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Mensajes del libro «Estudio-Vida de Joel»
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Mensaje 2

EL CONTENIDO

(1)

  Lectura bíblica: Jl. 1:2-20; 2:1-11

  El contenido del libro de Joel abarca tres asuntos principales. El primer punto principal es la plaga de las cuatro clases de langostas (las naciones) o de una sola clase de langosta en cuatro etapas. El segundo punto principal es el derramamiento del Espíritu consumado. Este derramamiento dio inicio a la vida de iglesia, la cual es el contenido de la era de misterio. El tercer punto principal es la restauración, no solamente de Israel sino del universo entero. Esta restauración culminará en el cielo nuevo y la tierra nueva con la Nueva Jerusalén. En este mensaje consideraremos el primero de estos tres puntos principales.

I. LA PLAGA DE LANGOSTAS (LAS NACIONES)

  La plaga de langostas (las naciones) es abarcada en 1:2—2:11.

A. La seriedad de esta profecía

  Joel 1:2-4 nos muestra cuán seria es esta profecía.

1. Un mensaje para los ancianos entre el pueblo y para todos los habitantes del país

  Los ancianos entre el pueblo deben escuchar este mensaje, y todos los habitantes del país deben prestar atención. Ellos deben contárselo a sus hijos, y sus hijos a sus hijos, y los hijos de éstos a la siguiente generación (vs. 2-3; Sal. 78:6).

2. La langosta que corta, la langosta que pulula, la langosta que lame y la langosta que consume

  Joel 1:4 dice que lo que dejó la langosta que corta, lo comió la langosta que pulula; lo que dejó la langosta que pulula, lo comió la langosta que lame; y lo que dejó la langosta que lame, lo comió la langosta que consume. En este versículo se usan cuatro expresiones para calificar a las langostas, probablemente refiriéndose a una sola clase de langosta en diferentes etapas de crecimiento. Como veremos, esta única clase de langosta en cuatro diferentes etapas corresponde a las cuatro secciones de la gran imagen humana descrita en Daniel 2, a las cuatro bestias de Daniel 7 y a los cuatro cuernos de Zacarías 1. La langosta que corta se refiere al Imperio babilónico; la langosta que pulula, al Imperio medo-persa; la langosta que lame, al Imperio griego; y la langosta que consume, al Imperio romano.

B. Una nación fuerte e innumerable sube contra la tierra de Jehová

  Joel 1:6a habla de una nación fuerte e innumerable que sube contra la tierra de Jehová.

1. Comparada a un tipo de langosta en cuatro etapas

  La llegada de una nación así es comparada a un tipo de langosta en cuatro diferentes etapas: la langosta que corta, la langosta que pulula, la langosta que lame y la langosta que consume (v. 4; 2:2, 4-11). Las cuatro clases sucesivas de langostas se refieren a las naciones que devastaron a Israel en cuatro imperios consecutivos: Babilonia, Medo-Persia, Grecia y Roma.

2. Comparada además a la gran imagen humana en sus cuatro secciones

  Esta nación poderosa es comparada además a la gran imagen humana en sus cuatro secciones: la cabeza de oro, Babilonia; el pecho y los brazos de plata, Medo-Persia; el abdomen y los muslos de bronce, Grecia; y las piernas de hierro con sus pies, Roma (Dn. 2:31-33).

3. Comparada además a cuatro bestias

  Que una nación poderosa e innumerable subiera así se compara además a cuatro bestias: un león, un oso, un leopardo y la bestia que constituye la totalidad de las tres primeras (Dn. 7:2-8; Ap. 13:2a).

4. Comparada por último a cuatro cuernos

  Esta nación es comparada por último a cuatro cuernos (Zac. 1:18-21). Los cuatros cuernos, las cuatro bestias, las cuatro secciones de la gran imagen y las cuatro clases de langostas se refieren, todos, a los mismos cuatro imperios. A lo largo de la historia humana, en el trato de Dios para con Israel y en Su castigo para los gentiles, estos cuatro imperios han sido, y todavía son, el centro.

5. Devasta la tierra de Jehová

  La nación mencionada en Joel 1:6a vino a devastar la tierra de Jehová devorando y despedazando a la gente y convirtiendo esa tierra en desolación (vs. 6b-7a; 2:3; Dn. 7:7; Is. 10:3; Jer. 25:11). A causa de esta desolación, no hubo alimento para alimentar a la gente ni vino para alegrarla (Jl. 1:5, 7, 10-12, 16a, 17), tampoco hubo ofrenda de harina ni libación que los sacerdotes pudieran ofrecer a Dios en Su templo (vs. 9, 13, 16b), ni hubo pasto para las bestias, los hatos de vacas y los rebaños de ovejas (vs. 18-20).

