Las cosas que serían contadas, vistas, oídas y contempladas, serían aquellas presentadas y reveladas en el cap. 53 con respecto a Cristo en Su encarnación, crucifixión, resurrección y ascensión conforme al evangelio del Nuevo Testamento.

Las cosas que serían contadas, vistas, oídas y contempladas, serían aquellas presentadas y reveladas en el cap. 53 con respecto a Cristo en Su encarnación, crucifixión, resurrección y ascensión conforme al evangelio del Nuevo Testamento.
Jesús sorprenderá a muchas naciones, y los reyes cerrarán la boca a causa de lo que Él es, pues ello es completamente diferente de lo que se imaginaron. La gente se sorprende al saber que una gran persona como Cristo en realidad fue un pequeño hombre que vivió en la menospreciada región de Galilea, en la menospreciada ciudad de Nazaret, en el hogar pobre de un carpintero, y de que Él fue rechazado, puesto en la cruz y crucificado (Is. 53:2-10a).
Semblante denota el aspecto general y se refiere también al rostro o a la expresión facial. El rostro de Cristo y Su figura fueron desfigurados (deformados) a fin de que Él pudiera salvarnos. Esto es sorprendente y difiere de lo que la gente espera de Cristo como siervo de Dios.
Esto es según algunos mss. y versiones antiguas. Otros mss. dicen: ti.
Desde el primer día en que salió a ministrar aquí en la tierra, el Señor Jesús obró con sabiduría y prosperó en el beneplácito de Dios (v. 13; 53:10b; Mt. 11:19 y la nota 3). El beneplácito de Dios fue, primero, que el Hijo fuese a la cruz y muriese por el pueblo escogido de Dios (Mt. 26:39; He. 10:5-10), y después, que fuese levantado de entre los muertos para regenerar a millones del pueblo de Dios a fin de que fuesen hechos hijos de Dios (1 P. 1:3; Jn. 20:17). Ésta es la sabiduría por la cual Cristo, el Siervo de Jehová, obró sabiamente. Desde Su ascensión, Jesús ha seguido obrando con prudencia y sabiduría sobre la tierra y, en todo cuanto ha hecho, Él ha prosperado.
Is. 52:13-15; 53:1-12 revela al Cristo que es el Siervo de Jehová no en la economía antiguotestamentaria, sino en la economía neotestamentaria, esto es, Dios mismo, quien se hizo hombre, murió, resucitó y llegó a ser el Espíritu vivificante a fin de entrar en Sus elegidos y habitar en ellos en calidad de Espíritu que mora en los creyentes.
Lo cual indica que las vasijas del templo, que habían sido llevadas a Babilonia (2 Cr. 36:18; Dn. 1:1-2), serían traídas de regreso a Jerusalén (Esd. 1:7-11).
En referencia a Babilonia. Véase la nota Is. 48:201.
Véase la nota Is. 51:91b.
Ésta es la proclamación de la restauración (Mt. 19:28). Is. 40:9 anuncia que Dios viene a efectuar la redención para la salvación de Su pueblo; ahora, en este versículo, después de efectuada la redención, se proclama que en la restauración, en el reino milenario, Dios reina (cfr. Ap. 11:15). Aquí el Dios que reina es el Redentor, el Salvador, mencionado en el cap. 40.