Mostrar cabecera
Ocultar сabecera
+
!
NT
-
Navega rápidamente por los libros de vida del Nuevo Testamento
AT
-
Navega rápidamente por los libros de vida del Antiguo Testamento
С
-
Mensajes del libro «Estudio-Vida de 1 Tesalonicenses»
1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24
Чтения
Marcadores
Mis lecturas


Mensaje 17

VELAR Y SER SOBRIOS

  Lectura bíblica: 1 Ts. 5:1-11

  Inmediatamente después de que Pablo presenta la esperanza de la vida santa para la vida de iglesia, él habla de la necesidad de velar y ser sobrios con respecto a esta vida. Nosotros tenemos una esperanza maravillosa, la esperanza de que el Señor Jesús regresará y de que seremos arrebatados y llevados a Él. Teniendo esta esperanza, debemos velar y ser sobrios. Mientras abrigamos esta esperanza, es preciso que velemos y seamos sobrios. Es por eso que 1 Tesalonicenses no concluye en el capítulo cuatro. En este maravilloso libro dirigido a nuevos creyentes, Pablo tiene algo más que impartir, lo cual tiene que ver con la necesidad de ser vigilantes y sobrios. Una vez más, debemos seguir el modelo de Pablo. No debemos simplemente alentar a los nuevos creyentes con respecto a su esperanza; debemos también decirles que ya que tienen esta esperanza, deben velar y ser sobrios, y no deben estar dormidos ni embriagados ni en una condición de estupor.

  Creo que Pablo, al escribir la última parte del capítulo cuatro, sentía la carga de expresar algo sobre la necesidad de velar y ser sobrios, que son características de la vida santa para la vida de iglesia. Si este libro concluyera en el capítulo cuatro y no tuviéramos 5:1-11, algunos creyentes podrían ser extraviados. De hecho, debido a que los cristianos sacan 4:13-18 del contexto de esta epístola, han sido engañados y están embotados en sus pensamientos. Por consiguiente, al aplicar el capítulo cuatro a nuestra situación, no debemos pasar por alto 5:1-11; es decir, que mientras esperamos la venida del Señor, debemos velar y también ser sobrios.

LOS TIEMPOS Y LAS SAZONES

  En 5:1-3 Pablo indica que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche. El versículo 1 dice: “Pero acerca de los tiempos y las sazones, no tenéis necesidad, hermanos, de que se os escriba”. Aquí “los tiempos y las sazones” se refieren a la venida del Señor. Esto lo confirma la expresión “el día del Señor” en el versículo 2.

EL DÍA DEL SEÑOR

  En el versículo 2 Pablo dice: “Porque vosotros sabéis perfectamente que el día del Señor vendrá así como ladrón en la noche”. En el capítulo anterior se mencionó la venida del Señor principalmente con el propósito de dar consuelo y aliento; mientras que en este capítulo se menciona con el fin de advertir (vs. 3-6), ya que se menciona en la Palabra principalmente en relación con el juicio del Señor (1 Co. 1:8; 3:13; 5:5; 2 Co. 1:14; 2 Ti. 4:8).

  El hecho de que el día del Señor venga así como ladrón en la noche indica que este día permanece secreto y que vendrá súbitamente, sin que nadie lo sepa de antemano (Mt. 24:42-43; Ap. 3:3; 16:15). Este pensamiento lo confirman las palabras de Pablo en el versículo 3: “Cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán”.

LA SALVAGUARDA DE LA FE, DEL AMOR Y DE LA ESPERANZA

  En los versículos del 4 al 11 vemos la salvaguarda de la fe, del amor y de la esperanza. En el versículo 4 Pablo nos recuerda que nosotros no estamos en tinieblas como para que el día nos sorprenda como ladrón, y en el versículo 5 nos dice que somos hijos de luz y del día, y que, por ende, no somos de la noche ni de las tinieblas. Luego, en el versículo 6, nos exhorta a velar y ser sobrios: “Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios”. Dormir en este contexto equivale a dejar de velar. La palabra “velemos” está en contraste con “duermen” (véase el v. 7), y “seamos sobrios” está en contraste con la expresión “se embriagan”. En el versículo 7 Pablo dice: “Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se embriagan, de noche se embriagan”. Aquí embriagarse significa estar en una condición de estupor.

