Los cuatro atrios cercados en los cuatro rincones del atrio exterior son las casas para cocer los sacrificios del pueblo (vs. 21-24). Esto indica que, por la gracia de Dios, la preparación de Cristo para que sea disfrutado por los demás se propaga de continuo a cada rincón, con lo cual Cristo es hecho disponible en todo lugar. Las cámaras en las esquinas medían cuarenta por treinta (v. 22). El número cuarenta representa tribulaciones y pruebas (Mt. 4:1-2; He. 3:9) y aquí indica que sin los sufrimientos del Señor así como sin Sus pruebas y tribulaciones, Él no podría haber sido “cocinado”, esto es, preparado para nuestro disfrute.
