La práctica deshonesta de tener pesas y medidas diferentes constituye en sí misma una mentira y ciertamente procede de Satanás (Jn. 8:44). En su aplicación espiritual, condenar ciertas cosas en los demás al mismo tiempo que las justificamos en nosotros mismos indica que tenemos diferentes pesas y medidas, esto es, diferentes balanzas: una para medir a los demás y otra para medirnos a nosotros mismos. En la casa de Dios, la iglesia (1 Ti. 3:15), solamente debe usarse una sola balanza para pesar a todos. Si tenemos una sola balanza, seremos imparciales, rectos y justos, como Dios mismo lo es, y mantendremos la unidad y la unanimidad en la iglesia. Cfr. Mt. 7:1-5 y las notas.
