Según los vs. 2-5, el concepto de David era que el hombre perfecto según la ley puede morar con Dios para cumplir el deseo del corazón de Dios y Su beneplácito. Por tanto, el v. 5 dice que quien haga estas cosas buenas de la ley jamás será conmovido (cfr. 16:8). Sin embargo, el salmo 16 revela que únicamente Cristo, el Dios-hombre, puede satisfacer el deseo de Dios y lograr Su beneplácito (Mt. 3:17; 17:5). Únicamente Él —Dios mismo hecho hombre, quien llevó una vida humana llena de los atributos divinos expresados en virtudes humanas, murió, resucitó y ascendió a la diestra de Dios— es perfecto según la ley y puede peregrinar en el tabernáculo de Dios así como morar con Dios en Su monte santo. En la economía de Dios, únicamente el Dios-hombre Cristo, el Hijo primogénito de Dios junto con Sus muchos hermanos, los muchos hijos de Dios (Ro. 8:29), puede satisfacer el deseo de Dios y lograr Su beneplácito.