  Los cristianos han oído la palabra “velar” muchas veces. Sin embargo, es posible que no sepan el verdadero significado de esta palabra. ¿Qué significa velar? Sería muy vago si solamente dijéramos que velar significa no dormir. Es posible que con relación a este asunto, al igual que otros asuntos, pensemos que entendemos lo que la Biblia dice, cuando en realidad no lo entendemos en absoluto. Lo mismo podemos decir acerca del significado de ser sobrios.

  La exhortación a velar y ser sobrios está relacionada con la manera en que salvaguardamos los tres materiales básicos de la estructura de la vida santa para la vida de iglesia, que son: la fe, el amor y la esperanza. El versículo 8 indica esto: “Mas ya que nosotros somos del día, seamos sobrios, vistiéndonos con la coraza de fe y de amor, y con el yelmo de la esperanza de salvación”. Las palabras “coraza” y “yelmo” aluden a una guerra espiritual. La coraza, que cubre y protege nuestro corazón y espíritu conforme a la justicia de Dios (Ef. 6:14), es la fe y el amor; el yelmo, que cubre y protege nuestro intelecto, nuestra mente, es la esperanza de la salvación (Ef. 6:17). La fe, el amor y la esperanza son los tres materiales básicos con los que se construye la vida cristiana genuina, como se describe en 1 Tesalonicenses 1:3. La fe está relacionada con nuestra voluntad, una parte de nuestro corazón (Ro. 10:9), y con nuestra conciencia, una parte de nuestro espíritu (1 Ti. 1:19); el amor está relacionado con nuestra parte emotiva, otra parte de nuestro corazón (Mt. 22:37); y la esperanza está relacionada con nuestro entendimiento, la función de nuestra mente. Todos éstos necesitan ser protegidos para que se pueda mantener una vida cristiana genuina. Tal vida vela y es sobria. Al principio de esta epístola, el apóstol alabó la obra de fe de los creyentes, su trabajo de amor y su perseverancia en la esperanza (1:3). Aquí, en la conclusión de la epístola, los exhorta a mantener estas virtudes espirituales cubiertas y protegidas al pelear por ellas.

LA ESPERANZA EN EL REGRESO DEL SEÑOR

  La esperanza de la que se habla en el versículo 8 es la esperanza del regreso de nuestro Señor, la cual será nuestra salvación, tanto de la destrucción venidera como de la esclavitud de corrupción de la vieja creación (Ro. 8:21-25). La salvación mencionada en los versículos 8 y 9 no es la salvación de la perdición eterna por medio de la muerte del Señor, sino la salvación de la destrucción venidera por medio del regreso del Señor.

  Según el versículo 8, necesitamos de la armadura para salvaguardar nuestra fe, nuestro amor y nuestra esperanza. Si queremos proteger estos aspectos de la estructura básica de la vida santa para la vida de iglesia, debemos velar y ser sobrios. Por consiguiente, velar y ser sobrios es parte del vivir que debemos llevar mientras esperamos la venida del Señor.

  Hemos señalado que en el capítulo cuatro Pablo nos consuela con esta esperanza, al decirnos que a la venida del Señor seremos arrebatados. Seremos llevados a un estado de éxtasis para encontrarnos con el Señor en el aire. Sin embargo, esta esperanza requiere una vida de vigilancia y sobriedad. Si hemos de esperar el regreso del Señor, es necesario que vivamos en continua vigilancia y sobriedad. En otras palabras, mientras esperamos la venida del Señor, debemos llevar una vida vigilante y una vida sobria. Si velamos y somos sobrios, protegeremos, salvaguardaremos, la estructura básica de nuestra vida cristiana.

