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Mensaje 179

El tiempo que Moisés paso con Dios

(2)

  Lectura bíblica: Éx. 34

  Los versículos 18 a 35 de Exodo 34 abarcan tres asuntos importantes: la carga que sentía Dios por Su pueblo en Su deseo de que festejaran y descansaran con El, las cinco condiciones para disfrutar al Señor, y la impartición de Dios en Moisés. En este mensaje, estudiaremos acerca de la carga relacionada con el festejo y el descanso con el Señor.

FESTEJAR Y DESCANSAR

  En el versículo 18, el Señor declara : “la fiesta de los panes sin levadura guardarás; siete días comerás pan sin levadura, según te he mandado en el tiempo señalado del mes de Abib; porque en el mes de Abib saliste de Egipto.” Luego en los versículos 21 y 22, El prosigue y habla de la observancia del sábado, de la fiesta de las semanas y la fiesta de las primicias de la siega del trigo. En estos versículos, Dios mandó a Su pueblo que festejaran y descansaran con El. En lugar de Moisés, yo hubiera dicho : “Señor, cuando me llamaste a subir a la cumbre del monte, me pediste que trajera dos tablas de piedra. Tú prometiste reinscribir los diez mandamientos en estas tablas, pero ahora no quieres decir nada acerca de estos mandamientos. Mas bien me estas diciendo que debemos festejar y descansar contigo.”

  Dios no deseaba que Su pueblo procurara guardar los diez mandamientos. El anhelaba que Su pueblo lo disfrutara a El, que festejaran en El y descansaran con El. Esto va en contra de nuestro deseo natural de hacer siempre algo por Dios.

  Consideremos la parábola del hijo pródigo en Lucas 15. Cuando el hijo pródigo volvió con su padre, le dijo : “Hazme como a uno de tus jornaleros” (Lc. 15-19). Esto indica que a su regreso el hijo pródigo deseaba hacer algo por su padre, pero éste no tenía en su corazón el deseo de escuchar esta clase de hablar. El dijo inmediatamente a los siervos : “Traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y regocigémonos” (v. 23). El padre deseaba que todos tuviesen una fiesta. Al festejar todos juntos, se regocijarían y descansarían.

  Moisés no sospechaba que Dios no deseaba que Su pueblo guardara Sus mandamientos. La observancia de los mandamiento debe ser el resultado del festejo y del descanso con el Señor. Si los hijos de Israel hubieran festejado con el Señor de una manera adecuada y hubieran descansado continuamente con El, no habrían tenido ningún problema en observar los diez mandamientos. Podemos aplicar este principio a nosotros hoy en día. Si festejamos con el Señor a diario y descansamos con El durante el día, todo irá bien en nuestro diario vivir. No obstante, un hermano puede intentar ser un buen esposo sin festejar con el Señor ni descansar en El. Del mismo modo, una hermana puede intentar ser una buena esposa sin disfrutar de este festejo y descanso. Si no festejamos con el Señor y no descansamos en El, seremos maridos o esposas lamentables. En luego de intentar cumplir con Efesios 5, deberíamos simplemente festejar con el Señor varias veces al día. Por la mañana, disfrutaremos de la fiesta de los panes sin levadura; durante el día, de la fiesta de Pentecostés; y por la tarde, de las fiestas de los tabernáculos. Los hijos de Israel disfrutaban de estas fiestas cada año, pero nosotros deberíamos disfrutarlas a diario. Además, deberíamos descansar con el Señor varias veces en el transcurso del día. Los hijos de Israel observaban el sábado una vez por semana, pero nosotros deberíamos tener el descanso del sábado muchas veces durante el día. De hecho, deberíamos descansar cada hora con el Señor. Si festejamos y descansamos con el Señor de esta manera, ciertamente experimentaremos Efesios 5.

