Mientras el Señor nos disciplina, debemos esperar por Él en la senda de Sus juicios a fin de aprender la lección que nos dará. Los juicios de Dios siempre nos enseñan lecciones en justicia (v. 9).

Mientras el Señor nos disciplina, debemos esperar por Él en la senda de Sus juicios a fin de aprender la lección que nos dará. Los juicios de Dios siempre nos enseñan lecciones en justicia (v. 9).
Debido a que Israel se había tornado rebelde, Dios usó a las naciones para disciplinarlos. Pero las acciones que las naciones tomaron en contra de Israel fueron excesivas; ellas se extralimitaron, sobrepasando los límites puestos por Dios. Al suponer que ellos eran los señores y actuar como si fueran el amo, las naciones se extralimitaron; por tanto, Dios las juzgó y castigó (vs. 5, 14, 21; 24:21-22; 25:2-3; 27:1).
La disciplina que Dios aplicó a Israel y Su juicio sobre las naciones que cometieron excesos en sus acciones contra Israel, redundan en tres cosas:
1) Israel es traído de regreso a Dios,
2) las cosas creadas son restauradas y
3) es introducido el Cristo todo-inclusivo.
Cuando Israel se vuelva a Dios ocurrirá la restauración de todas las cosas; luego, será introducido el Cristo todo-inclusivo. Éste es el principio rector de la profecía de Isaías, en especial de los primeros treinta y nueve capítulos.
El aumento de la nación equivale al aumento del número de personas, y extender los límites equivale a ensanchar el territorio. En la restauración, la Tierra Santa se extenderá desde el Mediterráneo hasta el Éufrates (Dt. 11:24 y la nota).
Is. 13:8; Jer. 4:31; 6:24; 13:21; 30:6; Mi. 4:9-10; 5:3; Gá. 4:19; Ap. 12:1-2