Cristo, como Rey (v. 1), introducirá la restauración en beneficio de Israel (vs. 3-4, 15-18; 33:2, 5-6, 20-22; 35:1-2, 5-10).

El collado fortificado al sur del área donde estaba el templo.
Por un lado, Cristo será el Rey que gobierne (v. 1); por otro, Él será un hombre que brinde protección, abrigo, suministro y amparo. Bajo Su gobierno habrá justicia, protección y deleite. Éste es un cuadro del reino milenial.
La justicia consiste en ser rectos, mientras que el derecho es la justicia acompañada de juicio. Cristo reinará conforme a la justicia, y Él gobernará por medio de Sus ayudantes, los gobernantes, para juzgar al pueblo conforme al derecho.
Cristo, como Jehová y también como hombre, es el Rey que provee al pueblo de Dios el suministro necesario, cuida de éste y lo ampara (vs. 1-2; 33:22). Él no gobierna directamente por Sí mismo, sino indirectamente por medio de los gobernantes. En el milenio Cristo será el Rey, y muchos de aquellos que le aman serán los gobernantes, Sus correyes (Mt. 19:28; 1 Co. 6:2; Ap. 2:26-27; 12:5; 20:4).