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Mensajes del libro «Estudio-Vida de 1 Tesalonicenses»
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Mensaje 6

EL DIOS TRIUNO CORPORIFICADO EN LA PALABRA PARA PRODUCIR UNA VIDA SANTA PARA LA VIDA DE IGLESIA

(2)

  Lectura bíblica: 1 Ts. 1:1-10

  En el mensaje anterior vimos que el Dios Triuno se revela en el capítulo uno de 1 Tesalonicenses. En los versículos 1 y 3 Pablo habla de Dios el Padre; en el versículo 10, del Hijo; y en los versículos 5 y 6, del Espíritu Santo. Según 1:1, la iglesia de los tesalonicenses estaba en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. Esto indica que la iglesia está en el Dios Triuno. En este mensaje veremos nuevamente, a partir de 1 Tesalonicenses 1, cómo este Dios Triuno nos es ministrado.

LA PALABRA DEL SEÑOR Y LA FE PARA CON DIOS

  En los versículos 5 y 6 Pablo dice: “Pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis qué clase de personas fuimos entre vosotros por amor de vosotros. Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, habiendo recibido la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo”. Según estos versículos, predicar el evangelio es predicar la palabra. El evangelio predicado por los apóstoles fue la palabra que los tesalonicenses recibieron. En el versículo 8 Pablo añade: “Porque partiendo de vosotros ha resonado la palabra del Señor, no sólo en Macedonia y Acaya, sino que también en todo lugar vuestra fe para con Dios se ha extendido, de modo que nosotros no tenemos necesidad de decir nada”. Primero, los tesalonicenses recibieron la palabra, y luego, la hicieron resonar.

  En el versículo 8, la palabra del Señor y la fe para con Dios son frases sinónimas. Este versículo dice que partiendo de los tesalonicenses resonó la palabra del Señor y que su fe para con Dios se extendió. De este modo, la palabra que resuena es la fe que se extiende.

  ¿Qué es la fe? Casi nadie puede dar una definición satisfactoria. Es muy difícil definir lo que es la fe. No obstante, al examinar detenidamente estos versículos, podemos obtener un entendimiento adecuado de lo que es la fe.

  En primer lugar, la fe está relacionada con el hecho de que se nos predique la palabra. Además, la fe incluye el hecho de que recibamos la palabra y la hagamos resonar. Esta clase de palabra es fe. La palabra del evangelio es predicada, recibida y declarada. Es de esta manera que la palabra se convierte en fe dentro de nosotros. La palabra que el predicador nos habla es el evangelio; no obstante, cuando recibimos la palabra, y especialmente cuando la hacemos resonar, ésta se convierte en fe dentro de nosotros.

  Supongamos que alguien predica el evangelio a un incrédulo y le habla acerca de la caída del hombre y de la salvación de Dios. Le dice a este incrédulo que en Cristo, Dios se encarnó, que fue crucificado por nuestros pecados, que resucitó de entre los muertos y que llegó a ser el Espíritu vivificante a fin de morar en nosotros. Cuando este incrédulo recibe la palabra del evangelio y la declara, ésta se convierte en fe.

EL CONTENIDO DE LA PALABRA PREDICADA POR PABLO

  Ahora debemos estudiar el contenido de la palabra, el evangelio, que Pablo predicó. Sin duda, Pablo predicó al Dios Triuno. En el versículo 4 él dice: “Porque conocemos, hermanos amados por Dios, vuestra elección”. La elección hace alusión a la obra que realizó el Padre en la eternidad pasada. Fue en aquel entonces que Dios nos eligió. En el versículo 10 Pablo habla del Hijo y dice que Él es quien nos libra. El Hijo es el Salvador, el Libertador. En el versículo 5 Pablo dice que el evangelio que ellos predicaron vino en poder y en el Espíritu Santo; y en el versículo 6 vemos que los tesalonicenses recibieron la palabra con gozo del Espíritu Santo. El hecho de que el evangelio hubiese sido predicado en el Espíritu Santo indica que el Espíritu es quien nos transmite las cosas de Dios. De este modo, Dios el Padre nos escogió, Dios el Hijo efectuó la redención para liberarnos, y Dios el Espíritu nos transmite todas las cosas divinas. Éste es el contenido de la palabra predicada por Pablo como evangelio. Ésta es la razón por la que digo que el Dios Triuno está corporificado en la palabra.

