Un cuerno representa el poder requerido para combatir hasta lograr la victoria. Cristo es el cuerno que retoñará para la casa de Israel. En tiempos de Ezequiel, otras naciones habían conquistado y oprimido al pueblo de Israel, de modo que a Israel le era imposible proseguir. Pero Dios prometió que un día un cuerno retoñaría de la casa de Israel para enfrentarse a todas las naciones y prevalecer sobre toda autoridad terrenal a fin de que la nación de Israel pudiera ser salvada. Cristo llegará a ser ese cuerno que los libre de toda opresión y esclavitud (Jer. 23:5-6; Lc. 1:69-71; cfr. Zac. 12:2-9; 14:1-7, 12-15). Véase la nota Ez. 3:171b.
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