EL SIGNIFICADO DE VELAR

  Ahora llegamos a un punto crucial: entender lo que significa velar y ser sobrios. La acción de velar aquí está relacionada con una batalla, con una lucha. Algunas versiones usan la expresión “ser vigilantes”, una palabra relacionada con la guerra. En una batalla, los soldados deben velar, deben ser vigilantes. El hecho de que Pablo mencione la coraza y el yelmo en el versículo 8, confirma que “velar” aquí está relacionado con una lucha. La coraza y el yelmo no son prendas que uno viste comúnmente; antes bien, son parte de la armadura que usaban los soldados en la batalla. Por consiguiente, el concepto de Pablo al exhortarnos a velar y ser sobrios, tenía que ver con una lucha, con una guerra. En estos versículos Pablo se refería a alguna especie de batalla.

  Las enseñanzas “azucaradas” que se divulgan con respecto a la venida del Señor y el arrebatamiento revelados en el capítulo cuatro, no preparan a los creyentes para pelear. En lugar de ello, los embotan y los hacen caer en estupor. Es importante que veamos que la acción de velar se refiere a tener un espíritu apropiado al pelear una batalla. Si captamos este pensamiento, habremos captado en gran medida lo que significa velar.

  Velar significa seguir peleando. Los soldados en una batalla no simplemente miran a su alrededor; esto no sería velar. Ellos velan debido a que están combatiendo. Cuando la pelea termina, entonces dejan de velar. Tal vez tengamos otro concepto acerca de lo que significa velar, pero en estos versículos, velar significa recordar que estamos en una batalla, que estamos peleando y que estamos rodeados de enemigos. Por esta razón, necesitamos un yelmo y también una coraza.

  Una y otra vez hemos recalcado que 1 Tesalonicenses es una epístola que fue escrita a nuevos creyentes. Este libro contiene muchos conceptos básicos concernientes a la vida cristiana. En cada uno de los cinco capítulos se abordan ciertos principios básicos, ciertas enseñanzas elementales. Pero aun en un libro que presenta enseñanzas elementales, Pablo incluye el asunto de la guerra espiritual. Pablo no les dice explícitamente a los creyentes que ellos están en un campo de batalla y que necesitan pelear, pero ciertamente lo que dice en 5:1-11 deja implícito que hay una lucha espiritual.

LA SALVACIÓN DE LA DESTRUCCIÓN VENIDERA

  En el versículo 3 se menciona la palabra “destrucción”: “Cuando digan: Paz y seguridad, entonces vendrá sobre ellos destrucción repentina, como los dolores a la mujer encinta, y no escaparán”. ¿De cuál destrucción se está hablando? Esta destrucción está relacionada con la salvación mencionada en los versículos 8 y 9. La salvación mencionada en estos versículos es la que nos salva de la destrucción venidera por medio del regreso del Señor, y no la que nos salva de la perdición eterna por medio de la muerte del Señor. El hombre caído perecerá por la eternidad; ésta será la perdición eterna. Los que hemos creído en el Señor Jesús, seremos salvos de esta perdición eterna. Nosotros ya recibimos la salvación en este aspecto. Ya fuimos salvos de la perdición eterna y jamás pereceremos.

  Según la Biblia, la salvación que nos libra de la perdición eterna es la salvación eterna. Una vez que somos salvos, somos salvos por la eternidad. Contrario a lo que enseña la escuela teológica arminiana, jamás perderemos nuestra salvación. La salvación se obtiene una vez y para siempre. Pero aquí Pablo habla de la salvación en otro aspecto, esto es, de la salvación que nos libra de la destrucción venidera.

  Además, a la luz de Romanos 8:21-25, también seremos salvos de la esclavitud de corrupción de la vieja creación. Actualmente todas las cosas creadas están sujetas a la esclavitud de corrupción. La vieja creación en su totalidad está esclavizada a la corrupción. Todo, incluyendo nuestro cuerpo físico, se está deteriorando. ¿Saben qué significa envejecer? Envejecer significa deteriorarse. Todos estamos en un proceso de deterioro. La esclavitud de corrupción de la vieja creación nos domina, y nosotros estamos sujetos a ella. Pero cuando venga el Señor Jesús y nosotros seamos arrebatados, seremos salvos de la esclavitud de corrupción de la vieja creación. Por consiguiente, la venida del Señor y nuestro arrebatamiento nos salvarán de dos cosas: de la destrucción y de la esclavitud de corrupción. Ésta es la salvación mencionada en los versículos 8 y 9. Sin embargo, su significado principal es que ella nos salva de la destrucción venidera.

