Al hablar Pedro con el Señor en Mt. 19:27, tenía una mentalidad netamente comercial, según el principio de las obras, y no de la gracia. En la respuesta que el Señor le dio, indicó enfáticamente que Su recompensa a quienes lo siguieran no corresponde a valores comerciales sino a Su deseo y gracia. Para obtener el reino de los cielos, los discípulos debían dejarlo todo y seguir al Señor; pero lo que Él les iba a dar como recompensa sería mucho más de lo que ellos merecían. No corresponde, entonces, a los principios comerciales sino al beneplácito del Señor. Esto es un incentivo para Sus seguidores.
