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Mensajes del libro «Estudio-Vida de Hechos»
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Mensaje 43

LA PROPAGACION EN ASIA MENOR Y EUROPA MEDIANTE EL MINISTERIO DE LA COMPAÑIA DE PABLO

(9)

  Lectura bíblica: Hch. 15:35-41; 16:1-5

  En este mensaje abordaremos la sección 15:35—16:5. Hechos Hch. 15:35-39 tiene que ver con el conflicto que se presentó entre Pablo y Bernabé, y Hch. 15:40 narra el comienzo del segundo viaje ministerial de Pablo. En los versículos 40 y 41, vemos que Pablo y Silas pasaron por Siria y Cilicia, y en Hch. 16:1-5, se relata que fueron a Derbe y a Listra.

EL CONFLICTO ENTRE PABLO Y BERNABE

  En 15:36 vemos que Pablo le dijo a Bernabé: “Volvamos a visitar a los hermanos en todas las ciudades en que hemos anunciado la palabra del Señor, para ver como están”. Bernabé quería que llevasen consigo a Marcos, “pero a Pablo no le parecía bien llevar consigo al que se había apartado de ellos desde Panfilia, y no había ido con ellos a la obra. Y hubo un agudo conflicto entre ellos, hasta el punto en que se separaron el uno del otro; Bernabé, tomando a Marcos, navegó a Chipre” (vs. 38-39). Bernabé y Pablo eran hombres que habían arriesgado sus vidas por el nombre de nuestro Señor Jesucristo (v. 26), pero después de la victoria que obtuvieron al contender por la fe en contra la herejía de la circuncisión, surgió entre ellos un conflicto tan severo acerca del pariente de uno de ellos, que se separaron.

La responsabilidad de Bernabé

  La responsabilidad de este problema debe recaer sobre Bernabé, puesto que después de este incidente ya no vuelve a ser mencionado en la crónica divina de Hechos tocante al mover del Señor en la economía neotestamentaria de Dios. La razón de su fracaso quizá haya sido su apego natural a Marcos, su primo (Col. 4:10), quien, en una forma negativa, se apartó de Bernabé y Pablo durante el primer viaje ministerial de ellos (Hch. 13:13). Más tarde, Marcos fue recobrado y volvió a estar bajo el ministerio de Pablo (2 Ti. 4:11; Flm. 1:24), pero Bernabé no lo fue.

  En cuanto a Marcos, Pablo obró severamente. Marcos probablemente se apartó de ellos durante el primer viaje ministerial debido a su incapacidad de soportar las dificultades inherentes a la obra. No obstante, Bernabé, cuyo nombre significa hijo de consolación (4:36), quería que llevasen consigo a Marcos en el segundo viaje. Bernabé, quien debió de haber sido una persona muy amable y paciente, quiso darle a Marcos otra oportunidad. Además, Marcos era su primo, lo cual indica que existía un laso familiar entre ellos. La razón por la que se produjo este agudo conflicto entre Pablo y Bernabé fue porque Pablo se mantuvo firme en su decisión de no llevar a Marcos en dicho viaje.

Las lecciones que debemos aprender

  El conflicto entre Pablo y Bernabé con respecto a Marcos, tiene una lección que enseñarnos: la lección de no conducirnos en la obra del Señor por nuestras virtudes naturales. Por muy amable y paciente que usted sea, cuando se trata de la obra del Señor, debe poner a un lado dichas virtudes naturales, y prestar atención únicamente a las normas y principios divinos, los cuales son estrictos. No debemos sacrificar los principios divinos y poner en primer lugar nuestro ser natural. Si en la obra del Señor, somos amables, pacientes y tolerantes de una forma natural, causaremos problemas. Si nos aferramos a nuestras virtudes naturales, tarde o temprano comprometeremos los principios divinos.

  En 15:35-39 vemos algo aun peor que el hecho de actuar por nuestras virtudes naturales en la obra del Señor: permitir que en ella se infiltren nuestros afectos familiares. Es terrible dejar que esto suceda. Bernabé actuó equivocadamente al conducirse por sus virtudes naturales, y al permitir que su afecto por Marcos, su primo, afectara la obra.

  En ese tiempo, Pablo no era un joven. Ciertamente tenía mucha experiencia en el Señor. Seguramente existían ciertos principios básicos que le impedían llevar a Marcos consigo en su segundo viaje ministerial, y sintió que no debía quebrantarlos. Finalmente, Bernabé tomó su propio camino, y llevó consigo a Marcos. Después de este incidente, Bernabé ya no vuelve a ser mencionado en la crónica divina tocante al mover de Dios en Su economía neotestamentaria. Esto comprueba que Bernabé estaba equivocado.

