El propiciatorio es tipificado en Éx. 25:17 por la tapa del Arca, la cual cubría los pecados. El Arca era el lugar donde Dios se reunía con el pueblo. Dentro del Arca estaba la ley de los Diez Mandamientos, que mediante su requisito santo y justo, exponía y condenaba los pecados de los que se acercaban para tener contacto con Dios. Sin embargo, por medio de la tapa del Arca que el Día de la Expiación era rociada con la sangre expiatoria, toda la situación con respecto al pecador era completamente cubierta. Por lo tanto, sobre esta tapa que cubría los pecados, Dios podía reunirse con los que habían quebrantado Su justa ley, y podía hacerlo sin ninguna contradicción gubernamental con Su justicia, incluso bajo el escrutinio de los querubines que tenían Su gloria y estaban sobre la tapa del Arca. De esta manera el problema entre el hombre y Dios era resuelto, haciendo posible que Dios perdonara al hombre y tuviera misericordia de él y que así diera Su gracia al hombre. Esto es una prefigura de Cristo como el Cordero de Dios que quita el pecado que había distanciado al hombre de Dios (Jn. 1:29), satisfaciendo así todos los requisitos de la santidad, de la justicia y de la gloria de Dios, y estableciendo una relación de paz entre el hombre y Dios. De este modo, Dios pudo pasar por alto los pecados pasados del pueblo. Además, para mostrar Su justicia, Dios tenía que hacer esto. A esto se refiere este versículo.
La palabra hebrea que se puede traducir tapa del Arca es caporet, que significa cubrir. En la Septuaginta esta palabra fue traducida ilastérion que significa el lugar de propiciación (lo cual implica perdonar y tener misericordia: las palabras que se traducen propicio en He. 8:12 y en Lc. 18:13 son la raíz de ilastérion y un derivado de ésta, respectivamente). La versión King James lo traduce con el significado de “asiento de misericordia”, refiriéndose al lugar donde Dios concede misericordia al hombre. En He. 9:5 Pablo usó la palabra ilastérion para referirse también a la tapa del Arca. Aquí en Ro. 3:25, se usa la misma palabra, ilastérion, para mostrar que la tapa del Arca representa a Cristo como el propiciatorio puesto por Dios.
Además de ilastérion, otras dos palabras derivadas de la misma palabra griega de la cual se deriva ilastérion, son usadas en el Nuevo Testamento para mostrar cómo Cristo quitó el pecado del hombre a fin de establecer una relación de paz entre el hombre y Dios. Una de éstas es iláskomai (He. 2:17), que significa propiciar, es decir, apaciguar, reconciliar a uno al satisfacer las exigencias del otro; y la otra es ilsamós (1 Jn. 2:2; 4:10), que significa aquello que propicia, es decir, un sacrificio propiciatorio. Cristo hizo propiciación por nuestros pecados (He. 2:17); así que, Él ha llegado a ser aquello que propicia, el sacrificio propiciatorio, entre nosotros y Dios (1 Jn. 2:2; 4:10), y también ha llegado a ser el lugar, como está tipificado por la tapa del Arca (He. 9:5), donde disfrutamos la propiciación delante de Dios y donde Dios nos da gracia.