Los salmos 3—7 muestran el concepto que tenía David con respecto a llevar una vida piadosa. Los salmos 3 y 7, así como probablemente los salmos 4—6, fueron escritos por David mientras huía de la rebelión incitada por su hijo Absalón (2 Samuel 15:1—19:8a), la cual fue, bajo la disciplina de Dios, resultado del pecado cometido por David al asesinar a Urías y robarle su esposa (2 S. 11). Las oraciones de David en estos salmos, tocante a sus sufrimientos, su deseo de ser vengado de sus adversarios, su condenación de otros así como su justicia propia e integridad, se conforman a su concepto humano y atienden a sus intereses personales. Estas oraciones no pueden compararse con las oraciones espirituales del apóstol Pablo en Ef. 1:15-23 y Ef. 3:14-21, cuya finalidad es la realización de la economía de Dios.
