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Mensajes del libro «Estudio-Vida de Efesios»
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Mensaje 79

CINCO ASPECTOS DE CRISTO

  Lectura bíblica: Ef. 5:25-27; 2:15-16; 1:20-23; 4:7-8, 11, 12; 3:17a

  Cristo es la corporificación de Dios y el contenido de la iglesia. Aunque todo creyente genuino reconoce que Cristo es el Hijo de Dios, pocos saben que El es la corporificación de Dios. Decir que Cristo es la corporificación de Dios significa que en Cristo está corporificado todo lo que Dios es. En la eternidad pasada, Dios en Cristo hizo un plan, nos escogió y nos predestinó, o marcó. Luego, en Cristo y por medio de El, Dios creó todas las cosas. Con el tiempo, Cristo se encarnó, efectuó la redención mediante la crucifixión, fue sepultado, resucitó y luego ascendió al tercer cielo. Además El, como Espíritu, descendió sobre Su Cuerpo. Ahora El espera que las personas se abran a El y le invoquen a fin de poder entrar en ellas, regenerarlas y hacer Su hogar en sus corazones. Un día, El regresará de los cielos al surgir desde el interior de Su pueblo. Entonces será Rey sobre toda la tierra, y Sus escogidos serán correyes con El en Su reino. Por la eternidad, El será la centralidad de la Nueva Jerusalén. Es imposible agotar todo lo que, en Cristo, Dios es, ha hecho y hará.

  Cuando yo era joven, oí hablar de Jesús, pero lo que me dijeron no se puede comparar con la revelación de Cristo como corporificación de Dios. Muchos de nosotros podemos testificar que antes de entrar en el recobro del Señor no conocíamos debidamente a Cristo como corporificación de Dios. Fue después de que venimos a la vida de iglesia que comenzamos a comprender que nuestro Cristo es la corporificación de todo lo que Dios es.

EL CONTENIDO DE LA IGLESIA

  Como corporificación de Dios, Cristo es el contenido de la iglesia. Efesios 3 declara que el Espíritu nos fortalece en nuestro hombre interior para que Cristo haga Su hogar en nuestros corazones (vs. 16-17). Un día, seremos llenos hasta la medida de toda la plenitud de Dios. (v. 19). Esto indica que el contenido de la iglesia es la corporificación de Dios.

  La iglesia es más que un grupo de personas que han sido salvas del infierno, que esperan ir al cielo y que le ruegan al Señor que les de paz, gozo y una buena vida. En el recobro del Señor, la iglesia no ruega a Dios que le conceda nada. Antes bien, nosotros en las iglesias locales alabamos al Señor por todo lo que El es para nosotros. ¡Alabado sea el Señor porque la iglesia tiene la corporificación de Dios por contenido! ¡Cuánto agradecemos al Señor por revelarnos esto!

  La iglesia es el nuevo hombre, el cual tiene a Cristo por persona. Cristo, en calidad de la persona del nuevo hombre, es la corporificación de Dios. ¿Se ha dado cuenta usted de que Aquel a quien debe tomar como su persona es la corporificación misma de Dios? Si recibimos esta visión, estaremos fuera de nosotros mismos de gozo. ¡Qué persona más maravillosa está dentro de nosotros! Es crucial que todos veamos que la iglesia es un recipiente cuyo contenido es el Cristo vivo.

VER PLENAMENTE A CRISTO

  En este mensaje estudiaremos cinco aspectos de Cristo. Si queremos tener una clara visión de estos cinco aspectos, necesitamos pedirle al Señor que disipe toda la nubosidad que durante siglos ha impedido que los creyentes vean plenamente a Cristo. En mensajes anteriores expresamos que Cristo es ilimitado, inmensurable e inescrutable. El es todo-inclusivo y lo llena todo en todo (1:23). El es las dimensiones mismas del universo: la anchura, la longitud, la altura y la profundidad (3:18). ¡Qué Cristo tan maravilloso es El!