TRES FIESTAS

  El Antiguo Testamento nos enseña que Dios mandó que los hijos de Israel observaran siete fiestas cada año: la Pascua, la fiesta de los panes sin levadura, la fiesta de las primicias, la fiesta de las semanas (Pentecostés), las fiestas de las trompetas, la fiesta de la expiación, y la fiesta de los tabernáculos, (llamada también la fiesta de las primicias de la siega del trigo). La fiesta de los panes sin levadura seguía inmediatamente la fiesta de la Pascua en el mes de Abib, al principio del año. Abib, el primer mes del año, indica un nuevo comienzo. La palabra Abib significa “un brote tierno”. La fiesta de la Pascua y la fiesta de los panes sin levadura eran verdaderamente una sola fiesta. Podemos afirmar que el primer día era la fiesta de la Pascua y los días siguientes eran la fiesta de los panes sin levadura. Esto indica que inmediatamente después de disfrutar la Pascua, debemos purificarnos de toda levadura si queremos observar la fiesta de los panes sin levadura. Observar la fiesta de los panes sin levadura significa llevar una vida pura, una vida sin pecado, sin levadura.

  La fiesta de las primicias conduce a la fiesta de Pentecostés. Entre las fiestas de los panes sin levadura y de las primicias de la siega del trigo, hay regocijo por el producto de la buena tierra durante la fiesta de las primicias. Hacia el fin del año, en la fiesta de las primicias de la siega del trigo, el pueblo de Dios tenía el pleno disfrute de los productos de la buena tierra.

  Todas esas fiestas mencionadas en Exodo 34 tienen como fin nuestro disfrute. Al principio, podemos decir que estamos sembrando y cultivando, y luego empezamos a disfrutar de los productos, pero al final tenemos la plena cosecha para nuestro pleno disfrute. Las fiestas observadas en el intervalo no eran tan cruciales en cuanto al disfrute de la buena tierra. He aquí el punto importante: el relato de Exodo 34 indica que Dios deseaba que Su pueblo tuviese el pleno disfrute de la buena tierra.

  Aparte de las fiestas, los hijos de Israel debían observar el sábado cada semana. Por muy ocupados que estuviesen, debían apartar un día por semana para dejar de trabajar y descansar con el Señor.

FESTEJAR Y DESCANSAR A DIARIO

  En estos versículos de Exodo 34, vemos el festejo y el descanso. Hoy debemos disfrutar dos cosas. Cada día debemos festejar y descansar. No podemos festejar todo el día, pero sí podemos disfrutar de una fiesta tres veces al día, por la mañana, a mediodía, y por la tarde. Además, debemos descansar con el Señor a menudo durante el día. Debemos festejar con el Señor por lo menos tres veces al día, y descansar con El muchas veces cada día. Deberíamos hacer una pausa repetidas veces para recordar al Señor y descansar con El. Supongamos que apartamos un tiempo de pausa cada veinte minutos para disfrutar de un descanso con el Señor. Si restamos ocho horas para el sueño, eso nos permitiría descansar con el Señor por lo menos cuarenta y ocho veces durante el día. ¡Que maravilloso sería tener un sábado cada veinte minutos!

  El sábado significa apartar un tiempo para recordar al Señor, un tiempo para recordar a nuestro creador. Si no apartamos un tiempo para el descanso del sábado, eso significa que nos olvidamos del Señor, pero cada vez que tenemos un sábado, lo recordamos a El. Ciertamente no nos cuesta mucho trabajo recordar al Señor cada quince o veinte minutos. Iniciemos esta práctica de recordar al Señor y de descansar en El continuamente durante el día.

LA FIESTA DE LOS PANES SIN LEVADURA

  Como lo hemos señalado, Exodo 34:18 no menciona la fiesta de la Pascua, sino la fiesta de los panes sin levadura. La razón es sencilla: aquí no se trata de la salvación, sino de nuestra comunión con Dios. Ya hemos sido salvos, pero ¿cuál es nuestra situación en cuanto a nuestra comunión con el Señor? Si deseamos mantener comunión con Dios, debemos eliminar toda levadura de nuestras vidas. Esto significa guardar la fiesta de los panes sin levadura.

