O, Él.

O, Él.
Al refutar la vindicación que Job hizo de sí mismo, la lógica de Bildad respecto a la relación entre el hombre y Dios se basaba en lo bueno y lo malo, lo correcto e incorrecto, lo cual correspondía por completo al principio del árbol del conocimiento del bien y del mal, o sea, estaba completamente en conformidad con el concepto humano y ético del hombre caído. En la refutación que él hace no se percibe que él hubiera sido iluminado en la revelación divina ni hay sabor alguno de que fuese espiritual en la vida divina. Él estaba por completo sumido en oscuridad y en la vanidad de la ética humana. Tal refutación era absolutamente incapaz de convencer a Job, quien sobrepasaba a sus contemporáneos en las cosas de Dios.