Véase la nota Ez. 3:171b. En los vs. 3-4, 22-23, la casa de David, la familia real, es comparada a un cedro. Primero, una rama de este árbol, Joaquín, fue cortada (vs. 3-4, 12; 2 Cr. 36:8-10a). Después, otra rama, Sedequías, fue establecida para después ser cortada también (vs. 13-21; 2 Cr. 36:10-20). Según los vs. 22-23 un renuevo, una rama tierna, en la cima de este cedro, fue cortada y trasplantada a un monte alto y prominente, donde se convirtió en un magnífico cedro. Este renuevo es Cristo (cfr. Is. 11:1). Cristo, nacido como descendiente de la casa de David (Mt. 1:1; Ro. 1:3), es la rama tierna del cedro de David. En calidad de rama tierna, Él fue “cortado” al ser crucificado. El hombre cortó a esta persona tierna, pero Dios hizo que Él resucitara y ascendiera (Hch. 2:22-24, 32-36). De este modo, Dios plantó a Cristo en un lugar elevado, y Cristo llegó a ser un cedro majestuoso bajo el cual muchas personas morarán. Aunque la casa de David fue talada a causa de su corrupción y se tornó desolada y abatida, llegará el día cuando será revivida en Cristo (Am. 9:11 y la nota). Debido a que ellos serán unidos a Cristo, llegarán a ser majestuosos una vez más.