LA FIESTA DE LAS SEMANAS

  La segunda fiesta mencionada en el capítulo 34 es la fiesta de las semanas, entre la fiesta de los panes sin levadura y la fiesta de las primicias de la siega del trigo. La fiesta de las semanas o Pentecostés es el pleno resultado de la vida de resurrección. Sabemos que la fiesta de las semanas se observan siete semanas después de la fiesta de las primicias. Esta es la razón por la cuál afirmo que la fiesta de Pentecostés es el pleno resultado de la fiesta de las primicias. Las primicias producen Pentecostés. Lo vemos tanto en la tipología del Antiguo Testamento como en el cumplimiento de la tipología en el Nuevo Testamento.

  Las primicias representan al Cristo resucitado. Cristo fue el primero en levantarse de entre los muertos como primicias de la resurrección (1 Co.. 15:20). Esto fue tipificado por las primicias en levítico 23:10-11, ofrendadas a Dios el día después del sábado, el día de resurrección (Mt. 28:1).

  Desde el día de la resurrección de Cristo hasta el día de Pentecostés transcurrieron exactamente cincuenta días. Después de Su resurrección, el Señor Jesús permaneció con Sus discípulos durante cuarenta días. Luego El los dejó y ascendió a los cielos. Después de eso, los discípulos oraron durante diez días. Luego en el día de Pentecostés (Pentecostés significa cincuenta), cincuenta días después de la resurrección de Cristo, se produjo un derramamiento del Espíritu Santo. Este derramamiento del Espíritu Santo fue la plena consecuencia del Cristo resucitado. El Cristo resucitado fue las primicias, la gravilla de cebada, en el día de resurrección. Entonces este Cristo resucitado se manifestó plenamente en el día de Pentecostés. Esto significa que el Cristo resucitado se convirtió en el Espíritu derramado sobre Sus creyentes para el pleno disfrute de ellos.

  Cuando considero las fiestas en el Antiguo Testamento y su cumplimiento en el Nuevo, quedo convencido una vez más de que la Biblia es la palabra de Dios. La Biblia no es un libro escrito por la mente humana. ¡No! La Biblia es verdaderamente la revelación divina. Agustín dijo una vez que el Nuevo Testamento está escondido en el Antiguo y que el Antiguo está expresado en el Nuevo. Esto está correcto. En cuanto a la tipología de las fiestas y su cumplimiento, vemos que el Nuevo Testamento y el Antiguo Testamento corresponden uno con otro.

DISFRUTAR TRES FIESTAS DIARIAS

  Debemos desechar toda la levadura, todas las cosas pecaminosas, de nuestro diario vivir para disfrutar a Cristo. Esto significa que si tenemos la fiesta de los panes sin levadura, tendremos también la fiesta de Pentecostés para el disfrute de Cristo. Hemos visto que debemos tomar a Cristo cada día como sacrificio por el pecado y sacrificio por la culpa. Si aplicamos a Cristo de esta manera cada mañana, desecharemos la levadura de nuestro diario vivir. Esto nos llevará a un Pentecostés diario, al disfrute diario de Cristo. Al final del día tendremos un tiempo de primicias de la siega del trigo, un tiempo de cosecha. Las primicias de la siega del trigo significa cosechar todos los productos a fin de disfrutar plenamente. Experimentar la fiesta de las primicias de la siega del trigo consiste en morar con Dios en el pleno disfrute de Cristo. ¡Cuan maravilloso sería tener una fiesta de las primicias de la siega del trigo cada tarde Terminar el día con la fiesta de las primicias de la siega del trigo consiste en disfrutar plenamente al Señor mientras permanecemos con Dios. Esta es la verdadera fiesta de los tabernáculos.

  Sin embargo, muchos santos no festejan la fiesta de los panes sin levadura por la mañana. Tampoco disfrutan de la fiesta de Pentecostés durante el día. El resultado es éste: al final del día, no han disfrutado la fiesta de las primicias de la siega del trigo, y tampoco la fiesta de los tabernáculos. A menudo pasa lo mismo con nosotros. Vemos ahora que debemos festejar y descansar con el Señor a diario. Cada día debemos disfrutar a Cristo como la fiesta con los panes sin levadura, la fiesta de las semanas, y la fiesta de las primicias de la siega del trigo, y a diario debemos tener muchos sábados para recordar al Señor y descansar en El.

