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Mensajes del libro «Estudio-Vida de Daniel»
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Mensaje 1

PALABRAS DE INTRODUCCIÓN

  Lectura bíblica: Dn. 1:1-2

  Entre los muchos libros de los profetas, cuatro libros son misteriosos: Isaías, Ezequiel, Daniel y Zacarías. Damos gracias al Señor que, a través de los años, Él nos ha abierto estos libros. En este mensaje de introducción al estudio-vida de Daniel consideraremos el tema, el contenido, el pensamiento central y las secciones del libro de Daniel.

I. EL TEMA

  El tema del libro de Daniel es el destino de Israel determinado por Dios, esto es, el contenido de las setenta semanas (Dn. 9:24-27). Las setenta semanas son el destino determinado por Dios para Israel.

  Este libro no solamente trata sobre el destino de Israel, sino que también trata sobre el gobierno gentil y Cristo. La gran imagen humana descrita en Daniel 2 representa la totalidad del gobierno humano desde Génesis 10 hasta Apocalipsis 19. Este libro es imprescindible para entender apropiadamente la historia del pueblo judío y la historia del gobierno gentil. El libro de Daniel nos muestra que tanto Israel como el gobierno humano son para Cristo. Cristo es la centralidad y universalidad del mover de Dios, y este mover está intrínsecamente vinculado con Israel y el gobierno gentil.

  El libro de Daniel revela cinco aspectos particulares en cuanto a Cristo. El primer aspecto es la muerte de Cristo. Daniel 9:25 y 26 dicen: “Desde la salida del decreto para restaurar y reedificar a Jerusalén hasta el tiempo del Mesías Príncipe, habrá siete semanas y sesenta y dos semanas [...] Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías”. Estas palabras que afirman que se le quitará la vida al Mesías son las más claras del Antiguo Testamento en referencia a la crucifixión de Cristo. La crucifixión de Cristo es el hito demarcatorio de las eras; es el hito que marca el fin de la vieja creación para la germinación de la nueva creación en la resurrección de Cristo.

  Cristo murió una muerte todo-inclusiva. Cuando Él murió, nosotros y toda la vieja creación morimos con Él. Por tanto, Su muerte fue una aniquilación todo-inclusiva. La muerte aniquiladora de Cristo introdujo la resurrección, y en la resurrección se dio inicio a la germinación de la nueva creación de Dios.

  El segundo aspecto es la manifestación venidera de Cristo (2:34-35, 45). Él aparecerá como la piedra no cortada por mano que hiere a la gran imagen (vs. 31-45) en sus pies de hierro y barro cocido. Toda la imagen, que representa la totalidad del gobierno humano, será desmenuzada, no de la cabeza a los pies sino de los pies a la cabeza. La imagen será aplastada de los pies a la cabeza en la venida de Cristo, y esto es algo que únicamente Dios mismo puede hacer. Cuando Cristo regrese, todo el gobierno humano —desde Nimrod en Génesis 10 hasta el anticristo, el último césar del Imperio romano, en Apocalipsis 19— será desmenuzado y hecho como tamo que es llevado por el viento (Dn. 2:35). La venida de Cristo también será la apertura del reino eterno de Dios. Por tanto, la venida de Cristo será el hito que señalará el fin del gobierno humano e introducirá el reino eterno de Dios.

  El tercer aspecto es que Cristo, como Hijo del Hombre, viene al trono de Dios para que le sean dados dominio y un reino (7:13-14). En Lucas 19 Cristo es presentado como un hombre de noble estirpe que se fue a un país lejano para recibir un reino y volver (v. 12). Daniel 7 describe el momento en el que Cristo va al trono de Dios para recibir el reino de parte del Dios de los cielos. Después que Cristo reciba el reino, Él regresará.

  El cuarto aspecto es la excelencia de Cristo presentada en Daniel 10. Antes de que Daniel hablara en los capítulos del 10 al 12 con respecto al destino de Israel, él primero recibió una revelación de Cristo en Su excelencia. Todo aspecto de Cristo es excelente y precioso (vs. 5-6). Debemos primero ver y conocer a este Cristo excelente antes de poder conocer el destino del pueblo de Dios.