  Un hermano puede dar un breve mensaje del evangelio en el que diga que Dios creó al hombre, que el hombre cayó, que Cristo vino a morir en la cruz por nuestros pecados y que ahora el Espíritu desea regenerarnos. Aun en un mensaje tan corto, se incluye a Dios el Padre, a Dios el Hijo y a Dios el Espíritu. Éste es el contenido del evangelio adecuado, un evangelio que es la palabra divina en la cual se halla corporificado el Dios Triuno y en la que se proclama lo que el Padre hizo, lo que el Hijo realizó y lo que el Espíritu ejecuta. Cuando una persona cree en esta palabra y la recibe, la palabra se convierte en fe dentro de ella.

  ¿Se dan cuenta de lo que sucede cuando el Dios Triuno es ministrado a una persona a través de la palabra, y esa persona recibe la palabra de tal forma que llega a ser fe dentro de ella? En ese momento, esa persona experimenta un nuevo nacimiento; ella nace de Dios. Todos nosotros éramos pecadores, pero, por medio de la fe, llegamos a ser hijos de Dios. Por medio de la fe, experimentamos un nuevo nacimiento.

  La fe no consiste en esforzarnos por creer en algo que nos parece imposible creer. Cuando prediquemos el evangelio, no obliguemos a nadie a creer; más bien, presentémosle al Dios Triuno como la persona más querida, más preciosa y más inestimable que existe. Cuando las personas oigan acerca de esta persona tan atractiva, apreciarán lo que les decimos y recibirán nuestra palabra. La palabra que ellas reciban se convertirá entonces en su fe. Esto es lo que significa creer.

LOS DOS ASPECTOS DE LA FE

  La fe posee dos aspectos: el aspecto objetivo y el aspecto subjetivo. Cuando recibimos la palabra de Dios, ésta llega a ser tanto nuestra fe objetiva como nuestra fe subjetiva. La fe objetiva denota las cosas en las que creemos, mientras que la fe subjetiva se refiere a nuestra acción de creer. Por medio de esta fe somos regenerados, nacemos de Dios y se da inicio a una relación de vida entre nosotros y Dios. Aun más, por medio de esta fe, somos puestos en Cristo. Anteriormente, estábamos fuera de Cristo; pero ahora, por medio de la fe, estamos en Cristo. Esto significa que ahora hay una unión orgánica entre nosotros y Cristo. Éste es el comienzo de nuestra vida cristiana, y este vivir es un vivir santo que redunda en la vida de iglesia. Así que, el Dios Triuno es transmitido a nuestro ser para que tengamos una nueva vida, la vida divina. En virtud de esta nueva vida tenemos una relación de vida con Dios y una unión orgánica con Cristo. Y mediante esta relación y esta unión empezamos nuestra vida cristiana, la cual es una vida de santidad, una vida santa para la vida de iglesia.

LA OBRA DE FE

  Después de haber examinado el versículo 1 de manera exhaustiva, prosigamos ahora al versículo 3. Aquí Pablo dice: “Acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro de vuestra obra de fe, de vuestro trabajo de amor y de vuestra perseverancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo”. En este versículo Pablo habla de tres asuntos: la obra de fe, el trabajo de amor y la perseverancia en la esperanza. La obra de fe viene primero. La fe viene cuando recibimos la palabra, la cual es la corporificación del Dios Triuno. Cuando recibimos esta palabra, se produjo en nosotros la fe. Ya vimos que esta fe es tanto objetiva como subjetiva.