DERRIBAR AL ENEMIGO, DISFRUTANDO AL SEÑOR

  Consideremos ahora Exodo 34:23 y 24 “Tres veces en el año se presentará todo varón tuyo delante de Jehová, el Señor, Dios de Israel. Porque Yo arrojaré a las naciones de tu presencia y ensancharé tu territorio; y ninguno codiciará tu tierra, cuando subas para presentarte delante de Jehová tu Dios tres veces en el año.” En estos versículos, vemos algo crucial indicado por la palabra (porque) al principio del versículo 24. Esta palabra muestra la razón por la cual debemos disfrutar al Señor como la fiesta de los panes sin levadura, la fiesta de la semana, y la fiesta de las primicias de la siega del trigo. Los versículos 23 y 24 enseñan que todo varón debía presentarse tres veces al año delante del Señor, pues El Señor arrojará a las naciones y ensanchará el territorio de los hijos de Israel. Las naciones poseían el país, pero el Señor prometió que El los arrojaría, los echaría fuera. Además, el Señor prometió ensanchar el territorio de los hijos de Israel. Esto representa el agrandamiento de nuestra capacidad de disfrutar a Cristo.

  Algunos hijos de Israel habrán pensado: “Si pasamos siete días en la fiesta de los panes sin levadura, ningún varón quedará disponible para montar guardia contra el enemigo. Supongamos que los filisteos ataquen nuestras tierras durante la fiesta ¿Cómo podremos defendernos?” Aquí el Señor parece decir: “Quédense todos en paz. Si ustedes suben para festejar conmigo tres veces al año, este festejo mantendrá lejos al enemigo codicioso ”

  Este principio es muy significativo. El hecho de que el Señor arrojará a las naciones y ensanchará el territorio indica que si descuidamos el disfrute del Señor, los enemigos vendrán y nos atacarán. Por ejemplo, si usted no disfruta al Señor cada día, puede ser atacado y vencido por su mal genio. Además, se presentarán muchas cosas más que lo vencerán a usted. No obstante, si usted cuida del disfrute del Señor, este disfrute mantendrá lejos de usted toda influencia maligna.

  Quisiera llamarles la atención sobre la palabra “codiciada” en el versículo 24. Muchas cosas negativas quisieran apoderarse de nosotros y poseernos. No obstante, nuestra falta de comprensión nos induce a esperar que los enemigos quedarán lejos de nosotros, aún cuando no disfrutemos al Señor, pero la experiencia nos enseña que si no disfrutamos al Señor, nos atacarán muchos “gérmenes”. Podemos usar nuestro cuerpo físico como ilustración. Si deseamos tener un cuerpo sano, debemos comer adecuadamente y llevar una buena dieta. Si usted come sano, muchas “larvas” serán matadas y muchos gérmenes quedarán alejados de usted. Esto ilustra el hecho de que la mejor manera de combatir el enemigo consiste en disfrutar al Señor.

  Puedo dar testimonio que el disfrute del Señor es el verdadero combate contra el enemigo. Luchamos acertadamente cuando festejamos. Cada día combato los gérmenes malignos comiendo sano. No sé cuantos gérmenes han vencido mi dieta sana cada día. Del mismo modo, debemos disfrutar al Señor cada día festejando con El. Si cuidamos el disfrute del Señor, los enemigos se mantendrán alejados de nosotros, ¡Esto es maravilloso!

  No debemos temer que el enemigo venga y nos ataque mientras tomemos el tiempo de disfrutar al Señor. Según la promesa del Señor en Exodo 34:23 y 24, podemos estar en paz. Si tomamos cuidado de festejar con el Señor, El cuidará de los enemigos codiciosos. En realidad, nuestro disfrute del Señor alejará al enemigo.

  El Señor ha prometido arrojar al enemigo, y ensanchar el territorio de la buena tierra, y alejar a los enemigos codiciosos lejos de la buena tierra. Esto significa que El anulará todas nuestras preocupaciones y lo que nos usurpa, ensanchará el territorio de Cristo, y guardará el disfrute de Cristo.

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