  Ahora debemos indagar a qué se refiere la destrucción venidera. Esta destrucción está relacionada con la batalla encarnizada que se libra entre Dios y Satanás. Cerca del tiempo de la venida del Señor, vendrá la destrucción repentina. Esta destrucción será efectuada principalmente por Dios, pero también una parte de ella la efectuará Satanás. Dios juzgará a este mundo rebelde, y Satanás contraatacará. El resultado de la intensa batalla que se libra entre Dios y Satanás será la destrucción repentina. Cuando la gente diga: “Paz y seguridad”, vendrá repentinamente esta destrucción.

  Necesitamos ser salvos de esta repentina destrucción, y la manera en que podemos ser salvos de ella es velar y ser sobrios. Mientras Dios pelea, nosotros debemos ponernos de Su lado y pelear por Sus intereses. Puesto que Él pelea, nosotros también debemos pelear.

  De hecho, pelear es velar. Sólo aquellos que pelean velan verdaderamente. Cuánto más peleamos, más velamos. Mientras usted esté peleando, no necesita procurar velar, pues automáticamente estará velando. Algunas veces los soldados de un ejército pasan días sin dormir. La batalla no les da tiempo para dormir. Esto ejemplifica el hecho de que pelear equivale a velar. La vida cristiana, una vida santa para la vida de iglesia, es una vida de continua lucha. Nos encontramos en un campo de batalla, y debemos estar alerta, velar, ser vigilantes.

LO QUE SIGNIFICA SER SOBRIOS

  Ser sobrios está relacionado con velar. Ser sobrios significa entender claramente la situación en la cual nos encontramos. Significa tener un conocimiento adecuado de dónde estamos y dónde está el enemigo, y saber cómo ataca el enemigo y cómo debemos contraatacar. Si somos sobrios, tendremos claridad en cuanto a qué debemos hacer.

  Ser sobrios significa tener claro todo lo relacionado con la batalla. Es saber claramente dónde está el enemigo, qué hace y cómo ataca. Es también saber exactamente cómo podemos protegernos y cómo contraatacar. Aquellos que son sobrios tienen muy claro cuál es la situación en que se encuentran.

SON POCOS LOS QUE VELAN Y SON SOBRIOS

  Hoy la mayoría de los cristianos no tiene esta clase de sobriedad. Como resultado, están embotados, están en un estado de estupor, y no tienen un sentido apropiado de dirección. Es por eso que es difícil tener comunión con ellos. Si tenemos comunión con algunos de ellos acerca de cierto asunto, argumentarán con uno; y si intentamos tener comunión respecto de otro asunto, quizás nos condenen o hasta nos calumnien.

  En el versículo 6 Pablo dice: “Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios”. La palabra “velemos” está en contraste con la frase “los que duermen” en el versículo siguiente, y “seamos sobrios” está en contraste con “los que se embriagan”. Al compartirles a otros acerca de la esperanza de la venida del Señor, debemos considerarnos a nosotros mismos y preguntarnos si estamos velando o durmiendo, y si somos sobrios o estamos embriagados. Los adhesivos que uno a veces ve en los parachoques de los automóviles con lemas acerca de la venida del Señor, indican que muchos cristianos están embotados y en una condición de estupor. Tal parece que, con respecto a la venida del Señor, ninguno vela ni es sobrio. Nosotros, por tanto, debemos estar alerta. ¿Estamos peleando por los intereses del Señor? ¿Somos vigilantes? ¿Somos sobrios y tenemos claridad de cuál es nuestra situación? Debemos hacernos preguntas como éstas.