  En griego, la palabra “fe” que aparece en el versículo 3 está precedida por un articulo definido, es decir, se habla de la obra de la fe. Tal fe es la palabra de Dios recibida por nosotros. La palabra que nos es predicada y que nosotros recibimos, llega a ser fe. Debido a que esta fe es viviente y activa, ella da por resultado la obra de la fe.

  La palabra griega traducida “obra” en el versículo 3 es érgon, que comúnmente se traduce obra. Pablo usa esta palabra en Romanos 3:20, donde dice: “Ya que por las obras de la ley ninguna carne será justificada delante de El”. En Romanos 3:20, las “obras” principalmente se refieren a nuestra conducta, a nuestro comportamiento. Lo que Pablo dice en este versículo es que ninguna persona caída puede ser justificada delante de Dios por su buena conducta. De manera que, la palabra “obras” en 3:20 no se refiere a una labor o a una tarea que nosotros realizamos, sino a hechos específicos relacionados con nuestro comportamiento. ¿Qué significa entonces la palabra “obra” en el versículo 3? ¿Se refiere a dichos hechos o a algún tipo de tarea? De hecho, en el griego, esta palabra denota actos, acciones, actividades. Incluye todo lo relacionado con nuestras acciones. Nuestras acciones incluyen nuestros hechos, nuestra conducta y muchas cosas más. Por lo tanto, la obra de fe se refiere a todos los actos o acciones, de la fe.

  Supongamos que un evangelista predica el evangelio a un incrédulo y éste recibe la palabra, y luego se produce la fe dentro de él, mediante la cual nace de Dios y es puesto en Cristo. Ahora que él tiene fe, ciertas acciones seguirán. Por ejemplo, tal vez él declare espontáneamente: “¡Oh Señor Jesús, Tú eres muy precioso!”. Luego, es posible que vaya a su casa y predique a su esposa e hijos cómo creer en el Señor Jesús. Tanto su declaración acerca del Señor como su predicación son obras de fe. En la fe están implícitos Dios, la gracia, el poder, la luz y muchas cosas más. Por esta razón, cuando un nuevo creyente le predica a su esposa acerca de Cristo, la fe que está en él puede iluminarlo con respecto a su actitud para con ella. Entonces, él confesará sus faltas al Señor y le pedirá disculpas a su esposa respecto a ciertos asuntos. Esto es también una obra de fe.

  En 1 Tesalonicenses 1:9 dice: “Porque ellos mismos cuentan de vosotros cómo fue nuestra entrada entre vosotros, y cómo os volvisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero”. Aquí Pablo habla de volverse de los ídolos a Dios. Ésta es la primera acción de la fe. Todo aquel que tenga fe se volverá de los ídolos a Dios.

  La obra de fe incluye todas las acciones que emanan de nuestra fe viva. Incluye la manera en que nos relacionamos con los demás y todo lo que atañe a nuestro comportamiento. Antes de ser salva, una persona puede haber sido descortés con los demás y áspera en muchos aspectos de su comportamiento. Pero una vez que tiene fe en el Señor, esta fe no le permitirá seguir tratando a los demás de la misma manera. Aun más, le será difícil ser áspera. Puedo testificar de esto por experiencia propia. Desde mi juventud, odiaba los perros y en ocasiones los maltrataba. Pero después que fui salvo, la fe en mí ya no me dejaba comportarme de esa manera. Este tipo de cambio en el comportamiento es una acción que emana de la fe.

  Las personas que tienen fe son muy diferentes de los que no tienen fe. Antes de tener fe, algunos se deleitaban en cosas pecaminosas. Pero ahora que tienen fe, ya no sienten deleite en dichas cosas. Espontáneamente, se abstienen de tales cosas, lo cual es una acción, una obra, de fe. Otros, antes de ser salvos, no eran buenos vecinos, pero después de ser salvos y de que llegaron a tener fe, se volvieron muy bondadosos, afables, amorosos y considerados. Nadie les enseñó a ser diferentes. El cambio fue producido por la fe que operaba en ellos. La fe los motivó a ser serviciales con los demás, especialmente con otros creyentes. Éste es otro ejemplo de la obra de fe.