EL CRISTO QUE AMA A LA IGLESIA

  Efesios 5:25 dice que Cristo “amó a la iglesia y se entregó a Sí mismo por ella”. Este versículo indica que Cristo es Aquel que ama a la iglesia. Gálatas 2:20 dice que Cristo me amó y se entregó a Sí mismo por mí. Los cristianos le dan importancia a este versículo, pero es posible que pasen por alto Efesios 5:25, donde se nos dice que Cristo amó a la iglesia y se entregó a Sí mismo por ella.

Santifica a la iglesia

  En 5:25-27 vemos que Cristo se entregó a Sí mismo por la iglesia, no sólo para salvarla del infierno y llevarla al cielo, sino para santificarla y purificarla por el lavamiento del agua en la Palabra. Mediante esta purificación, El se presentará a Sí mismo una iglesia gloriosa que no tenga mancha ni arruga ni cosa semejante. La iglesia que Cristo se presentará a Sí mismo será santa y sin defecto.

  Cristo se entregó a Sí mismo por la iglesia con el propósito de santificarla. El no sólo la apartará para Sí de todo lo común, sino que también la saturará de Sí mismo para que ella sea Su complemento. Esto se lleva a cabo por el lavamiento del agua en la Palabra. ¡Cuánto ama Cristo a la iglesia! El Cristo que mora en nosotros ama a la iglesia. Después de haberse entregado por ella y a ella, El ahora la santifica. Por el amor que le tiene a la iglesia, Cristo ahora la limpia y la purifica para que sea santa y sin defecto.

  Según 5:27, viene el día cuando la iglesia no tendrá manchas ni arrugas. Las manchas las producen las heridas, mientras que las arrugas son el resultado de la vejez. Por medio de la obra santificadora de Cristo, un día la iglesia no tendrá más manchas ni arrugas. Ella será santa y sin defecto. Ser santa es ser saturada de Cristo y transformada por El, y no tener manchas es no tener defectos ni arrugas. Un día la iglesia será plenamente transformada. Sólo Cristo puede llevar a la iglesia a dicha condición. El Cristo que es la corporificación de Dios, es el Cristo que ama a la iglesia y que la purifica mediante el lavamiento del agua en la Palabra.

Un recobro completo de la vida de iglesia

  Tengo la certeza de que antes de Su regreso, el Señor recobrará plenamente la vida apropiada de iglesia. Muchos maestros cristianos, sin embargo, no creen que esto sea posible. Según ellos, no se puede experimentar la vida de iglesia en esta era; ellos dicen que la vida de iglesia es posible sólo en la era venidera. Los que sostienen esta perspectiva afirman que hoy no se debería hablar de la iglesia; más bien, debemos simplemente amar al Señor, predicar el evangelio y ayudar a los creyentes a ser espirituales. Muchos de los que toman esta postura se oponen al recobro actual del Señor. No obstante, a pesar de la oposición, tenemos la certeza de que la vida de iglesia será plenamente recobrada en esta era, no en la venidera.

  Decir que la vida de iglesia sólo existirá en la era venidera es contrario a las Escrituras. La próxima era no será la era de la iglesia, sino la del reino. El Señor necesita la vida de iglesia en la era actual, antes de volver, para avergonzar al enemigo. Creo firmemente que por siglos y siglos, Satanás, el enemigo de Dios, ha desafiado a Cristo con respecto a la iglesia. Tal vez le ha dicho: “¿Dónde está Tu iglesia? Muéstrame la iglesia que prometiste edificar. Algunos de Tus siervos incluso enseñan que no se puede practicar la vida de iglesia en esta era”. A esto, Cristo quizás responde: “Satanás, mira a las iglesias locales. Considera cuántos de entre Mi pueblo testifican que es factible llevar la vida de iglesia en esta era. Además, ellos no sólo están en pro de la vida de iglesia, sino que de hecho experimentan la vida de iglesia de manera práctica”.

