente, los creyentes en Efeso no solamente hablaron en lenguas, sino que también profetizaron. Por lo tanto, profetizar es también una manifestación de ser lleno exteriormente del Espíritu Santo.

  De los muchos casos del llenar exterior del Espíritu Santo narrados en los Hechos de los Apóstoles, sólo tres grupos de personas tocante a los tres casos ya mencionados hablaron en lenguas. En los otros casos, la Biblia no menciona nada de hablar en lenguas. Esto comprueba que hablar en lenguas no es una manifestación necesaria de ser llenos exteriormente del Espíritu Santo.

  3) Tener denuedo y poder:

  “Y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios” (Hch. 4:31); “Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo...” (Hch. 4:8). Hablar por Dios con denuedo y poder es también una fuerte manifestación de ser llenos exteriormente del Espíritu Santo. Ser llenos exteriormente del Espíritu Santo es principalmente para que los hombres hablen por Dios con denuedo y con poder.

  4) Tener autoridad:

  “Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos, dijo: ¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor? Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él niebla y oscuridad” (Hch. 13:9-11).

  Esta palabra nos muestra que cuando el apóstol Pablo fue exteriormente lleno del Espíritu Santo, tuvo la autoridad de juzgar la persona maligna utilizada por el diablo. Esta clase de autoridad es también una manifestación de ser llenos exteriormente del Espíritu Santo.

D. La manera de ser llenos del Espíritu Santo exteriormente

  1) Arrepentir y confesar los pecados: “Arrepentíos ... para perdón de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hch. 2:38). El arrepentimiento para perdón de los pecados hará que recibamos el Espíritu Santo. Así que, para ser llenos del Espíritu Santo exteriormente, debemos arrepentirnos cabalmente y confesar todos nuestros pecados.

  2) Creer: Creer que al momento en que una persona cree en el Señor, es bautizada en el Espíritu Santo. Después que hemos hecho una confesión cabal de nuestros pecados, tenemos que creer que puesto que el bautismo en el Espíritu es un hecho consumado por el Señor en la iglesia, y puesto que somos parte de la iglesia, ser llenos exteriormente del Espíritu Santo que proviene del bautismo en el Espíritu es ahora nuestra porción.

  3) Obedecer: “Y también lo es el Espíritu Santo, el cual ha dado Dios a los que le obedecen” (Hch. 5:32). El Espíritu Santo es dado por Dios a los que son obedientes. Por lo tanto para ser llenados exteriormente del Espíritu Santo, tenemos que obedecer a Dios.

  4) Orar unánimes: “Todos éstos [quienes fueron llenos exteriormente del Espíritu Santo en Pentecostés] perseveraban unánimes en oración” (Hch. 1:14). A fin de ser llenado exteriormente del Espíritu Santo, es necesario tener mucha oración individual, así como orar en unanimidad con los que juntamente siguen al Señor. Esto es lo que hizo el primer grupo de personas que fueron llenados exteriormente del Espíritu Santo en Pentecostés.

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