Bajo la soberanía de Dios, David fue elegido para ser ayudante de Saúl. Dios los juntó a fin de que vivieran y trabajaran muy cercanamente; pero, a la postre, cuanto más cercanos estaban, más Saúl odiaba a David. El simple hecho de estar juntos hizo que se convirtieran en una prueba el uno para el otro. Así, Saúl fue puesto en evidencia como alguien contrario a la voluntad de Dios, mientras que David fue manifestado como un varón conforme al corazón de Dios (1 S. 13:14a). Esto muestra la soberanía de Dios.
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