De regreso a Jerusalén

  Creemos que en los años venideros, el Señor propagará la vida de iglesia a Inglaterra, a Alemania, a Francia y a Italia. Además, creemos que un día habrá una iglesia en Roma, e incluso en Jerusalén, donde comenzó la vida de iglesia hace más de diecinueve siglos. Hechos 1:9-12 nos dice que Cristo ascendió desde el monte de los Olivos, y Zacarías 14:4 revela que Cristo regresará allí mismo. Conforme al mismo principio, el Señor empezó Su iglesia en Jerusalén, y yo creo que el recobro de Su iglesia regresará a Jerusalén.

  Por muchos años me sentí turbado ante todo lo que se perdió en China. Después de más de veinte años de trabajo, para 1948 existían iglesias en todas sus ciudades principales. Luego, de repente, todo se perdió. Un día, después de que habían pasado muchos años, vi algo alentador con respecto a todo esto. Me di cuenta de que en la década de 1920, el Señor deseaba establecer la vida de iglesia apropiada. Sin embargo, debido a que Europa y Estados Unidos habían sido afectados por la religión, el Señor se vio obligado a ir a un país pagano del Lejano Oriente, para recobrar la vida de iglesia. El hermano Nee nos dijo una vez que el Señor fue a China porque ésta era una tierra virgen donde se podía cultivar la vida de iglesia. No obstante, el Señor sabía que China, debido principalmente al idioma, no era el mejor lugar para propagar Su recobro. Mucho de lo que el Señor nos había revelado quedó sepultado en el idioma chino. Con todo, Dios usó la tierra virgen de China como un vivero. Allí, en ese suelo, fue sembrado Watchman Nee, y la vida de iglesia comenzó a crecer. Luego, al perderse lo que había en China, el recobro fue transplantado a Estados Unidos. Sin embargo, Estados Unidos no era la meta, sino un peldaño que propiciaba la extensión del recobro a Europa y finalmente a Jerusalén. El Señor comenzó en Jerusalén y de ahí propagó la iglesia a Grecia e Italia. Yo creo que El regresará a Jerusalén, pasando por Italia y Grecia. Anhelo que haya una iglesia en Jerusalén esperando al Señor Jesús cuando El regrese.

  En cuanto al recobro de la vida de iglesia, el Señor Jesús no puede ser derrotado. Cuando el ejército japonés invadió Filipinas durante la segunda guerra mundial, el general MacArthur se vio obligado a replegar sus tropas; pero juró regresar. Y como todos sabemos, el general MacArthur regresó a Filipinas. De la misma manera, por mucho que haga Satanás para dañar a la iglesia, el Señor Jesús regresará, y Su iglesia lo estará esperando. Posiblemente habrá una iglesia en la ciudad de Jerusalén. Quizás el salón de reuniones estará a poca distancia del monte de los Olivos, desde donde el Señor ascendió y al cual descenderá a Su regreso. Sería una vergüenza para el Señor Jesús que El regresara y no hubiera una iglesia en Jerusalén preparada para El. Pero el Señor no sufrirá esa vergüenza. Por esta razón, El espera que Su recobro se extienda a Europa y finalmente a Jerusalén.

  ¡Que el Señor nos inspire a participar de Su mover en Su recobro! ¡Quiera El propagar la vida de iglesia a todo Europa, al Medio Oriente y a Jerusalén! ¡Tal vez un día tendremos una reunión de oración en el huerto de Getsemaní, el cual está ubicado al pie del monte de los Olivos, y oraremos ahí con fervor por la venida del Señor!

  Todos necesitamos disfrutar a Cristo y experimentarlo como el Cristo que ama a la iglesia. Puesto que nosotros también amamos a la iglesia, somos uno con El para la extensión de Su recobro a todo el mundo, y de regreso a Jerusalén. ¡Cuánto ama Cristo a la iglesia! El está en nosotros como el Cristo que ama a la iglesia. Su amor por la iglesia nos motiva a entregarnos absolutamente al recobro de la vida de iglesia.

