En Ap. 17 y Ap. 18, Babilonia tiene dos aspectos: el aspecto religioso, representado por la Iglesia Católica Romana, y el aspecto material y físico, representado por la ciudad de Roma, la capital del reino del anticristo (véase la nota Ap. 18:21a). Es necesario que el pueblo de Dios salga de Babilonia en estos dos aspectos (Ap. 18:4).