A SIRIA Y A CILICIA

  Leamos Hechos 15:40-41: “Y Pablo, escogiendo a Silas, salió encomendado por los hermanos a la gracia del Señor, y pasó por Siria y Cilicia, confirmando a las iglesias”. Este fue el comienzo del segundo viaje ministerial de Pablo, el cual concluye en 18:22. El hecho de que Pablo saliera encomendado por los hermanos a la gracia del Señor, indica que él, y no Bernabé, había tomado el camino correcto.

A DERBE Y A LISTRA

Circuncidó a Timoteo

  En 16:1-5, vemos que Pablo fue a Derbe y a Listra. “He aquí, había allí cierto discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego; y daban buen testimonio de él los hermanos que estaban en Listra y en Iconio. Quiso Pablo que éste fuese con él; y tomándole, le circuncidó por causa de los judíos que había en aquellos lugares; porque todos sabían que su padre era griego” (vs. 1b-3). Pablo circuncidó a Timoteo por causa de los judíos, lo cual indica que la tradición judía aún ejercía una gran influencia sobre los creyentes judíos. Este hecho perturbó y estorbó el avance del evangelio del Señor.

  En el capítulo quince de Hechos vimos que la solución al problema de la circuncisión se redactó en una carta (15:20, 23-30), la cual Pablo llevó consigo. Esto se indica en Hechos 16:4: “Y al pasar por las ciudades, les entregaban los decretos que habían acordado los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalén, para que los observasen”. Entonces, ¿por qué Pablo circuncidó a Timoteo? Según el relato, Pablo vio en Timoteo un buen elemento para la obra y quería que éste lo acompañase (16:3). Luego leemos que Pablo “lo tomó, le circuncidó por causa de los judíos que había en aquellos lugares”. Por tanto, creemos que Pablo ejercitaba su sabiduría, pensando que, al circuncidar a Timoteo, se le facilitaría la predicación del evangelio. De otro modo, no había ninguna razón para que Pablo hiciera esto.

La circuncisión de Timoteo a la luz de la epístola a los Gálatas

  Examinemos el hecho de que Pablo circuncidara a Timoteo en Hechos 16 a la luz de lo que él mismo declaró acerca de la circuncisión en su epístola a los Gálatas. Leamos Gálatas 2:1-3: “Después, pasados catorce años, subí otra vez a Jerusalén con Bernabé, llevando también conmigo a Tito. Subí según una revelación, y les expuse el evangelio que proclamo entre los gentiles, pero lo hice en privado con los que tenían cierta reputación, no fuera que yo corriese o hubiese corrido en vano. Mas ni aun Tito, que estaba conmigo, con todo y ser griego, fue obligado a circuncidarse”. Estos versículos se refieren al pasaje de Hechos 15. Aunque en este capítulo no se menciona a Tito, Pablo dijo en Gálatas 2 que lo llevaba consigo cuando subió a Jerusalén, y además agrega que Tito no fue obligado a circuncidarse. Ya que éste no fue circuncidado, ¿por qué Pablo circuncidó a Timoteo en Hechos 16 durante su segundo viaje ministerial? Esto nos permite ver que Pablo actuó de dos maneras. Por una parte, Tito no fue circuncidado, pero por otra, Pablo mismo circuncidó a Timoteo.

  Leamos ahora Gálatas 5:2: “He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo”. ¿Cómo se aplicaría esta palabra a Timoteo? Puesto que fue circuncidado, ¿diríamos que no le aprovechó Cristo?

  Además de esto, Pablo agrega en Gálatas 5:4: “Habéis sido reducidos a nada, separados de Cristo, los que buscáis ser justificados por la ley; de la gracia habéis caído”. Este es un asunto muy grave. Ser reducidos a nada y separados de Cristo equivale a ser privados de todo el provecho de tener a Cristo, y así quedar separados de El, haciendo que de nada les sirva Cristo.

  Más adelante Pablo declara en Gálatas 6:14: “Pero lejos esté de mí gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo me es crucificado a mí, y yo al mundo”. El “mundo” que se menciona en este versículo es principalmente el mundo judío religioso. En este contexto Pablo declara que el mundo religioso le era crucificado a él, y él al mundo religioso. Esto lo comprueban las palabras de Gálatas 6:15: “Porque ni la circuncisión vale nada, ni la incircuncisión, sino una nueva creación”. Como indicamos antes, la circuncisión era un precepto de la ley, mientras que la nueva creación pertenece a la vida divina y posee la naturaleza divina.

  Pablo aborda también el tema de la circuncisión en Gálatas 5:6, cuando dice: “Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe, que obra por medio del amor”. La palabra “vale” denota fuerza o poder práctico. La circuncisión es simplemente una ordenanza exterior y no tiene ningún poder ni vida.