  La obra de fe denota las acciones apropiadas de un creyente genuino. No consiste en realizar cierta tarea ni en hacer buenas obras para ayudar a otros. No; más bien, abarca nuestras acciones cotidianas como creyentes, acciones que emanan de la fe. Éste era el concepto de Pablo cuando escribió acerca de la obra de fe. Mientras oraba por los tesalonicenses, él se acordaba de acciones de fe que ellos habían realizado.

EL TRABAJO DE AMOR

  Según el versículo 3, el trabajo de amor viene después de la obra de fe. Este trabajo de amor es verdaderamente un trabajo; no es meramente una acción o cierta clase de conducta, sino algo que implica afán, esfuerzo, lucha.

  Hemos hecho notar que la obra de fe comienza cuando nos volvemos de los ídolos a Dios. La obra de fe ciertamente implica una conversión semejante. Por consiguiente, volvernos de los ídolos a Dios está relacionado con la obra de fe. Ahora debemos ver que servir al Dios vivo está relacionado con el trabajo de amor. Nosotros trabajamos para servir a nuestro Dios, quien es un Dios vivo. Servimos al Dios vivo porque lo amamos. Gálatas 5:6 dice que la fe opera por medio del amor. Este amor tiene que ver principalmente con el servicio que rendimos a nuestro Dios viviente.

  La fe que está en nosotros produce diversas acciones. Además, esta fe opera en amor. En amor, nosotros, como creyentes que somos, debemos esforzarnos por servir a nuestro Dios viviente. Nuestro Dios es un Dios vivo. Puesto que es una persona viva, Él nos habla todo el tiempo, y nosotros le servimos.

  No es fácil servir a Dios, pues esto implica mucho trabajo. Pablo incluso dice que es una lucha. Por lo tanto, si queremos servir al Dios vivo, tendremos que luchar. En todo lo que Dios nos indique interiormente y en todo lo que Él nos pida que hagamos, debemos obedecerle. En esto consiste servir al Dios vivo. Este servicio requiere que le amemos. Así que, primero debemos amar a Dios, y luego este amor nos motivará a laborar y a servirle.

LA PERSEVERANCIA EN LA ESPERANZA

  Finalmente, en el versículo 3 Pablo habla de la perseverancia en la esperanza. Sin duda, la perseverancia en la esperanza, mencionada en el versículo 3, concuerda con la frase “y esperar de los cielos a Su Hijo”, que se menciona en el versículo 10. Si tenemos perseverancia en la esperanza, esperaremos de los cielos al Hijo de Dios.

  Ahora podemos ver en qué consiste la vida cristiana como aquella vida santa que se requiere para la vida de iglesia. Esta vida se origina en el Dios Triuno. Cuando la palabra nos es predicada y nosotros la recibimos, empezamos a tener una relación de vida con Dios el Padre y a participar de una unión orgánica con Cristo. Esto se produce por medio de la fe. Luego, esta fe opera, actúa y produce muchas cosas. En particular, hace que nos volvamos de todo lo que no es Dios a Dios mismo. Además, por amor trabajamos, luchamos y nos esforzamos por servir al Dios vivo. Al mismo tiempo, puesto que perseveramos en la esperanza, aguardamos el regreso del Hijo de Dios. Ésta es ciertamente una vida santa, una vida santificada y apartada para Dios. Según el versículo 7 del capítulo cuatro, Dios nos llamó en tal vida, y según el versículo 23 del capítulo cinco, Dios ahora nos santifica por completo a fin de que llevemos esta clase de vida y podamos tener una vida de iglesia apropiada.

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