  Hemos recalcado el hecho de que Pablo escribió la epístola de 1 Tesalonicenses de una manera elemental, abordando asuntos básicos. Habla de la venida del Señor y de que nosotros seremos llevados a Él. No obstante, no se detiene allí, sino que en el capítulo cinco, nos habla además de la necesidad de velar y de ser sobrios.

VESTIRNOS DE LA ARMADURA

  Si velamos y somos sobrios, nos vestiremos de la armadura. Según el versículo 8, debemos vestirnos de la coraza de fe y de amor, y ponernos el yelmo de la esperanza de salvación. La coraza protege nuestra fe y nuestro amor, y el yelmo guarda nuestra esperanza. Por lo tanto, la armadura protege los materiales básicos de la estructura de nuestra vida cristiana: la fe, el amor y la esperanza.

  Si leemos 1 Tesalonicenses 5 con detenimiento y lo comparamos con Efesios 6, veremos que en 1 Tesalonicenses se nos da una enseñanza elemental acerca de la guerra espiritual. En Efesios 6, en cambio, vemos una enseñanza mucho más avanzada con respecto a la guerra espiritual. Por consiguiente, debemos avanzar de 1 Tesalonicenses 5 a Efesios 6.

  Hemos hecho bastante hincapié en que pelear de manera apropiada equivale a velar y ser sobrios. Pelear es una salvaguarda para nuestra vida cristiana, pues resguarda y protege la estructura básica de la vida cristiana.

  Algunos de los que anteriormente estuvieron con nosotros en el recobro del Señor se quitaron la armadura y quedaron expuestos a los ataques del enemigo. Debido a que no tenían cobertura, protección ni salvaguarda, fueron derrotados por el enemigo. En lugar de velar y ser sobrios, durmieron y cayeron en un estupor.

  Debemos velar y ser sobrios. Esto significa que debemos seguir peleando. También debemos salvaguardar la estructura de nuestra vida cristiana, vistiéndonos de la armadura. Entonces, cuando el Señor venga, seremos salvos de la destrucción repentina.

LA DESTRUCCIÓN REPENTINA

  Un día, Dios juzgará al mundo, y Satanás procurará destruirlo. Si leemos el libro de Apocalipsis detenidamente, veremos que durante los últimos tres años y medio de esta era, la ira de Dios se encenderá contra este mundo maligno, pecaminoso y rebelde, y lo juzgará. Además, Satanás no querrá que el mundo exista más e intentará destruirlo. El resultado de esto será la destrucción repentina.

  En los versículos 9 y 10 Pablo dice: “Porque Dios no nos ha puesto para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo, quien murió por nosotros para que ya sea que velemos, o que durmamos, vivamos juntamente con El”. Ya que Dios no nos ha puesto para ira, debemos velar, ser sobrios y pelear para cooperar con Dios a fin de que podamos alcanzar Su salvación por medio del Señor Jesús. Como ya hemos señalado, la salvación en este versículo no es la salvación eterna, sino la salvación de la destrucción venidera y también de la esclavitud de corrupción de la vieja creación. Ahora estamos esperando la salvación de la destrucción y de la esclavitud de corrupción. Luego, disfrutaremos la libertad de la gloria de los hijos de Dios.

VIVIR JUNTAMENTE CON EL SEÑOR

  En el versículo 10 Pablo habla de vivir juntamente con el Señor. El Señor murió por nosotros no sólo para que fuésemos salvos de la perdición eterna, sino también para que viviésemos juntamente con Él por medio de Su resurrección. Tal vivir puede salvarnos de la destrucción venidera. Podemos vivir juntamente con Él, ya sea que velemos o que durmamos, esto es, ya sea que vivamos o que muramos. Por un lado, el Señor está lejos de nosotros y estamos esperando Su regreso; por otro, Él está con nosotros (Mt. 28:20) y podemos vivir juntamente con Él (Ro. 6:8).

Biblia aplicación de android
Reproducir audio
Búsqueda del alfabeto
Rellena el formulario
Rápida transición
a los libros y capítulos de la Biblia
Haga clic en los enlaces o haga clic en ellos
Los enlaces se pueden ocultar en Configuración