  ¿Cómo podemos reconciliar el hecho de que Pablo circuncidara a Timoteo con lo que él mismo declaró en contra de la circuncisión en la epístola a los Gálatas? Podemos ver que cuando Pablo escribió Gálatas, su actitud hacia la circuncisión era totalmente negativa. El declaró en esta epístola que si alguien era circuncidado, Cristo no le aprovecharía, y que en Cristo ni la circuncisión ni la incircuncisión tienen ningún valor. Si ésta era la actitud que tenía Pablo respecto a la circuncisión, ¿por qué circuncidó a Timoteo?

Pablo exhibe flexibilidad

  En el capítulo dieciocho de Hechos vimos que Pablo cumplió voto judío (v. 18). Este era un voto privado en el cual los judíos, rapándose la cabeza como acción de gracias, podían efectuar en cualquier lugar. Pablo sabía que había muchos judíos en las principales ciudades de Asia Menor, y que al ir a esas ciudades realizaría una obra primeramente entre ellos. Es probable que haya pensado que si se llevaba consigo a este joven colaborador sin circuncidarlo, encontraría obstáculos para llevar a cabo la obra del evangelio. Por lo tanto, por el bien de la obra, decidió circuncidar a Timoteo. Quizás lo hizo pensando que sería de provecho para la obra en los lugares donde aún prevalecía la atmósfera judía. Pero por otra parte, cuando Pablo subió a Jerusalén para contender por la verdad y luchar contra la herejía de la circuncisión, él deliberadamente llevó consigo a Tito, un incircunciso.

  Al estudiar Hechos 16 y Gálatas 2, tal vez nos impresione ver cuán flexible fue Pablo. Cuando él subió a Jerusalén para contender contra la circuncisión, llevó consigo a un colaborador incircunciso, probablemente para demostrar que se oponía firmemente a la circuncisión. Como hemos visto, Gálatas 2:1-3 tiene que ver con los acontecimientos suscitados en Hechos 15. Inmediatamente después de la conferencia efectuada en Hechos 15, cuando Pablo se disponía a emprender su segundo viaje con el propósito de predicar el evangelio, él tomó a Timoteo y lo circuncidó. Si nosotros fuéramos Silas, le habríamos dicho: “Pablo, ¿qué estás haciendo? Tú no eres estable. Primero, te opones a la circuncisión, y ahora circuncidas a Timoteo”. Siendo benévolos con Pablo, diríamos que él fue flexible, no inestable. Tal vez el hecho de que circuncidara a Timoteo no haya sido un error. Las palabras que escribió en Gálatas, en las que declara que ni la circuncisión ni la incircuncisión valen nada, se pueden aplicar al caso de la circuncisión de Timoteo en Hechos 16. Estas palabras implican que Pablo abarcó ambos aspectos, el de la circuncisión y el de la incircuncisión.

La influencia de la tradición

  Una vez que la tradición penetra en las personas, llega a ser muy difícil de erradicar. Por otra parte, resulta difícil escapar de la influencia que ejerce un fuerte ambiente religioso. Pablo laboraba en el mundo gentil, principalmente entre la comunidad griega, pero los judíos que vivían en las distintas ciudades de Asia Menor aún conservaban las tradiciones judaicas. Debido a esto, le fue difícil incluso al apóstol Pablo sacudirse de dicha influencia.

  En realidad, ¿era estrictamente necesario que Pablo circuncidara a Timoteo en Hechos 16? Podemos decir que finalmente el Señor no optaría más por la circuncisión. Así que lo más favorable que podemos decir con respecto al hecho de que Pablo circuncidara a Timoteo, es que el apóstol exhibió flexibilidad al encontrarse en un entorno específico.

Hechos es un libro dispensacional

  En el libro de Hechos, resalta mucho el cambio de dispensación que se estaba operando. Si no tenemos el debido discernimiento, el cual sólo se obtiene cuando conocemos de la economía de Dios o la dispensación de Dios, nos resultará muy difícil entender este libro. Alabamos al Señor porque El nos ha abierto el libro de Hechos, y podemos comprender los puntos cruciales relacionados con el cambio de dispensación que este libro presenta. Entender estos asuntos nos será de gran ayuda al estudiar el Nuevo Testamento.

Las iglesias eran fortalecidas y aumentaban

  Leamos Hechos 16:4-5: “Y al pasar por las ciudades, les entregaban los decretos que habían acordado los apóstoles y los ancianos que estaban en Jerusalén, para que los observasen. Así que las iglesias eran fortalecidas en la fe, y aumentaban en número cada día”. Todas éstas eran iglesias locales, es decir, iglesias establecidas en diversas ciudades. Una iglesia local es una iglesia establecida en una localidad específica, dentro de la jurisdicción de dicha ciudad. La iglesia local se encuentra implícita en las palabras del Señor en Mateo 18:17. Este asunto de establecer una iglesia por localidad, se presenta de manera consistente a lo largo del Nuevo Testamento (Hch. 8:1; 13:1; 14:23; Ro. 16:1; 1 Co. 1:2; 2 Co. 8:1; Gá. 1:2; Ap. 1:4, 11).

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