Véase la nota Jer. 11:201.
Véase la nota Jer. 11:201.
Las sendas antiguas eran las sendas correctas, que sus antepasados habían tomado. Tomar los desvíos equivale a descender; tomar las sendas antiguas, un camino alzado, equivale a ascender.
Aunque Israel había sido una virgen desposada con Jehová, ella abandonó a Jehová, quien es la realidad, y siendo Su novia se volvió a los ídolos, que son vanidad (cfr. 2 Co. 11:2-3).
Lo añadido por Jehová en los vs. 11-23 con respecto a la condición maligna de Israel fue también una vindicación adicional de Sí mismo ante Jeremías. Aunque Él tenía pleno derecho para hacer con Israel lo que quisiera, Él no castigaría a Israel de modo inapropiado. Era debido a la condición maligna en la que se encontraba Israel que éste merecía ser castigado.
Lo dicho por Jeremías a Jehová en 15:10—17:27 indica que había algo en Jeremías que era diferente del pensamiento de Dios concerniente a Israel. Es posible que Jeremías sintiera que el juicio de Dios sobre Israel era demasiado severo. Después de escuchar las quejas de Jeremías (Jer. 15:10), Dios vino a hablarle para indicarle que Él estaba resuelto a usar a los babilonios como hierro con el cual juzgaría y castigaría a Israel (Jer. 15:12). Inmediatamente después de la experiencia tenida al argumentar con Dios, Jeremías escribió la sección de su profecía donde habla de Jehová como el Alfarero soberano, quien tiene derechos absolutos sobre Israel por ser éste Su objeto de alfarería (vs. 1-10; cfr. Ro. 9:20-23). Jehová, el Alfarero soberano, puede trabajar con la casa de Israel, como barro en Sus manos, procediendo de diversas maneras según la condición en que se encuentre Israel (vs. 6-10). Así fue corregido el concepto que tenía Jeremías.