  El último aspecto es Cristo como compañero de los testigos de Dios que sufren. En el capítulo 3, Nabucodonosor hizo que los tres compañeros de Daniel —Ananías, Misael y Azarías— fuesen arrojados a un horno de fuego ardiente debido a que ellos se rehusaban a postrarse ante la imagen de oro erigida por Nabucodonosor y adorarla (vs. 13-23). Estos tres fueron arrojados al horno, pero para su sorpresa, Nabucodonosor vio a una persona más dentro de aquel horno. La cuarta persona era “semejante a un hijo de los dioses” (v. 25). Esta Persona es el Cristo excelente, quien pasa por el mismo fuego ardiente por el que pasan Sus vencedores que sufren. Siempre que somos testigos de Dios, es decir, personas que testifican algo por Dios, es posible que pasemos por sufrimientos. No obstante, en medio de nuestro sufrimiento, Cristo como Hijo del Hombre —Aquel que es apto y capaz de mostrar conmiseración por el pueblo de Dios en todo— viene para ser nuestro compañero.

II. EL CONTENIDO

  El contenido del libro de Daniel es las setenta semanas que Dios determinó para Israel (9:24-27). Una semana equivale a siete años. Al usar la palabra determinó queremos indicar que Dios divide las eras en porciones determinadas.

A. Las primeras siete semanas que constan de cuarenta y nueve años

  Estas setenta semanas están divididas en tres partes. La primera parte consiste en siete semanas que constan de cuarenta y nueve años, los cuales van desde la promulgación del decreto para reedificar Jerusalén hasta la compleción de la reedificación.

B. Las sesenta y dos semanas que constan de cuatrocientos treinta y cuatro años

  La segunda parte de las setenta semanas consiste en sesenta y dos semanas que constan de cuatrocientos treinta y cuatro años, los cuales van desde la compleción de la reedificación de Jerusalén hasta que se le quita la vida al Mesías (la crucifixión de Cristo).

C. La última semana que consta de siete años

  La tercera parte de las setenta semanas consistirá en una última semana que consta de siete años, el tiempo que abarcará el pacto del anticristo con Israel, es decir, los últimos siete años de la presente era de la gracia, período que se divide en dos mitades. La primera mitad no será tan crucial; pero la última mitad, de tres años y medio, será muy importante, pues será el tiempo de la gran tribulación (Mt. 24:21).

D. La inserción en la historia de Israel entre las primeras sesenta y nueve semanas y la última semana

  Hay una inserción en la historia de Israel entre las primeras sesenta y nueve semanas y la última semana, período que corresponde a la era de la iglesia. Esta inserción podría ser llamada la era del misterio, la era de la gracia o la era de la iglesia. Esta era incluye muchos asuntos misteriosos, tales como: la resurrección de Cristo, la regeneración, el hecho de que Cristo viva en nosotros y el Espíritu vivificante. La historia de Israel es algo físico, la cual no tiene nada que sea de naturaleza misteriosa, pero la historia de la iglesia es por completo un asunto misterioso.

  La primera parte de las siete semanas y la segunda parte de las sesenta y dos semanas ya se han cumplido. Se promulgó un decreto para que Jerusalén fuese reedificada (Dn. 9:25), y Jerusalén fue reedificada. Además, se le quitó la vida al Mesías habiendo transcurrido sesenta y dos semanas a partir de la reedificación de Jerusalén (v. 26). Por tanto, estas dos partes de las setenta semanas, las cuales eran profecías, ahora son historia.

III. EL PENSAMIENTO CENTRAL

  El pensamiento central de Daniel es que el gobierno de los cielos (4:26), es decir, del Dios de los cielos (2:37, 44), gobierno que rige sobre todo gobierno humano en la tierra, corresponde a la economía eterna de Dios a fin de que Cristo ponga fin a la vieja creación para hacer germinar la nueva creación, y que Él aplaste y desmenuce la totalidad del gobierno humano, y además, que establezca el reino eterno de Dios.

  El Dios de los cielos rige sobre todo gobierno humano. El gobierno humano comenzó con Nimrod en Génesis 10. Antes de Génesis 10 no había naciones humanas; en lugar de ello, solamente existía la humanidad como una sola entidad, sin naciones establecidas. Las naciones comenzaron a ser establecidas por Nimrod, quien edificó Babel, una prefigura de Babilonia (Gn. 10:8-10). El gobierno humano concluirá con el anticristo venidero, quien será el último césar del Imperio romano. Todo el gobierno humano, desde Nimrod hasta el anticristo, ha estado y continuará estando bajo el gobierno de los cielos ejercido por el Dios de los cielos.

