El conteo de Israel fue reconocido por las autoridades en tres aspectos: primero, por Moisés, que representa a Cristo la Cabeza (Ef. 1:22; Col. 1:18a) en el ejercicio de Su autoridad; segundo, por Aarón, que representa a Cristo el Sumo Sacerdote (He. 2:17) en el cumplimiento de Su sacerdocio; y tercero, por los líderes de las doce tribus (vs. 4-16), que representan a los ancianos de las iglesias (Hch. 14:23) en el hecho de que éstos llevan la delantera entre el pueblo de Dios sujetos a la autoridad de Cristo como Cabeza. Las autoridades delegadas, aquellas designadas por Dios, debían reconocer lo que era realizado según las normas fijadas por Dios.
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