EL CRISTO QUE CREO EL NUEVO HOMBRE

  En 2:15 y 16 vemos que Cristo también es Aquel que crea al nuevo hombre. Por siglos los cristianos han hablado de la muerte de Cristo en la cruz, sin comprender que el objetivo principal por el cual murió fue crear al nuevo hombre. Cristo abolió en Su carne todas las ordenanzas para crear en Sí mismo un solo y nuevo hombre. La cruz no sólo nos trae salvación, liberación y victoria, sino que también crea al nuevo hombre. Para que el nuevo hombre fuera creado, se requería que todas las ordenanzas fueran abolidas. ¡Alabado sea el Señor porque El es el Cristo que crea al nuevo hombre! Al abolir las ordenanzas en la cruz, El creó de los judíos y gentiles, un solo y nuevo hombre.

EL CRISTO EN EL CUAL TODAS LAS COSAS SON REUNIDAS BAJO UNA CABEZA

  En 1:20-23 vemos que Cristo es también el Cristo en el cual todas las cosas son reunidas bajo una cabeza. Dios lo hizo sentar a Su diestra en los lugares celestiales y sometió todas las cosas bajo Sus pies. Además, Cristo fue hecho Cabeza sobre todas las cosas y, como tal, fue dado a la iglesia. La autoridad sobre todas las cosas le fue dada a Cristo como un don de parte de Dios.

EL CRISTO QUE PRODUCE LOS DONES Y LOS REPARTE

  El capítulo cuatro revela que Cristo es Aquel que produce y reparte los dones (4:7-8, 11-12). Puesto que Cristo fue dado por Cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, El puede producir dones y presentarlos a la iglesia. Efesios 1:22 declara que Cristo fue dado por Cabeza sobre todas las cosas a la iglesia. La pequeña preposición “a” es crucial; ella implica una trasmisión. Todo lo que Cristo, la Cabeza, logró y obtuvo se trasmite a la iglesia, Su Cuerpo. En esta trasmisión la iglesia comparte con Cristo todos los logros de El. Puesto que todo lo que Cristo es y tiene es trasmitido a la iglesia, El puede constituirnos dones para el Cuerpo.

  Ya mencionamos que es al descender y ascender que Cristo nos constituye dones para la iglesia. Mediante ese recorrido, al descender y ascender El dentro de nosotros, somos hechos dones útiles para la iglesia.

  Cuando se inició la vida de iglesia en Los Angeles, todos nos sentíamos débiles e inútiles; nos preguntábamos cómo podríamos tomar cuidado de la iglesia. Sin embargo, al descender y ascender Cristo en nosotros, muchos han sido constituidos dones útiles. El liderazgo necesario para propagar la vida de iglesia se produce de esta manera. A medida que los hermanos experimentan al Cristo que desciende y asciende en ellos, llegan a ser los líderes idóneos para atender las necesidades de las iglesias que el Señor va levantando. Este liderazgo no es producto de la educación ni del adiestramiento humanos; se produce del Cristo que desciende y asciende. Debemos alabar al Señor por este recorrido, por el maravilloso tráfico de doble vía que El recorre de los cielos a la tierra, y viceversa. Es mediante este tráfico que el Cristo que produce los dones y los reparte genera dones para Su Cuerpo.

EL CRISTO QUE HACE SU HOGAR EN NOSOTROS

  Finalmente, como lo revela Efesios 3:17, Cristo es Aquel que hace Su hogar en nuestros corazones. El ya no está sin hogar, pues está haciendo Su hogar en nuestros corazones. Cuanto más Cristo se establece en nuestros corazones, más puede jactarse ante Satanás de tener un hogar en Sus creyentes.

  Que estos cinco aspectos de Cristo queden grabados en nosotros. El es el Cristo que ama a la iglesia, el Cristo que crea el nuevo hombre, el Cristo en quien todas las cosas son reunidas bajo una cabeza, el Cristo que produce y reparte los dones, y el Cristo que hace Su hogar en nuestros corazones. ¡Qué maravilloso Cristo tenemos!

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