6. Desde Nabucodonosor, el primer rey del Imperio babilónico, hasta el último césar del Imperio romano

  Los imperios que han devastado la tierra de Jehová incluyen los imperios que han surgido desde Nabucodonosor, el primer rey del Imperio babilónico, pasando por el Imperio medo-persa y el Imperio greco-macedónico, hasta llegar al último césar (el anticristo) del Imperio romano (Dn. 7:2-8; 8:3-14; 11:2-45; Ap. 13:1-18; 17:11-14; 19:19-21). En realidad, Babilonia comenzó con Babel, la cual fue fundada por Nimrod (Gn. 10:8-10), el primer tipo del anticristo.

  La Biblia compara estos cuatro imperios a langostas. Una plaga de langostas es algo terrible. En tan solo un día una cosecha entera puede ser consumida; nada puede detener a las langostas devoradoras. Los ejércitos de Babilonia, Medo-Persia, Grecia y Roma eran como langostas que venían a devastar a Israel por completo, devorando su gente, sus tierras, campos, productos, alimentos y bebidas, así como también eliminando sus ofrendas.

  Aparentemente, estos cuatro imperios eran humanos como la gran imagen humana que representa la totalidad del gobierno humano. Sin embargo, a los ojos de Dios son bestias. Babilonia es el león; Medo-Persia es el oso; Grecia es el leopardo; y Roma, como totalidad que incluye los tres primeros, es la bestia más salvaje y devastadora de todas. Por último, estos cuatro imperios son cuatro cuernos usados por Satanás para devastar al pueblo escogido de Dios. Las profecías a este respecto ahora son historia.

  Daniel 7:12 dice: “En cuanto a las demás bestias, su dominio fue quitado, pero se les otorgó prolongación de vida por un tiempo y plazo”. Esto indica que al ser derrotado cada imperio, si bien su dominio le era quitado, su cultura era adoptada por cada uno de los imperios que le sucedían; por tanto, cada uno de aquellos imperios derrotados continuaba viviendo. La cultura de Babilonia fue adoptada por Medo-Persia, la cultura de Medo-Persia fue adoptada por Grecia y la cultura de Grecia fue adoptada por Roma. De esto vemos que el Imperio romano heredó las culturas de los tres anteriores imperios. El dominio del Imperio romano ha cesado, pero su “vida”, esto es, su cultura, continúa. En cierto sentido, todos somos ciudadanos romanos, pues estamos bajo la influencia del espíritu del Imperio romano, especialmente en los asuntos relacionados con la política y las leyes. Hoy en día la cultura mundial es romana; no obstante, al ser una acumulación de culturas, contiene las culturas de los babilonios, persas y griegos.

  La Biblia aborda cuatro cosas: la disciplina que Dios aplica a Su pueblo elegido, el castigo que Dios inflige a las naciones, la manifestación de Cristo y la restauración. Estos cuatro asuntos son abarcados en Joel, un breve libro compuesto de tres capítulos. Primero, Dios envió las langostas para devastar a Israel. Ésta fue Su disciplina debido a las graves maldades cometidas por Israel. Segundo, este libro revela que Dios castigará y juzgará a las naciones gentiles. Tercero, Joel habla sobre el derramamiento del Espíritu procesado, consumado y compuesto, esto es, el Espíritu de Dios compuesto con la humanidad de Cristo, con la muerte de Cristo y la eficacia de la misma, y con la resurrección de Cristo y el poder de la misma. Éste es el Espíritu Santo, quien fue derramado el día de Pentecostés, y este Espíritu es Cristo en Su consumación para Su manifestación. Esta manifestación comenzó con la encarnación de Cristo y ha sido confirmada y fortalecida por el derramamiento del Espíritu, pues mediante tal derramamiento Cristo el individuo llegó a ser el Cristo corporativo, dando inicio a la vida de iglesia y a la era de la iglesia. La iglesia es el gran misterio de la piedad, Dios manifestado en la carne (1 Ti. 3:15-16). Por tanto, nosotros somos la manifestación de Cristo. Ahora esperamos el cuarto asunto revelado en el libro de Joel, éste es: el día glorioso de la restauración, cuya consumación será la Nueva Jerusalén en el cielo nuevo y la tierra nueva. Ésta es la revelación de la Biblia, y ésta es la historia del universo.

  Los cuatro imperios representados por las langostas son muy mundanos, pero son usados por el Artífice de Dios (Cristo, Dn. 2:34-35) como Su instrumento para disciplinar a Israel y castigar a las naciones. De este modo, Dios lleva a cabo todo cuanto sea necesario para que Cristo sea manifestado plenamente a fin de que el universo entero pueda ser plenamente restaurado.

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