Dios levantaría este Profeta mediante la encarnación de Cristo a fin de que hablara la palabra de Dios (Jn. 3:34; 7:16-17; 8:18; He. 1:2a). Hablar la palabra de Dios, o sea, profetizar, es impartir a Dios en los demás, proclamar a Dios impartiéndolo en ellos (véase 1 Co. 14:1, 3-5, 24-25, 31 y la nota 1 Co. 14:13e, la nota 1 Co. 14:31a, la nota 1 Co. 14:241a, la nota 1 Co. 14:251 y la nota 1 Co. 14:311). Esto es lo que el Señor Jesús hizo en calidad de Profeta que Dios levantó.
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