El amor no es meramente una conducta externa sino la expresión de la vida interior. Para poder amar a otros y así cumplir la ley espontáneamente, necesitamos la transformación en vida y el suministro de vida. Necesitamos ser transformados y abastecidos en vida por la vida de Dios y por Su naturaleza de amor, a fin de que en amor vivamos a este Dios, quien es amor, y expresemos Su amor.
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