Los vs. 7-9 indican un progreso en el concepto de David, ya que después de haberse referido a su propia justicia en los vs. 1-6, procede a hablar de la benevolencia amorosa de Dios y de estar escondido a la sombra de Sus alas.
Algunos mss. dicen: Me.
Véase la nota Sal. 3:71.
El final de este salmo muestra cierto progreso en David, pues él se manifiesta satisfecho con la semejanza (o sea, la presencia) de Dios; no obstante, David todavía seguía apoyándose en su propia justicia delante de Dios. David se jactaba de su propia justicia pese a haber cometido el gravísimo pecado de tomar a Betsabé y asesinar a su marido, Urías (2 S. 11).
En los salmos 17—21 se revela el concepto de David con respecto al hombre delante de Dios y con respecto al reinado de David delante de Dios. Su concepto estaba basado en la necesidad de guardar la ley y en el principio del bien y del mal. En la economía neotestamentaria de Dios no debiéramos guardar la ley por nosotros mismos, sino vivir a Cristo al permitir que Él viva en nosotros (Gá. 2:19-20; Fil. 1:21a).
Sal. 3 título