O, seguridad. Después de venir a la buena tierra y ejercer el derecho a disfrutar de su rico producto, Rut todavía requería de un hogar para obtener reposo. Esta clase de reposo sólo sería posible mediante el matrimonio. Aunque seamos salvos y amemos al Señor, a fin de tener un hogar donde obtengamos reposo tenemos que casarnos con el Señor Jesús, tomándolo como nuestro Marido, y vivir juntamente con Él en la iglesia, nuestro hogar (Ro. 7:4; 2 Co. 11:2; Ef. 5:23-32). Éstos —Cristo, nuestro Marido, y la iglesia, nuestro hogar— forman una unidad completa donde obtenemos el reposo apropiado y adecuado.
A la luz de Mt. 1:5-6, 16, que Rut buscase su reposo, tenía como fin, en realidad, dar continuidad a la genealogía que traería a Cristo.