Cuando los hermanos de José lo vendieron, le aborrecían y no tuvieron consideración por su padre ni por su hermano menor. La actitud y el espíritu con que Judá le habló a José sobre su padre y su hermano (Gn. 44:18-34) convencieron a José de que Judá había sido subyugado y quebrantado. Éste era el momento apropiado para que José se revelara a sus hermanos.
