Lo dicho aquí se cumplió con Hiel en 1 R. 16:34.

Lo dicho aquí se cumplió con Hiel en 1 R. 16:34.
Lc. 19:9; Hch. 16:15, 31; 18:8
Véase la nota Jos. 2:11b, la nota Jos. 2:111 y la nota Jos. 2:181.
La victoria sobre Jericó en la primera batalla que Israel libró después de cruzar el Jordán no fue obtenida en virtud de que Israel combatiera, sino en virtud de que tocaron las trompetas y dieron gritos, lo cual representa dar testimonio de Dios y proclamarlo juntamente con Cristo (el Arca) por fe en las palabras de instrucción dadas por Dios (vs. 2-5). Éstos fueron los factores vitales que les permitieron obtener la victoria.
Aquí, permanecer callados hasta recibir la orden de dar gritos significa llevar algo a cabo de la manera dispuesta por el Señor, sin expresar pensamiento, opinión o sentir alguno.
El pueblo de Dios no tenía que hacer nada para destruir a Jericó. Ellos únicamente debían creer en Dios y confiar en Él, escuchar las instrucciones del Capitán del ejército de Israel y exaltar a Cristo portando el Arca. Aquí, que los sacerdotes portasen el Arca muestra que en la guerra espiritual lo primero que debemos hacer es exaltar a Cristo.
Que Jericó hubiese sido cerrada, sin tráfico alguno, de modo que nadie entraba ni salía, significa que las potestades de las tinieblas, las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes, habían sido atadas (Mt. 12:29; Ef. 6:12). Véase la nota Éx. 23:231a, párr. 1.