  En la economía de Dios, Cristo puso fin a la vieja creación para hacer germinar la nueva creación en Su resurrección por medio de Su muerte. Esto fue logrado en Su primera venida. En la economía de Dios, Cristo, mediante Su manifestación venidera, también aplastará y desmenuzará la totalidad del gobierno humano que ha existido a lo largo de la historia de la humanidad y establecerá el reino eterno de Dios. Todos estos asuntos han estado, y continuarán estando, vinculados intrínsecamente con Israel, ya sea en un sentido positivo o negativo.

  Toda la situación mundial se encuentra bajo el gobierno de los cielos ejercido por el Dios de los cielos a fin de que dicha situación corresponda a Su economía en pro de Cristo. Hoy en día la situación mundial, especialmente en Europa y en los países alrededor del mar Mediterráneo, ha sido equilibrada y conducida a una condición propicia para el regreso de Cristo. Él está a la puerta, y el tiempo se acerca. Al considerar esta situación, tenemos que despertar y comprender que el mundo no es para nosotros. Nosotros somos para Cristo, y todos los días debemos prepararnos para encontrarnos con Él. Entonces recibiremos una recompensa de parte de Él.

  El libro de Daniel aborda algunos asuntos muy importantes. Primero, este libro trata sobre la historia de Israel. Sin este libro, el pueblo judío no podría tener un entendimiento adecuado de su historia. Daniel también aborda el asunto del gobierno humano, desde Nimrod hasta el anticristo. Debido a que Israel y el gobierno humano son para Cristo, el libro de Daniel también revela ciertos aspectos de Cristo. Cristo es el centro y la circunferencia, la centralidad y universalidad, del mover de Dios.

IV. LAS SECCIONES

  El último asunto sobre el cual trataremos en este mensaje es las secciones del libro de Daniel.

A. El resultado de la degradación de los elegidos de Dios

  En Daniel 1:1 y 2, que son las palabras de introducción, vemos el resultado de la degradación de los elegidos de Dios: el cautiverio en Babilonia.

B. La victoria que los jóvenes descendientes del pueblo elegido de Dios —que había caído en degradación— logran, en medio de su cautiverio, sobre las estratagemas adicionales de Satanás

  En realidad, el libro de Daniel tiene sólo dos secciones. La primera sección, que abarca del capítulo 1 al 6, trata sobre la victoria que los jóvenes descendientes (entre ellos, Daniel) del pueblo elegido de Dios —que había caído en degradación— logran, en medio de su cautiverio, sobre las estratagemas adicionales de Satanás. Esta victoria fue una victoria sobre la dieta demoníaca (1:3-21); sobre la obra cegadora demoníaca que impide que las personas vean la gran imagen humana (la totalidad del gobierno humano a lo largo de la historia humana) en el sueño de Nabucodonosor (cap. 2); sobre la seducción de la idolatría (cap. 3); sobre el velo que cubre a la gente, el cual les impide percatarse del gobierno de los cielos ejercido por el Dios de los cielos (cap. 4); sobre la ignorancia con respecto al resultado del libertinaje ante Dios y de haber insultado la santidad de Dios (cap. 5); y sobre la estratagema sutil que impedía que los vencedores fueran fieles en la adoración a Dios (cap. 6).

C. Las visiones del Daniel vencedor

  La segunda sección de Daniel aborda las visiones del Daniel vencedor (caps. 7—12). La fidelidad y victoria de Daniel hicieron que él tuviera la posición y ángulo correctos para recibir las visiones procedentes de Dios.

  La primera visión es con respecto a las cuatro bestias que emergen del mar Mediterráneo (cap. 7). Estas bestias se refieren a Babilonia, Persia, Grecia y el Imperio romano, y, respectivamente, corresponden a la cabeza, al pecho con los brazos, al vientre con los muslos y a las piernas con los pies de la gran imagen humana descrita en 2:31-33. La segunda visión es con respecto al carnero y al macho cabrío con sus sucesores (cap. 8). La siguiente visión es con respecto a Israel en las setenta semanas determinadas para ellos (cap. 9). La última visión (caps. 10—12) es con respecto al destino de Israel. Según los capítulos 10 y 11, el destino de Israel guarda relación con el rey del sur (Egipto) y con el rey del norte (Siria). Según el capítulo 12, el destino de Israel también guarda relación con el hecho de que el arcángel Miguel está firmemente de parte de Israel.

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